24 junio 2009

Breve análisis a final de curso


Estas viñetas me las acaba de enviar un compañero que ha recibido de otro compañero y éste de otro. Me imagino que a estas alturas lo conocerá todo el mundo que trabaje en educación, pero para mí era nuevo.

Me gustaría saber lo que opináis quienes dais clase a cursos con menores, de primaria o secundaria. Hace años que doy clases a ciclos formativos de grado superior, con lo que los padres y madres apenas intervienen. Así que personalmente en este aspecto no tengo elementos de juicio propios.

Sí que voy encontrando diferencias globales progresivas en los últimos años. Hace siete que estoy en el mismo centro. Los tres primeros fui feliz, mis alumnos y alumnas me llevaban "con la lengua fuera", asimilaban todo en un pis pas y querían más. Me pedían acelerar la programación para dejar tiempo al final para aprender fuera de programa otras cosas que les interesaban, como por ejemplo diseño web. Los había que estaban estudiando simultáneamente alguna carrera universitaria, había un nivel bastante alto en cultura general, en ortografía y en matemáticas.

Hace poco estuve comprobando los exámenes que les ponía por entonces. Pensaba que si esos exámenes se los pusiera ahora, no podrían aprobarlos más de dos o tres de los treinta por clase que tengo. He tenido que ir bajando el nivel, casi inadvertidamente, a pesar de que el contenido es el mismo. ¿Son más tontos ahora? No, no es en absoluto un problema de inteligencia.

En las reuniones de los equipos educativos y de departamento, hay unanimidad: Cada vez llega el alumnado peor preparado y con menos interés. Y en los ciclos de grado medio parece que las diferencias son abismales con respecto a años anteriores. Hay otra diferencia tangible: la forma de comunicarse entre ellos mismos y con el profesorado, eliminación de frases y aumento de sonidos del tipo "Uhhh", "Tíoooo", "talamierdaaa". En sólo siete años las clases han aumentado los decibelios. Hacerle un comentario al de al lado durante la explicaciones del profe o la profa ha pasado de ser un susurro a ser un grito pelao, interrupciones permanentes en medio de las explicaciones. Estamos hablando de chicos y chicas que superan en su mayoría los 20 años.

Por ejemplo les digo: "Voy a explicaros algo importante que me va a llevar cinco minutos. Os pido que escuchéis con atención y sin interrumpir (acompañada por supuesto de proyector para demostración práctica) y al terminar aclararé cualquier duda que tengáis". Pues bien, abres la boca, dices las dos primeras frases y oyes un grito al final de la clase "¡¡¡POS YO NO LO ENTIENDOOOO!!!". Las otras caras se giran y miran al que no entiende: ¡que te calles, jo! ... Y vuelta a empezar desde el principio... Cuesta seguir un hilo argumental.

Nunca en los casi 30 años que llevo en la enseñanza he expulsado a nadie de clase. Querría jubilarme sin haberlo hecho, pero me temo que tendré que inaugurarme un año de estos, no por mí sino por respeto a quienes tienen un comportamiento y un interés normal, que por suerte los hay.

Leer y escribir

El libro es práctico, todo ejercicios. Pienso que en informática las cosas se aprenden haciéndolas y no estudiando una serie de teorías abstractas. Para cada ejercicio práctico guidado hay de vez en cuando tres líneas que explican qué icono tocar o qué operación hacer. TRES LÍNEAS literales. ¡Pues yo no lo entiendo! ¿Lo has leído? ¡Claro! Vale, voy. A ver, ¿puedes leerlo? ¡Pero si ya lo he leído cinco veces! Sí, pero ahora lo vas a leer para mí, una sola vez y en voz alta. Lo lee en voz alta, termina sus tres renglones y dice: ¡¡¡Ahhhhhhh, ahora lo entiendo!!! ¿Conclusión? -le pregunto. Pues... que no lo había leído bien. Pues eso.

Les cuesta infinitamente leer. Si en algún momento les doy un texto para analizar y éste tiene más de dos o tres párrafos, oyes el inevitable ¿Todo estooooooo?

