30 enero 2010

Amago a encenderme: De pelos y caracoles

La cuenta atrás sigue y no me equivoqué mucho al calcularla. Esto va que arde y al librete le quedan dos telediarios para estar fuera de mi ordenador y de mi vida. Qué feo queda eso de parir un libro y desterrarlo de la propia existencia, pero no es tal como suena. Después de que nazca será libre e independiente y sobre todo: no me dará más trabajo. Ya contaré los planes que tengo para mi inminente fase de libertad intelectual.

Hoy hago un inciso para contaros un par de cosas. Una viene a cuento de lo que escribía Hester y luego replicaba Farala en su Bollogossip mensual acerca de los pelos. Ya daré un día mi argumentación al respecto, de momento solamente os digo que tengo tres pelos bien repartidos, finos y aislados, incluso en la cabeza. De modo que no he de preocuparme mucho por las depilaciones ni las trenzas, y para las reflexiones, he tenido que aprender a usar otros recursos a falta de un bigote que mesar.

Esto venía a cuento de la peluquería, a la que fui hace unos cuantos días para cortarme el pelo (nadie dijo nada de que no creciera, que no por escaso no tiene su vida propia).

Paquita, la peluquera, tiraba al suelo mis mechones y charlaba con la clienta de su compañera Carmen, sobre la fulanita, con el trabajito que le costó cuidarle el pelo hasta la boda y hacerle esa misma mañana el sofisticado moño.

Y en esto que, durante la charla, ambas peluqueras descubren un hecho curioso: Las chicas del barrio van a la peluquería todas las semanas para que les depilen axilas, bigote, entrecejo, cejas, piernas y pubis (al estilo rayita de hormiga, que no sé si se llama brasileño o thailandés) y  luego para que les mantengan sana y bien cuidada la larga melena, costumbre que mantienen hasta el mismo día de la boda, porque casi todas se casan con moño, en la edad reglamentaria y con el novio de siempre u otro (nada se dijo de las que tienen novia).

El estudio sociológico tiene su vertiente curiosa cuando se descubre, tras el análisis, que después de la boda cambian los hábitos: a la vuelta del viaje de novios se cortan el pelo y se dejan crecer los vellos varios.

Conclusión: la depilación es cosa de solteras.

La segunda cosa no tiene nada que ver con la primera. Tiene que ver con viajes del Imserso. Me cuenta hoy mi hija mayor que ha hecho uno de sus circuitos semanales con un grupo majísimo procedente de Galicia. "Gente buena donde las haya", dice, "que ni siquiera protestan por lo que protestan todos, los olores de la habitación o las comidas del hotel".

Pero ayer el grupo, acompañado por mi hija y el conductor del autobús, van a comer a un restaurante bastante majo, decidido por la agencia de viajes para la ruta de todos estos grupos. En medio de la comida, la dueña o similar, se acerca a mi hija muy preocupada y le dice: "Mira, que un señor me ha pedido el libro de reclamaciones". Hechas las oportunas averiguaciones, no fue por la mala calidad de la comida, ni porque hubiera caído un pelo o una mosca en la sopa. Es que había un caracol en la lechuga. Un caracolito de 5 milímetros de diámetro había resistido el lavado de la lechuga y se había quedado adherido a una hoja.

El señor había pedido el libro de reclamaciones y se lo habían entregado. Rellenado el formulario, arrancó las tres hojas y se las echó al bolsillo. "Oiga, que usted solamente se lleva dos copias". "¡No, no. Yo me lo llevo todo, todito, y el caracol también, que es una prueba, que como somos viejos nos quieren engañar!"

Total, que hoy, al despedirse del grupo, mi hija ha saludado al abuelillo y le ha preguntado por su caracol. Ilusionado, lo ha sacado del bolsillo, envuelto en un pañuelito de papel y le ha dicho: "Aquí lo llevo, hija. Voy a llevármelo para que le hagan análisis, que luego mandaré a Sanidad, y además lo pienso llevar a la televisión autonómica. Pero lo mejor es esto (y se mete la mano en el otro bolsillo y saca dobladitas las tres hojas de reclamaciones) ¡que me llevo las hojas de reclamaciones, todas! Querían engañarme para luego tirarlas y que no quedara constancia de nada".

