30 mayo 2009

Ese Lorca que nadie se atreve a desenterrar


Garzón impulsó lo de la memoria histórica. Se le echó encima la derecha, que veía con muy malos ojos que se revolvieran las cenizas y los odios de la guerra y el franquismo. Nada importaba si esas cenizas ya tuvieran poca o ninguna consistencia o que los asesinos hubiesen muerto hacía varias décadas.

Las derechas tienen a sus muertos localizados y enterrados, en su mayoría inscritos en lápidas como héroes. Los muertos se acaban olvidando cuando no quedan vestigios de sus cuerpos ni de sus historias. Los hijos mueren, los nietos y los sobrinos olvidan. Más abajo de esos parentescos no nos consta y seguramente ni nos causa interés el conocer quiénes fueron nuestros antepasados, de qué o por qué murieron.

Pero aún quedan unos cuantos familiares interesados en sacar de las fosas comunes a sus abuelos y abuelas. Una generación más y se habrá concluido definitivamente la desmemoria histórica.

Entre todo este batiburrillo de negativas, traspaso de competencias y denuncias -siendo la última de ellas la que llevará al banquillo del Supremo al juez Garzón, impulsada por el sindicato ultraderechista Manos Limpias- está lo de García Lorca.

No puedo comprender, porque no tiene una explicación lógica, por qué la familia de García Lorca se ha negado con todos los argumentos posibles -y absurdos- a que se desentierren los huesos de Federico. Lo más "coherente" que han dicho es que se trataría de una "profanación". Cualquiera a quien le hayan matado a un ser querido y hayan enterrado u ocultado su cadáver en cualquier parte, lo que quiere es honrarlo con un enterramiento, una incineración o cualquier tipo de honra fúnebre. Que le pregunten a la familia de Marta del Castillo si considerarían profanación sacarla del Guadalquivir o del vertedero o de donde quiera que la hayan ocultado.

En medio de todo esto están las familias de Dióscoro Galindo y Francisco Galadí, que reclaman la exhumación de sus restos. Por desgracia la historia los sitúa en la misma fosa de Federido García Lorca. Desgracia porque no se puede exhumar un cadáver sin encontrar (o no encontrar) a los otros dos.

Garzón, tras inhibirse legalmente de continuar con lo de la memoria histórica, cedió las competencias a quienes parece ser que las tienen por derecho propio: los juzgados provinciales -y sobre esto no ha habido alegaciones de ilegalidad-. Pero la titular del juzgado de Instrucción número 3 de Granada ha devuelto la pelota al lugar de donde partió, la Audiencia Nacional. No quiere hacerse cargo de las investigaciones ni, por tanto, de la exhumación.

Nieves Galindo, la nieta de Dióscoro, se lamenta de este nuevo revés cuando ya consideraban llegado el momento de poder exhumar el cadáver de su abuelo. Dice que "es una pelota caliente que se pasan unos a otros y que nadie quiere asumir". Al mismo tiempo exculpa de la decisión judicial a la familia García Lorca, porque últimamente dijeron que no se iban a negarse a nada. Lo dijeron cuando tuvieron una buena "oportunidad" para decirlo, sin más.


No puedo culpar ni exculpar a nadie, pero sí expresar que esta historia de García Lorca, como paisana y lectora de Federico, me mantiene con la mosca detrás de la oreja desde que empezó a hablarse de exhumaciones. Sospecho que buena parte de las denuncias y las negativas a continuar con la memoria histórica tienen que ver con Lorca. Sospecho que hay cosas que "no deberían conocerse". Una de ellas podría ser que "el cadáver no esté allí".

En su día conocí casi por casualidad al único amigo superviviente de Federico, que murió hace años. Él no sabía nada de lo que habían hecho con su cadáver pero sí me dijo lo que ya se comentaba desde que lo mataron, que la familia se lo había llevado a otro sitio. No era el único que lo decía, se oye decir de boca en boca en Granada.

Pero aunque esto fuera así, aunque hubiese sido trasladado hace 70 años a otro lugar, ¿por qué esta negativa férrea a abrir la fosa de Víznar? ¿Tal vez porque se habría tomado el pelo a millones de personas que durante décadas fueron a visitar el lugar convencidos de que allí se hallaba el cadáver de Federico? ¿O hay algo más que se me escapa?

28 mayo 2009

Voz, tinta y papel impunes


No me preocupa que digan sandeces ni que sean idiotas emocionales. Me preocupa que arrastran con sus peligrosísimas pedradas a otros millones de idiotas que los siguen sin pestañear.

¿Cómo puede quedar impune que Ricardo Benjumea, redactor jefe de la revista Alfa y Omega, del Arzobispado de Madrid -o lo que es lo mismo, la revista de Rouco Varela que se sirve como suplemento de ABC- escriba lo que ha escrito?. Esto es que "Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal". Publicado hoy en El País.

¿Realmente es consciente de lo que ha escrito? Sí. Lo es.

Dejé de vincular el sexo a la procreación desde hace lustros, pero ni Benjumea, ni Rouco, ni Cañizares, ni todo el séquito papal, ni el mismísimo Dios que han inventado para acojonar a la gente van a convencerme de que es lícito hacer uso y abuso de MI cuerpo para goce y placer de alguien a quien YO no se lo permita.

Convencen a otros. ¡Peligro!

Poco les falta ya para despenalizar los abusos y la violación a menores. Si no pueden reproducirse pueden violarse. ¿O esta regla de régimen interno ya estaba tácitamente legislada en los fueros eclesiásticos?

No puedo por menos que sumarme a las razones de AnARka para no marcar su casilla del IRPF.

27 mayo 2009

Un misterio resuelto


Pepa había salido con unas amigas a tomar cervezas. Tres horas más tarde (ella sabrá cómo) llega sobre ruedas al garaje y sube a cuatro patas el tramo de escaleras. Atina con la cerradura y me saluda con la sonrisa de oreja a oreja.

Después de congratularme de la felicidad de sus ratos de ocio, observo su cuello. En el lado derecho tiene una mancha alargada y rojiza. Lo primero que pienso es ¡¿chupetón?! Que no, que no, que no. Que no pué sé. Así que le pregunto y ella se mira al espejo, siempre sonriente. Hay que ver la felicidad que dan unas cervezas. ¡No sé! –me dice riendo -Serán las tapas que hemos tomado en un sitio súper cutre.

A la mañana siguiente su espalda está rasposa, llena de erupción rojiza, en el cuello más que ayer. Dice que no siente bien y a media mañana se marea y siente taquicardia. No quiere ir al médico pero la convenzo y vamos a las urgencias del centro de salud. Diagnóstico: Urticaria por intoxicación alimentaria. Le ponen una inyección de Urbasón y le dicen que si no se le quita tiene que hacerse análisis.

