19 septiembre 2009

Reflexiones post-visita de suegros

Esta mañana temprano se marcharon. No me he levantado para despedirlos porque no me apetecía. En el fondo me ha quedado un sentimiento de tristeza por ellos. Es lo que me provoca, además de ternura, conocer más de cerca referencias de sus historias y sus vidas. Vidas e historias que no tengo derecho ni a juzgar ni a desvelar. El derecho que sí me ampara es el de reflexionar.

Me miro, miro a mis hijas, miro lo que siento por ellas. Nacieron libres y yo permití, eduqué y aplaudí su libertad. Libertad responsable, por eso no he sido ni soy una madre permisiva ni blanda. Como seres libres no las eduqué para que se hicieran daño a sí mismas ni para que permitieran el que les quisieran infligir otras personas; las eduqué para que se apartaran de cualquier ente humano o divino de esos que nacieron para herir, someter, insultar, humillar o matar; y para otras cuestiones que, no estando de moda, muchas veces me provocan miedo por si las he dejado indefensas en esta selva, de manera resumida: no ser dañinas y pelear contra los dañinos. Hasta una cierta edad se educa, educar a partir de otra cierta edad es manipular. Que en esa segunda edad los consejos se dan cuando te los piden. Que los consejos no son dogmas. Que si algo se puede llamar pecado o delito es congelar una sonrisa y destruir la alegría de otra persona. Porque esa es mi pequeña filosofía, la vivo en lo más profundo y la sonrisa y la alegría de mis hijas y de las personas a las que quiero es impagable. Como nunca dejé que nadie interceptara o manipulara mi sexualidad, tampoco lo hice ni lo haré con ellas. No me decepcionarán si son heteros, lesbianas, bisexuales o transexuales. Es SU deseo, no el mío. El mío siempre fue libre y es el MÍO.

Por todo eso me cuesta comprender por qué hay padres y madres para quienes lo prioritario es que sus hijos sigan una determinada moral sexual, la que sea, aún machacando de por vida sus aspiraciones a la felicidad. Algo tan íntimo y personal como es la sexualidad no puede, no debe manipularse. Eso sí es una inmoralidad.

Pero los siglos pesan. Creo que los principios, hasta los más errados, se inyectan en los genes generación tras generación. Solamente quien tiene cerebro y lo usa puede deshacerse de la mierda generacional.

Ellos estuvieron aquí, fueron amables conmigo, con mis hijas y con otras personas de mi familia que han conocido. Han sido respetuosos. Nos han tenido la comida en la mesa cuando hemos regresado a casa. No dudo de que quieran a su hija, pero ese amor instrumental se desmorona en sus lapsus, más frecuentes e impactantes en su madre que en su padre ("desde que a mi hija le pasó aquello...", como si aquel momento lejano de saberse lesbiana fuera comparable a padecer una enfermedad letal, algo a lo que no se le quiere dar un nombre).

Por mi parte me ha afectado más la repercusión en mi pareja por esos lapsus que la que ha tenido en mí. Los veía sabiéndonos pareja, sabiéndonos felices en nuestra familia y de pronto salían esas frases que apenas fuera les hacían enrojecer y trastabillar un cambio de tercio o quedarse mudos. Por momentos a sus ojos me convertía en una muy buena amiga de su hija, que la quiere mucho y la trata bien y que la mantiene feliz hasta que pueda realizarse el sueño DE ELLOS: verla casada (feliz o no, no importa) con un hombre y madre de unos cuantos churumbeles. En el subterráneo se leía "pero si no fuérais tan felices, le harías un favor".

Esa infelicidad SUYA, no nuestra, también afecta. Es ese sentimiento de pena que da ver un problema ajeno. Aquello de que la homosexualidad no es una enfermedad y la homofobia sí.

18 comentarios:

  1. Y una vez que se han ido... ¡recuperad la alegría!

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  2. Un amigo hace poco me comentó que no dejara de leer el libro "Mis padres no lo saben"... Aún no he tenido ocasión, pero he brujuleado por internet sobre él ¡¡y he alucinado!!!... que cosas así sigan pasando hoy en día, en el siglo XXI... No se... al leerte me ha venido a la mente los testimonios que se reflejan en él.

    Un beso Candela!!

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  3. Si observamos las vidas de la gente, nos damos cuenta de que la mayoría de ellos viven dando vueltas a la ruedita que hay en la jaula del hamster, sin ni siquiera plantearse quiénes son y cuál es su proyecto en la vida. Afortunadamente vivimos en esta época en la que se empiezan a abrir esas férreas estructuras sociales y se permite que aquellos individuos que sí tienen un deseo genuino de ser libres puedan ejercer sus derechos. Pero, claro, la población todavía no ha aceptado plenamente estas amenazas que ponen de manifiesto la debilidad de sus postulados. Por lo que leo, eres una buena persona que se aleja del mal y busca a personas de bien... seguro que una persona como tú no puede sentirse aludida por las expresiones, fruto de la falta de trabajo personal o de ignorancia, de cualquiera. Te deseo todo lo mejor y creo que la experiencia de tus suegros te ha hecho más fuerte aún. Un abrazo

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  4. Siempre he dicho que, por regla general, nosotros los LGBT, tenemos que pagar un coste muchísimo más alto en la vida simplemente por el hecho de existir: a nivel emocional, pero también incluso a nivel puramente material o económico, puesto que se nos niegan tantas y tantas cosas que a los demás se les conceden como por arte de magia... La exclusión tiene un precio muy alto y lo pagamos con peor salud, peores condiciones económicas y naturalmente con más heridas por centímetro cuadrado que el resto de los mortales.

