28 enero 2009

¿Por qué sonríen?

Esta mañana no estoy de muy buen humor, porque:

  • Me duele el estómago.
  • Tengo que rellenar papeles y más papeles para lo del Plan de Calidad, a entregar antes de fin de mes.
  • Tengo que escribir actas atrasadas.
  • Pienso una vez más que esto del papeleo no va conmigo y que además me quita tiempo y ganas para hacer las cosas que de verdad hacen falta.

Es mi tercera hora de permanencia en el centro sin clases, y -ya cansada de papeles y tal y tal- he bajado al bar a tomar algo que me siente mejor que la manzanilla de esta madrugada.

Trabajo en un barrio deprimido, entre artesanos, mangantes, aficionados al tunning y a las carreras ilegales de coches, traficantes de todo, desempleados, inmigrantes y lugareños de todas las etnias, trabajadores en la economía sumergida... vamos, una población de clase media y baja, más de lo segundo que de lo primero.

En el bar estaban las dos camareras y una clienta habitual, de unos treinta y tantos, muy delgada, rubia teñida con el pelo recogido en una coleta alta, vestida como de costumbre con su pantalón de pijama, las zapatillas de estar en casa y un ánorak. Hablaba sin parar con las camareras y reía.

Pido mi café descafeinado con leche desnatada y sacarina (a ver si este engendro nutritivo es del gusto de mi estómago) y se acerca a la puerta del bar una señora de entre setenta y ochenta años, caminando a duras penas ayudada por un bastón, con su pelo corto y blanco bien peinado. Entra y ya la camarera le pone sobre la mesa su vaso de café. La mujer sonríe "¿Ya me lo tienes?". Empieza a trepar con dificultades a un taburete junto a la barra. Siento el impulso de ayudarla pero pienso que a ella no le gustaría. Sin conocerla sé que es de esas personas que necesita demostrarse cada día que son independientes. Me mira y me sonríe. Pone el azúcar a su café (ella toma café café con azúcar azúcar y leche leche), comenta un par de cosas con las camareras, sin perder la sonrisa ni un momento. Mientras tanto termino mi desayuno, pago y salgo.

De vuelta al trabajo pienso ¿por qué sonríen? ¿por qué el rostro de la anciana transpira serenidad y alegría? ¿De qué me quejo? ¿Por qué estoy de mal humor? Me va a durar poco, porque hoy mi referente es esa anciana y si ella sonríe yo tengo que sonreír y sentir que esa sonrisa me sale de dentro. Adelante.

24 enero 2009

Tantas normas, tantas leyes, tantos traumas

Hace tiempo que quería escribir sobre esto y no sé si conseguiré dar una idea de lo que pienso porque se necesitarían muchas páginas y una locuacidad de la que carezco.

Sé que algunas de las cosas que diré podrían sentar como una sopa de guindillas a algunos sectores, pero sinceramente me trae sin cuidado (una de las más bellas cosas de nuestras leyes es la libertad de expresión).

¿Por dónde empiezo? Algo dije cuando hablé en este mismo blog de la ley antitabaco. En mayo del año pasado leí en la sección LA ZONA FANTASMA, un artículo de Javier Marías titulado "La formación de los pusilánimes". Lo leí sentada en casa, hojeando la revista y pensando "está dando en el clavo". Pensaba también en que Javier Marías no es santo de devoción de los grupos feministas y en que si me mostraba en acuerdo secreto con aquel artículo estaría traicionando -también secreta y profundamente- la causa feminista. Pero esto podría ser tema de otro post, porque tengo mucho que decir sobre eso.

Creo que si alguien se interesa por este tema, puede empezar por leer ese artículo de Marías mejor que seguir leyendo por aquí. Luego, ya verá.

Hacía alusión Javier Marías a algunas universidades de Norteamérica, en donde, desde hace años, se habla del "acoso sexual visual". Desconozco si a día de hoy esa nueva figura "predelictiva", se habrá convertido en delito, pero seguro que tarde o temprano lo será. Y si en Norteamérica dicen "A", poco a poco y lentamente el resto del mundo será eco de "A", para mal y para bien, aunque desde mi punto de vista más veces para mal que para bien.