No se le quita. Pasan tres días y la erupción va en aumento. Ella tranquilísima. Yo muerta de miedo. Médico, análisis de todo. Diagnóstico: Nada. Sana como una pera. Será alergia a algo, le habrá picado algún bicho. O tendrá estrés o algún problema psicológico. Tiene que tomarse unas pastillas antihistamínicas y quitarse la preocupación de la cabeza (¿preocupación?).

Una semana más tarde la erupción ya es exagerada, sobre todo en los pliegues de la piel: bajo las tetas, en las corvas y en un pliegue que le hace el ombligo. Pero ella tan feliz.

A las dos semanas las rojeces se van poniendo marrones y se van secando, pero le aparecen en sitios nuevos.

Una mañana coincidimos las dos en la ducha. Ella que salía y yo que entraba. Mientras me ducho ella se seca y se pone su crema hidratante en todo el cuerpo -colorado-. Busco mi gel de baño preferido. Nunca está en el sitio donde lo dejo. Pero esa vez no lo encuentro en ningún sitio. Le digo: “¡Joder, otra vez ha desaparecido mi gel!”. Y ella: ¿Qué gel?.... Plaf… la miro y tiene mi gel de ducha en la mano, embadurnándose con él.

- ¿Eso te lo pones todos los días? –le pregunto.

- ¡Pues claro!...

Pues claro.

Una semana después sin usar pastillas antihistamínicas, ni Urbason ni crema hidratante tipo "gel de ducha Dove", su piel ha recuperado la normalidad. ¡Misterio resuelto!

26 mayo 2009

...Pensaba en bodas...


Cuando me casé la única vez que me casé, no había otra que la iglesia o arrejuntarse (para quien no lo sepa todavía, nací en el pleistoceno). También estaba el matrimonio civil, pero para la gente era lo mismo que arrejuntarse.

De modo que me casé con mi profesor de matemáticas por la iglesia, enamoradísima, vestida de blanco y con mis recién cumplidos 18 años (el día anterior), después de convencer a mi padre de que firmara la autorización, porque hasta los 21 no era dueña legal de mis actos por aquellos entonces.

Mi ilusión era casarme en sábado, día de mi cumple, en una ermita muy antigua de mi pueblo, pero tuvo que ser el domingo (postcumple) para que pudieran venir a la boda las tropecientas personas que no conocía y las veintitantas que conocía, y en la Iglesia Mayor, para que cupieran.

También quería un vestido tipo Sissi. Estaba en la edad todavía de los cuentos de hadas (confieso que aún debo de estarlo porque ¡me encantan esos vestidos!). Pero la moda eran vestidos lánguidos, lacios, caídos, estrechos, sin cola... snif. Tocado y velo de alquiler, que no daba el presupuesto para más.

Quería llevar mi pelo suelto, pero "¡por Diosssss, cómo vas a casarte sin un moño, eso no es ni normal, en qué mundo vives!!!".

Fui a la pelu la tarde anterior para hacerme el moñito, porque me casaba temprano. A la vuelta a casa me cayó un tormentazo encima y se me chafó el peinado. Por la mañana, una hora antes de la boda, una prima política peluquera improvisó un semirecogido (menos mal)... y me dejó dos bucles en las sienes, tipo Estrellita Castro.

Segunda foto, recién peiná, la prima política, peine en ristre y bata de guatiné, y en medio de las dos una amiga. Vestido "anti Sissi". Primera foto "detalle" del peinado.

Luna de miel: Sevilla y Jerez de la Frontera, en un R-8 prestado.

¡Era pequeña, estaba indefensa y no teníamos un duro! jajajajaj. Tentada he estado de proponerle a Farala que incluya una foto de mi boda en sus diapositivas de primeras comuniones.


... Pensaba en bodas ...

25 mayo 2009

No se puede tener todo

HOY



Tengo hambre, porque me puse a régimen para la hora de la comida, porque esta mañana no encontraba pantalones que me entrasen, porque pensé que me voy a tener que comprar una túnica para la boda, como la del de triki triki triki.

No tengo voluntad para renunciar a las natillas de chocolate que me estoy comiendo.

Tengo que preparar dos exámenes para mañana.

No tengo ganas de prepararlos.

Tengo que corregir una bolsa del Mercadona llena de CD’s

No tengo ganas de corregirlos.

Tengo ganas de escribir de 6 cosas en el blog.

No tengo tiempo de escribir tanto, aunque renunciara a los otros “tengos”.



Pienso que acoplando la cabeza con el tiempo, puede quedar así:


  • Me acabo las natillas… y no ceno (así recupero además el tiempo de la cena)

  • Preparo los dos exámenes de mañana.

  • Corrijo la bolsa del Mercadona

  • Escribo 1 cosa más en el blog.

  • Me acuesto a las 2 de la madrugada y mañana duermo siesta.




¡Fin de curso ya!

Pasiva, sutilmente activa y paciencia infinita

Me preguntaba hoy leyendo a Marcela (ay que ver la de cosas que inspira Marcela), qué tipo o tipos de ligona soy. Definitivamente mis tipos son pasiva, sutilmente activa, con alguna incursión del tipo paciencia infinita o casi -y una sola vez el anda, prueba que no pasa nada-.

Para ilustrarlo con un ejemplo que reúne los cuatro tipos, ahí va éste:

No hace tanto, cuatro cyberconocidas decidimos hacer la famosa KDD en el norte, en la casa que una de ellas compartía con su novio. Las otras dos, a la sazón, divorciadas y superheteras. Yo asexuada entonces, por convicción sobrevenida.

En fin, teníamos ganas de divertirnos y pasamos unos días de risas, salidas, excursiones, tertulias en pijama hasta la madrugada… y orgasmatrón –head massager-.

La del novio se llama Fernanda (¡Hola, Fernanda!) y las otras dos: Nuria y otra que no cuenta en la historia.

Una noche le propongo a Nuria pasarle el orgasmatrón. Se sienta en el sofá entre mis piernas, la masajeo y ella ummmmmmmm, y ohhhhhhh, síiiiiiiiii… Una no es de piedra, pero como había decidido desde un año antes “no más amor”, “no más sexo”, “nunca jamás”, ni oigo el ummm, ni el ohhh, ni el siiiii.

Llega el fin del viaje. Nuria y la otra se marchan ya a sus casas. Me quedo un día más con Fernanda y el novio. Estábamos esperando que las otras llamasen para decir que habían llegado. Yo andaba revuelta, y de verdad de la buena que no sabía por qué.

Llama Nuria al teléfono de Fernanda, le cuenta que han llegado ya y muy bien todo… y pienso -inadvertidamente-:
¡Ay, que no me ha llamado a mí!

Miro mi móvil y había cuatro llamadas perdidas de Nuria y pienso -inadvertidamente-:
¡Ay, que me había llamado a mí!

Total, que apenas Fernanda cuelga, suena mi móvil. ¡Es Nuria!

- Qué, ya habéis llegado ¿no? ¿Bien el viaje? – pregunto. A cada lado mío, en el sofá, Fernanda y el novio que escuchan atentamente mis palabras (las de la otra no, claro).


