14 diciembre 2009

De alguna manera presiento un regreso

Podría decirse que escribo mis memorias, desde el momento en que decidí crear un blog de infancia. Dentro de mí hay resistencia a llamarlo memorias porque en cierto modo me suena a sentirme una vieja moribunda. Gozo de una salud perfecta y no soy vieja. Mi niña de entonces me habría visto ya casi una anciana. Cuando de pequeña pensaba en el año 2000 decía "¡madre mía, para el 2000 seré una vieja de 41 años!".

Hace tiempo que empezaron a agotarse los recuerdos de infancia y dejé preparado el blog de la adolescencia, con su nombre y todo. Le voy dando largas y largas. Me pregunto por qué. Después de días he llegado a la conclusión de que me detiene el hecho de que mi adolescencia no fue feliz, mientras que sí lo fue mi infancia y de ésta la primera parte hasta los 6, lo mejor de mi vida. De los 6 a los 11 no estuvo mal, pero ya no era lo mismo.

En los primeros seis años fui libre, con todo el significado que tiene la palabra libertad, sin cánones, sin miedos, sin roles de niño o de niña. Tampoco había Dios ni, por lo tanto, pecado o infierno. Y sobre todo apenas había personas, pero sí muchos animales y un horizonte de 360 grados.

Progresivamente fueron apareciendo personas y desapareciendo animales. El horizonte se ocultó detrás de casas y luego de bloques de pisos. Eres una chica y no debes... Es un chico y puede...

Con las personas llegaron las decepciones, las pequeñas tiranías de la infancia, que no encajaba bien. Mi mundo había sido un mundo de animales y los animales no se burlan ni traicionan. Siempre sabes lo que puedes esperar de ellos.

Si la infancia estuvo marcada por la libertad y la alegría de vivir, de la adolescencia guardo muchos recuerdos tristes. ¿Merece la pena escribir sobre eso? Tal vez para mis adentros o para mis cajones. Papeles de esos que haciendo limpieza, decides años después tirar a la basura.

Moviéndome mentalmente por mi vida me veo y me ven como una persona alegre, y lo soy. Es más, soy enormemente afortunada. En primer lugar por mis hijas. Nunca creí -después de haber sido hija de madre dogmática y arisca- que yo habría podido ser distinta y que podrían ser tan cercanas y confiar en mí como lo hacen. En segundo lugar está mi relación de pareja. He hallado la aguja en el pajar desde que conocí a mi chica. No es porque sea la última en llegar, es porque está hecha a mi medida, o yo a la suya.

Pero cuando pienso en mi muerte, o cuando alguien habla de la muerte, de dónde quiere ser enterrado o dónde prefiere que tiren sus cenizas, yo veo algo así como la bola de Google Earth que gira, se acerca, primero borrosa y luego nítida a aquel lugar en donde fui libre y feliz.



Siempre fui solitaria a la par que sociable: prefiero estar sola a estar entre mucha gente, prefiero el silencio al ruido e incluso a la música. Pero en el fondo soy una maldita ingenua que se enamora del alma de las buenas personas y que se hunde en la miseria cuando una de esas personas -quizás mi alma necesite lentes- la traiciona. Ocurrió pocas veces, pero me marcó. Tal vez me convierta en una anciana solitaria -pero no gruñona- y me vaya a vivir y a morir a aquella cabaña imaginaria con muros de piedra, acompañada de unos cuantos animales y de mi Pepa, si aún tengo la fortuna de tenerla a mi lado.



Imagen paraguas: "La parapluie jaune". Sylvie B

Segunda imagen: "Antropofagia" Tarsila do Amaral. Fundación March

22 comentarios:

  1. Candela, yo también estoy metida en eso de las memorias y a veces pienso que debo ponerles fin y centrarme en el ahora que es lo único que existe. Tal vez añoro aquellos tiempos de libertad, sin preocupaciones aparte de las de hacer los deberes y esas cosas que tuvieron tanta importancia y hoy nos resultan chorradas. A mi juventud no he llegado pero también, como a tí, algo me impide hacerlo... no fue tampoco un tiempo muy feliz que digamos y no me apetece demasiado encontrarme con aquellas primeras heridas... En fín, el blog me ha servido para lanzarme a escribir y a hacer saltar un tapón que no conseguía sacar. Te mando un abrazo y espero seguir leyendo tus recuerdos

    ResponderEliminar
  2. Vaya Candela, ¡qué resumen de tu vida!La infancia es siempre lo mejor: la inocencia nos hace ver la vida de una forma tan limpia e ingenua que, tras las decepciones propias de la vida, asusta. Vivir es eso: gente que viene y va, animales que nunca te decepcionan y el devenir del tiempo que nos hace ver cada pasado más borroso. Pero tú eres aún una chiquilla, así que no quiero volver a oírte hablar del google Earth y de la muerte. Bueno, del Google sí. ¡Besotes!

