31 diciembre 2009

Dos uvas por cada deseo






Estaba preparando una larga lista de utopías, como la paz en el mundo, que nadie pase frío ni hambre, que se deje de contaminar, que no se incendien los bosques, que todas las personas del mundo encuentren amor y felicidad, que no se maltrate a los animales, que la mala gente se vuelva buena, que no haya accidentes de tráfico ni laborales, que no maten a más mujeres, que no se abuse de los niños ni de las niñas, que se respete a los ancianos, que mi libro se haga solo...

Pero he decidido rentabilizar las uvas y bajarme de la nube. Para mí y mi familia seis deseos factibles, sencillitos, baratos:

- Un trabajo para mi hija
- Un trabajo para mi pareja
- Menos trabajo para mí
- Un proyecto de nieto o nieta
- Dejar de fumar sin que me cueste nada
- Conservar lo bueno que tenemos

Y si a 2010 no le quedan ya deseos por regalar, nos apañamos bien como estamos.

También había pensado pedir algo para mis blogueras favoritas, pero eso lo dejaré para Reyes Magos, que reparten regalos y no deseos. Es que el tema de los deseos es complicado. Se pide un deseo, se te cumple y te pone la vida patas arriba. Mejor un Scalextric.

29 diciembre 2009

Cuando me falten

Me las hizo pasar amargas durante la adolescencia y más tarde durante la madurez. "Porque te quiero demasiado", "porque no quiero que hablen mal de ti",  me ha dicho siempre. Poco a poco creo haberle transmitido que quererme demasiado me hace daño y que quererme bien es respetar mi burbuja vital y ella lo ha asumido, tal vez a su pesar y aún permitiéndose algunas licencias.

No le hice ningún regalo por Navidad, ni por su cumpleaños ni por su santo, todo concentrado en unos pocos días. Ya sabe quien me conoce que suelo regalar a destiempo, a veces demasiado pronto o demasiado tarde. He de encontrar el regalo oportuno y no siempre la inspiración o el tiempo están de mi parte.

Hace poco le llevé una prenda con forro para que me la arreglase, poco antes mi hija mayor le llevó otra. El cuidado y el mimo con el que hace cada cosa para nosotras es su forma de demostrar el cariño que nos tiene. Mi hija me dijo luego: "Mamá, mira esto, fíjate bien, se nota que está hecho con amor", mostrándome las puntadas finas, la perfección, el planchado minucioso.

Cuando voy a comer a su casa prefiere saberlo antes para prepararme alguno de mis platos favoritos, pero no me dice que ese sea el motivo. Es arisca y hace como que no oye los agradecimientos, pero en su mirada se ve que se llena de satisfacción por habernos dado gusto.

Esta tarde me detuve a mirar su foto y la de mi padre, que las tengo en mi dormitorio. Sus ojos jóvenes me llevaron a recordarlos cuando aún era una niña, sus desvelos, su esfuerzo y su cariño hacia mí, llevado cada uno a su manera. Esas fotos son las originales, que están en mi poder desde hace muchos años. Estaban deterioradas con arañazos y cortes profundos ya cuando me las traje. De pronto tuve claro el regalo. Las pasé por el escáner y con muchísimo cuidado restauré las copias digitales. Después las imprimí en papel fotográfico a un tamaño tres veces mayor que las originales. Con ayuda de Pepa en poco rato tuvimos unos portarretratos adecuados y una preciosa caja de regalo. No pude esperar a mañana, así que fui a llevárselo a su casa.

Mi regalo ha sido las horas que le he dedicado a restaurar las fotos, restándoselo a mi trabajo o a mi sueño, y la ilusión con la que lo he preparado todo. Habría tardado menos en ir a la tienda y comprarles un perfume.

No es normal en mí aparecer por allí de improviso y menos ya de noche. Se sorprendieron un poco y me preguntaron si pasaba algo.

Yo: Vengo a traeros una cosita.
Mi madre: Pero hija, nosotros no necesitamos nada, ¿para qué te gastas dinero?
Yo: No me ha costado dinero.
Mi madre: Claro, hija, ¡que las cosas las dan gratis! (yo sonreía)
Mi padre: Tenemos muchísimos regalos vuestros que ni siquiera hemos estrenado. Nos comprais muchas cosas.
Yo: ¡Bueno, vamos, esto os va a gustar!