- Sí… muy bien… (seguido de un silencio).


- ¡Qué bien! –(no sé qué decir)


- Mira, Candela, verás… es que…estoy nerviosa… pero tengo que decírtelo… (se hace el silencio de nuevo al otro lado)


- (Silencio a este lado también y los otros dos que me miran. Mi corazón catapún catapún, un nudo marinero en el estómago y la boca hecha agua)


- ¡Ea, te lo digo! ¡Que me gustas! ¡Que me gustas mucho! –me suelta Nuria.


- ¡Igualmente! ... (anda queeee...)

Colorá, con la sonrisa boba de oreja a oreja, les digo: “Nada, que ha llegado bien, y que nos manda besos, y le he dicho que igualmente” (Como si no lo hubieran oído…)

¿Nada de amor, nada de sexo? ¿Nunca más? ¡Qué noche pasé! “A la que pueda verla me desquito de este año de celibato militante”.

Dí con una del tipo ahora que estás a punto de irte llevado al extremo de ahora que ya no estás. Pero al fin y al cabo yo enamorada, correspondida y en celo en sólo 2 minutos, sin mover un peón.

Pasivamente, activamente sutil y más tarde -pero eso es otra historia- anda, prueba que no pasa nada y paciencia infinita (o casi).

Blanco y negro

Dicen que soy gata y me siento gata. De ahí vendrá mi fascinación por estos felinos tan odiados por mucha gente. Cuando preguntas por qué los odian, muchos contestan "porque son muy independientes, van a lo suyo". La mayoría prefiere el servilismo del perro, y adoro a los perros también, pero no porque sean obedientes, sumisos y vuelvan a lamerte la mano después de apalearlos, sino por su nobleza y su inteligencia. Y en general quiero a los animales porque de muy pocos podrías esperarte traición o engaño. Eso es una cualidad humana.

Hoy va de blanco y negro, por mi gata negra, por mi gato blanco y negro y por mis azucenas blancas ¡por fin!

Lo que no encuentre mi Pepa es que no se ha inventado todavía. Después de años de buscar una solución para que la gata no salte fuera de la terraza y ante el ultimatum de los vecinos repipis (ahora los llamo los vampiros jóvenes), ha encontrado la solución que parece definitiva.

Se trata de un cable fino que en circuito cerrado circunda todo el borde de la terraza. La gata tiene que llevar un collar con dos electrodos (parece tortura medieval, pero no tenía alternativas que no fueran regalarla ¿a quién?, abandonarla o sacrificarla). Cuando se acerca al borde de la terraza por donde suele saltar, el collar hace un pitido pequeño, pero si sigue avanzando unos centímetros más le da una pequeña descarga.

Como todavía no controla bien las zonas prohibidas se ha llevado más de un susto, y del impulso sale corriendo y se refugia en la cocina.

El gato Paquito no necesita collar ni ningún artilugio porque no sale de casa. Es gordo y tranquilo. Si quiere subirse a mis piernas me avisa para que sea yo la que lo levante, de vago que es. Pero es el gato al que le estamos notando actitudes extrañas. Está asustado desde el fin de semana cuando hemos instalado el invento. Ve que su amiga Violeta de pronto huye despavorida y él no sabe por qué, así que el estado de Paquito es de alerta permanente y el más mínimo ruido lo hace correr y esconderse. No quiere quedarse solo y duerme con un ojo abierto, eso sí, ahora en su cama favorita de verano: el bidé.







En invierno prefiere dormir con Violeta en la cama de Mayita.






La otra novedad de la semana es que POR FIN tengo azucenas.

Las flores me gustan, sobre todo las de colores vivos, pero la azucena, tan blanca, pacífica y fugaz tiene algo, me provoca algo muy agradable dentro, pero no sé describirlo.

Sin ser creyente me atrae la idea de entrar en una iglesia cuando no hay nadie, sentarme a escuchar el silencio y a veces el órgano, y a sentir el olor del incienso. Si es primavera, muchas iglesias pequeñas están adornadas con grandes ramos de azucenas que imprimen un aroma delicado y suave a todo el recinto.

Desde hace muchísimos años he querido comprar bulbos de azucena para cultivarlas en casa, pero nunca los he encontrado. O era muy tarde o demasiado pronto. Este invierno pasado por casualidad los encontré en un vivero y compré unos cuantos. He ido viendo día a día crecer sus tallos largos y algo desgarbados y el domingo se abrieron las primeras flores.


Así estaban el domingo. Hoy están todas abiertas. Me voy llevando las dos macetas a la habitación donde me encuentre. Las flores inundan de su aroma mi casa. Puede resultar banal que algo tan sencillo me haga feliz, pero soy feliz.

24 mayo 2009

Mi tercera primera vez

Secundando la feliz idea de Marcela, y emulando la continuación de Farala, he aquí mi tercera primera vez -la primera de verdad-, que por casualidad reunió personajes y recuerdos de las fallidas primera y segunda.

La tercera primera vez

Hacía nueve meses que había finalizado la segunda primera vez. Y hallábame yo haciendo peregrinaje por todos los parajes, libros, bares y pubs por donde ésta se había desarrollado, colgada intelectualmente (mucho más que sexualmente) de aquella mujer morena que había dejado a su marido por mí y luego a mí por su marido.

Flashback

La única vez que había visitado aquel pub fue con ella (la morena), y por unas razones que ya contaré en su día, me emborraché en cuestión de 15 minutos. Como una cuba. Con cuatro chupitos de tequila, sal y limón. Tuvieron que sacarme del baño caminando con mis dos pies y con la cabeza colgando a la altura de la pelvis, la única postura que evitaba que se me fuera (la cabeza).

La chica que servía las copas fue amable conmigo y comprensiva con mi estado. Por no parecer descortés, volví hacia ella mi cabeza colgante, le di las gracias y me dejé llevar hasta el coche de alguien, que me llevaría a mi casa.

Pues bien, tras este flashback regreso al mismo lugar meses más tarde, dentro de mi programa de peregrinación en honor de aquella santa mujer que eligió el camino del bien dejándome por su marido. En esta ocasión me acompañaba mi amiga V (la de la primera primera vez), que había venido desde tierras lejanas para acompañar mi duelo por la pérdida de la segunda primera vez.

La chica del pub de esa noche era la misma de la que me había despedido cabeza abajo meses atrás. Ponía música, servía copas, tenía el pelo corto y rojo, muy seria y muy en lo suyo. La miré de soslayo durante horas mientras escuchaba a V que no paraba de hablar. Me daba morbo la chica del pub, pero qué lejos debía de estar ella de lo que yo sintiese. Seguramente ni me había reconocido. Ni me había mirado. Además, con el papelón que hice la vez anterior... Esa fue la primera vez en mi vida que me sentí fuertemente atraída por una mujer.

Y así llegó la hora del cierre, cuando el pub se había quedado casi vacío. Solamente una mesa ocupada por mí y por V, que ya nos disponíamos a pagar y marcharnos.

