13 agosto 2009

La vida en una campana de Gauss II

La comparación que escribí ayer entre la vida y una campana de Gauss o curva normal vino a cuento de una película que acababa de ver, una película que para nada me dejó indiferente, pues tocaba de manera notable cuestiones que muchas veces me han dejado perpleja, como por ejemplo el hecho de que algo ocurre siempre por una concatenación de acontecimientos: "Si la chica no hubiera olvidado la chaqueta y no hubiese vuelto a casa a recogerla, habría salido dos minutos antes y habría tomado otro taxi, que no se habría encontrado con un camión atravesado, que (...) y entonces otra chica no habría sufrido un accidente".

Cuando murió la hermana de mi madre en un accidente de tráfico hace ya muchos años repasé lo que me contaron que habían hecho ella y sus hijos antes de coger el coche para volver a casa después de pasar el fin de semana en el pueblo: recoger las cosas, llenar un bolso, despedirse de la vecina... Si no se hubieran entretenido con la vecina... Si se hubiesen entretenido algo más... Y al final deduces que simplemente había llegado su hora, quizás lo quieres creer así por conformarte, porque no hay modo de saber lo que tienes que acelerar o entretener para evitar una situación indeseable.

Pero no era ése el tema central la película. Supongo que quienes leáis esto la habréis visto o habréis leído su crítica, mala o buena. Se trata de "El extraño caso de Benjamin Button", un ensayo sobre la importancia de la vida, el aprendizaje, los afectos y la muerte, pero revirtiendo el proceso normal. Al fin y al cabo lo mismo da.

Veía la película y se me dibujaba la campana de Gauss. La cumbre de la curva era común a cualquier vida, los extremos opuestos y simétricos. El anciano y el niño, caprichosos e inconscientes, faltos de conocimientos, etc. etc.

Vi a mi tía recientemente fallecida a causa del Alzheimer, que progresivamente se fue haciendo niña, que cuando Mayita tenía 5 años jugaba con ella en la calle a pilla pilla, reía, saltaba y se comportaba como ella; que desaprendió a vestirse y a veces salía a la calle en pijama, igual que lo hacía por entonces mi hija, que poco a poco olvidó palabras y que al final solamente repetía su propio nombre y apellidos como una cantinela.

La respuesta a la pregunta que hacía en el post anterior, desde mi punto de vista, es que al anciano o a la anciana no se le perdona o no se le comprende. Sus actos son risibles, criticables o punibles. Se vuelve un estorbo, termina en una residencia a donde lo van a ver de tarde en tarde las personas que rodearon su vida. Se le priva de mimos y afectos, porque "no comprende" porque "no reconoce", porque molesta. Para mí esa es la gran diferencia. No importa morir de viejo si haces el camino hacia delante, o morir de bebé si lo hicieras hacia atrás. Lo que importa es que el bebé inspira ternura y sentimientos de protección. El otro no. Y de hecho al nacer Benjamin Button viejo y feo el primer impulso de su padre fue arrojarlo al río.

Y sí, como dice Farala aludiendo a Marcela, no estaría mal ir fundando un retiro lésbico, eso sí, estableciendo un compromiso de afectos, para que un día -muy lejano- se nos perdonen los olvidos y la inconsciencia porque a nuestro lado hay personas que nos quieren y nos miman como si fuéramos bebés.

11 comentarios:

  1. No sé. Mi padre se fue a dormir una noche y no se despertó. 52 años. No hay "ysis" que valgan. Se murió porque se tenía que morir y punto, y nunca me he esforzado por tratar de comprender algo tan incomprensible como la muerte. Por otro lado, muchas veces me sorprendo a mí misma mirando a los abuelillos de los bares y cayendo en la cuenta de que mi padre nunca llegará a eso: que no se le arrugarán las orejas, que no se le verán los pelillos de la nariz, que.... nada. Se fue, y punto.

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  2. Hola Candela... Coincido con lo que expresas porque afortunadamente aquí no lo he visto, pero cuando vivía en México y desde niña ví en la calle a personas mayores pidiendo limosna. Recuerdo que me dolía casi físicamente ver a alguien en esa situación y en secreto me prometía: yo nunca voy a permitir que mis padres estén así...
    Esta mañana antes de conectarme estaba pensando en lo que quiero publicar el veinticinco de octubre, ahora me doy cuenta que llevará un enlace a este post tuyo :)

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  3. Aunque haya muchas similitudes, no es simétrico: el niño parte de cero y va construyendo, y tú le ayudas a ello, antes no había nada, y los resultados son espectaculares. Al anciano que pierde sus facultades lo has conocido en su plenitud, y eso es difícil de aceptar. Tienes que ayudarlo también a ir construyendo, pero algo que se ha desmoronado y que no se puede restaurar.
    No es fácil hacer como si fuera un niño, porque lo que viene después tampoco es lo mismo.
    Hay que hacer un intenso ejercicio de tolerancia, comprensión y hacerlo con mucho amor. Admiro a la gente que lo consigue.