Mi padre desenvuelve la caja y va diciendo: "un libro..." "o algo así". Hay varios envoltorios sucesivos. Mi madre observa atenta. Les digo que es algo para los dos y mi padre pregunta si es algo que se puede poner  uno y la otra. Sonrío y le contesto que sí.

Al ver de qué se trataba, mi madre ha abierto mucho los ojos y la boca y se ha echado a llorar a la vez que me llenaba de besos y me abrazaba como creo que no me había abrazado nunca. No paraba de decirme gracias, gracias. Mi padre también me ha abrazado y me ha dicho que nunca le habían hecho un regalo tan especial. Mi madre me decía: Pero ¿cómo las has arreglado? Mira los ojos de papá, qué guapo era, ¿verdad?  Y mi padre: ¡Qué mata de pelo tenía mamá, y qué mirada, y qué cejas! Ambos me han contado la historia de las dos fotos, sus edades y el lugar en donde se las hicieron. Fueron fotos que intercambiaron por correo mientras mi padre hacía el servicio militar en Huesca. 22 años los dos.

Por esta y por muchas más cosas, a mi madre le perdono su "demasiado amor" que tantos quebraderos de cabeza me ha dado en la vida. Y a mi padre le sigo agradeciendo su bien quererme.

Siempre creí que a él lo echaría más en falta que a ella, porque si algo sigo teniendo claro es que ella y yo nos queremos pero no podríamos vivir juntas. Hace ya tiempo que sé que los echaré de menos cuando me falten, tanto a él como a ella. Son muy mayores y se apoyan entre sí. No saben vivir el uno sin la otra y viceversa y cuando alguno de los dos falte, el otro se irá deprisa también. Los quiero muchísimo.


¿Quién es?


La belleza es algo subjetivo, pero en la concepción que tengo de ella, las caras más bonitas que he visto suelen ser de personas con mezcla de razas.

Aquí dejo una cara que me parece preciosa: Ojos negros algo achinados, nariz pequeña y ancha, labios gruesos, pelo rizado natural y casi rubio. ¿Quién es esta muchacha?

27 diciembre 2009

Candolescente. Un blog con acceso restringido

Por fin he decidido contar aquella adolescencia lejana, podría decir que más lejana aún que la infancia. Un período de cambios, de descubrimientos, de frustraciones, de rebeldía y de soledad. No era la misma soledad apetecible de mi infancia o del resto de mi vida, sino que vino forzada de una parte por el muro que se interpuso entre mis padres y yo, y de otra por mi propia timidez, que ponía barreras entre otras chicas y chicos de mi edad y yo misma.

Si la infancia estuvo marcada por el descubrimiento de la naturaleza y los animales, la adolescencia lo fue por el descubrimiento de la sexualidad, de las prohibiciones y de las normas "sólo para chicas". Aparecen ahí los conceptos de bueno y malo, de moral e inmoral, las obligaciones a una edad demasiado temprana y la madurez forzada por mi cualidad de mujer.

He tenido muchas dudas antes de crear ese blog, pero al final lo he hecho. He optado por una apertura parcial, bajo petición y con ciertas restricciones.

24 diciembre 2009

Casi, casi, con más fotos

Esta tarde hemos ido las tres y una amiga a ver nuestra cueva. Ya queda solamente terminar algunos pequeños detalles de la obra y limpiarla. Después nosotras la terminaremos de hacer cálida, fresca, alegre, relajante, cómoda... hogar.

La finalización de las obras ha sido el inesperado regalo navideño que hemos recibido. El chico que se ha ocupado de todo es digno de recomendación. Nos esperaba con una caja grande llena de dulces tradicionales del pueblo, tres botellas de limoncello fabricado allí y dos pequeñas casetas para que aniden los pájaros. Es su regalo personal para nosotras, pero no ha sido el único. Inexpertas en cuevas, dejamos en sus manos los detalles y no nos ha defraudado. Tiene buen gusto y es buena gente.