    El daño que nos han infligido y nos siguen infligiendo no es cuantificable, y no habría sentimientos ni dinero suficiente en el mundo para que los homófobos puedan reparar todo el daño que han hecho.

    No voy a ser compasiva ni a decir que lo entiendo ni nada de nada: mi abuela tiene 83 años y habla de mí y de mi pareja con una naturalidad y alegría que ya quisieran para sí muchos veinteañeros y cuarentones. No es una cuestión de edad, es una cuestión de aprender a ser persona.

    Y a todo esto, claro, contribuyen enormemente quienes siguen encerraditos en sus armarios de cristal, creyendo que la homofobia es algo que no va con ellos y que si se portan como mariquitas buenas (es decir, ocultas) los demás les perdonarán la vida. Lo que quieren, hija mía, es que desaparezcas. Así de sencillo.

    Un abrazo para todas, que lo necesitaréis.

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  5. Chica, pues yo sigo pensando que los padres así tampoco respetan otras cosas, se enfadarían si su novio no fuera de su nivel, estudios etc, o de lo que estudiase ella, o de sus amistades, de cómo educa a sus hijos, de su opción politica o religiosa.

    Un padre que respeta la libertad de su hijo lo hace con todas las consecuencias y el que no, pues idem de idem.

    No sé, hablo de lo que conozco pero me da que es muy parecido.

    besotes

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  6. "Chica, pues yo sigo pensando que los padres así tampoco respetan otras cosas, se enfadarían si su novio no fuera de su nivel, estudios etc, o de lo que estudiase ella, o de sus amistades, de cómo educa a sus hijos, de su opción politica o religiosa".

    No es lo mismo. Y el que no lo ha vivido en carne propia, pues no lo sabe. De todo lo demás te puedes proteger y defender; de la homofobia no tienes protección ni en tu propia casa. Qué manía con querer minimizar y/o equiparar la homofobia a otro tipo de problemas.

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  7. L'Avendetta no pretendia molestar.Dí mi opinión y veo que equivocada. Nada más lejos que querer minimizar nada. mil perdones.

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  8. Todo es opinable :-)

    (no lo dije enfadada, por si lo parece, y no creo que debas disculparte por una opinión)

    besos

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  9. ayyyy, casi prefiero ni opinar porque se me viene lo peor de mi madre a la mente y, a partes iguales, me da una rabia tremenda y una pena muy profunda.

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  10. * Pues sí, María. Mira que soy hasta de la idea anticuada de tener algún mayor viviendo en casa y cuidarlo (si hubiera necesidad). Si y solo si no cuestiona mi vida de ninguna de las maneras. Qué relax ahora!!!

    * sinkuenta, no creas, esas cosas sí me afectan en tanto que se enfrentan a mis conceptos de amor, deseo, felicidad y respeto en personas adultas. Claro que toda experiencia nos hace fuertes. Espero seguir siendo fiel a aquello de "Que el obstáculo me haga fuerte, que la fuerza no me reste sentimiento, que el sentimiento no sea un obstáculo".

    * Ave, un daño atroz que no corresponde a ninguna lógica por más idioteces que leo y oigo (como que hiere a la familia, a la sociedad o a la sensibilidad del espectador). La compasión no es admisible con esa ni con otras vulneraciones graves de las vidas de las personas. En el caso de padres a hijos me detengo, no a compadecerme, pero sí a intentar comprender qué concepto de amor es ese por el que se pasan una vida de trabajo y sacrificios para darles en vida todo lo material que sea posible o dejarles una buena herencia después de la muerte cuando la herencia afectiva, que se regala en vida, es inexistente.

    * mam, los padres homófobos son un "todo en uno". Al injerirse en algo tan íntimo como es la sexualidad de sus hijos necesariamente atraviesan el resto de las capas, desde la superficie. Entran y salen y te lo revuelven todo, desde cómo tienes decorada la casa o cómo vistes hasta tu salud psíquica, pasando por tu ética, tu religión, la calidad humana de tu pareja, o la salud emocional de tus hijos.

    Pero hay algo más, por ejemplo una mujer lesbiana es para sus padres homófobos el CENTRO de todos los males. No es "mi hija no se merece una pareja tan fea o tan inculta", es su hija la fea, la inculta, la mala, la enferma, la equivocada... Lo demás también, pero secundario o derivado. Un/a heterosexual con padres homófobos se evita lo peor de las intromisiones y en alguna parte encuentra apoyo en sus padres, aunque sea lo orgullosos que están de que no les haya “salido” gay/lesbiana.