Lo de la bofetada a su hijo que ha supuesto la condena de una mujer en Jaén, me ha dado que pensar. Se le fue la mano seguramente, hubo elementos inesperados como un lavabo al lado con el que se golpeó la nariz el niño. Desconozco realmente el caso, pero de lo que estoy segura es de que a ese niño no le chista ni dios en el futuro, ni profesores, ni padres ni el sursuncorda. Dicen los cronistas y expertos que entre el cachete y la bofetada hay un mundo, pero es que el cachete también es delito hoy día... ¿O no es violencia física? -Por cierto, precioso el spot publicitario que han creado ad hoc.

Las primeras nociones que tuve de lo que era el estrés postraumático partían de la guerra de Vietnam. Vivieron situaciones verdaderamente terribles y durante mucho tiempo. De hecho, fue a causa de este trauma de los soldados por lo que se investigó y se empezó a aplicar el EMDR, una técnica psicológica específica para abordarlo. Muchas veces leo noticias de denuncias por actitudes de menores o mayores que han causado estrés postraumático a otros. Son numerosísimas, cada día más. El estrés postraumático está de moda. Basta con que alguien te mire mal, le caigas como el culo o disienta de tu criterio. ¿Tan débiles nos hemos vuelto? Sinceramente creo que más bien nos puede la comodidad y el que si me diste dos yo te doy diez y además legalmente porque me causaste un trauma.

Trauma: Choque emocional que produce un daño duradero en el
inconsciente.

(¿Estamos confundiendo trauma con malestar, rabia, cabreo, enfado, molestia?)


Me acordaba hoy de esto al leer a Emilio Calatayud y volver a darme cuenta de cómo están educando a sus hijos las personas de mi entorno. No les faltará una PSP ni las deportivas de marca. Lo oigo a diario "Es que todos lo tienen y el mío el pobre estaba traumatizado". Coñe, la que estamos liando para evitar traumas que no son tales.

Crecí en un mundo de carencias materiales, con el hombre del saco, el cuarto de las ratas, el tío mantequero, las narraciones de mis abuelos sobre apariciones fantasmales, el cachete en el culo, el regletazo en la mano, el ponerse de rodillas frente a la pared en clase, el "vas a ir al infierno"... Y en cuanto te podías zafar del castigo o la amenaza divina, te ibas corriendo con otros niños y niñas a jugar a la rayuela, a ladrones y polis, al elástico o a los cromos, sin que te hubiera quedado grabada el alma para siempre con un tremendo estrés postraumático. Los psicólogos eran seres desconocidos y de los psiquiatras sabíamos que trataban a los locos, pero no conocíamos a ningún loco ni a ningún psiquiatra.

Y ya de mayores, trabajamos, tenemos compañeros y compañeras que si pueden nos la hacen y si no pueden también. El vecino que te denuncia porque cuando riegas las plantas le cae una gota en su balcón, eso sí, sin hablar previamente contigo, que para eso hay unas normas municipales. El padre que denuncia al director del colegio porque a su niño lo llaman gordo, sin hablar previamente ni con el niño ni con el padre de la criatura. O la madre que le va a dar una paliza a la maestra porque su niño le ha dicho que la tiene tomada con él, sin mediar palabra ni conciliación.

No sabemos hablar con quien tenemos enfrente, no queremos defendernos cara a cara porque para eso hay ya normas, y vamos al juzgado sin pasos previos. Así tenemos los juzgados colapsados con denuncias de poca monta, que se habrían resuelto si volviésemos a ser personas que hablan, que discuten y que llegan a un consenso.

Y en medio de todo eso están los graves delitos, como las muertes de las mujeres por sus parejas, por decir uno que se ha convertido en epidemia. Mujeres que piden protección y a duras penas se les puede dar porque la policía y los juzgados están colapsados.

Exigimos normas a nuestra medida, y lo peor es que muchas las obtenemos. Cada día tenemos menos seguridad de ser "legales". Nos estamos convirtiendo en una sociedad acojonada, ansiosa y acorralada. Y buena parte de la responsabilidad es nuestra.

Emilio Calatayud

Acabo de poner entre mis blogs favoritos el de Emilio Calatayud, que comparte con el periodista Carlos Morán.