Tenemos una fantástica terraza o porche de 90 metros cuadrados con una barbacoa de obra, espacio para el coche y "mi trozo de tierra para sembrar papas", como le pedí al chico. En realidad será un trozo de tierra para plantar un árbol y algunas plantas ornamentales.

Aquí os dejamos un par de fotos de las muchísimas que Pepa ha tomado mientras hemos estado allí. Es un placer compartir nuestra alegría con vosotras.


La cocina. Cuando fuimos a escoger los azulejos nos gustaron estos. Nos preguntaron de qué color y yo contesté: ¡De todos!


Chimenea al fondo, leñera a la izquierda. Hemos conservado la repisa de la chimenea original.

A petición de sinkuenta agrego unas fotos para explicar un poquito cómo están hechas las cuevas.

Están excavadas en la misma tierra, dondequiera que haya un monte o montículo. Tiene que tratarse de una tierra adecuada, dúctil pero impermeable. Las construían a base de pico, habitación por habitación. Los techos son cóncavos para darles mayor seguridad, aunque seguras ya lo son. En la zona hay muchas del siglo XVIII. La nuestra tiene unos 100 años.

Si te fijas en la siguiente foto, se ve la parte exterior de la cueva. Su tejado es el monte. De hecho hay un coche rojo aparcado casi encima a la izquierda. De la tierra emerge la chimenea.



Ahora un poco más a la izquierda, el monte desciende. Es en esa diferencia donde se excavó.



En la siguiente se ve parte de la fachada a la derecha, además de la tierra de "las papas" jajaja




Los muros de todas las habitaciones son la propia tierra. Por eso son torcidos, como se ve en esta foto. Hay quien lo arregla enderezando muros con yeso o cemento, pero nosotras hemos preferido dejarlos como eran originalmente. Le da el aspecto de cueva que nos gusta. ¡Es una cueva! Aunque no lo parezca, los techos son bastante altos.




En una de las habitaciones hemos querido que dejen al descubierto la pared virgen de la cueva (Cuando la compramos esa era la pared, sólo que con mil capas de cal superpuestas. Ahora tiene una pequeña capa de yeso encima. Se ven los estratos, todavía con algunos puntos de cal). No se aprecia muy bien el contraste en la foto y aún está por arreglar. Se encargará un viejito picador experto, porque jóvenes expertos en picar en fino cuevas a la manera tradicional no hay.




23 diciembre 2009

¿Embarazada? Se acabó tu contrato

Natalia lleva trabajando en el sector hotelero desde hace veinte años. A punto de cumpir los 40 y tras someterse a un tratamiento de fertilidad por fin se ha quedado embarazada. A dos meses del parto le acaba de cumplir su último contrato de un año en un hotel para el que lleva 10 años trabajando como recepcionista con contratos anuales. No se lo han renovado. Le han "arreglado los papeles" para que no cobre indemnización pero pueda cobrar el paro (el coste del despido lo asume el Estado). Su puesto ha sido ocupado por un hombre joven.

Es uno de los muchos miles de casos en los que la mujer embarazada, embarazable o madre se queda sin trabajo. La precariedad laboral afecta doblemente a las mujeres.

Sin embargo hace unos días se hablaba en los medios de la preocupante tasa de natalidad en España. "No es sostenible", decían. En unos cuantos años la población habrá envejecido y no habrá personas jóvenes activas que puedan mantener las pensiones de las jubiladas.

Mientras persistan los contratos basura (de formación, de prácticas, por razón de la producción, por obra o servicio...) y mientras exista la contratación durante años a base de pequeños contratos de uno o dos meses o de máximo un año, iremos cuesta abajo en derechos laborales de las personas y muy específicamente de las mujeres. La natalidad seguirá descendiendo.

"En mi empresa pocos empleados tienen un contrato de duración superior a los tres meses, pero los van renovando mientras no haya un embarazo o una reivindicación laboral justa, como el cumplimiento de las cláusulas contractuales. En el momento en que ocurre algo que no va al hilo de la explotación laboral, estás en la calle", decía otra mujer joven en su segundo contrato de un mes en la misma empresa. "Si eres mujer y por suerte tienes uno de seis meses y te casas, el siguiente te lo hacen de tres o de uno, no sea que te quedes embarazada".

