21 junio 2009

Fotografías de la memoria, relatividad y vida eterna


He sentido curiosidad desde muy pequeña por el tiempo, ese que se mide con las agujas del reloj y entre otras excentricidades me gustaba memorizar momentos, como si se tratara de fotografías.

Con tres años tomé una de esas fotografías. Era verano, por la tarde, en esa hora en que ya se podía salir a la calle. Vivíamos en el campo. Estaba jugando en el patio y mi madre salió de casa con un vestido fresco. Llevaba un trozo pequeño de pan y, encima, una rodajita de morcilla. Me dijo que íbamos a dar un paseo y me dio a probar el pan con morcilla. Click! Tomé la foto en ese momento. Pensé que cuando fuese tan mayor como mi madre recordaría que una vez fui pequeña y que mi madre me dio a probar pan con morcilla en el patio de casa.

Otra de esas veces ya tenía doce años, también era verano y vivíamos en el pueblo. Varias vecinas se habían sentado a la puerta de mi casa a la hora de tomar el fresco. Los días comenzaban a acortarse. Me preparé para tomar otra de esas fotografías. Esperé para elegir el momento. Tere estaba sentada en una silla y su bebé de tres meses en un carrito a su lado. Entonces Tere dijo: “Ya mismo es de noche otra vez”. Click!

“Ya mismo es de noche otra vez”… y pasaron muchas tardes, llegaron muchas noches y hoy veo la escena con la misma nitidez de entonces, los colores igual de vivos, la misma brisa y el mismo olor a tortilla de patatas en el aire.

No tenían nada de particular esos momentos, pero los quería conservar en la memoria por algún motivo que no sé muy bien cuál es, que el tiempo transcurre, que las cosas sencillas e intranscendentes son hermosas y dignas de ser recordadas, que cualquier momento es único y no se volverá a repetir…

Tengo muchas de esas fotografías intangibles. No se pierden ni se deterioran, no se modifican los colores, tienen sonidos y olores. Es una manera de viajar hacia atrás en el tiempo, más real que las fotografías en papel, las digitales o los vídeos. La única desventaja es que se pueden describir pero no compartir por completo.

Cuando conocí la teoría de la relatividad de Einstein me interesó. Encajaba con mi curiosidad por el tic tac de los tiempos.

Si la teoría de la relatividad está científicamente demostrada aunque sea de momento imposible demostrarla de manera empírica, eso quiere decir que ahora mismo miles o millones de momentos de mi vida están sucediendo simultáneamente en dimensiones paralelas distintas al momento presente. En alguna de esas franjas está mi madre -ahora- dándome a probar un bocado de pan con morcilla, en otra está Tere diciendo que ya mismo es de noche, en otra –avanzando hacia el futuro- habrá momentos que aún no he vivido en mi franja actual, pero que estaré viviendo ahora mismo en una franja futura.

En cada vida hay un principio y un final. No se podrá retroceder ni avanzar en esos viajes por nuestra propia vida más que en ese intervalo de tiempo desde que existimos hasta que dejamos de existir, pero esa abstracción de las franjas vitales simultáneas da una sensación de inmortalidad. Esa es la única vida eterna en la que puedo –levemente- creer.

8 comentarios:

  1. gracias por tus bonitas palabras...
    prometo leerte...

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  2. Me ha encantado, eso de coleccionar momentos como quien colecciona fotografías, y que lo hayas hecho, de forma consciente, desde tan pequeña.

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  3. muy bello Candela... me deja pensando en lo que yo llamo "los días viejos" y que casualmente es lo que me ronda en la cabeza desde ayer para publicar en mi blog, vaya una casualidad!

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  4. Soberbio y sobrio, qué más se puede pedir. Muchas gracias por este regalo inesperado.
    Hasta pronto.

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  5. Curioso!! coleccionar momentos.

    Muy buena idea.

    Saludos.

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  6. Por eso algunas tenemos la manía de escribir para esos momentos vívidos que han quedado en nuestra retina y en nuestra memoria no se pierdan... saludos

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  7. Luego, cuando te falta alguien querido y sus rasgos se te empiezan a difuminar en la mente, vas a las fotos y vuelves a vivir con esa persona.

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  8. ¡Ay Candela, coincido contigo en tantas cosas! Yo para "fotografiar" esos momentos o paisajes parpadeaba varias veces, como para disparar el obturador de la cámara y luego me quedaba tranquila, convencida de que ya no se me borraría nunca. Precioso tu post.

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