Entonces viene L (la chica del pub), me saluda por mi nombre (yo aún desconocía el suyo), se sienta a mi lado y me propone que vayamos con ella a ver los fuegos artificiales de fin de fiestas. En esto que saca su pluma Montblanc y me anota algo en un papel (¿un teléfono, una dirección, un mensaje?).

En mi memoria sólo quedan L, su pluma y yo. A partir de ahí no sé qué pasó con V.


No fuimos a ver los fuegos artificiales. Me vi sentada junto a ella en el suelo de su casa delante de su equipo de música. Luego bailamos abrazadas hasta su cama, dejando un reguero de ropa en el salón y en el pasillo. Su piel y la mía eran amantes perfectas, su cuerpo y el mío se adaptaban como el agua a su envase. Conocía de sobras el placer, pero no aquel placer. La petite mort, contenida a duras penas una y otra vez, y una y otra vez retoñando nueva y exuberante durante toda la noche. Y siguió días y días y meses y años.


23 mayo 2009

Condenan a muerte a cuatro mimosas


Sigo con las historias de mi civilizada comunidad.

Cuando promocionaban la urbanización decían: 

Viva en plena naturaleza sin renunciar a las comodidades de un entorno urbano

¡Qué lindo! Un jardín con árboles, rosales, piscina, vida natural y al aire libre y pequeño jardín privado en los bajos... pa los niños que tendremos -se debieron decir las parejas jóvenes que compraron un piso entonces y que ahora tienen a sus vástagos de 2, 3 y 4 añitos.

Cada mes de marzo las cuatro mimosas que adornan cada ángulo del jardín se visten de amarillo brillante, con millones de racimos de bolitas aterciopeladas. Me gustan los árboles y especialmente los animales y las flores. Me gustan esas mimosas que ya alcanzan tres o cuatro metros de altura. Las veo crecer y las imagino ya altas llegando casi a mis ventanas.

Pero hay dos vecinos que se quejan porque las flores de la mimosa, cuando se secan, ensucian su pequeño jardín privado. Votación. Por solidaridad con estos dos vecinos y por unanimidad (yo no estaba) se ha aprobado su tala. El próximo marzo no veremos sus flores amarillas, esas que florecen en el día de la Mujer. En Italia ese día se regalan ramos de mimosas a las mujeres.

Mis civilizados vecinos, que eligieron para vivir un sitio natural y al aire libre, forman una comunidad naturista de pacotilla.




21 mayo 2009

A María Amelia López, la abuela de todas las bloggers


Si hubiese tenido más tiempo, si me hubiese pasado a pensar antes, si no dejase las cosas para más tarde, habrías visto un redondo 800 en el número de tus seguidores. Hoy, cuando he sabido que has muerto, he querido hacerte este pequeño homenaje póstumo. Al mismo tiempo he redondeado ese 799 a 800 con mi nombre en tu blog.

Dices que tu blog es para "entretenerme y comunicarme con mis blogueros. Y para animar a todos los ancianos a que tengan el Internet. Y para que sus familiares hagan un esfuerzo por enseñarles. Así podrán conocer gente nueva, comunicarse y aprender cosas todos los días. A mí me sacó 20 años de encima. Todos los ancianos con un Internet".

Te sorprende que haya tantos países pequeñitos cuya existencia desconocías, tantas personas buenas que te acompañaron en la virtualidad de este mundo que hoy es más de los niños y los adolescentes que de la gente adulta, quien lo mira de lejos con inseguridad y desconfianza.

Aquí uno de tus vídeos. Dices que no tienes la mente ya tan clara para hablar de algo mientras te grabas.




Tus amigas iban muriendo, te quedabas sola. Sentías que estabas aquí "con permiso del enterrador" y querías encontrar una manera de comunicarte con otras personas. Porque tus 97 años tenían mucho que contar. Tu opinión tenía la experiencia venerable de una vida vivida, de las guerras, las corrientes políticas, de la evolución de los derechos de la mujer, de las ganas de vivir que no se tienen por qué agotar a pesar de los muchos años que se llevan en la memoria y en el alma.

Ahora te leeré más de lo que lo hice anteriormente, porque seguro que lo que cuentas me servirá en algo, o en mucho. Hoy estoy cansada, muy cansada.

A María Amelia López, la abuela bloguera, que ha fallecido a sus 97 años.

Su último post lo publicó el 11 de marzo a las 14:55 horas.

20 mayo 2009

De ayer a hoy


Lo que digo no pretende ser un canto nostálgico al pasado ni me quiero quedar en la simpleza de que todo tiempo pasado fue mejor, porque no es cierto nada de eso. Cada situación de la vida y cada período de la historia tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Nada se obtiene a cambio de nada.

Tampoco quiero hacer una tesis sino una sencilla reflexión muy personal entorno a lo que hablé en Érase una vez una gente que hacía ruido y Vivo en una comunidad civilizada. Para ello mentalmente he dividido mi vida en unos cuantos períodos que coinciden con los varios lugares en los que he vivido.

Los cambios no se aprecian de un día para otro ni en períodos muy próximos entre sí. Pero los contrastes son muy apreciables si se escogen tramos distantes en el tiempo. Por eso escogí aquel período de infancia, adolescencia y primera juventud en un pueblo bastante grande, y éste de ahora en un pueblo más pequeño. En medio de los dos, viví en ciudades grandes.

Pero he visto que no es tanto el tamaño de la ciudad, sino la organización social global de entonces y ahora lo que visibiliza los contrastes. Hemos ganado mucho y hemos pagado mucho también.

Tenemos muchas más leyes, reglamentos, normas de funcionamiento interno de organismos y comunidades. Son normas que protegen nuestros derechos humanos y ciudadanos. Y son demasiadas, pero de eso ya hablaremos otro día.

Nos asociamos. Hay agrupaciones y asociaciones de todo tipo: deportivas, escolares, de vecinos, de regantes, consumidores, profesionales, culturales, de barrio… Asociándonos adquirimos una fuerza reivindicativa de la que carecíamos individualmente.

Nos hemos globalizado, una palabra en apariencia inocente y bienintencionada que aparentemente elimina fronteras, cuando éstas son cada vez menos físicas y más fácticas. Si antes las diferencias eran individuales, ahora son grupales.

En este mundo de individuos globalizados, sindicados, agrupados, asociados y federados, tenemos más médicos, ambulancias y hospitales, pero no hay una vecina que nos traiga un caldo cuando pillamos la gripe y encuentran a los viejos muertos en sus casas cuando empiezan a oler mal. Más y mejores medios de transporte cada vez más llenos de gente que viaja sola.

Todo me hace pensar que estamos al final del movimiento del péndulo, que va y viene. Las etapas mejores transcurren en el recorrido intermedio del mismo.

18 mayo 2009

Mario Benedetti


a Mario Benedetti, que ayer se marchó.