En las entrevistas previas, a modo de "charla informal", le preguntan a la mujer si tiene hijos o si piensa tenerlos próximamente. Es determinante su respuesta o su realidad para ser o no ser contratada. Las empresas "no se pillan los dedos", pero siguen empujando al Gobierno hacia la mayor flexibilidad en los despidos o amenazan con cerrar. Es un chantaje que apenas tiene una base lógica.

Mientras exista una regulación laboral tan precaria, seguirá existiendo una relación laboral de vasallaje, de abusos, de incumplimiento bestial de las cláusulas de los contratos. El papel escrito no cuenta. Dos días de descanso semanales, un mes de vacaciones, pagas extras, 40 horas de trabajo semanales... es papel mojado. No se cumple en la mayoría de las empresas. Si exiges que se cumpla, te vas al paro. Si eres mujer tienes el doble de papeletas para la rifa. Esta es nuestra empresa privada.

22 diciembre 2009

Al final muere ella

C: ¿Qué tal la película?
P: Las he visto mejores. Lo curioso -para ser made in USA- es que la actriz fulanitadetal sale fumando.
C: ¿Hace de mala entonces?
P: No, pero al final muere.
C (para sus adentros): ¿De cáncer de pulmón?

Diálogo doméstico de esta tarde. No digo el nombre de la película ni de la actriz para no chafar finales.

20 diciembre 2009

El otoño es más otoño cuando empieza a dejar de ser

La semana pasada, durante una guardia salí al patio a pasear a pesar del frío y del viento. Había nubes oscuras que dejaban caer algunas gotas finas de agua. El sol se colaba durante unos segundos por alguna rendija. Se estaba bien en medio de aquel silencio solitario.

Hace poco que cayeron de verdad las hojas. El otoño es más otoño cuando empieza a marcharse y yo hice estas fotos con mi móvil para detenerlo en mi memoria. Quería compartirlas.














Se nos olvida que hay una vía directa y pacífica

En los pequeños conflictos entre personas,
si no hay peligro evidente
¿por qué no intentar el pacífico cara a cara?

¿Por qué sentimos ese morboso placer
cuando conseguimos del otro por la fuerza ajena
algo que no tuvimos ni siquiera
la decencia (valentía, delicadeza, detalle...)
de pedirle?



Hace unos cuantos martes intentábamos dormir en vano. En casa de unos vecinos estaban celebrando una animadísima fiesta con coros, golpes, bailes y música de esa que llega en forma de bum bum bum que hace vibrar las paredes. A las siete de la mañana había que levantarse. Esperamos dando vueltas en la cama hasta las 12 de la noche. Después, más irritadas, hasta la 1. A medida que pasaba el tiempo, el ruido se hacía más insoportable conforme el sueño se hacía más imposible. A las 2 me dice Pepa: "Dime el número de la policía local, ya no estoy dispuesta a aguantar más". Es curioso que ella dijese eso, pero es verdad que la costumbre o la moda nos hace reaccionar a bote pronto de la manera "más sensata".

Mi pensamiento se iba ya hacia el ordenador para buscar en Internet el número de teléfono cuando reaccioné y me dije: Candela, sé consecuente con tu forma de pensar.

Recordé aquel lejano día cuando le compré a mi hija un coche de segunda mano con un motor perfecto pero tan viejo y deteriorado que el salpicadero se descolgaba y el plástico se desmoronaba al presionarlo. Lo tenía aparcado en la acera junto a mi casa y conseguí convencer a mi dis-pareja (parafraseando a Pena Mexicana) para que me ayudase a ponerle unos cuantos tornillos.

Bajamos y nos metimos en el coche. Era por la tarde, aún de día y con sol. En chándal y con las dos portezuelas abiertas estábamos en la tarea, destornilladores en mano, cuando una furgoneta grande de la policía nacional se paró a medio metro de mi portezuela (la izquierda). Se bajaron dos policías -en plan hombres de Harrelson-. Uno de ellos se plantó a mi lado y el otro se fue hacia la otra puerta del coche. A mí me dio la risa, de la buena, al ver a "mi" policía que me exhortaba: "Suelte el arma destornillador y salga del vehículo con los brazos en alto".

