20 noviembre 2009

El miedo


Aunque también habría podido titularlo "Cuando sientes que se te va de las manos".

No es la primera vez que me ocurre en la vida. Desde los 14 años tengo trabajo fijo, nunca he estado ni un día en el paro desde entonces. Siempre he seguido estudiando, me casé, tuve una hija, me divorcié, tuve otra hija, seguí estudiando y seguí trabajando. Por la mañana iba a mi trabajo a 40 km. Por la tarde me llevaba a la facultad a mi niña mayor y la sentaba a mi lado en el aula para que hiciera sus deberes mientras yo tomaba apuntes. A las dos me las he llevado al instituto cuando he tenido reuniones o cuando han estado malas y no podían quedarse solas en casa ni ir a sus clases. En los fines de semana planchaba, compraba, limpiaba...

Siempre he luchado por mi independencia (económica y más), y me marqué desde muy pequeña la obligación de no descuidar ninguna de las múltiples tareas que me habían encomendado o que me había autoencomendado. Una de ellas, creo que de las más importantes, es no fallarle a las personas que están en mi círculo. Estar siempre ahí para cuando lo necesiten. Otra es evitar herir, buscar la manera de hacer una crítica, un comentario, una sugerencia o dar un consejo sin hacer daño o minimizándolo cuando es irremediable.

Este preámbulo era para decir que en ocasiones, cuando las responsabilidades abarcan demasiadas cosas "indescuidables", se empiezan a producir lapsus, un día te dejas dentro de casa las llaves y tienes que recurrir a quien tiene unas de repuesto, o te olvidas de que tu hija hizo un examen importante y no le preguntas cómo le salió, o haces un comentario a una compañera a toda prisa por el pasillo sobre un tema laboral... Entonces sientes que algo se te está yendo de las manos, algo importante que no consigues controlar, tal vez una palabra que, como no tuviste tiempo de explicar, se habrá interpretado mal, que se te olvidó comprar algún ingrediente para la comida que vas a prepararle a una visita... Es el momento, en mi caso al menos, del miedo, de la alerta máxima. Intuyes que de un momento a otro uno de tus descuidos puede ser fatal. Tienes miedo de que, a pesar de tus mejores intenciones, alguien te malinterprete y te pase una factura inmerecida por algo que no hiciste, o por algo que no supiste aclarar.

Por ese autocontrol, por esa responsabilidad de no herir, de no descuidar, de seguir demostrando el amor que sientes... es por lo que situaciones que en un día normal pasarían por normalísimas (como que tu pareja esté baja de moral, que tu hija haya suspendido matemáticas, que llames por teléfono a una amiga y no te responda), de pronto se convierten en sentimiento de culpa, de "algo habré hecho mal". El sentimiento de culpa no es otra cosa que miedo.

Lo importante es que la experiencia me ha hecho consciente de lo injustificado de ese tipo de miedos, que no obstante saltan de manera automática antes de que te dé tiempo a reaccionar. Pero apenas reaccionas y analizas, el miedo vuelve a convertirse en un fantasma que, si lo tocas, desaparece. Y llegado el caso, aplicarse aquello de que "Es razonable tener miedo, pero no lo es que el miedo te tenga a ti".

15 comentarios:

  1. Eso nos pasa a las que abarcamos demasiadas cosas (al menos hablo por mí), y que queremos tenerlo absolutamente todo controlado. Llega un momento en que algo se escapa, y es cuando te das cuenta que no eres infalible, que debes delegar... sobretodo cuando el cuerpo te pasa factura (como es mi caso ahora). Es un aviso, de que una no es superwoman, ni es imprescindible, etc, etc.

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  2. Candela, como estoy en un momento de mi vida que ando en globo, enamorada y encantada, te puedo decir que creo que muchas veces no nos permitimos muchas cosas, tenemos que ser perfectas y estar para todo el mundo...y no, querida, no. Todo en su medida y deja que te cuiden, no asumas tú todas las responsabilidades. Un beso enorme.

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  3. No te conozco mucho, pero por lo que cuentas debes de estar AGOTADA... si yo fuera tú, me dedicaría el fin de semana a mí, a no hacer NADA, sólo lo que me apetezca y con quien me apetezca, sin prisas, a relajarme y coger fuerzas para poder ver las cosas desde fuera y organizarme un poco.

    Espero que te pase pronto esas malas sensaciones. Relájate
    Un beso

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  4. Creo que la responsabilidad de no herir a los demás es simplemente inabarcable. Muchas veces son los demás los que se hieren y la excusa somos nosotros. Si estás agotada y tienes lapsus, seguro que quien te quiera bien te entenderá, porque todos somos humanos y la humanidad es imperfección. Y quien no lo entienda... pues eso, se hiere sin razón, te utiliza como excusa y podría quererte mucho mejor. ¡No te cargues tanto! :D

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  5. ¡Eres una super-mujer! Admirada estoy.

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  6. Hola, chicas:

    Es los fines de semana y durante la noche cuando puedo hacer el trabajo extra que asumí.Es ineludible ahora ya, así que es lo que me queda.