Despabílate, amor


Bonjour buon giorno guten morgen,
despabílate amor y toma nota,

sólo en el tercer mundo
mueren cuarenta mil niños por día,

en el plácido cielo despejado
flotan los bombarderos y los buitres,

cuatro millones tienen sida
la codicia depila la amazonia.

Buenos días good morning despabílate,
en los ordenadores de la abuela ONU
no caben más cadáveres de Ruanda

los fundamentalistas degüellan a extranjeros,
predica el papa contra los condones,

Havelange estrangula a Maradona

bonjour monsieur le Maire
forza Italia buon giorno
guten morgen Ernst Junger
opus dei buenos días
good morning Hiroshima,

despabílate amor
que el horror amanece.


Quién sabe


¿Te importa mucho que Dios exista?
¿te importa que una nebulosa te dibuje el destino?
¿que tus oraciones carezcan de interlocutor?
¿que el gran hacedor pueda ser el gran injusto?
¿que los torturadores puedan ser hijos de Dios?
¿que haya que amar a Dios sobre todas las cosas
y no sobre todos los prójimos y prójimas?
¿Has pensado que amar al Dios intangible
suele producir un tangible sufrimiento
y que amar a un palpable cuerpo de muchaha
produce en cambio un placer casi infinito?
¿acaso creer en Dios te borra del humano placer?
¿habrá Dios sentido placer al crear a Eva?
¿habrá Adán sentido placer cuando inventó a Dios?
¿acaso Dios te ayuda cuando tu cuerpo sufre,
o no es ni siquiera una confiable anestesia?
¿te importa mucho que Dios exista? ¿o no?
¿su no existencia sería para tí una catástrofe
más terrible que la muerte pura y dura?
¿te importará si te enteras que Dios existe
pero está inmerso en el centro de la nada?
¿te importará que desde el centro de la nada
se ignore todo y en consecuencia nada cuente?
¿te importaría la presunción
de que si bien tú existes
Dios quién sabe?


14 mayo 2009

¡¡¡ ¿ Un premio ? !!!


Bueno, bueno... He visto a veces blogs con premios y no entiendo mucho de esto. La verdad es que soy bloguera aficionada y relativamente novata.

Pero hoy leo que tengo un premio y que me pase a recogerlo...

Me lo ha dejado dicho Farala.

Que se me han saltado hasta las lágrimas, porque además del premio está el hecho de que me lo haya concedido la propia
una mujer a la que no conozco personalmente pero que es tan tan transparente, tan fresquita, tan espontánea, que estoy segura de que no tiene revés ni vuelta de hoja. Como si te conociera, Farala, que me haces reír, pensar y sentirte cercana.

Cuelgo mi premio como un honor que querría transmitir a una lista no muy larga de mujeres que leo asiduamente, muchas veces sin conocimiento de éstas, como me pasó con Maikix, a quien seguí durante meses, antes de tener mi propio blog.

Algunas de estas favoritas mías quedáis excluidas porque ya tenéis el premio, o porque lo cedísteis a Farala o porque lo recibísteis de ella. Patsy Scott es una de mis grandes favoritas a la que no podré dárselo para no ser redundante :) pero se lo mando de estrangis como mención honorífica... Shhhh... ¡no se lo digáis a nadie! Igual podría nombrar a Hester, la misma Farala y algunas más.

Así que mi lista de ganadoras es:

Maikix, con Que otro muerda el polvo. Me fascina leer a Maikix desde el pasado verano, cuando un artículo de un blog me llevó al suyo y la descubrí. ¡Lo que todavía no he descubierto es su parte tiquismiquis!

Mam, con Aventuras y desventuras de una madre corriente. Por su sentido del humor, por lo que cuenta y más todavía por lo que calla. Y también porque mam fue el vehículo que me hizo conocer a la mayoría de las otras premiadas.

Olga_C, con Blogueo, ergo sum. Porque tiene alma, corazón y vida en lo que cuenta, en lo que comenta de otros blogs y hasta en sus silencios.

Laura, y El estereoscopio del arco iris. Esas imágenes, que no sé de dónde las saca, siempre espléndidas y nítidas, ese casi sin palabras que queda escrito en los títulos que se dejan adivinar más adentro de sí mismos.

Milagros y su Embriaguez del éxtasis, con esa poesía que sabe de amores y secretas ternuras.

AnArka, que recién se ha mudado a su nuevo blog Sin rechistar, aún sin estrenar. Porque cuando conocí el personaje de Lisbeth Salander me recordó a ti. Estoy deseando volver a leerte.

Ico, una recién conocida en su blog La profesora chiflada, que me intriga y me crea adicción por leer siempre algo de más atrás.

Anonimus y La gata callejera. Porque quiero que esto la anime a escribir sobre tantas cosas que sabe y que las demás desconocemos.

Sonia Balz y La traición, en donde escribe de "Todo lo Malo", la incógnita de un tiempo que nunca se puede saber si ya terminó.

Y un premio que no será recogido, pero que quiero hacer de todos modos, porque fue el primer blog que me hizo reír después de mucho tiempo. Se trata de La Fontanera y su blog Lesbiana, Fontanera y de Teruel. Si alguien se pasa a leerla encontrará un blog "fugaz", pero no os perdáis su primer post.


Mil gracias a Farala y ...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Enhorabuena a mis elegidas, aunque no podáis recoger el premio !!!!!!!!!
P.S.: Las reglas son:
1. Coloca el logo en tu blog.
2. Escoge 10 blogs para que reciban el mismo premio de tu parte.
3. Publica los enlaces de los galardonados.
4. Infórmales de que han recibido este premio comentando en sus blogs.
5. Comparte el cariño: publica el link de este post y el nombre de la persona de quien se ha recibido este premio.

13 mayo 2009

Vivo en una comunidad civilizada



En aquel pueblo blanco nadie llamaba a la puerta del vecino antes de entrar. Parecía que nadie tuviese nada que esconder ni nada que temer. Solamente la noche vestía de intimidad las estancias de cada hogar.

Pero ni siquiera la oscuridad era impedimento para que el pequeño vecindario siguiera estando al día de los movimientos en las otras casas, aunque no se ocultaba ni el interés ni el descubrimiento. Como la vecina que levantaba con sigilo la persiana de su ventana y veía a la hija de otra vecina que se despedía del novio en el escalón de la puerta. Los descubría pero también los saludaba con su "¿Qué? ¿Disfrutando del fresquito? Pues yo a la cama me voy ya, que tengo los huesos molidos. ¡Buenas noches!" Esas niñas con novio soñaban con tener el día de mañana una casa en un bloque de pisos de una ciudad civilizada, sin vecinas que escudriñasen el último beso del novio antes de marcharse. Yo era una de ellas.

No había comunidad de propietarios ni asociación de vecinos del barrio. Cada familia pintaba la fachada de su casa, barría su acera, reparaba los socavones y la adornaba con sus mejores macetas. Los barrenderos no pasaban por aquella calle ¿para qué? Siempre relucía de blanco, limpio y flores.