Enseguida -no había más que tener dos dedos de luces- se dieron cuenta de que el coche era mío y de que estaba hecho una ruina. A la vez que me entraba la risa y salía lentamente del coche, le dije al policía "No se pensará que lo estamos robando ¿no?". Vista la documentación y tal, y sinceramente de forma muy educada, me pidieron disculpas y me dijeron que unos vecinos los habían llamado para alertarlos del robo de un coche. Levanté la mirada y allí estaban los vecinos, en el balcón del segundo piso, con aquella cara de satisfacción por el deber cumplido y por vernos dando papeles y explicaciones. Como tengo buen carácter, no me tomé a mal el aviso de los vecinos y mucho menos la irrupción de la policía. Quedó para mí en una anécdota incluso divertida y algo absurda (absurda porque se trata de un barrio tranquilo donde no había delincuencia y donde llevaba viviendo más de 20 años, si bien no conocía a aquellos vecinos). ¿Qué habría hecho yo en lugar de esos vecinos? Primero fijarme en la pinta del coche ¿robable aquella cosa pequeña y oxidada? ¿Mi pinta de cuarenta-y-muchona con chándal y zapatillas de estar en casa daba el perfil de terrorista o roba-coches?

Volviendo a la fiesta de mis vecinos, extrapolé y pensé: ¿Llamar a la policía? ¿Se trata de un incidente de seguridad? ¿Es tan grave? ¿Puedo resolverlo por mí misma? Claro que podía resolverlo, o intentarlo al menos. Así que me puse algo encima del pijama y bajé. Llamé a la puerta de los vecinos. Me abrió un chico que, nada más verme, juntó las manos en señal de perdón y me dijo "lo siento, lo siento... pero ¿no es tan tarde, verdad?". Amablemente le dije: las 2 de la madrugada, y tenemos que levantarnos pronto. Me volvió a pedir disculpas. Subí a casa y nos dormimos en el silencio sobrevenido. Asunto resuelto.

Cada vez con mayor frecuencia queremos que desde arriba nos saquen las castañas del fuego, cuando muchas veces las cosas se resuelven con un trato directo con las otras personas en conflicto. Sin más alardes, amenazas o aspavientos. Después hay otros pasos sucesivos a seguir en caso de no resolución del problema. En clase tantas veces oigo al delegado de un grupo decir alteradísimo que van a enviar un escrito a la Delegación contra el profesor o la profesora tal o cual porque no ha corregido o puntuado según un criterio que consideran justo, o porque hay dudas de que se esté ateniendo a la programación. Mi respuesta es: primero habladlo con él o ella. Si no hay acuerdo hay otras vías, pero nunca ir directamente al punto más alto saltándose los más bajos, olvidando algo tan esencial como la comunicación directa y pacífica.

19 diciembre 2009

Solamente me sale gracias y te quiero

No tuve que ir a la clínica Teknon ni mucho menos. La verdad es que mi nariz no necesita retoques, que mis bolsas, arrugas y ojeras cuentan mi vida y que nunca me pondría los labios como morcillas.

Pero sí que rejuvenecí para el día de ayer. Clínica La Pepa. Precio: dejar el libro de lado durante dos días. Método: No organices nada, que yo me ocupo.

Hasta la noche de ayer no sabía quiénes íbamos a estar en casa. Sabía que vendría mi hija mayor y que Pepa y Mayita iban a preparar la cena y la mesa, la pequeña de pinche. "Tú vete a la fisio mientras nosotras hacemos unas cosillas". ¿Qué me va a hacer la fisio? "Tú ve y ya te hará lo que sea". ¿Cómo es la fisio? "¡Ehhhhhh!" Vale, vale.

De vuelta en casa, masajeada y vibrada, una película quasi-infantil en pantalla. La chimenea encendida. La peli no me gusta. "Es para que te duermas". Pues vale, a dormir una siestecita en el sillón.

Claro, llega la noche y estoy radiante. Cuatro servicios sobre la mesa. O sea, que mis dos hijas, ella y yo. Pétalos de rosa sobre el mantel. "No entres a la cocina, tú descansa".

Descanso hasta que llaman a la puerta. ¿Mi niña grande? ¡Síiiii! Mi niña, Lex y B. Regalos, besos y achuchones.

