20 junio 2009

Lamparín y otros cuentos

Leía hoy a Farala y las Faraleces de su Faralaez y empecé a acordarme de esas anécdotas infantiles que son tan divertidas. Juntando a mis dos niñas habría podido contar cientos o miles de cosas si lo hubiera hecho en su momento. Ahora ya quedan sólo unas cuantas en la memoria.

La Mayita, fue mi hija con tres añitos. Entre que en Guatemala tienen muchos vocablos aquí desconocidos y que ella hablaba con su media lengua, al principio la comunicación era un galimatías, como cuando me hablaba de las "chiches" (tetas) o de la "pulga" (de las nenas) o el "palo" (de los nenes). O cuando en casa quería "clapeal". Joé, ¿qué será clapeal? Y ella ¡clapeaaaaaal!, y venía con la fregona en la mano.... Andaaa, "trapear" (fregar el suelo).

Y me hablaba de usted, como hace allí todo el mundo. Un día la llevé al parque y quiso subirse al "resbaladero" (tobogán). Desde allí arriba me dice: "Súbase conmigo, mamá". Le contesto que yo no, yo no. Se me queda mirando y me salta con "Claro, es que usted está muy mayol". (¡¡¡No que soy, sino que estoy!!!).

Se ve que allí en aquel hogar infantil donde pasó sus tres primeros años les habían enseñado que se tiene una mamá y un papá, porque cuando ya estuvo aquí se encontró con dos mamás. El papá inexistente. Era un bochorno llevarla por la calle. Hombre que encontraba, hombre que trincaba de la mano y me traía diciendo: "¡Mire, mamá, encontré un papá!". (La cara que se le quedaba al de turno).

Entre todas las anécdotas está la de Lamparín.

Alguna vez en las revistas había anuncios de películas o libros de Disney y venía corriendo, me enseñaba el anuncio

- "Yo quiero ver Lamparín".

Pienso Lamparín = Lámpara = Aladín = Aladino... Le compro un cuento de Aladino y su lámpara maravillosa. Lo hojea, le encanta, sonríe...

- "Ya, pero mami, yo quiero ver Lamparín".

Deducción: lo que quiere ver es la película. Le compro la peli. La ve feliz. Termina y me dice que es muy bonita pero que ella quiere ver Lamparín.

No comprendo. Tiro la toalla. Hasta que un día viendo la tele anuncian DISNEYLAND PARÍS.

- Mire, mamá, mireeeeeee... eso es lo que quiero ver ¡LAMPARÍN!.

10 comentarios:

  1. Jajajaa, para comérselaaaaa. Si es que no dejarán de sorprendernos...
    Besos.

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  2. qué jodía la mayita, disneyland paris, ni más ni menos... jajaaaaaaaaaaa, me partía leyendo lo de cuando agarraba papás por la calle... jajjaaaaaaaaa

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  3. jajjaja. Qué bueno lo de traerte papás, ayyyyyyyyy si es que es "tan sencillo" jejjejej.

    Por cierto mayita, yo también quiero ver "lamparín" jejjejejeje.

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  4. jajaja... mayita sabía lo que quería!! un post muy hermoso, Candela.

    Abracitos

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  5. Qué ternura, por favor!! Lo del papá es para filmarlo. Jaja - entre la media lengua y la diversidad del castellano, me parto.
    Viviendo en Chile, mi hija pequeña trajo una lista de cosas que debía llevar al colegio al día siguiente: perros de ropa de madera.
    No conseguimos adivinar lo que era. Ana, que tenía entonces siete años, estaba toda enfurruñada - las madres TENEMOS que saberlo todo. Y a ver quién es la lista que adivina de qué se trataba.

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  6. ¡Qué ternura! muchas gracias por compartir :)

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  7. Olga_C: Siempre nos tienen alguna sorpresa, en mi caso con mis hijas seguro que es agradable o divertida. Tengo muchísima suerte.

    Farala: A los dos o tres meses se dio cuenta de que el papá no hacía falta. No es así con Lamparín, que como no ha sido satisfecho el deseo, de vez en cuando lo lanza al viento para ver quién recoge velas.

    Mam: Es fácil, solamente hay que escoger a uno que vaya solo por la calle (también valían los que se asomaban a un balcón), daba igual que fuera feo, guapo, viejo, jóven... alto o bajo. ¡Toma nota! jijiji. Cuando vayamos a Lamparín te vienes.

    Lena: Sí, todavía es de ideas claras, pero ahora por lo menos la entiendo y puedo decirle sí o no, pero antes....

    Patsy: ¿Perros de ropa de madera? ¡Eso son pinzas para tender la ropa! No es que lo supiera, es que lo intuyo clarito clarito al leelo, jajajaja. Seguro que es eso.

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  8. jajajajaja! que bonito!
    Los niños son como estrellitas saltarinas dentro de nuestros corazones, y tienen la mágica capacidad de dibujarnos sonrisas a cada momento.
    Un beso guapa!

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  9. ¡Qué explosión de vocabulario¡¡ ja..ja muy bueno..

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  10. Ja,ja,ja... si pudiéramos conservar todas esas anécdotas... Yo sólo me acuerdo que Pol, mi hijo mayor, era muy redicho y de bien pequeño utilizaba palabras de mayores... o se las inventaba: "¿Eso? Eso es una minusculidad..." (!!!)

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