En fin, tenemos un caracol al que le queda un largo viaje hasta su análisis forense y la promesa de que avisará cuando salga en las noticias de la televisión gallega. En cuanto esté en mis manos, colgaré los resultados de la autopsia.

Y esto es todo, amigas. En breve estaré con vosotras en más cuerpo y más alma.

13 enero 2010

Apagada

Hasta dentro de



estaré apagada o fuera de cobertura




El primer título de este post fue Power off. Como seguro que es powered off o vaya usted a saber qué, y como no está una para que le regañen por analfabeta, lo pongo en español y va que pela. Más bien es un stand by, pero ¿va junto o separado?  ;o)

12 enero 2010

Cosas de mujeres: coeducación

Claustro

- Un compañero habla de la prejubilación, que afecta a un 5% del claustro (10 minutos). El resto oye respetuosamente y el 100% apoya su propuesta.

- Se tratan 10 temas relacionados con la ESO (1 hora). Quienes no somos de la ESO, escuchamos respetuosamente.

- Se habla del viaje de estudios, que afecta a un curso y dos profesorEs (1/2 hora). Todo el mundo escucha respetuosamente y hasta surgen aportaciones.

- La compañera coordinadora del grupo de coeducación* pregunta por la posibilidad de hacer una reunión la próxima semana. Sólo dijo eso en un tiempo aproximado de 30 segundos, más otros 30 en que otra compañera propone la semana siguiente, cuando un (....rellénese la línea de puntos...) interrumpe con una falta de respeto absoluta (gesto, palabras, tono):

"Oye, oye, aquí estamos todos con ganas de irnos, ¡esas cosas las podéis hablar vosotras fuera del claustro!"

Lo que provoca la reacción entusiasta de otro (... rellénese la línea de puntos...), que se pone de pie y le dedica un sonoro aplauso.

Lo que vino después, mejor ni contarlo.

*sobra comentar que en el grupo de coeducación estamos solamente mujeres.

10 enero 2010

Amanecer, nieve y top manta

Un poco antes de acostarme, esta madrugada, sobre las 7:30, después de una noche tranquila de trabajo. Vista oeste. La noche es maravillosa, el amanecer espléndido.



A la misma hora, vista noreste




A las 3 de la tarde, poco después de despertarme. La terraza nevada.  Vista oeste. ¡Es fantástico!


Y esto es lo que hay ahora mismo en mi estudio. Esta madrugada había dejado tres ordenadores en fila, porque para mi trabajo necesito tres sistemas operativos. Para algo me compré una mesa de dos metros y medio de largo. A estas horas encuentro cerrados y apilados mis dos portátiles. La tele encendida, mis libros apilados también. La gata encima del libro de inglés que está estudiando (¿?) Mayita.

La mesa es un top-manta.



Una casa grande llena de habitaciones, escritorios, mesas, sillas... Toda la peña en mi "roalillo". (La silla naranja es la mía)


¿Alguien sigue preguntando por qué puedo trabajar sólo de noche? jajajajaja


Editado media hora después:  La nieve sigue cayendo y ¡he conseguido que alguien se salga de mi estudio! Pepa trae chocolate y churros y va a encender la chimenea. ¿Quién se pone a trabajar ahora?




Y algo que deseaba escuchar en un precioso día como el de hoy:

09 enero 2010

Los relojes de París

Inicio hoy una serie de fenómenos curiosos que me han ocurrido en la vida.


París, junio de 1986


Siempre viajábamos a París durante las fechas en que se celebraba el torneo de Roland Garros. En esa ocasión alquilamos en un barrio universitario el apartamento de un vallisoletano residente en la capital francesa, que durante el verano lo dejaba libre.


