26 junio 2009

¿Problemas? ¿Causas? ¿Soluciones?

Como continuación al post anterior, y porque los comentarios de Marcela me han hecho pensar que seguramente doy una visión negativa de los chicos y chicas adolescentes y jóvenes de esta generación, quiero decir que no, no son peores ni mejores que hace unos años, son distintos en muchas cosas. Tienen otras perspectivas de la vida, de la sociedad y de las relaciones interpersonales; y otras expectativas (en algunos casos es ausencia, algo que no encaja con el significado que tenemos de adolescencia y juventud).

Hay algunos datos privados y otros públicos que aportan información que a mí me preocupa. Por ejemplo un estudio que se hizo por mi zona hace tres años con respecto a las bajas por enfermedad del profesorado. Los profesores y profesoras que más bajas habían tenido -en número y en duración- en los cinco años que abarcaba el estudio eran los que daban más horas de clase a 2º y 3º de ESO. Los de menor número de bajas o ausencias de corta duración eran los de ciclos formativos de grado superior, seguidos del profesorado de bachillerato, de ciclos formativos de grado medio y del resto de cursos de la ESO -en ese orden-. El estudio no incluía posibles causas ni conclusión alguna. Era solamente una estadística.

Las conclusiones las extrajimos personalmente y alguna vez lo hemos comentado entre compañeros: Tiene que ver con la dificultad de enseñar en unos y otros niveles. En este caso reconozco que somos los privilegiados de todo el sistema de la Secundaria quienes damos clase a ciclos de grado superior, porque ahí se matricula quien quiere, no hay obligatoriedad, sus criterios son ya de personas maduras, han superado un bachillerato y en algunos casos incluso una carrera universitaria y -aunque el nivel educativo es bastante alto, parecido al universitario- no existen demasiadas cortapisas para darles una educación de calidad.

Pero no puedo ocultar por lo que vemos y analizamos cada año -somos los mismos profesores que hace siete años cuando empecé en el nuevo instituto- encontramos diferencias en negativo: Más faltas de respeto entre compañeros y con el profesorado (nada grave, sobre todo interrupciones injustificadas, empujones o hablar a gritos). Dificultad para redactar cualquier cosa, desde explicar un tema cualquiera a escribir el propio curriculum o un informe comercial. Cuando les preguntamos por qué tienen esta dificultad, las respuestas suelen ser que no encuentran la palabra justa para explicar un concepto, pero curiosamente hay una buena parte que dicen no estar seguros de cómo se escribe una palabra y pierden mucho tiempo en encontrar un sinónimo. La culpa, según estos mismos chicos y chicas, es que al tener más hábito de escribir y leer en lenguaje SMS, que usan para el chat y para cualquier tipo de comunicación, comienzan a tener serias dudas ortográficas.

Otro problema es la lectura. Una chica (de 24) me decía no hace mucho que ella es de la generación audiovisual y que desde la escuela ha ido aprendiendo en base a muchas imágenes y poca lectura. Leer es un aburrimiento (sentir muy general). Hay quien dice que aborreció los libros por ingestión obligatoria y masiva durante la ESO. De este tema escribí hace mucho tiempo en este blog.

Y en cuanto al cálculo, va disminuyendo la tendencia a reflexionar y aumenta la de dar una respuesta rápida. Me los imagino en un concurso en que tienen que hacer un cálculo con límite de tiempo. Si cuela cuela. Claro que lo mismo un día nos sorprenden.


Todo esto, en líneas generales, es lo que encuentro a diario entre mi alumnado, con el que me une esa relación de complicidad y cariño que facilita el pasar juntos siete horas semanales.

Pero estos problemas que he enunciado antes, no existían de forma tan general hace siete u ocho años. Vemos que van en aumento y yo a veces tiendo a divagar sobre cuáles son las causas y cuáles serán los efectos de esa pérdida de capacidad de reflexión o del olvido paulatino de la propia lengua, tanto en ortografía como en vocabulario.

Como causas, una de la que tengo absoluta seguridad es la propagación general de ese lenguaje que nació para ahorrar tiempo y dinero en los mensajes a móviles y que continuó en los chats y luego se generalizó en cualquier otro tipo de comunicación escrita entre adolescentes que ahora son jóvenes. Si mis amigas catalanas reconocen que tienen problemas con la g y la j cuando escriben en castellano -como targeta por tarjeta o cojer por coger-), debido a utilizar los dos idiomas y el parecido entre algunas palabras de uno y otro idioma, no es de extrañar que si casi todo lo que escriben y leen jóvenes y adolescentes sea SMS, surjan dudas. Muchas. Y que el vocabulario sea cada vez más espartano.