Y escribir... otro problema. Alrededor del 90 por ciento solamente escribe para enviar mensajes a móviles o chatear. Este año, de sesenta no había ninguno con interés por leer un libro, el que fuese.

Así que en el primer examen que hice este curso, les expliqué que la ortografía es importantísima, máxime para ocupar un puesto de trabajo para el que se están preparando, como técnicos superiores en administración y finanzas, y que cuando me enviasen el examen por e-mail, tendrían que escribirme un pequeño texto de pocos renglones, hablando de la dificultad o facilidad del propio examen o dando cualquier otra opinión, pero haciéndo énfasis en que les iba a calificar la ortografía de ese e-mail...

Se esmeraron con toda su alma para poner acentos, haches, bes o uves... Lo excepcional era recibir -como mucho- un texto sin faltas de ortografía y sin acentos. Lo habitual era algo como esto (copio literalmente uno de esos e-mails correspondiente a chica de 22 años con bachillerato aprobado):

"Por ser el primer examen me e puesto bastante nerviosa que piensoi que es normal, y ademas que al final del examen no me a funcionado el CD pues mas nerviosa me he puesto.Tambien la teoria la he encontrado un poco complicada y la practica mas facil.
Un saludo."

Otro que nos envía una alumna a varios profes y compañeros suyos por navidad:

Bueno os deseo todo lo mejor en estas fiestas , que seais muy felices, que os lo paseis muy muy bien y que por supuesto os traigan muchas cosas los reyes magos que seguro que os aveis portado muy bien TODOSSSSSS......
Y bueno que espero que nos sigamos yevando asi de bien entre todos y k os estoy hechando mucho de menos¡¡¡¡¡¡Un beso¡¡¡¡

(Diré de paso que son personas estupendas y que ha habido muy buena relación durante todo el curso, pero que la tónica ortográfica, de interés y de cultura general ha seguido igual hasta fin de curso)

El copia-pega de Internet

A mi hija de quince, le piden día sí y día también trabajos del tipo "Todo lo que puedas averiguar sobre la independencia de Kosovo". La obligo a mirar en enciclopedias o buscar en Internet, y a leer y sacar una síntesis crítica de todo lo que ha leído. Copiar y pegar + tener una impresora, pueda dar lugar a trabajos muy largos e incluso interesantes, pero ¿qué han aprendido de algo que ni siquiera se han detenido a leer? Nosotras, nosotros profesionales podemos impedirlo, pero la mayoría ya están quemados, cansados de pasar un tercio de las clases mandando callar, aprobando lengua con muchas faltas de ortografía, aprobando Geografía a quienes (casos reales de mi centro con su ESO y su bachiller con notable) ubican Estados Unidos en Europa o consideran que Bruselas es un país, o que España tiene una división territorial formada por Galicia (tercio superior izquierdo del mapa), Cataluña (tercio superior derecho), Andalucía (tercio inferior) y en el Centro un punto que es Madrid.

¿Y por qué los aprueban en ESO y bachiller? Porque si no lo hacen, las correspondientes administraciones centrales o autonómicas se les echan encima, que no se puede permitir tanto fracaso escolar, que hay que equipararse con Europa, que si pitos que si flautas. Están tirando la toalla. Están cansados, están aprobando, pasan de regañar, de luchar, de exigir, porque nadie los acompaña, porque los padres se mosquean (con los profesores) si su nene suspende o repite. Los pluses de productividad se miden en función del número de aprobados, pues aprobemos.

No quiero caer en esa desidia. De momento me importa un rábano lo que me diga la Administración. O nos ponemos las pilas, madres, padres y profesores, o esto pinta feo.

El breve análisis ha salido largo

6 comentarios:

  1. Admiro profundamente la labor de los profesores. Es algo que sería tan difícil para mi, tan insoportable que le doy un mérito infinito.
    Una vez dicho eso, tengo la impresión, por lo que cuentas, de que nadie quiere enfrentarse al problema. Y a mi me parece que ese es el verdadero problema. Los padres, como en la viñeta, culpan al profe, el profe al sistema, o a la administración...
    De niño si en la calle una vecina me pillaba haciendo una trastada, me regañaba y me amenazaba
    con contárselo a mis padres. Eso era de lo mas normal. Hoy todos pensamos que no es nuestro problema. Y eso es lo mas grave.