Hace algo más de dos años decidí -por motivos que no vienen al caso- mudarme de la gran ciudad a un pueblo aledaño, pequeño y tranquilo. Elegí una vivienda de una comunidad que tiene alrededor de 60 pisos y apartamentos. Soleada, con jardín, gente joven en su mayoría y muchos niños de menos de 7 u 8 años.

En todo este tiempo no he llegado a conocer a ninguna persona de mi comunidad, salvo a los de mi planta cuando raramente coincidimos en alguna de nuestras entradas o salidas de las respectivas casas. Desconozco sus nombres. Nos saludamos con un buenos días, un buenas tardes o un hola... si acaso.

Como buena comunidad civilizada tiene su junta de propietarios, que descubrí perfectamente divididos en dos bandos excepto un puñado de indefinidos. El bando A intenta siempre boicotear las propuestas del bando B y viceversa. Los indefinidos y las indefinidas, argumentamos y votamos lo que consideramos más conveniente, lo que arranca miradas hostiles unas veces del bando A y otras del bando B, al unísono uno u otro.

Alguna vez coincido con un vecino que me suena de cara y que me comenta lo molesto que es el loro de la del segundo, que "nos da la tarde" con sus silbidos. O la vecina desconocida que me avisa de que se nos ha mudado una familia de chinos que "veremos a ver la que montan", o que si me he enterado de la pareja de "mariconazos" que se ha instalado en el primero. Que los niños que bajan a la piscina hacen mucho ruido con sus juegos y risas, que la lavadora de la del cuarto parece un helicóptero centrifugando o que el perro del tercero ha ladrado todo el tiempo que han estado fuera sus amos. Todos coinciden en que ya no hay respeto por los demás. A todo esto yo me pregunto ¿por qué eligieron vivir en comunidad en lugar de comprarse una casita en el desierto del Calahari?


Aún así he de decir que nunca había vivido en un lugar tan tranquilo y silencioso como éste, ni tan bonito.

Una comunidad "civilizada", llena de gente desconocida que espía, investiga y enjuicia moralmente a sus habitantes.

Tenemos a Violeta, la gata que mi niña encontró abandonada en la calle, ínfima y esquelética, apenas destetada. No quería tener animales en esta comunidad de gente repipi -porque la mayoría es facha y repipi- pero no me quedó otra que aceptarla por no dejarla morir. Adoramos a los animales.

Mi terraza tiene tejados arriba y abajo. Tenía que impedir que Violeta saltase a través del tejado a las terrazas colindantes y pudiese molestar a los vecinos, así que gasté una fortuna en elevar la altura de los muros mediante cristal irrompible para no perder visibilidad. Sirvió de poco. Violeta puede saltar hacia arriba hasta dos metros y se escapa por más que se la vigile.

Hace dos o tres meses la vecina de la terraza que hay más allá de un ojo de patio, me llama y me dice que mi gata entra en su terraza y le escarba la tierra de las macetas. Le digo que lo siento muchísimo y que si es solamente esa la molestia que les causa. Me dice que sí. Entonces le cuento que yo he resuelto el problema colocando algunas piedrecitas sobre la tierra de mis macetas, que si quiere puedo llevarle todas las que necesite. Me contesta secamente que "no es necesario" y se despide.

No vuelve a decirme nada ni la veo más en todo este tiempo, entre otras cosas porque ella y su marido están siempre encerrados en casa con las persianas bajadas y las contraventanas echadas y nunca salen a la terraza. Supongo que el truco de las piedrecitas ha funcionado.

Anteayer estoy leyendo en mi terraza y oigo una voz que me dice: "¡Oiga!" Me levanto y veo que es la susodicha vecina, que me habla a gritos desde su terraza. La saludo sonriendo y le digo "Buenas tardes".

-Que la gata sigue sacando la tierra de mis macetas.
-Andaaaa, ¿no TE ha servido el truco de las piedrecitas?
-¡Es que yo no les pongo piedras a mis macetas, porque USTED no me tiene que decir a mí cómo tengo yo mis macetas o no!

Noto una fuerte hostilidad en sus palabras, aunque me comenta que no le importa en absoluto que la gata pase por su terraza, pero insiste en que no está dispuesta a poner piedras en sus macetas solo porque yo se lo diga...


En un intento de calmarla le digo que me había parecido ver piedrecitas en sus macetas. Levanta una y me la muestra con rabia. Saca lo que parecía ser una piedrecita y me grita: "¡Es corcho! ¡corcho! ¡Yo no les pongo piedras a mis macetas!". (¿EL CORCHO SERÁ MÁS PIJO?)

La que se queda de piedra soy yo. Entiendo que puede estar realmente molesta y que lo lleva tan guardado que le ha salido ahora lleno de rabia. Entonces se incorpora su marido. Me dice que he de buscar una solución. Miro a la gata que está a mis pies. No se me ocurre nada. Nadie quiere animales y menos adultos. Ni pensar lo de abandonarla en la calle... Se me ocurre ¿sacrificarla? Tal y como lo pienso lo digo: "¡La tendré que sacrificar!" A lo que el enfurecido vecino (respetadísimo empleado de Hacienda, como me dijo la vecina que me informó de lo de los "mariconazos" del primero... Y A ESTE PUNTO PIENSO QUE NOSOTRAS SEREMOS LAS BOLLERAS DEL CUARTO) responde: "No me importa lo que haga con ella siempre que no vuelva a pisar mi terraza". Cojo a la gata desde el suelo y la abrazo, un acto reflejo de necesidad de abrazarla. Ellos la ven ahora. Entonces el señor me dice que mostrándosela les estoy haciendo chantaje emocional. Lo dice antes de coger a su mujer por el hombro, echarme una mirada despectiva, meterse en su salón y volver a cerrar tras de sí las contraventanas metálicas.

Esta es mi civilizada comunidad.

12 mayo 2009

... Y mientras tanto ...

Mayita y su gata Violeta duermen la siesta







Violeta fotografiada por Mayita

Érase una vez una gente que hacía ruido


Había una vez, hace muchos muchos años, un pueblecito de casas blancas.

Mis padres tenían una casa blanca de aquellas. Todas alineadas, con sus puertas exteriores siempre abiertas, que solamente se cerraban cuando tocaba irse a dormir. Y su patio detrás, en línea con los demás patios de todas las casas blancas que llenaban mi calle.

Por las mañanas, poco después del amanecer, la calle se despertaba y de los patios vecinos surgían las voces de los vecinos. Ya se oían las voces de las mamás, peinando en el patio a sus niños y lavándoles la cara en la pila.

-¡Niña, ven al patio que te peine con la clariá!
-¡Vecinaaaa!
-¡Dime, Manuelaaaa!
-Que si tienes una barra de pan, que luego te la doy cuando venga el panaerooo.
-Sí, mué, ¡manda al niño y se la doy!