¿Otras posible causas? Creo que los trabajos que se hacen mediante el copia-pega, que ni se leen ni se escriben. La idea de que una imagen vale más que mil palabras es buena, si no se olvida que las palabras sirven para comunicar ideas, emociones y sentimientos.


Y todo ello englobado en un mundo en que todo se quiere saber, comprender y tener bajo la ley del mínimo esfuerzo.

Hay otra cosa que diré de paso. La facilidad con que se aprueba la ESO trae frustraciones en los niveles siguientes, como el bachillerato o los ciclos de grado medio. Es frecuente que vengan las madres a decirnos que no entienden que si su hija o su hijo ha ido aprobando la ESO, ahora pueda suspender casi todas las materias. Mi compañera que enseña Gestión Financiera en grado medio ha podido dar solamente el 50% de la materia programada, porque no podía enseñar interés simple ni compuesto cuando ha pasado medio curso intentando enseñarles a hacer cálculos básicos, como la regla de tres. Al final lo han conseguido: saben hacer una regla de tres. Pero la mayoría ha suspendido el módulo porque no ha dado tiempo a impartirlo ni a asimilarlo.

En grado superior es distinto. Normalmente las frustraciones y los abandonos ocurrieron en bachillerato.

En fin, creo que para solucionar problemas primero es necesario reconocer que existen y buscar sus causas. Hacemos lo que podemos y a veces es más de lo que creíamos poder conseguir. El jueves fueron las evaluaciones. Entre todos lo hemos conseguido, solamente repetirán curso 4 de 60 (en grado superior) pero ¡qué trabajazo arreglar lo que viene desarreglado de años! (Lo de las faltas de ortografía se ha paliado, no se ha resuelto... El SMS nos está machacando).

Marcela, decías que faltas de ortografía ha habido siempre. Y es verdad que cualquiera puede meter la pata alguna vez, menos a mayor nivel educativo, pero no siempre las hubo con tanta profusión. A veces me sorprendo leyendo faltas en donde antes era impensable, como sentencias judiciales, ensayos o noticias periodísticas. Yo tengo cada vez más dudas al escribir, a fuerza de leer demasiadas faltas todos los días.




3 comentarios:

  1. Este año decidí regresar a la vida estudiantil. Tengo 37 años. Y debo decir que he estado encantada con todos mis compañeros de clase, en lineas generales chicos y chicas estupendos. Pero lo que más me ha llamado la atención a lo largo de todo el año han sido las faltas de respeto hacia los profesores y los propios compañeros. He tenido que aguantar durante todo el año como una compañera de la tercera fila le explicaba a su compañero de pupitre lo que había hecho la tarde anterior, eso sí, siempre mientras los profesores explicaban alguna materia. He escuchado cómo un compañero se dirigía a una profesora con: "oye tú, que vengas...". He visto cómo a una compañera se la expulsaba de clase por interrumpir a una profesora una y otra y otra vez...Y al verse expulsada se ponía a llorar en el pasillo y decía: "no lo entiendo, no le he dicho nada..."
    He padecido cómo un profesor se disponía a explicar una materia y antes de acabar alguien le decía: "pues yo no lo entiendo..." Espera no he acabado...Después de dos frases más del profesor:" joooooooooo,no lo entiendooooo..."
    Las cosas han cambiado mucho y no precisamente a mejor...

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  2. Yo no digo que la juventud de hoy en día sea mejor ni peor, pero lo que está claro(en general), es que están peor educados, desde pequeñitos, que cada vez es más difícil educarlos, que se lee y se escribe menos y peor, que la inmediatez de todo suple a la reflexión... Y todo eso es evidente, complejo y muy difícil de solucionar.
    Sé que entre el profesorado la mayoría intenta poner su granito de arena para solucionarlo, pero no se puede luchar individualmente contra un sistema tan maleado.

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  3. a ver si esta vez puedo publicar el comentario, porque llevo dos veces escribiendo un rollo y se me perdió. Ah, será cuestión de que no debo ser tan rollo, voy a probar resumiendo mucho ¿vale?
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Candela, no niego que haya problemas de aprendizaje, y que la sociedad tenga tales cambios que nos pillan a contrapié. Es cierto que las nuevas adquisiciones en comunicación y su forma de usarlas está llevando a un lenguaje diferente al reglado y eso nos lleva a un esfuerzo mayor en este tema, pero también es cierto que nuestro alumnado, en ocasiones, también es fuente de conocimiento y nos lo transmite. Aprenden de su profesorado, aprendemos de nuestro alumnado y que siga así por muchos años. Un brindis por quienes aún no estamos quemadas como profes, nos lo merecemos.

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