Aquel apartamento tenía algo especial. Sus paredes estaban literalmente forradas de libros hasta el techo, la mayoría en francés. Estaba lleno de antigüedades y había un tocadiscos y varios discos de música clásica. Alguna vez acompañé a mi hija y a mi marido a los partidos, pero lo habitual era que prefiriese quedarme un buen rato sola en el apartamento, leyendo libros o escuchando música. El sol a esas horas entraba por el balcón, directo hasta el sofá donde me sentaba. Era agradable aquel sol de principios de junio a primeras horas de la mañana. Me sentía bien sola, entre libros y con aquella música, que siempre después me supo a París.


Más tarde salía. Me metía en el metro y miraba en el plano nombres sugerentes de estaciones y allí me detenía y merodeaba por cafeterías, calles y mercadillos. O subía, una vez más, a Montmartre para respirar su aroma particular de barnices, óleos y carboncillos.

En el dormitorio, de pie junto a un lateral de la cama, había una talla de un ángel muy antiguo, del tamaño de un niño de cinco años. Cuando me acostaba por ese lado de la cama, el ángel me señalaba con el dedo índice de su mano derecha y me miraba desde arriba con uno de sus ojos bizcos. Para no sentirme observada, le echaba por encima una chaqueta.

Algo que me llamó la atención fue la cantidad de relojes antiguos de pared y de sobremesa, que estaban por todas partes en el salón del apartamento. Todos parados, a las doce y diez, a las cinco y cuarto, a las seis y veinte... Imaginaba qué día de qué año o de qué siglo habrían hecho su último tic o su último tac.


Una de esas mañanas, repetí el ritual de la lectura y la música. Sonaba el Canon de Pachelbel y leía a Baudelaire. A veces cerraba los ojos y respiraba ese aroma agradable de libro antiguo y madera vieja. Me sentía bien. Si existiera un paraíso, sus sensaciones tendrían que ser como aquella.

De pronto ocurrió: Diez, doce o veinte relojes comenzaron a sonar. Cucus, campanadas agudas, campanadas graves... Me puse de pie y me acerqué a uno y luego a otro. Sonreía con la boca abierta. No tenía miedo. Al contrario, era una sensación única, indescriptible. Como si toda aquella energía que sentía dentro de mí los hubiese puesto a funcionar. Luego se callaron. No sé qué hora dieron, o si todos dieron la misma hora. Se callaron, se detuvieron otra vez para siempre.

Cacerolas volantes

Anuncios publicados en ABC de Sevilla el día que yo nací. Sugerencias de regalos para la navidad de 1958 y Reyes. No os perdáis el contenido.


Para ella: Cacerolas volantes, sueños de mujer, a tocateja


Para él: Tocadiscos a crédito



Después de las fiestas, la lencería fina a la lavadora

La modosita
Usted, señora, quedará maravillada,
porque lava ¡ACARICIANDO!

07 enero 2010

Predicciones de ataques software para 2010

Ya que estamos echando raíces, y aunque me niego a mezclar las churras con las merinas, por esta vez y sin que sirva de precedente -y no teniendo nada más que virus en mi cabeza- aprovecho la oportunidad que blogger me brinda, para informar de lo que se espera para 2010 en cuestión de amenazas informáticas.

• Un aumento de los ataques sobre el cloud computing.

• El malware seguirá creciendo de forma exponencial. El objetivo principal será obtener un beneficio económico, por lo que se incrementarán los bots y los troyanos bancarios.

• Para obtener su propósito, los criminales utilizarán técnicas de ingeniería social y las aplicarán principalmente a buscadores, redes sociales y a infecciones de páginas web.

• La alta aceptación de Windows 7 hará a este sistema operativo favorito como objetivo de ataques malware.

• El incremento de ventas de Mac hará que muchos ojos dirijan su mirada hacia este sistema operativo como objeto de ataque.

• Incremento de la ciberguerra, o ataques a objetivos cibernéticos con motivaciones políticas.

• Continuará creciendo el malware y las técnicas de phishing en redes sociales, como ha ocurrido en 2009 con la creación de varias páginas iguales que Facebook para atraer a ellas a los usuarios de esta red y robarles sus datos.

JAJA, me mondo con Feisbuc

Extraído de los informes anuales de varias compañías de software antivirus

06 enero 2010

Madrugada de Reyes Magos

5:20 A.M.