Al rato, el vecino Antonio se levanta, más tarde que los demás. Ya se le ha pasado la borrachera de la noche anterior, cuando nos dio un mitin nocturno con lo del "mariconazo que es el cantaor ese", porque se la tenía jurada a Raphael. Ahora pone el radio-casete mientras se lava las manos y la cara bajo el grifo. Suena, como cada mañana, todo el repertorio de Manolo Escobar, acompañado de fondo por las campanas de Santa Clara que dan las nueve.

Si es otoño, la mañana va acompañada de las rabietas de mi vecina Paula: su patio se llena de hojas de los árboles que tienen las clarisas. Sin pelos en la lengua y a grito pelao suelta: "¡Cago en las monjas de Dios! "

Luego la mañana se estabiliza. Los hombres se van al trabajo y las mujeres trabajan en casa, limpian, se las oye cantar por Dolores Abril o Juanita Reina, y las más jóvenes por Raffaella Carrá, tienden su ropa en los alambres que hay delante de las casas, junto a la carretera.

Luego viene la María, entra en mi casa hasta la cocina que está al fondo, junto al patio.

-Luisaaaa, andestás, que voy a la tienda, ¿quieres algo?
-No, María, hoy no me hace falta na -le responde mi madre.
-¡Pues luego mírame el cocido que lo he dejado en la lumbre. ¡Por si tardo! -contesta María mientras sale de casa con el cesto de la compra colgado del brazo.

Y claro que tardaba. La tienda era un lugar de cháchara donde una le contaba a la otra las malas notas que ha sacado su Pepito y otra dice lo gorda que se ha puesto la Manoli desde que se casó, que a lo mejor está preñá ya. Y lo que le duelen las rodillas a la Josefa, y los hombres que beben, pues el mío era un santo que Dios lo tenga en su gloria...

Los patios eran lugar de paso de los gatos de los vecinos. El repelente para gatos vecinos era sacar la escoba. No hacía falta más. De la misma manera ahuyentaban a los nuestros. Así cada gato sabía cuál era su lugar y pasaba deprisa por los muros y los patios vecinos, sopesando los peligros con el rabillo del ojo. Si no había peligro, nada mejor que transgredir, entrar y si acaso ligar con la gata de tres pelos.

Por las tardes, en verano, la gente sacaba sus sillas a la puerta y se formaban corrillos de vecinos y vecinas que contaban del campo, de apariciones, del tiempo, de la feria, de los niños, de los que se casaban, de las que tenían niños y de los que se iban muriendo.

Los niños y las niñas hacían rayuelas, jugaban a ladrones y polis, a la comba, al elástico o a la pelota, mientras cualquier vecina les podía reñir si le estropeaban el encalado de la fachada o le iban a romper el cristal de la ventana: "¡la madre que sus parió, como pille la pelota!".

Eso era hace muchos, muchísimos años, en un pueblo blanco. Por entonces los que habían emigrado a las grandes ciudades, venían en vacaciones y nos contaban lo independientes que eran ellos y ellas, que casi ni conocían a sus vecinos, nadie sabía la vida de nadie, ni se cuchicheaba. El silencio y la paz que reinaba en sus patios de vecinos, que solamente se podían regar las plantas de 12 de la noche a 8 de la mañana, que allí había un respeto, se notaba que estaban más civilizados.

Y yo, alma adolescente, tímida y solitaria, soñaba con vivir un día en uno de esos paraísos de silencio, tranquilidad y respeto a la intimidad.

09 mayo 2009

No me quieras tanto

Quien manda manda y quien está en la cola resiste si puede. Y no nos rebelamos porque entre lo que nos muestran y lo que nos ocultan está la realidad, que difícilmente vamos a reconocer. Siempre intentamos verle la cara bonita a la foto.

Hablo de todo un poco, pero me centro en el virus de la "nueva" gripe, en la alimentación y cría de ganado y en el tabaquismo, solamente para mostrar de manera teórica la incoherencia de quienes "nos protegen" y la tontura de quienes obedecemos.

Les ha dado por protegernos a nuestros gobernantes, de todos los países. ¿Protegernos? Nos están engañando, y lo que es peor, nos lo estamos creyendo.

Usa el cinturón de seguridad, usa el casco para la moto, no fumes, si bebes no conduzcas... ¿es porque nos quieren? ¿porque les importamos? ¡Y un cuerno!

Su interés por proteger nuestra salud y nuestras vidas guarda relación directa con los intereses económicos o políticos del momento. Mientras "nos protegen" prohibiéndonos hacer cosas que antes nos animaban a hacer (como fumar), contaminan nuestro aire, nuestra tierra y nuestra agua o los productos que compramos en el supermercado.

En nosotras, ingenuas criaturas, se crean unos mecanismos de aceptación o de rechazo de lo que nos ofrecen o de lo que nos prohiben, respectivamente. Entre una cosa y la otra están los nuevos peligros, aún desconocidos.

Me hacen reir nuestras incongruencias, como la de mi mejor amiga, que fumaba como un carretero hasta que las dos decidimos dejarlo en el 93. Ella aguanta hasta hoy, yo retomé el vicio a los 9 meses. Pero al igual que muchas personas que dejaron de fumar, pasó de fumarse 20 o 30 cigarrillos diarios a no querer inhalar ni la molécula de humo de un viandante que pasa a su lado. La incongruencia está por ejemplo en que es una amante de las terrazas de bares y cafeterías que están en plena calle, por donde pasan cientos de coches en una hora contaminando el ambiente, pero no le molesta lo más mínimo. (¿porque no hay campañas que lo desaconsejen o lo prohiban?). Le gusta pasear por la ciudad, con sus humos y sus ruidos, viaja incansablemente, y no en burro.


Viajamos, usamos el avión (un gran contaminante), el coche, comemos conservas de lata con alto porcentaje en plomo. Nos quedamos impasibles ante la creación de piensos de origen animal que dan de comer a los animales herbívoros. De ahí surgió la enfermedad de las vacas locas.

Nos asustamos cuando nos dicen que los buitres han cambiado sus hábitos y ya no solamente se alimentan de animales muertos sino que incluso atacan a los que parecen enfermos, como vacas parturientas que están en el campo y a sus crías. No es que hayan cambiado de hábitos, es que para evitar el mal de las vacas locas se prohibe dejar al aire libre los cadáveres de animales muertos (aunque no hayan muerto por esa enfermedad) y los buitres no tienen nada que comer.



Se asustan en Norteamérica cuando los coyotes empiezan a atacar a las personas, algo que antes nunca habían hecho. Su gran depredador, el lobo, ha sido casi exterminado y ahora las manadas de coyotes se hacen inmensas, y tienen hambre.

Entretanto, nos sentimos felices y orgullosas porque hemos dejado de fumar, exigimos que se prohiba cada día en más sitios, nos volvemos fanáticas antihumo y cuando alguien nos dice que no hay nada peor que un ex fumador, contestamos que sí lo hay: el fumador. La mano del "hombre" -y lo entrecomillo porque es más el hombre que la mujer quien hace estas tropelías contra la naturaleza- actúa. Nos "guía". Y se permite decir "donde dije digo digo Diego", que aquí estamos para obedecer sin cuestionarnos nada.