El menú exquisito. Muchos platos ha cocinado Pepa, en realidad casi todos, pero como los de anoche ninguno. De alta cocina. Acompañados de un Rioja reserva 2000 y de una serie especial de cava Juvé & Camps. Por último la tarta ¿de qué? ¡De chocolate! Encima dos velas numeradas, escrito mi nombre.

Cinco personas muy queridas a mi lado. No sobraba nadie. Faltaba quien no pudo venir por la gripe o el trabajo.

Tuve todo el tiempo esa sensación que me resulta difícil describir: un pellizco de emoción en la boca del estómago. Mis dos niñas, mi pareja, mi Lex y B. El finísimo humor inglés de B tuvo mucho que ver en la parte divertida de la cena. El cariño que recibí me salía devuelto a borbotones. He sido muy feliz porque me han hecho muy feliz.

¿No parece que tengo el brazo larguísimo? jajajaja

18 diciembre 2009

Chocolate a falta de teta


Tal día como, hoy hace 51 años

EE.UU. lanzaba al espacio el primer satélite de comunicaciones de la historia, el SCORE.

El Che Guevara tomaba la ciudad de Fomento a pocos días del inicio de la revolución cubana.

Pero al otro lado del mundo solamente llovía -como hoy- y ajena a todo, una recién nacida hambrienta chupaba chocolate.

17 diciembre 2009

Lalo y la publicidad

Lalo se hace mayor. Le gustan las películas de acción. Atrapa ladrones, coches y fugitivos al vuelo. Pero si le das a elegir, prefiere los anuncios. Se puede pasar horas mirando la televisión.

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16 diciembre 2009

Porque yo lo digo

No es un déjà vu. Pasó este verano y hoy otra vez, con personas distintas.

Conocida de poco: No consigo encontrar en Google tu blog. Pongo "porque yo lo digo" y no me sale.

Conocida de tiempo: ¿Le ves pinta de tener un blog que se llame porque yo lo digo?

Conocida de poco: No, pero era algo así ¿no?

14 diciembre 2009

De alguna manera presiento un regreso

Podría decirse que escribo mis memorias, desde el momento en que decidí crear un blog de infancia. Dentro de mí hay resistencia a llamarlo memorias porque en cierto modo me suena a sentirme una vieja moribunda. Gozo de una salud perfecta y no soy vieja. Mi niña de entonces me habría visto ya casi una anciana. Cuando de pequeña pensaba en el año 2000 decía "¡madre mía, para el 2000 seré una vieja de 41 años!".

Hace tiempo que empezaron a agotarse los recuerdos de infancia y dejé preparado el blog de la adolescencia, con su nombre y todo. Le voy dando largas y largas. Me pregunto por qué. Después de días he llegado a la conclusión de que me detiene el hecho de que mi adolescencia no fue feliz, mientras que sí lo fue mi infancia y de ésta la primera parte hasta los 6, lo mejor de mi vida. De los 6 a los 11 no estuvo mal, pero ya no era lo mismo.

En los primeros seis años fui libre, con todo el significado que tiene la palabra libertad, sin cánones, sin miedos, sin roles de niño o de niña. Tampoco había Dios ni, por lo tanto, pecado o infierno. Y sobre todo apenas había personas, pero sí muchos animales y un horizonte de 360 grados.

Progresivamente fueron apareciendo personas y desapareciendo animales. El horizonte se ocultó detrás de casas y luego de bloques de pisos. Eres una chica y no debes... Es un chico y puede...

Con las personas llegaron las decepciones, las pequeñas tiranías de la infancia, que no encajaba bien. Mi mundo había sido un mundo de animales y los animales no se burlan ni traicionan. Siempre sabes lo que puedes esperar de ellos.

Si la infancia estuvo marcada por la libertad y la alegría de vivir, de la adolescencia guardo muchos recuerdos tristes. ¿Merece la pena escribir sobre eso? Tal vez para mis adentros o para mis cajones. Papeles de esos que haciendo limpieza, decides años después tirar a la basura.