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  2. Completamente de acuerdo con todas y cada una de las palabras que dices, Candela.
    Lo dicho además sirve para muchos más ámbitos, no sólo la educación. Y no veo yo solución fácil, el problema arranca en los hogares: no puedes obligar a tus hijos a coger un libro cuando tú lo más culto que lees es el "pronto", ni puedes obligarles a hablar correctamente cuando de tu boca cada 4 palabras que pronuncias (mal), 3 son tacos. Luego sigue en la calle, en la tele, etc, etc. Y no sigo, porque me pongo de muy mal humor.

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  3. Bueno, no estoy del todo de acuerdo. Creo que tenemos un alumnado del siglo XXI, con profesorado del SXX y metodologías del S XIX. Ahí radican, en mi opinión, las dificultades. Doy clase en ESO y soy profe de lengua y no soy pesimista, en absoluto. No creo que la medida de lo anterior seamos precisamente nosotras que somos profes, es decir, no creo que cuando yo estudiaba la gente no tuviera faltas de ortografía garrafales (las veo en personas de mi edad ahora mismo, o sea que de jóvenes también). Lo que ocurre es que ahora la enseñanza es obligartoria hasta los 16 y eso supone también tener que cambiar de estrategias de enseñanza. No es lo mismo que el sistema acabe "cribando" a que tengamos que mantenerlos en el sistema, pase lo que pase.
    Soy profe hace 19 años, en Secundaria, no estoy quemada (algunos colegas me dicen con risita que ya me quemaré, así llevan 19 años, con el mismo comentario), soy feliz como profe, creo que mi labor es importante, me gusta la adolescencia, y consigo con las familias, año tras año, un buen ambiente que nos permite colaborar.
    PD: trabajo en un instituto de los llamados "difíciles" y cuando recuerdo cómo era yo a su edad no me vea "tan mejor", ni creo que esta juventud esté perdida (por cierto, eso ya lo creían de la nuestra ¿no? )
    Contesto todo esto para que no parezca que el pesimismo es lo único que hay en la enseñanza, sigo siendo optimista.

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  4. Marcela: Esto merece un post adicional.

    Estamos de acuerdo en algunas cosas. También mi centro es de los llamados "difíciles", también soy una entusiasta de mi profesión, pero sobre todo me gusta mi especialidad y mi tipo de alumnado (las edades adolescentes no las llevaría igual de bien, seguro), y no estoy nada quemada después de 29 años (también a mí me pronosticaron en mis primeros años la "quemada"). Creo que ahora- como dices- la tarea es más difícil para quienes imparten ESO por la criba que no se hace.

    Pero quería comentar algo más sobre esas dificultades y en especial sobre lo que ocurre cuando la enseñanza ya no es obligatoria, sobre lo que se hereda de cuando sí lo era, y sobre la influencia benéfica y perjudicial del uso de Internet.

    En cuanto pueda comentaré en post aparte algunas de las cuestiones que me suscita tu comentario, que son varias.

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  5. Tomo nota, Candela. Pendiente tengo hacer un post al respecto. En cuanto termine el examen oral (o antes, si me desespero) daré buena cuenta de ello.

    Saludos desde el Planeta Murciano.

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  6. claro, candela, es que el tema se las trae, ajajajaja, sobre todo para quienes nos apasiona esta profesión. En algunas cosas sí estaba de acuerdo en lo que exponías, pero respondí así porque hay una imagen social de desánimo ante la educación que no se corresponde con la realidad, en mi opinión. Como si las personas de otras edades fueran cultas, en general, con lo que se ve por ahí ¿no te parece? Bueno, que disculpes el rollazo que eché, que es que me emociono con el tema.
    PD: ¿por qué tengo siempre que intentar dos veces la palabra, que a la primera no me publica nada?

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