27 septiembre 2009

¡Un poco de silencio!


A principios de mayo hubo un cambio de presidencia de la comunidad donde vivo. Como no conozco a nadie de la urbanización (para qué cambiar si estuve en la anterior 22 años y si me hubieran puesto separadas a las parejas para jugar a emparejarlas, no habría dado ni una), no voté a la presidenta que se presentaba no porque no la conociera (que no la conocía) o me pareciera mal o bien, sino porque no me gustó el juego sucio que montó para conseguir los votos. No obstante ganó (ya se sabe que con juegos sucios casi siempre se gana).

En los años que llevo aquí me he vanagloriado de lo civilizada que era esta urbanización, tan silenciosa y tranquila que la cosa tenía hasta ciertos inconvenientes: que algunos protestan porque el canario de la vecina empieza a cantar al amanecer, porque el gallo de la casa cercana canta de noche cuando va a cambiar el tiempo, porque el niño del primero juega y ríe en su balcón o porque el gato del vecino se pasea por los tejados o terrazas adyacentes invadiendo la privacidad de los vecinos. A mí, en cambio, esas rupturas del silencio me resultan adorables. Otra cosa sería que hubiera 50 gallos cantando de noche, 100 canarios cantando al amanecer o 50 niños jugando y chillando en sus balcones, todos a la vez.

Desde mayo, cuando la nueva presidenta se llevó la presidencia y consiguió votos también para que saliera el administrador y entrara como administradora su mejor amiga, las cosas han cambiado. (Con lo maja que era la presidenta saliente. Hemos cambiado su chándal y su sonrisa por la cara tiesa y los tacones de la de ahora). Para que la votaran prometió hacer lo que la mayoría quería. ¿Tiene siempre razón la mayoría?

La primera en la frente fue la decisión de cortar las cuatro mimosas del jardín porque ensuciaban los patios privados de algunos vecinos.

La segunda ha sido levantar la veda de los ruidos. Una urbanización con tantos niños debe darles permiso para expandirse. No importa que tengamos dos preciosos parques y todo el campo del mundo al lado del edificio. Sigue habiendo un canario que canta al amanecer y un gallo que canta de noche cuando va a cambiar el tiempo o algún gato que pasea por los tejados de los áticos. Lo que ha cambiado es que en la pequeña zona común que tenemos, todas las tardes del calendario escolar y todos los días del calendario no lectivo hay una media de 10 mamás, 10 papás y de 20 a 30 niños jugando. Juegan al balón golpeando la verja, juegan con sus trompetitas de feria, juegan con sus vehículos a motor de juguete, chillan sin consideración, todo el puñetero día ayudados y jaleados por sus papás y sus mamás. Son los mismos papás y mamás que protestan porque el canario o el gallo irrumpen en el sueño de sus vástagos o un gato pasea por el borde de su terraza.

Es una urbanización ocupada por parejas jóvenes con niños pequeños. El mayor no tendrá más de 8 ó 9 años. Muuuuchos niños y niñas pequeños, que no pasa nada si rompen una planta, berrean a coro o te pegan un balonazo al pasar. Hace poco llamé la atención a un crío que destrozaba un pequeño laurel (su mamá "ciega" estaba con él) y hoy a uno que me ha lanzado (sin querer) un balonazo a la cara. En los dos casos la mamá se ha acercado al niño, lo ha cogido de la mano y se lo ha llevado sin siquiera mirarme, con cara de ofendida. La de hoy le dice: "Venga, deja el balón que ya te han llamado hoy tres veces la atención". Noooo. No es "deja de dar patadas al balón porque estás molestando", es "que te llaman la atención" (otros, no yo, tu mamá, porque yo no te voy a regañar, hijo mío de mi alma). No quiero imaginarme lo que harán esos enanos cuando sean adolescentes y sigan usando las zonas comunes para su exclusivo uso y disfrute.

Exceptuando cuando habla (y yerra) de lenguaje machista o de feminismo, los artículos de Javier Marías me suelen gustar. El último, titulado "Pieles finísimas", va en la línea de lo que opino de la educación que suele darse a los niños y de los problemas que ya están causando adolescentes así educados a los papás y mamás que prefierieron ese tipo de educación en la que todo vale si mi niño se lo pasa bien y a mi niño no le chista nadie.

En fin, a lo que iba es que por las mañanas voy a mi trabajo, por las tardes no puedo concentrarme porque hay un ruido infernal. Podría dormir por las tardes y trabajar por las noches, pero ¡quién duerme por las tardes con ese ruido! Entre unas cosas y otras voy retrasada en mi compromiso con la editorial. Y como no puedo hacer otra cosa me he levantado la prohibición de escribir en el blog.

12 comentarios:

  1. ¡Tapones! Para tus oídos y para los culos de esos mamás y papás. A ver si les duele la tripa y se conciencian más.

