05 julio 2009

Séptimo día. Arrivederci, Venezia


Mi chica se ha despertado pronto. A ella no la despierta ni el despertador, ni la luz que entra por la ventana, ni las voces de la gente que empieza a pasar junto al hotel, ni el haber dormido 8 o 10 horas. No. A ella la despierta el hambre. (A mí me da dos horas después de despertarme, que es cuando de verdad estoy despierta). Así que desde las 8:30, yo entre sueños, la oía ir de acá para allá, haciendo hora para que me hartase de dormir. A eso de las 10 he abierto un ojillo y le he preguntado ¿tienes hambre?. Pregunta retórica, respuesta obvia. Le he dicho que fuese llamando a las niñas, que yo estaría lista en diez minutos, y cinco más para leer vuestros comentarios de ayer.

¿Un Bellini? No. Nunca lo había oído. ¡Cuatro Venecias y no he oído hablar del bellini! Debe de ser como haber estado en La Habana y no saber lo que es un mojito. Esto merece una reparación por nuestra parte. De modo que hemos bajado a desayunar a nuestra acostumbrada terraza, que hoy estaba cerrada. Elegimos otra parecida, desayunamos y nos vamos dando un largo paseo hasta el barrio de San Marco, decididas a tomarnos un bellini en el sitio justo, el Harry's Bar (Internet nos dio la información indispensable para llegar al sitio sin perdernos).

Vemos el letrero de la calle donde está el Harry's. Lo encontramos al final, haciendo esquina con el Gran Canal.



El recinto principal es pequeño, con clase, lo mismo que las personas que se sientan a las mesas. Nos acercamos a la barra y pedimos dos bellini, que nos preparan enseguida, junto a otros dos más pequeños, sin alcohol, para las niñas, regalo de la casa.






¡A tu salud, Patsy!



Nos ha parecido un trago delicioso y, aunque no tenga el mismo sabor, intentaremos prepararlo en casa.

Terminadas las copas y las aceitunas, nos hemos vuelto caminando en dirección al hotel (un poco achispadillas nosotras dos). Para compensar el precio de las copas hemos comprado bocadillos y agua para la comida y hemos dado buena cuenta de todo sentadas en una escalera que baja hasta un canal.

Ya sentimos que es nuestra última jornada. Creo que las niñas y seguro que nosotras mismas miramos Venecia con ojos de arrivederci (no de addio, que es una palabra poco usada y demasiado tajante en Italia).



Pasaremos la tarde en el hotel, así nuestra "niña extra" podrá estudiar un buen rato y todas podremos descansar para la siguiente fase de este viaje que se inicia mañana.

En principio me gustaría jugar a las adivinanzas con todas las que nos estáis acompañando en este viaje, así que no aportaré nombres de lugares, pero daré muchas pistas y pondré fotografías. Al finalizar el viaje lo mismo hay premios y todo ;), pero no diré ni sí ni no a vuestras apuestas hasta que hayamos regresado a casa. (Algunas no vais a decir ni medio nombre, eh? jejejeje, pero hasta eso puede tener premio).

4 comentarios:

  1. Bueno, qué decir yo soy la gordi que se despierta todas las mañanas por el hambre, jejeje

    ResponderEliminar
  2. jajajaaaaa, me despisto un par de días y ya le estais diciendo adiós a venecia!! ay que me voy para atras a leeros (siento que este post ha sido como una postal a cuatro voces, la niña adoptada ("recién" adoptada, jajaja), mayita, la hambrienta de mañana y candela cano....

    ResponderEliminar
  3. Jo, menudo viaje.... Es verlo y morirse una de la envidia (cochina cochinísima, sin duda).

    Y eso que me he jurado no pisar Italia mientras tengan a ESA COSA de primer ministro, pero... que me dan ganas de irme YA MISMO.

    ResponderEliminar
  4. - Sonia Balz: Y que sigas así de preciosa, porque así me gustas. Y si cambias me seguirás gustando.

    - Ay, faralita, no te me despistes. Aunque escriba poco en otros blogs por falta de tiempo -incluido el tuyo- mi lista la llevo al día: os disfruto a diario.

    - L'avendetta: Con ese nick, lo que tienes que hacer es venir para Italia y poner firme a LA COSA. De todas formas, este país es tan bonito, de norte a sur, que se puede ignorar durante unos días a su presi.

    ResponderEliminar