Como granadina, y antes de que este juez de menores fuera tan conocido, he estado al tanto de las cosas que se contaban en mi ciudad sobre sus juicios, sus sentencias y su idiosincrasia. Nunca vi su rostro hasta que comenzó a aparecer en los medios. Tampoco escuché o leí nada de él de primera mano, sino por el boca a boca de la gente. Pero antes como ahora siento admiración por este juez, que antes que nada es persona, y como persona me gusta porque siempre me ha gustado la sencillez y la honestidad. Tendrá sus detractores, y cada vez más, porque lo bueno crea recelos, envidias y mala sombra, pero yo lo admiro y comulgo con su criterio.

Uno de los temas que me preocupan y para los que estoy segura de que existe una solución sencilla, es la de los menores y los no ya tan menores, porque a mi modo de ver los errores en la educación comenzaron a producirse hace ya una treintena de años o quizás algo menos. Pero esta vez no voy a dar mi criterio, sino que lo voy a reflejar en las propias palabras del juez Calatayud escritas en su blog. Solamente un fragmento de uno de los posts de su blog, que a modo de resumen explica qué hacer para asegurarse de conseguir a un futuro tirano o tirana mediante la educación familiar. Él lo llama "El decálogo para hacer delincuentes":
  1. Desde su más tierna infancia, dé a su hijo todo lo que le pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
  2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  3. Cuando diga palabrotas, celébrelo con unas sonoras risotadas. Esto le animará a hacer cosas todavía más graciosas.
  4. Nunca le regañe ni le diga que ha obrado mal. No le reprima. Podría crearle complejo de culpabilidad.
  5. Recoja todo lo que él deja tirado por ahí: libros, zapatos, ropa sucia, juguetes… Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
  6. Déjele ver y leer todo lo que caiga en sus manos. Esfuércese para que los platos, cubiertos y vasos que utiliza su hijo estén convenientemente esterilizados, pero no se preocupe porque su mente se llene de basura.
  7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. De esta forma, conseguirá que no le afecte demasiado una ruptura familia, quizá provocada por su propia conducta.
  8. Sean generosos, que su chico tenga todo el dinero que pida. Que nunca le falte un euro en el bolsillo. No vaya a sospechar que para conseguirlo es necesario trabajar.
  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle graves frustraciones.
  10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga el chaval con sus profesores y con sus vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

23 enero 2009

Del Renacimiento a "Luca era gay"

De la Italia pobre de la Inquisición, con su quema de herejes y brujas, a la Italia rica y floreciente del Renacimiento, del interés por la cultura, el arte y las ciencias. Y de nuevo el receso al analfabetismo, a la incultura y a la quema de herejes y brujas. Unos dicen que es por la proximidad del Vaticano, otros que por la presidencia de Berlusconi. Me decanto por lo primero, o si no, ¿a santo de qué han elegido a Berlusconi en las urnas? Porque ese no salió de una fumata blanca.

Muestra de la promoción cultural italiana de los últimos tiempos es que presenten a bombo y platillo en San Remo una canción homófoba: "Luca era gay". El texto de la canción está custodiado bajo siete llaves, aunque algo de él se ha dado a conocer. No todo, faltaría más. La organización del festival utiliza la vieja pero eficaz estrategia del top secret para abrirle puertas y ventanas a la máxima difusión del evento en su día.

Esta es, en esencia, la historia de Luca: "Por culpa de una madre extremadamente posesiva, el padre abandona a Luca, que se enamora en la adolescencia de un hombre maduro... Hasta que un buen día una mujer 'lo salva' de aquel estado aberrante, llevándolo por el camino del bien". En general, una historia llena de pinceladas contra el divorcio, en contra de la familia no tradicional, una velada aproximación entre homosexualidad y pedofilia o la homosexualidad como perversa "enfermedad curable". Un elenco de pinceladas que parecen diseñadas para obtener la sonrisa y el aplauso vaticano. Y lo peor es que la cancioncilla ya se baraja como favorita para obtener el primer premio, aunque se reconoce públicamente la baja calidad del cantante Povia, quien ni en sueños había imaginado tanta fama súbita.