    *Ave, creo que hay otros problemas equiparables a la homofobia, no en la forma sino en la magnitud del impacto que causan en las personas. También la homofobia tiene mayor o menor impacto (en la población en general y en los hijos en particular) dependiendo de los contextos históricos, geográficos, sociales o culturales en donde se produzca.

    * Marcela, te comprendo. La mía aún vive. "No quiero saber que es tu pareja", fíjate qué incongruencia de frase.

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  11. Pues chica es que tus post son siempre creadores de polémicas.. buf... tema candente este.. yo creo que todo depende de las condiciones socioculturales eso indudablemente inflye en las personas y otro tanto por ciento su propia personalidad más abierta o flexible.. mi suegra lo asumió muy bien.. mi madre aún le cuesta pero poco a poco va normalizando la situación...a esas edades es muy difícil .. es trabajo de superación es también nuestro..

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  12. A lo que me refería es a que la homofobia es la única discriminación social que no sólo tiende a negarse y minimizarse, sino que en muchos casos incluso directamente se niega. Reacciones como "bueno mujer, no será para tanto" serían impensables si te estuvieran discriminando por ser negra, por ejemplo. Es igual que en el fútbol: todo el mundo ve la necesidad de hacer campañas de sensibilización contra el racismo (cosa que me parece fenomenal, por otra parte), y sin embargo a nadie se le ocurre que pueda ser necesaria una campaña de sensibilización contra la homofobia. Eso es lo que me molesta, que siempre se nos diga "no será para tanto", "bueno, sería igual si fuera tal" o "sería lo mismo si fuera negro". Pero no, no es eso: es lo que es. Es homofobia. A las cosas hay que llamarlas por su nombre y no quitarle ni un ápice de la importancia que tienen, porque entonces se devalúa la experiencia del otro y en realidad se le está diciendo que sus problemas no son "tan importantes" como otros problemas que sí son graves. Y creo que de esto los LGBT sabemos bastante.

    Voy a poner un ejemplo bastante evidente: una joven afroamericano negro heterosexual y una joven afroamericana lesbiana que vivan en el mismo barrio. El joven afro hetero, cuando llega a su casa, puede "refugiarse" del racismo social en su familia, que le apoyará y le comprenderá, le ofrecerá un sistema de apoyo y una red emocional. Pero la joven lesbiana, al racismo de la sociedad, tiene que añadir la carga de la homofobia que se puede encontrar en su comunidad y en su propia familia. Literalmente, no tiene ningún lugar en el que refugiarse. Por eso digo que son diferentes.

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  13. *Ico, cierto lo de la personalidad abierta o flexible. Incluso yo añadiría inteligente y buena. Mi padre, por ejemplo, por ser hombre y tener casi 80 años podría ser machista y homófobo. Pues ni lo uno ni lo otro. Creo que es bueno e inteligente.

    *Ave, buen ejemplo para ilustrar la soledad de una persona rechazada por la sociedad y por la familia. Cuando contesté antes me acordaba del machismo-patriarcado y de cómo una mujer a la que maltrata el marido, muchas veces (parece que cada vez menos) es también rechazada socialmente (por idiota, porque el marido es taaaan bueno) y por la familia (las mujeres de hoy no aguantáis nada, así se destruyen tantas familias, qué imagen vas a dar separándote)...

    Tu ejemplo me ha gustado porque has enmarcado dos situaciones en el mismo contexto. En diferentes contextos la cosa cambia. Por ejemplo yo preferiría ser española, negra y lesbiana antes que simplemente mujer en Afghanistán.

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  14. Bueno, paciencia, los procesos son largos y, a veces, incluso, no llegamos a ver el final.

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  15. ¿A que parece mentira que no les baste con veros felices?
    Lo vuestro funciona a su pesar - peor para ellos. La dificultad la tienen ellos. Es imposible que todos nos quieran tal y como somos, la mayoría nos quieren si somos como ellos quieren.
    (P.D.El ejemplo de Ave me ha gustado y entiendo que tiene razón.)
    Besos y a seguir con la vida.

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  16. muchos besos, a menudo cuando se va una visita uno se queda como triste a la par que aliviado. Creo que en este caso el comportamiento de tus suegros acrecienta ambos sentimientos. Un beso, valientes (porque hay que ser valiente para tener a los suegros en casa una semana!!)

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  17. * dintel, no sé si es mejor dejar que el proceso siga su curso pero al otro lado del horizonte :)

    * Patsy, pues eso, me sigo preguntando: ¿para qué sirve la cabeza, para llevarla a la peluquería? Entiendo las intromisiones en las vidas de hijos adultos cuando éstos han perdido el norte y ya no se pueden redirigir sin ayuda (drogadicción a lo bestia por ejemplo), y aún así hay que utilizar el cerebro para saber echar una mano.

    * Farala, pero qué bien lo has expresado joía!!!

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  18. No sabes como te entiendo. Un abrazo.

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