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  2. No hay nada peor que vivir entre vecinos.. si no tuviera la tranquilidad de mi casa después de un día de adolescentes escandalosos no sé qué haría....
    cuéntame lo de tu editorial...

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  3. "Vivir en comunidad", bendita la hora.

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  4. No sé, no sé... Lo de que la juventud cada vez está peor lleva oyéndose tanto tiempo... La educación permisiva de los críos de ahora no sé si ponerla en duda, Candela. Yo estoy voy a los parques y oigo muchos "que te rompo la cara", "mira que cobras"...
    Pero en cualquier caso, nos fijamos en esa supuesta permisividad como causa de todos los males y no apuntamos (no solemos) a las largas jornadas escolares, las múltiples extraescolares, el escaso tiempo con la familia y si me apuras hasta cosas como ir al colegio en coche o en autobús escolar, sin que les dejen ir caminando, primero con sus padres y luego con sus amigos. Por no hablar de que sí, se harán parques y todo lo que quieras, pero no suele pensarse mucho en las criaturas en los espacios públicos...
    Pero vaya, que yo tengo 19 años y mucho me temo que yo también tengo la piel finísima. Sí, últimamente me siento una pusilánime, una débil, una criaja llorona, pues lloro sin ninguna razón... Y no creo que esto vaya a curárseme a palos (metafóricos o literales), pues eso ya lo intento yo: reprpochándome, zarandeándome, reconcomiendo por todos los fallos que siento que ya he cometido.
    Perdón por esta parrafada, Candela, es que yo me pongo...

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  5. Vale, retiro lo dicho anteriormente. He ido destrangis a una clase de primer curso de mi carrera. ¡¡Cómo está la juventud!!

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  6. mmm... ¿será que de verdad hay tanto ruido? ¿Has probado a abstraerte como cuando una novela te atrapa? Ya se que el trabajo no siempre tiene ese poder que tienen los buenos escritores de permitirnos estar fuera del mundo pero es mejor que hacerse mala sangre... Coincido con Dintel que entre que son peras o son perdices, salimso ganando quienes te leemos :)

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  7. *María, pues con una hora que dormí anoche hoy me toca siesta de cuatro o cinco. Tengo tanto sueño que ni un misil me va a despertar jajajaja. Ni voy a necesitar los tapones.

    *Dintel, shiquilla, que tengo mucho sueño, qué ganamos? jajaja

    *Ico, mi mejor aliado para todo de todo: el silencio. Esto es una balsa de aceite, hasta que los peques terminen su siesta y yo empiece la mía jajajaja.Lo de la editorial es un compromiso que en parte me arrepiento de haber adquirido con una editorial para dos libros de texto (ya publiqué otros dos en esa editorial con una compañera y parece que han gustado, así que me pidieros otros dos y en ello estoy... uno de ellos me arrepiento de haberlo asumido. No tengo tiempo material para dormir si quiero hacerlo bien).

    *Alson yo que de pequeña quería vivir de mayor en una casita en medio de la montaña... No sé por qué no me hice anacoreta, que es lo mio :)

    *Telita, todo eso que dices ya lo he contado en alguna ocasión, así que no puedo más que decirte que estoy de acuerdo contigo. También te digo que como he caminado antes y camino ahora, vi el camino de antes y veo el de ahora, lo bueno y lo malo de los dos y tengo bastante claros los contrastes, los errores y la famosa ley del péndulo.

    También te digo que después de leer tu blog no tienes el perfil de adolescente malcriada, primero porque no eres adolescente, segundo porque escribes de morirse, tercero porque un montón de cosas más que no te digo porque se te va a poner el culo gordo jejejeje.

    *Telita ¿de veras? me imagino que de coña, no? :)

    *Pena, no sé, quizás es que estoy muy cansada y necesito más silencio para concentrarme. De todas formas el tema no da para abstraerse como supongo que lo hará un buen escritor con una trama conmovedora :) Un beso requetegrande.

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  8. ¿De verás qué? ¿Lo de que los de primer curso me han parecido unos imbéciles? Pues no, no es broma. Entre la nena guerrera, minifaldera y creidísima y el de las rastas, venga a presumir de no tener ni idea de nada (ni querer tenerla)... Pero vaya, que no es la edad. Que flipadillos en todos los lares, en todas las edades...

    Si me preguntabas si de verdad mi nick es Telita, pues sí. De Estelita. Hace nada era Claude, pero lo he vuelto a cambiar.

    Saludines, maja.

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  9. Preguntaba por el de veras de tu clase de primero.
    De Claude sí había leído comentarios :)) Besitos!

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  10. pero ¿en serio alguien quiere ser presi de una comunidad? Pero si es lo peor de lo peor, agggggg, qué mal entiende alguna gente el poder.

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