Povia (foto: Emmevi)
Asociaciones de gays y lesbianas de toda Italia están preparándose para colapsar las calles y plazas de alrededor, con su alegría, sus besadas y su negativa a que se les llame pobres personas enfermas y desgraciadas en esa muestra pública de homofobia legalizada, o como mínimo legitimada. Como dice el presidente de Arcigay: "Nuestra única infelicidad es que millones de gays, lesbianas y transexuales tengan que ver cómo su dignidad es pisoteada cada día por homófobos de todo tipo: desde políticos a famosos, cantantes o concursantes de televisión".

18 enero 2009

Visitas inesperadas

En los últimos días este blog ha recibido alguna visita inesperada. ¡Oh, me encontraste! Ni en el limbo, que ya no existe, podría burlar ese tu afán de investigación, valga el eufemismo.

¿Algo interesante para copiar? (No olvides citar la fuente, ya sabes... eso que decías de la moralidad :p)

En todo caso, tú y la compaña, bienvenidas a
MI (por si albergabas dudas) blog.

08 enero 2009

Reflexiones sobre la estulticia del fanatismo

El azar (¿o es lo que hay?) ha querido que en menos de dos horas hayan caído en mis manos dos textos de fuentes muy distintas y de diferentes temas, pero con la misma base pseudofilosófica y el mismo objetivo a batir: la mujer. Artículos ambos llenos de fanatismo y odio, y que reflejan ante todo la tremenda incultura y la vaciedad mental de sus autores. Clicando en alguna puerta de ambas fuentes me topo con enlaces a una conocida organización fundamentalista católica. De existir ese Dios –perdonad mi humilde ignorancia- del que se dicen apóstoles, ministros o embajadores, vendría a la Tierra y los correría a gorrazos, como dice una buena amiga mía.

Para exorcizar la mala uva que me ha entrado –que no el demonio, porque os aseguro que ese no está ni conmigo ni de mi parte-, me he puesto a leer una amena y serena entrevista de 2007 a Ricardo Coler. Podría poner solamente el
ENLACE, pero prefiero copiar una parte de ella, la que se refiere a su libro "El Reino de las Mujeres":


"En la sociedad matriarcal no existe la violencia"
María Fernanda Abad - El Tribuno - Argentina

Ricardo Coler escribe libros donde las protagonistas son mujeres. No son ficciones, pero vistas desde este rincón del mundo donde el hombre se sienta siempre a la cabecera de la mesa, lo parecen. Sus dos obras, "El reino de las mujeres" (2005) y "Ser una diosa" (2006), dejan ciertas cuchillas girando en el aire: "Hay frases y verdades que ordenan nuestras vidas y no admiten preguntas. Por esos mandatos vivimos, nos peleamos, nos quedamos solos, sufrimos... Pero si las cuestionamos, se caen a pedazos", reflexiona el autor.

Tu primer libro, "El reino de las mujeres", pinta cómo es una sociedad donde las mujeres están al mando
Visité varias sociedades matriarcales: en la India, en México, en China... Y me quedé a vivir un tiempo en la ciudad de los Mosuo, ubicada cerca de la frontera con el Tibet. Es una sociedad realmente matriarcal. Ahí las mujeres tienen toda una legislación que las ampara, el único apellido que se usa es el de la madre, la herencia es por vía materna, de madre a hija, la única que dispone de dinero y puede tener propiedades y casa propia es la mujer. Los hombres viven en lugares compartidos con otros hombres. Este no es un detalle menor porque significa que son las únicas que tienen derecho a la intimidad.

¿Por qué decidiste investigar sobre este tema?
Me interesaba encontrar un lugar donde ninguna mujer pueda decir que fue criada bajo una educación machista, y que el hombre la somete. De hecho, la mujer es la que ha cambiado últimamente. Yo me parezco mucho más a mi tatarabuelo en cuanto al trabajo, la familia y la sociedad que lo que seguramente vos te podés parecer a tu tatarabuela. La que rompió la evolución de la historia es la mujer. Entonces yo decía: veamos qué pasa cuando las ataduras están dadas de otra manera; veamos qué pasa cuando no hay nada para reclamar, o cuando son ellas las que tienen las riendas. Qué es lo que queda y qué es lo que cambia. Y la verdad es que me he llevado algunas sorpresas muy fuertes, sobre todo por cosas que yo pensaba.