Moviéndome mentalmente por mi vida me veo y me ven como una persona alegre, y lo soy. Es más, soy enormemente afortunada. En primer lugar por mis hijas. Nunca creí -después de haber sido hija de madre dogmática y arisca- que yo habría podido ser distinta y que podrían ser tan cercanas y confiar en mí como lo hacen. En segundo lugar está mi relación de pareja. He hallado la aguja en el pajar desde que conocí a mi chica. No es porque sea la última en llegar, es porque está hecha a mi medida, o yo a la suya.

Pero cuando pienso en mi muerte, o cuando alguien habla de la muerte, de dónde quiere ser enterrado o dónde prefiere que tiren sus cenizas, yo veo algo así como la bola de Google Earth que gira, se acerca, primero borrosa y luego nítida a aquel lugar en donde fui libre y feliz.



Siempre fui solitaria a la par que sociable: prefiero estar sola a estar entre mucha gente, prefiero el silencio al ruido e incluso a la música. Pero en el fondo soy una maldita ingenua que se enamora del alma de las buenas personas y que se hunde en la miseria cuando una de esas personas -quizás mi alma necesite lentes- la traiciona. Ocurrió pocas veces, pero me marcó. Tal vez me convierta en una anciana solitaria -pero no gruñona- y me vaya a vivir y a morir a aquella cabaña imaginaria con muros de piedra, acompañada de unos cuantos animales y de mi Pepa, si aún tengo la fortuna de tenerla a mi lado.



Imagen paraguas: "La parapluie jaune". Sylvie B

Segunda imagen: "Antropofagia" Tarsila do Amaral. Fundación March

11 diciembre 2009

¿Qué hacéis ahí tan solas?

20 mujeres granadinas y bilbainas estábamos comiendo en la terraza de un restaurante en las afueras. Todas juntas y sentadas a la misma mesa, charlando, comiendo, fumando y bebiendo animadamente. Había, al menos entonces (89 ó 90), una fuerte conexión entre vascas y granadinas. Entonces pasó junto a la mesa aquel hombre joven y solo. Nos miró, se detuvo y dijo: ¿Qué hacéis ahí tan solicas? Creo que todas pensamos lo mismo a la vez porque soltamos una sonora carcajada. No era burla ni el chaval lo entendió así. Fue la respuesta divertida a una pregunta tan "obvia" que solamente una carcajada podía mostrar su absurdidad.

Creo que aquel chico podría representar hoy a (casi) todo el periodismo español, que ha visto a 3.000 mujeres juntas y no le ha dado la mayor importancia. Bah, mujeres solas.

¿Solas?

Ya volvieron a sus casas las feministas y comienzan a escribir en sus blogs, como ha hecho Lena de Mar en su primera entrega y en la segunda. O también en el blog Mira que te diga de Silvia Molina Castaño.

Para quien todavía no se crea que Granada se quedó pequeña, podéis ver los vídeos que han colgado ya en Youtube:



De Oxytocina:



De geubiok (1)



(2)



(3)



(4)






Hai già finito di prendere tutto quanto? :p

09 diciembre 2009

Una guardia tranquila

Me acuesto a las 6 de la mañana y me levanto a las 8. Mi jornada comienza con una hora de guardia a las 9:15.

9:15 – Entro en la sala de profesores. Pongo mi portátil sobre la mesa. ¡Qué bien, no falta nadie! ¡Estoy sola! ¡Aprovecharé para trabajar! Espero a que pase el ruido en los pasillos por los cambios de clase.

9:22 – Todo está en silencio. Encima de la mesa hay dos periódicos. Debajo de la mesa está el brasero. Al lado de la mesa está el sofá.

9:23 – Antes de ponerme a trabajar, voy a hojear los periódicos. Me siento en el sofá. Cojo el primer periódico. Leo la portada.

9:40 – Me despierta mi compañera Lucía con un “¡mierda de internet!”.

9:45 – Termino de arreglar lo de Internet. Lucía me sonríe y se marcha. Me siento en el sofá. Cojo el segundo periódico. Leo la portada.

10:15 – Me despierta la sirena. Fin de la guardia.

07 diciembre 2009

Sorprendente

También lo habría podido titular "Mirar para otro lado".



¡Lo que ha avanzado el sector turístico una ciudad pequeña!

