07 julio 2009

Día nueve. Carretera, bosques y tormenta

Bajamos a desayunar a eso de las diez. Todas teníamos ganas de tostadas con aceite de oliva, que no hemos conseguido comer en Venecia. Además hemos pedido zumos, descafeinado con leche y algún bollo dulce que querían las niñas.

El café descafeinado nos lo sirven en una cafetera. Huele bien pero sabe -para mí- mejor que el descafeinado normal. Pregunto qué es y me dicen que es malta. ¡Malta, lo que se tomaba como sustituto del café cuando era pequeña y me ponían en un tazón acompañado de picatostes! Aparte una jarrita con leche espumosa y caliente.

Las tostadas son rodajas de pan casero. Muchas. Dos cestitos de rodajas envueltas en sendos paños de algodón.

Nos han servido sin pedirlos unos dulces caseros exquisitos y aún calientes, recién salidos del horno. Eran rodajas de bizcocho enrollado (como el brazo de gitano), aderezado con nueces, miel, pasas y manzana.

El aceite de oliva también tiene un sabor peculiar, muy agradable, pero distinto a cualquier otro que haya probado antes. Se debe a la variedad de aceituna y -dice el dueño del pequeño hotel rural- tal vez también ese sabor particular se deba a la tierra, que por cierto tiene un color rojo muy oscuro, como se ve en la foto de estos viñedos.



Es una zona muy tranquila, y el hotelito es tan recomendable que al final escribiré todos los datos por si alguien pasa por aquí. Los alimentos, las habitaciones, la esmerada decoración sencilla y campesina, la atención personal... sin una sola objeción. Anoche nos decía el propietario que toda aquella zona permaneció curiosamente casi al margen de la guerra, siempre en esa calma que se siente en la calle, en las miradas claras de las personas y hasta en el aire.

Teníamos que llamar un taxi para ir hasta P., donde teníamos que recoger un coche de alquiler, pero el dueño del hotelito se ofrece a llamar e intentar que los del rent a car nos traigan el coche. Lo consigue. Todo un detalle teniendo en cuenta los aproximadamente 15 km que nos separan de P.

Llega el del rent a car conduciendo el coche y acompañado de otro chico. Tenemos que ir a llevarlos a P. y después volver a por las niñas y las maletas. La Pepa se sienta en el asiento del copiloto, yo detrás, junto al chico acompañante. El que parece ser el jefe me dice (supongo que en inglés, y a buenas horas me va a hablar a mí en inglés) "bla bla bla buche". ¿Buche? "Yes, bla bla bla, buche", y me abre la portezuela para que salga. Salgo y sigue con el buche. (Pienso: coño, si es por buche, la Pepa tiene más y no la bajan). Pero el cielo me ilumina y saco la hoja de reserva del coche. "Yesss, bucheee!". Pues eso era el buche. Y mi Pepa que sabe inglés, estaba tan ausente y relajada, escuchando la radio y sentadita en actitud de espera.

Después de los trámites de acá para allá por fin tomamos camino a Z. Se requieren unas horas de viaje por carretera normal y autopista, atravesando mediante puentes y túneles los montes de C. Hago de copilota y GPS, mapa en mano. El paisaje es espectacular, sobre todo cuando nos adentramos en las montañas. Todo es puro bosque espeso de color verde intenso. Muy de tarde en tarde se ve algún pequeño núcleo de casas y casi ningún área de servicio en muchos kilómetros. En el primero que vimos nos detuvimos a comer. La comida estrella de las que hemos pedido ha sido revuelto de huevos con trufas. Las niñas han querido pizza y han comido tanta que ya dicen que no van a volver a comer nunca más.

El cielo se ha ido volviendo cada vez más gris hasta que a unos 50 km de Z. ha caído el diluvio. No se veía la carretera, el ruido de la lluvia sobre la carrocería era fortísimo, los relámpagos salían de todas partes y cada vez estábamos más debajo de la tormenta. Las niñas: "Qué guay", "qué pasadaaaa", "saca la cámara y pilla los rayos", "no sale naaaa". La Pepa callada, toda ojos en lo que podía ser la carretera. Yo grabándolo todo en vídeo. Los coches y camiones que circulaban se iban parando en el arcén y los más afortunados se resguardaban bajo los viaductos que atraviesan la autopista. Nos detuvimos también, porque no se veía absolutamente nada. Proseguimos la marcha cuando se pudo, unos cuantos minutos después.

Hemos llegado a Z. cuando ya estaba anocheciendo. Hemos hallado el hotel sin ninguna dificultad y después de deshacer las maletas hemos salido a dar una vuelta.

La ciudad de noche es aburrida, parece moribunda. Estábamos cansadas y hemos vuelto al hotel. A partir de mañana tomaremos verdadero contacto con la ciudad y sus alrededores.

Imágenes parciales de unos graffiti que encontramos bajo un viaducto durante la travesía por la montaña.


El escudo que hay en la matrícula de nuestro coche.


Un pueblo de los que hemos encontrado medio ocultos en el bosque, visible más que nada por la torre de su iglesia.


8 comentarios:

  1. ¡Qué difícil, Candela!
    Lo único que sé es que no estáis en España, si os hablaban en inglés.
    Hay que ser muy "viajada" para aventurarse a adivinar.
    ¡Buen viaje!

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  2. Buenoooooooooooo, retiro lo dicho. Se va poniendo más fácil. Tantas pistas en un sólo post???? vamos que te lo adivinan rápido eh?????


    Que relato tan lindo, si es que he viajado con vosotras, eso sí, sin mojarme y sin buche jajjjajaj


    Espero impaciente el próximo.

    Muchos besos a las cuatro

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  3. Después de la descripción del grandioso desayuno no presté igual atención al relato...leía con el estómago ... que delicioso comenzar...

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  4. Ya te dije que no me metieras en el concurso, que a los dos días te pillaba, jajajjaja

    Estamos disfrutando casi, casi tanto como vosotras. Sigue contando.

    Iscjelivati kako bi četiri.

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  5. Gracias a todas por viajar con nosotras. A partir de hoy nos será más complicado conectarnos a Internet. Veremos si puedo escribir algunos posts más.

    Besos para todas (jajajaja, Marina, kisses for you too!)

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  6. Después de ese desayuno ¿quién va a acordarse del bucheeee?
    ¿Que no podréis conectaros a Internet? Y no podremos seguir el recorrido? Me va a dar algo.

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  7. ¡Croaciaaaa! jejeje. Dije una vez que no contestaría ni sí ni no hasta que llegase a casa, pero qué voy a hacer ahora escribiendo todavía siglas en vez de sitios. Nada de eso. L'Avendetta lo ha dicho :) Y antes de eso Marina se ha despedido en Croata, y antes de eso Mam (que lo sabía y por eso no podía jugar a adivinar), se ha entretenido en buscar banderas hasta encontrar en una el escudo que lleva nuestro coche... por si la habíamos engañado, jajajaja. Y resultó ser de Croacia. Y Alson ha probado suerte con Grecia... (pero porque no había leído todavía este post)...

    Enhorabuena a las ganadoras, a las "ayudadoras" y a las seguidoras. Seguiremos en contacto mientras podamos pescar alguna conexión a Internet.

    Y besos, muchos besos.

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