Te desestructuraste...
Sí, pero uno después regresa al lugar de origen y se vuelve a estructurar porque de otro modo no puede vivir. Hay frases que uno dice con total convencimiento, pero que en otros sitios son absurdas. Por ejemplo aquello de que "todas las mujeres quieren casarse". En las sociedades matriarcales no se quiere casar ninguna. Y tienen una fundamentación muy seria: para ellas sus familias son muy importantes y se esmeran muchísimo en cuidarlas. Entonces ven una contradicción en el hecho de irse a vivir con un miembro de otra familia.

Ellas dicen que eso acarrea un alto índice de inestabilidad, cosa que en occidental se comprueba bastante. Entonces las familias están estructuradas de otra manera: están la madre, los hijos y los hermanos. No existen los padres.

¿Cómo viven la maternidad?
La maternidad es muy importante, pero no existe el concepto de padre. Acá nos preocupamos mucho por el padre ausente, la caída de la figura masculina, los hombres cada vez menos viriles... Y allá no pasa nada. La mujer elige con quién pasa la noche y cuando queda embarazada no sabe de quién es el niño, y tampoco le importa. Porque es ella la que tiene el dinero, la propiedad... El papel de abandonada con hijos no existe.

¿Los hombres aceptan estas reglas?
Los hombres la pasan fantástico. Cuando digo que la mujer elige con quién pasar la noche suena promiscuo, pero existen dos variantes para tener en cuenta. Una es la estabilidad familiar. Para ellos, nosotros somos un desastre. En su sistema, la relación de pareja pareciera ser una locura, pero la familia es siempre estable. Todo esto ocurre mientras no se enamoran. Cuando el amor aparece, la cosa cambia: nunca viven con ese hombre, pero de allí en más es el único que las visita todas las noches. Y también es interesante decir cómo saben que están enamoradas: porque es con la persona con la que pueden hablar.

¿Cómo te recibieron a vos, que eras un extraño?
Es gente educada, macanuda. No hay muchos occidentales que vayan por ahí. Y como cuando trabajo mi sistema es preguntar y que me pregunten, inmediatamente se establecía una curiosidad por lo que yo hago. Además hay una cosa que prima en las sociedades matriarcales es el buen humor y la ausencia de la violencia.

Otra cosa que llama la atención sobre estas mujeres: yo me sentaba a comer y no me dejaban lavar los platos. A pesar de tener el poder, la mujer atiende al hombre en el momento de la comida. Después lo tiene al trote. En Occidente, cuando una mujer atiende todo el tiempo al hombre suena a sometimiento. Pero pareciera ser que cuando la mujer tiene resueltas esas cosas, puede desplegar algunos gestos sin miedos a sentirse la esclava del hombre.

04 enero 2009

Los argumentos contra la anticoncepción "se modernizan"

¿Que no sirven los argumentos morales?

¿Que no se infunde miedo con el infierno?

¿Que la gente está más unida a la Tierra y menos al Cielo?

Pues entonces enfrentemos el "problema" de la anticoncepción -además- por la vía del medio ambiente y la salud.

Hoy leo con estupor los nuevos argumentos que L'Osservatore Romano - el periódico del Vaticano- publica bajo el título

L'«Humanae vitae» Una profezia scientifica,

un documento de la Federación internacional de asociaciones de médicos católicos

(ver en L'Osservatore Romano -casi al final de la página- en italiano)

(ver artículo que al respecto publica El País)



Según el documento, la píldora causa graves problemas en el medio ambiente, pues a través de la orina se vierten toneladas de hormonas. Pero ahí no queda la cosa, sino que esta orina vertida en el medio ambiente, luego va a parar a los hombres, quienes están viendo reducido su número de espermatozoides, y por ende su fertilidad, por culpa de la píldora anticonceptiva femenina: un doble efecto hasta ahora inédito.

Tenía entendido que desde la ciencia laica -y valga la aclaración obvia de que no tiene raíces o presiones ideológicas o religiosas de ningún tipo- se están haciendo estudios desde hace varios años, pues lo cierto es que sí existe una peor calidad del semen, tanto en número de espermatozoides por centímetro cúbico como por la movilidad o vitalidad de los mismos. Los estudios han llevado a determinar científicamente que la causa de esta pérdida de calidad está determinada por: El estrés, la obesidad, el tabaco, la contaminación ambiental y por un lento proceso de degeneración genética. Hay otros estudios que también apuntan al uso de prendas de vestir apretadas que oprimen los testículos. Pero lo del efecto secundario de la píldora femenina, vertida en el ambiente y reabsorbida por el varón, sinceramente me parece rizar el rizo.

