18 junio 2009

El amor y el ADN

Ayer por la tarde, como otras muchas veces, tenía encendida la televisión como fondo mientras hacía cosas en el ordenador. En ese momento había un programa al que no le estaba haciendo ningún caso hasta que algo llamó mi atención.

Apareció un hombre maduro que había venido desde no sé qué país de Sudamérica para buscar a su hija. Luego, una entrevista con la supuesta hija de ese hombre, que se había traslado hacía años a España.

Creí que era uno de esos programas en que encuentran a alguien desaparecido y lo ponen en contacto con otra persona que lo busca. Pero esta vez ninguno de los dos se había perdido, solamente vinieron para que les hicieran las pruebas de paternidad y saber si eran padre e hija biológicos. Creo recordar que ambos habían creído serlo durante muchos años y que habían convivido como tal hasta que alguien dijo que no era cierto.

Entonces dejé lo que estaba haciendo y me dediqué a mirarlos. No se trataba de herencias ni intereses materiales. Vi que de verdad se querían los dos como padre e hija. Le dicen a la chica que van a realizar las pruebas de ADN ese mismo día y le preguntan qué desea que salga. Ella, visiblemente emocionada, responde que quiere que sea su padre biológico porque el que le dicen que lo es la ha tratado siempre mal, a ella y a su madre. Y yo me pregunto qué importancia tienen los genes a esas alturas.

Alguna vez he leído noticias de cambio de bebés en hospitales, que luego han crecido en el seno de sus familias no biológicas durante años y años. Entonces me he preguntado qué pasaría si descubriese que ese mismo error se hubiera producido con mi hija mayor. No voy a negar que supondría una conmoción (por el error, por el “qué habría pasado si…”), pero tampoco voy a negar que a la que quiero es a ella y no a otra joven desconocida que ahora me presentasen como hija biológica. No podría variar mis afectos en función de un ADN. No la cambiaría por nada ni por nadie, absolutamente NO.

Los lazos de sangre siguen teniendo una fuerza social increíble. Cuando quise adoptar a mi hija pequeña algunas personas me decían que no la podría querer igual que a la otra, otras admiraban mi “obra de caridad”. La de tonterías que pude llegar a oír. Entre medias alguna persona que otra aseguraba que la fuerza del cariño no se mide por el ADN. Eso ya lo sabía yo y lo ratifico ahora, trece años después. Las empecé a querer de maneras diferentes, pero las terminé queriendo de la misma forma.

Hace doce años

9 comentarios:

  1. Estoy contigo. Son mucho más importantes los lazos que el ADN. El lazo de amor entre madre e hijo se crea desde la primera mirada entre ellos y se va ampliando día a día,en lo cotidiano, en los momentos buenos y en los malos,da igual lo demás.

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  2. pues qué razón tienes, si el ADN fuera infalible para el amor, no existirían padres como algunos que existen. No es cuestión de biología, sino de sentimientos.

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  3. Hola, Candela.

    Somos un grupo de personas que seguíamos a Maria Amelia, la "abuela bloggera" (amis95.blogspot.com) recientemente fallecida.
    Estamos intentando llevar adelante un proyecto consistente en instaurar un premio con su nombre que iría destinado a las personas mayores que tengan o decidan crear un blog. Pretendemos incentivar la incorporación de los ancianos a las nuevas tecnologías y a adoptar en general un participación activa en la sociedad.
    Si simpatizas con la idea, te invitamos a conocernos y darnos tu opinión. Para nosotros es muy importante.

    ¡Te esperamos!

    Gracias anticipadas y un saludo afectuoso.

    ¿Has sido ya invitad@ antes? En ese caso, te pedimos disculpas.

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  4. Pues para mi no es cuestión de ADN, si no los millones de hijos adoptados no serian amados como verdaderos hijos, tampoco nos hace madres el parir, no hace madres el día a día, formarlos, hacer de ellos verdaderos seres humanos.
    Un abrazo bonita!

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  5. que te voy a decir yo que tu no sepas, miamol??

    no solo con los hijos, las familias son las que una se crea.

    Tengo una madre enferma, y siento a su cuidadora más hermana que al hermano "de la sangre"
    http://blogdefarala.blogspot.com/2008/09/entre-mujeres-para-j-con-cario.html

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  6. la de la foto es Mayita??? entonces ahora ya debe ser una adolescente?? qué guapísima!!!!

    besitos salinos

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  7. Estoy de acuerdo contigo y con lo que añade Farala, el adn y el amor tienen en común sólo la primera letra.

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  8. no puedo añadir más de lo que dices, completamente de acuerdo

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  9. Yo sólo tuve un padre en la vida, que no era mi padre biológico, pero que fue el único al que quise y que me quiso.
    Y sigo echándolo de menos todos los días de mi vida desde que se fue.

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