La moda va por ahí, por dejar de fumar, usar casco, ponerse cinturones de seguridad. De todo lo demás se habla de pasada, no nos interesa porque hasta ahora nadie lo ha prohibido. Creemos, inocentemente, que si no se prohibe será porque no nos daña. Pensamos que dejando de fumar, garantizamos una vida larga y próspera. No nos preguntamos cómo está el nivel de salud de los norteamericanos, con una potentísima ley seca antitabaco que dura ya alrededor de una veintena de años. Me he interesado por ello. El nivel de cáncer, incluido el de pulmón, no ha descendido, incluso ha aumentado el número de cánceres. Sí ha disminuido, en cambio, el número de muertes por infarto, algo es algo.

¿Por qué quieren que dejemos de fumar? ¿Por qué están creando -hay grandes sospechas de que se trata de una creación ad hoc- "combinados" de la gripe común estacional, la gripe aviar, la gripe porcina y la de la vaca? En el ADN del virus de la "nueva" gripe hay moléculas humanas, del cerdo, del ave y de la vaca. ¿Es el VIH una creación de laboratorio?

Por algún motivo nos están haciendo creer que nos protegen, impidiéndonos algunas actividades demostradamente dañinas, pero no más o incluso muchísimo menos que otras, que no solamente no nos prohiben sino que nos animan a consumir, como los transgénicos... que "van a acabar con el hambre en el mundo".


04 mayo 2009

Aunque me quede sin dientes

A tiro pasado ya, el día de las mamás.

La noche del sábado mi chica me llama, quiere que vea algo que hay sobre la cama. Voy allí y espero encontrar al gato, o a la gata. Los busco entre cojines y no están. Ella sonríe. ¿Qué tengo que ver? Era tan evidente que no lo veía:

Sobre la cama estaba mi pijama extendido, con forma de persona. En el cuello había una tira rosa fucsia. Ohhhhhhhhhh. Lo había dejado así mi hija antes de irse a la cama.

Recuerdo que Farala hablaba un día de su hija de ocho años para quien es una heroína y se preguntaba cuándo dejará de serlo: "Y miro por la ventana y pienso cuánto le durará y me pregunto si cuando tenga 15 años me aborrecerá en proporción directa a lo que ahora me admira".

Bien, aún soy una heroína, a pesar de los 15 años de mi princesa maya. Su teoría (digo teoría a conciencia) hasta hace un par de años era que no abandonaría mi casa hasta que tuviera 80 años (ella). Ahora lo ha rebajado a 40, pero eso sí "mamá, ten muy claro que yo siempre te voy a cuidar hasta que te mueras".

Bueno, y este es el contenido de la tira rosa fucsia, anverso y reverso. Es un marca páginas que guardaré junto a los otros testimonios de cariño del día de las mamás que me fueron dejando durante años mis dos niñas.


Es una poesía, dice. Y dice que "De ti no me pienso alejar, así te quedes sin dientes y no me puedas hablar".

¡Y me llama exagerada! ¡Pero si solamente las protejo de los peligros del mundo!

El viernes vino a vernos mi hija mayor y hablaba también de mis exageraciones. Es teatral esta chica. Contaba en casa cómo hace unos 15 años -cuando ella tenía la edad que tiene ahora la pequeña- en un pueblo de al lado estaba diluviando, tanto que un almacén de instrumentos musicales se había inundado y los pianos flotaban por las calles como góndolas. Ella estaba cerca de casa con una amiga, en la calle. La encontré y ésta es su versión de los hechos, que pa mí que quien exagera es ella:

"Y la veo venir, moviendo los brazos: ¿Dónde estabas, por Dios? ¡Que está a punto de haber un diluvio, que los pianos y los coches van flotando por las calles! ¡Que no te encontraba, que no sabía dónde estabas!... Y entretanto comenzaban a caer dos gotas mal contadas".

Un fraile o un monaguillo

Desde que tengo recuerdos he querido muchísimo a mi padre. En los últimos meses, no sé cuál será el motivo, pienso en él cada día. Voy a ver a mi madre y a mi padre una vez por semana, algo que nunca había hecho; aunque los tengo cerca a veces he dejado pasar hasta un mes sin verlos, pero ahora es distinto.

Quizás sea que ya los veo mayores y que siento que en pocos años podrían no estar, pero hay algo más, que depende solamente de mí, y es una regresión automática de mi mente a la época de mi niñez que ocurre con mucha frecuencia. Y ahí, en mi niñez, a ellos dos los veo de forma muy nítida, como si fuera el presente y no el pasado, pero con el prisma de los años y una visión adulta de aquel entonces.

Mi padre es una figura principal de mi infancia y luego de toda mi vida. Él no fue a la escuela, no es un hombre que pudiésemos llamar culto, pero tiene una gran cultura de fondo asociada con el campo y con la vida, con el respeto y la reflexión sencilla y limpia de la que he aprendido para bien o para mal, porque no es una forma de vida que encaje con la visión del mundo que predomina en la actualidad. Ahora gana la agresividad, la desconfianza, la crítica más veces destructiva que constructiva, la impulsividad y el egoísmo.

La foto del post anterior tiene que ver con mi padre. Tendría yo cuatro o cinco años y pasaba con él todo el tiempo que nos permitía su trabajo de sol a sol fuera de casa, en el campo, aunque a veces me iba con él. El campo en primavera se vestía de colores, se llenaba de inmensidades de verde del trigo y la cebada y en medio estaban las amapolas. No sé si él inventó el muñequito o si se lo habían enseñado sus padres, pero me enseñó a hacerlo a mí. Él lo llamaba un fraile (o tal vez un monaguillo).

Qué curioso, buscando información sobre las partes de una amapola he encontrado exactamente lo mismo que mi padre me enseñó pero en ese artículo lo llaman amapolas bailarinas :)

Anteayer salí con mi cámara de fotos a la búsqueda de la amapola y fabriqué el muñequito que puse en el post. Le hice fotos a todo. Se hace con dos amapolas, un capullo y una amapola ya abierta.



De la amapola abierta se coge el centro, la parte de las semillas, y se extrae. Es lo que será la cabeza del muñeco.






El capullo se abre y se le estira el "vestido". Muchas veces el capullo no es aún muy maduro y el "vestido" en lugar de rojo es de un color rosa muy bonito. Se le corta el tallo y se deja solamente lo suficiente como para que forme "el cuello" del muñequito.






La cabeza se clava en el trozo de tallo que hemos dejado. Luego con un boli (yo lo hice con un palito porque estaba en el campo) se le dibujan los ojos y la boca.

Y eccolo qua: el monaguillo, fraile o la amapola bailarina.




Para mi padre, que no tiene ordenador ni Internet, que no leerá este post ni le diré que lo he escrito: Te quiero mucho.