Siempre habrá quien lo crea sin cuestionarse nada al respecto, sin profundizar en otros estudios. Como cuando aparecen noticias alarmistas de que el chocolate provoca cáncer o que en cambio su consumo es garantía de longevidad, y otras patrañas similares que no tienen respaldo científico. Así nos va.

Terreno contaminado. Ahí es nada comparado con la cantidad de orina contaminada con píldora anticonceptiva que se encuentra en el subsuelo... (!)

01 enero 2009

La apología de la violencia de la Iglesia


Desde que se aprobó la ley de matrimonios entre personas del mismo sexo las agresiones a homosexuales han crecido un 400%. Se les agrede física y psicológicamente, con el visto bueno de los próceres eclesiásticos, que si bien con la boca chica dicen que no aceptan violencia contra estas personas, sí que comunican cada día a sus huestes la fealdad, la antinaturalidad, la perversión, la enfermedad que contiene el amor, el deseo, la ternura y la unión entre iguales.

En este mundo superpoblado hablan del “peligroso” descenso de la natalidad, por culpa de homosexuales y lesbianas. Como leí hoy en el blog de Francisco Gil Craviotto, no se cuestionan el descenso de la natalidad que proviene del obligado celibato de curas, frailes y monjas. Tampoco se cuestionan que estas parejas del mismo sexo quieren tener hijos, adoptan o paren, educan y aman a los hijos que ya legalmente pueden tener. Esos niños, según ellos, son hijos del pecado. Dicen que son carne de cañón y se les augura un desgraciado porvenir.




Estoy de acuerdo con los Ratzinger, Rouco, Cañizares y compañía en que estos niños y niñas lo tendrán más difícil que los de las parejas (casadas) formadas por hombre y mujer, pero no será por culpa ni de sus madres o de sus padres, ni porque les falte amor, educación o cuidados. Será porque la Iglesia con toda su fuerza los señala con el dedo acusador del pecado, a ellos y a sus madres y padres. Estos niños y niñas están mucho más expuestos a la violencia –al igual que sus padres o sus madres- que los hijos de parejas tradicionales. Los culpables son y serán esos que de manera soterrada y subliminal están haciendo cada minuto del día, cada día del año, apología de la violencia contra seres inocentes, contra buenas personas que cumplen con todas y cada una de sus obligaciones sociales y que también pretenden disfrutar de todos y cada uno de sus derechos, unos derechos que no merman ni dañan los de ningún otro miembro de la sociedad.


El runrún de "todo niño necesita un papá y una mamá", no se lo cree más que quien no tenga dos dedos de luces o quien tenga dentro de sí la semilla de la agresividad y el odio. Bien sabemos que no tan lejano en la historia muchas mujeres quedaron viudas en nuestra guerra civil y tiraron adelante sin otra pareja, educaron y dieron amor a sus hijos. Hay casos -los menos- de familias monoparentales paternas, de abuelas que criaron a sus nietos, de tíos a sus sobrinos... y así mil posibilidades de familia que ya se entendía y se respetaba como familia antes de que naciera la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, muchísimo antes. ¿Por qué ahora esta negación de otra posibilidad más, que además ha existido desde siempre aunque oculta en la sombra?

No dicen nada de las parejas tradicionales en donde el padre o padrastro abusa de sus hijos o maltrata a su mujer, no dicen nada de sus célibes pederastas, o de los “sobrinos” de sus curas. Pero me señalan a mí, a mi FAMILIA, que nada malo ni deshonroso hemos hecho, una familia donde hay respeto y AMOR. Si un día alguien agrede a mi familia o me agrede a mí, si algún día nos dan un mal palo y nos mandan al otro mundo, no recéis ni hagáis misas, ni siquiera acuséis a la mano hacedora, sino a esas manos blanquecinas, a esas voces aflautadas, a esas sonrisas hipócritas y a esos dedos que nos señalan como blanco.