    Escribí esto porque esos miedos tontos, requetetontos, como el ver que el blog de farala no admitía invitados y no era una de ellos... en un momento me causó ese sentimiento de culpa inmediato -y sobre todo sin sentido-. Ese tipo de cosas me ocurren cuando tengo poco tiempo para tenerlo todo controlado, para pensar bien las cosas antes de decirlas... etc. Pero fue un segundo, el segundo ese es al que me refería en todo este post.Porque el minuto siguiente me di cuenta de lo que me pasaba. ¿A nadie le pasan estas cosas?

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  7. NO creo que te sorprenda si te digo que a mi sí. Esa sensación de ¿qué he hecho? ¿qué está pasando? y lo peor lo ridicula que te sientes después jurándote y perjurándote que nunca más....que serás más sensata y pensarás bien antes de asustarte. Aún no lo he logrado.

    besotes

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  8. coño, preciosa, claro que nos pasan, por eso quiero ahora aprender a cuidarme, a cuidar de mi gente, pero con permisos y con cancha a mí misma, que no soy perfecta y quiero estar encantada de no serlo. Un besín, puedes guardarlo para cuando vuelva un segundo cabrón de esos, o mejor si vuelve me pides otro ¿vale?

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  9. No hay que ser tan autoexigente con los pequeños olvidos cotidianos. Al igual que te olvidas de algunas cosillas, estoy segura de que también haces miles que hacen felices a los que te rodean y no te das ni cuenta. Besotes.

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  10. Ni falta hace que te diga que me reconozco en cada línea -
    ¿Sabes a qué conclusión llegué después de analizar mi sensación de miedo (o inseguridad, como bien me apuntó maikix)al no poder entrar en el blog de farala? Que una de las muchísimas razones por las que me gusta tanto su blog es justamente la impresión que desprende de ser totalmente libre de "autocensura" (la de cosas que se dejan de decir por no herir o por el miedo a que se malinterpreten)
    Es imposible no herir u ofender nunca a nadie.Lo importante es que no sea intencionado. También es imposible controlarlo todo. Habrá que seguir aprendiendo...
    Por cierto, ¿qué es esto de escribir un libro por las noches? ¿Cuándo duermes?
    Un besazo y cuídate.

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  11. Hola Candela,

    he entrado en varias ocasiones en tu blog porque me resulta interesante, pero hasta hoy no he comentado.

    Este último post me ha gustado especialmente y es que llevo unos años leyendo mucho sobre el sexismo implícito en nuestra sociedad y en las formas en las que se perpetúa.
    Es cierto que escuchamos muy a menudo eso de "Pues ella se lo busca, podría dejarlo" cuando ven a una vecina sufriendo malos tratos. Quizás sientan cierta "lástima"?¿ si esa mujer camina cabizbaja y se muestra absolutamente sumisa y destrozada.

    Y es tan absurdo pensar que una persona quiere ser maltratada, humillada, asesinada, menospreciada, ninguneada...

    Un saludo

    www.caminosdelespejo.wordpress.com

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  12. Hola, caminosdelespejo. Gracias por tu comentario y también por descrubrirte. (Este comentario iba seguramente en el post siguiente).
    A tu comentario: es absurdo que una persona quiera ser maltratada, menospreciada, ninguneada... Sí, lo es, pero el machismo está tan arraigado que afecta -por desgracia- incluso a muchísimas más mujeres de las que creemos. Así una mujer en esas circunstancias está sola, como mucho arranca una pizca de compasión y, aunque no lo creas, desprecio. Despreciada por "débil"... tiene tela. Es débil porque está sola y la hacen sentir idiota.

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  13. Siento cada una de tus palabras como si fueran mías, como si fuera yo misma quien las ha escrito... (y no puedo decir más porque me he quedado reflexiva perdida).
    Besos

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  14. Hola guapita
    Aquí escribiendo tarde como siempre en los últimos tiempos, porque he dado prioridad a otras cosas... Tambié yo he sentido ese miedo del que hablas en tu post, esa culpa y ese descontrol. Hace tiempo que aprendí a perdonarme por no ser tan elástica como yo misma me autoimpuse. Me costó mucho, pero creo que lo he conseguido. La depre de mi güera fue la cura de burro porque me di cuenta que todo mi amor y todo mi cuidado no eran suficientes para sanarla porque lo que necesitaba eran fármacos :)
    En fin... que lo que a mi me funciona son cosas simples, como por ejemplo quedarme satisfecha cuando he hecho mi mejor esfuerzo aunque eso n produzca el resultado esperado en un principio. Besitos

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  15. hola preciosa... a todas nos ha pasado en algún momento de nuestra vida. El quid de la cuestión está en la última frase de tu post, el miedo a veces es necesario, pues nos pone en estado de alarma, pero siempre que podamos racionalizarlo... tener miedo es sano, lo insano es que el miedo nos tenga a nosotras!!!
    Yo he hecho todo un trabajo personal para ser menos autoexigente y aceptar mis limitaciones... y por eso soy tan feliz!!! Hay que aprender a dejarse cuidar...

    Un abrazo violeta profundo y pásame tu correo electónico para que quedemos en "tu pueblo" jejeje

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