"Granada ya no queda como la simple ciudad de la Alhambra. Este fin de semana de puente ni Madrid ni Barcelona pudieron hacerle competencia a la ciudad". Así comienza el hurra por la ocupación hotelera para este puente en el periódico Ideal. Que no quedan camas ni en las pensiones más baratas ni en los hoteles de 5 estrellas. Que estamos saliendo de la crisis, eso se dice.


Las 3.000 feministas ¿dónde están? ¿En tiendas de campaña?

06 diciembre 2009

3.000 mujeres aquí al lado (y yo con estos pelos)


Aquí al lado 3.000 mujeres se están manifestando por la calle. Sabía de estas Jornadas y también que no podría asistir. El tiempo apremia y mi trabajo tiene que estar listo para final de enero. Cuento con este puente, fines de semana y con las vacaciones de navidad para ello, y aún así lo veo difícil.

Pero yo quería hablar de las Jornadas Feministas Estatales, del deseo de estar ahí en medio y no aquí al lado. Me acaba de llamar una amiga de Zaragoza. ¡Hemos venido 200 de Aragón, tía, no te lo imaginas, esto está "petao" de mujeres! Apenas puedo oírla entre el griterío de mujeres en la Gran Vía. La noticia en el periódico local no ha durado mucho en portada. Una leve referencia y algunos comentarios, la mayoría no sé si para no leerlos o para leerlos y empaparse de lo que piensa la peña. Querría ver fotos y artículos. Espero que Lena, que sé que está también por aquí, nos haga un buen reportaje de lo que están siendo estas Jornadas Feministas.

05 diciembre 2009

Un puente para soñar


Para soñar con un viaje, un paseo sobre las hojas. Está precioso el campo.

Para soñar con una dorada a la espalda en aquel chiringuito de La Herradura, oliendo, escuchando y viendo el mar.

Para soñar que duermo ocho horas -o más- todas las noches.


¡Pero no para soñar así, caramba!

He "aprovechado" mis cinco horas de dormir para soñar que le estaba contando a Pepa algo que me había dicho mi padre, pero ella no lo comprendía y me esforzaba por explicárselo. Entonces le hice un cuadro de texto marginal con los conceptos más importantes en negrita.


¡Manda huevos!

04 diciembre 2009

Antimorbo


¡¡¡ ¿¿¿¿ Que no sabes inglés ???? !!!



-Aunque supiera lo negaría.
-Además no sé nadar.
-¡y fumo!



Reedición para desearos un

HAPPY BRIDGE!!!!!!!!!!!!!!

02 diciembre 2009

No soy Lisbeth

¿Quien no ha sufrido (o disfrutado) alguna vez a

·
Hackers
· Crackers
· Lamers
· CopyHackers
· Kakkers
· Bucaneros
· Phreakers
· Newbies
· Script Kiddies,


o algunas de sus burdas imitaciones?



Se les suele englobar -por desconocimiento- en una sola palabra: hackers, así que los englobaré también aquí, que para el caso me vale. Como en la vida misma hay hackers buenos y hackers malos, como hay brujas malas y brujas buenas -y dicen que haberlas haylas-.

El hacker malo entra furtiva, anónima y deliberadamente en el sistema de una persona u organización con la intención de beneficiarse obteniendo información (hacker espía), o para destruir o modificar datos del sistema-víctima (hacker destructivo), o incluso para impedir el acceso libre de otras personas a la información (hacker tapón). A veces lo hace en plan sicario a sueldo, otras en solitario. Su motivación puede ser económica, política, industrial... Unos cuantos más actúan únicamente por el placer que les proporciona perjudicar a una víctima inocente (hacker psicópata).

El hacker bueno se limita a demostrar las vulnerabilidades de un sistema, y a raíz de lo cual se crean medidas para subsanarlas. Otras veces se dedica a desmontar el chiringuito de los hackers malos, puesto que conoce sus recursos, su armamento y su estrategia. Y otras a identificar a personajes siniestros que acosan o meten miedo a otras personas bajo el amparo de su supuesto anonimato.

Este último trabajo me está aportando mucho más de lo que imaginaba, incluso compensa con creces la falta de tiempo y de sueño, porque no está nada mal eso de conocer a fondo lo malo para poder evitarlo o interceptarlo e identificarlo.