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  4. puesss, no se Candela, estás hablando de casos muy específicos de deterioro como el Alzeihmer, pero no todos los ancianos se ven en esas... la mayoría de la gente no los ve risibles, el problema es que no les vemos

    creo que hay aspectos enormemente gratificantes en la ancianidad, y gratificantes para los que estamos en lo alto de la campana, aunque suelen ser los niiños los únicos que se percatan de eso: su tiempo sin stress, su ternura sin limites, su amplio conocimiento sobre la vida y los seres humanos... ¡deberiamos volver a insturar los consejos de sabias! (solo si no son cascarrabias!!)

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  5. Estoy de acuerdo en parte Candela. Yo lo veo desde el punto de vista que al bebé no se le puede recriminar nada ni reprochar. No se le puede "castigar". No sabe nada porque aún no ha aprendido. está empezando a vivir, y el anciano está terminando de vivir...
    Es que no se si me explico: pienso que no se puede generalizar. Yo nunca me reiría ni privaría de cariño a una persona anciana, pero para que te hagas una idea: por mi madre daría la vida, por mi padre... no tanto.
    Todo depende.

    Un beso!!

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  6. - L'Avendetta, una buena muerte la de tu padre pero también una putada (para él) siendo tan joven. Uffff. Él se quedó en medio de la campana.

    - Pena, 25 octubre... ¿Un aniversario?

    - Maikix, entiendo lo que dices. En la construcción hay una ilusión de futuro. Se puede "educar" y guiar. En la vejez no puedes hacer nada de eso. Todo esá construído y empieza a derrumbarse. Tienes razón.

    - Farala, mira es algo que he pensado mucho eso del Consejo de ancianas. Si no se termina con demencia senil u otras enfermedades de deterioro mental creo que se tiene mucho que aportar, y en la historia se les ha tenido muy en cuenta. Hace años que ya no. JAJAJAJAJA, lo de cascarrabias me lo he pensado por mi madre que siempre lo ha sido (ahora los años la han suavizado), siempre pensé que con ella no podría...

    - Alma máter, tu comentario me sugiere lo mismo que el de Farala: mi madre. Siempre nos hemos llevado como el perro y el gato. Con muchas de sus teorías se me llevan los demonios. Con ella sería difícil, pero he de reconocer que si yo estoy aquí es al 50% gracias a ella... ¿se lo podré agradecer?

    Bueno, hablé de personas normales. ¿Os imagináis un padre Pinochet por ejemplo? Noooooooooooooo

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  7. ay, se me olvidaba que hay niños que GRRRRRRRRRRR. He visto un par de episodios de super nany y no sé, no sé qué lo que habría hecho con un tirano de cinco o seis años!!!

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  8. por desgracia la juventud está sobrevalorada.. se ensalza todo lo jóven y se desprecie al viejo... cuando en tantas culturas arcaicas eran los sabios, los portadores del conocimiento y la memoria..
    Muchas amigas hablamos más de una vez de ese retiro lésbico...debe ser una fantasía común..ja..ja. besos

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  9. hay que construirse, desde ya, una ancianidad rodeadas de nuestras amigas del alma, aquellas que cuidarán de nosotras y que se dejarán cuidar de igual manera, las que no nos fallan, las que están incondicionalmente. En mi entorno, ya tenemos hasta hechas las cuentas económicas de qué tenemos que hacer ahora para poder tener una ancianidad conjunta y queriéndonos (ah, y sin que nadie nos imponga horarios ni estupideces)

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  10. Ico y Marcela. Recuerdo que hace 20 años era uno de nuestros proyectos ya eso del retiro lésbico para la vejez. Yo decía que teníamos que respetarnos, que me dejasen fumar y comer chocolate. No hubo acuerdo. "Tenemos que cuidar unas de las otras"... Ah, noooo... Y me desapunté, jajaja

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  11. a tu pregunta: pues si, eso es. Un aniversario :)

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