    ResponderEliminar
  3. Candela preciosa, compartimos genéticas estelares, seguro. Podría haberlo escrito yo. Es curioso algo con el mismo espíritu acabo de escribir en el post de hoy. Nada de filosofías: Hoy me fui de aquaplaning con la bicho. La joven interior también te manda un beso, está en la cola esperando. Fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Me apunto a ser una viejita solitaria rodeada de fauna por todas partes menos por una...

    ResponderEliminar
  5. Gracias Candela, gracias, gracias... Yo te leo y me nacen las ganas... es toda una provocación. Ya he empezado... asomaté y verás.

    ResponderEliminar
  6. Hola Candela!! Cuanto tiempo, verdad!!? he estado metida en oposiciones para el ayuntamiento y no he tenido tiempo de nada. Por cierto las aprobé y por fin un trabajo digno en mi vida!!.
    Pero a lo que vamos, tu relato, el segundo que leo, en esta tarde tranquila. Para mí los recuerdos, antes no les daba ninguna importancia, quizás ni me paraba a recordarlos. Ahora con el tiempo, son mas las veces que me sorprendo nostálgica recordando y me da igual buenos que malos, si te soy sincera al fin y al cabo, son mi vida, al igual que los tuyos la tuya. A mi me provocan tristeza porque personas que quiero y son muy importantes para mi, avanzan mas rápido que yo y eso implica que pronto se Irán, y no estoy preparada....

    Me ha gustado tu reflexión

    Besos

    ResponderEliminar
  7. Escribir me sirve a veces, en ocasiones de catarsis, por eso quizá sea tan necesario en algunas personas... entiendo tus reparos a escribir sobre la adolescencia yo tengo los mios pero en otras edades.. aún así siempre es un placer leerte porque siempre escarbas y vas muy adentro..

    ResponderEliminar
  8. *sinkuenta, para mí es muy importante este esfuerzo-placer de ponerles palabras a mis recuerdos. Voy entendiendo qué edades supusieron puntos de inflexión en mi vida y los porqués. Empiezo a comprender por qué soy como soy y por qué no soy lo que no he podido ser. No quiero dejar de hacerlo. Un blog de infancia, vale. Fue feliz. Un blog de adolescencia a veces feliz y a veces triste, no sé. ¿Sabes? Siempre huí del victimismo y me ha avergonzado dar pena. Si supiera enfocarlo de manera que no diese pena a nadie... Hasta que no consiga saber cómo, no empezaré a escribirlo.

    *Tantaria, no creo que me vaya a morir todavía jajajaja, creo que tengo cuerda para rato. Pero fíjate, sin saber lo que hay en el otro lado, que seguramente será nada, mi cuerpo o mis cenizas quieren acabar en el lugar donde empezó mi vida.

    *mjt, me ha encantado tu post. Tu niña pisacharcos llevada de manos de su abuela. ¿Qué hay mejor que una niña y una abuela tan "unidas"? jajajaj Es precioso como lo cuentas. ¡Y hablas de Denia! Casi no me lo puedo creer.

    *Alson, te apuntas entonces a la aldea de las viejitas solitarias rodeadas de fauna, flora y novia resalá? Eso sí, a 2 km una casa de otra, o dejaríamos de ser viejitas solitarias jajaja.

    *Mi jaleita, tu inconstancia (vehemencia, etc etc etc) espero que no me deje clavado tu blog en el fondo de mi lista de favoritos por falta de actualización. Más que nada porque yo te conozco bien y sé lo que esa tu cabeza puede crear, y me muero por leerlo... ¿Nos lo bailarás? :) Ya lo he leído, reguapa.

    *Tara, ya te dije que fue una sorpresa muy agradable volverte a ver. Te fuiste hablando de un trabajo con mal fin y volviste con otro mucho mejor y desde luego más estable (una suerte en los tiempos que corren). Cuando pienso en esas personas a las que aludes (pero por mi parte), también me da pena, pero luego me consuelo diciendo que para allá iré yo también un día. De todas formas, recordar y analizar el recuerdo es re-conocerse. Por lo menos me está sirviendo para eso, a ti también?

    Besos a todas

    ResponderEliminar
  9. *Ico, te me colaste mientras respondía. Es difícil hablar "en público" de ciertas cosas que marcaron momentos cruciales de la vida, pero si se dejan atrás, el engranaje pierde sentido. Es difícil. Pero no lo sería para ti, porque sabes dibujar como nadie las historias, las leo y las veo nítidas.

    ResponderEliminar
  10. Me apunto, pero YA MISMO. (y esto es muy serio)

    ResponderEliminar
  11. Biennnnnnn. Será una aldea muy pequeña. Poca gente gusta de ese tipo de vida. Te apunto, Alson :))

    ResponderEliminar
  12. Empieza Marías su primer volumen de Tu rostro mañana diciendo, precisamente, aquello de: "Uno no debería contar nunca nada". Tu escrito me ha recordado precisamente eso.

    ResponderEliminar
  13. Ave, por tu respuesta entiendo que has visto el lado oculto de la luna. :)
    De Marías tendría que leer algo más que sus artículos semanales.

    ResponderEliminar
  14. Y aunque no fuera feliz tu adolescencia, por qué no hablar de ella?

    ResponderEliminar
  15. pues yo llevo unas semanas en las que pefiero no recordar nada de mi infancia ni de mi adolescencia, no vaya a ser que encuentre demasiados fantasmas y luego no sepa qué hacer con ellos, no estoy preparada anímicamente esta temporada para enfrentarme a mí misma. Pero me gusta leerte, me das buen rollo.

    ResponderEliminar
  16. Hay cosas que dices y que siento como mías porque me identifico plenamente... lo que yo no haré será un blog de adolescencia. Muchas veces he dicho que lo mejor de haber haber pasado la adolescencia es que no puedo volver :)
    Sonrio porque esta es una de esas ocasiones en que tengo más cosas en la cabeza que palabras para expresarlas :)
    besitos niña, cuídate

    ResponderEliminar
  17. creo que la adolescencia lleva una carga emocional, hormonal que, como la locura o los sueños, la vuelven inenarrable. de todas formas, para matar fantasmas no estaría mal que la repasaras. respecto de tus hijas y tu pepa, qué gusssto, ¿será que te lo mereces?? :)

    ResponderEliminar
  18. *Ender, tal vez por ese sentido del pudor de no contar penas pasadas. En mi adolescencia hubo mucho de bueno también pero, al contrario de la infancia (que tuvo sus cosas malas)el índice de recuerdos de la adolescencia tiene algunos capítulos subrayados a los que se va mi mirada, y son los menos buenos.

    *Marcelilla, en río revuelto lo mejor es pescar, no filosofar :) Te mando un beso muy fuerte.

    *Pena, me quedo con el intríngulis de tu última frase antes del beso. Con respecto a la otra parte, la adolescencia es una etapa de cambios personales (hormonales y demás), pero para mí supuso además un cambio de vivienda, un volver a vivir con mis padres y unos padres que ya no tenían una niña sino una adolescente-MUJER y de repente pasé de un régimen de libertad a otro mucho más represivo y moralista.

    *Gracias por escribir, Farala-sol. Veremos cómo enfoco el repaso, si en régimen interno o externo. ¿Podría servirle a alguien? me pregunto. Un beso.

    ResponderEliminar
  19. Sí, creo que sí que puede servirle. A mí, por ejemplo. Cuando te leo, en según qué cosas me comprendo mejor yo. Leer a los otros es lo que tiene. Al menos, a mí me gusta por esto.

    ResponderEliminar
  20. Dintel, entonces me lo pensaré. Gracias! Un beso

    ResponderEliminar
  21. Pues yo también creo que sirve de algo, ayuda a entender que lo que te pasó le pasa a más gente, ayuda a entender que no siempre tiene por qué ser fácil, ayuda a entender que pese a todo, se sale adelante.
    Sí sirve de algo.

    ResponderEliminar