Quitadle la barba y dejadle todo lo demás = servidora



¡Los Reyes Magos en esta casa llegarán en febrero!
¡Traerán fiestón, regalos y SORPRESA!

A mis lectoras y lector(es):
Pasad un FELIZ día de Reyes, jugando con todo tipo de juguetes

05 enero 2010

Los peligros de no subirse a la montaña rusa

Lo que es esto de ir leyendo blogs y acordarse una de sus aventuras y desventuras. Leía ahora la divertida ristra de comentarios de Ya es otro año, de Marcela, y me acordé de aquello.

Mis dos hijas y yo estábamos pasando unos días en Verona en casa de un amigo mío, que  nos llevó entre otros sitios al parque de atracciones Gardaland, junto al Lago di Garda. Mayita tenía 4 años. Mi amigo y  mi hija mayor querían que me subiera a la montaña rusa con cualquiera de ellos mientras el otro cuidaba de la niña.



Yo vi aquella cosa enorme y retorcida y aquella gente, del derecho y del revés, con las bocas abiertas. "¡Osupordió, si eso se despega y sale volando, si me da un infarto... quita, quita! Os subís vosotros que yo me voy con la niña al área infantil".



Se quedaron haciendo cola en la montaña rusa. La niña y yo nos subimos a una barquita con forma de pato que se desplazaba sola sobre unas guías subacuáticas por un pequeño río artificial. ¡Qué tranquilidad! ¡Qué seguridad!



Cuando la barca nos devolvió a destino, vi a mi hija mayor y a mi amigo que ya nos estaban esperando en "el muelle" del riachuelo, sonrientes y con los pelos de punta.

Cogí a la niña y la saqué fuera, con ellos. Después salí yo.

No, yo no salí. Eché una pierna al muelle, olvidando que llevaba una falda estrecha y larga hasta los tobillos que no daba de sí para ese paso. Me quedé con una pierna dentro del pato y la otra entera metida en el agua (el borde de la barca incrustado allí, entre ambas piernas, la falda por la cintura, el bolso en una mano y la cámara de fotos en la otra). El público me animaba a salir: dai, coraggio, brava, bravissima!

Mi amigo y un empleado de la atracción me sacaron, entre aplausos del respetable.

"¿Señora, se ha hecho algo?"

¡Noooo jeje, nadaaaa, qué vaaaa!, contestaba yo bajándome la falda, más para esconder los arañazos del muslo que para ponerme decente.

04 enero 2010

Absuelto por falta de pruebas

Los delitos que se cometen en la intimidad del hogar o sobre la intimidad de las personas son muy difíciles de demostrar. Los "mejores" delitos sobre los seres humanos son los que no dejan trazas de sangre ni destrozos físicos visibles. La humillación, el vasallaje, el doble mensaje, el acoso verbal, la manipulación, el abuso sexual... son solamente nombres de crímenes que -sin dejar huellas forenses relacionables con los hechos- destrozan por dentro a niños, niñas, hombres y mujeres (numéricamente más mujeres y niñas que niños y hombres). Pocas veces hay testigos que confirmen lo ocurrido. Se producen en la intimidad y se ocultan detrás del espeso muro de miedo y confusión que provocan en las víctimas.

En este tipo de crímenes, ante la ausencia de pruebas físicas o de testigos, el veredicto suele ser absuelto por falta de pruebas, y se basa en el principio in dubio pro reo, un principio lógico que contempla la inocencia de una persona hasta que no se demuestre su culpabilidad. La única excepción a este principio -que yo conozca- se utiliza en los casos de mobbing. Ahí puede aplicarse el de in dubio pro operario, mediante el cual, en caso de ausencia de pruebas, el veredicto se inclinaría a favor de creer el testimonio del trabajador o trabajadora.

Pero yo no iba a hablar de mobbing, sino de delitos ocultos en la intimidad de la familia, la dificultad que existe para demostrar que existieron y la facilidad con que inmediatamente que se ha producido una sentencia de absolución por falta de pruebas, salta a la opinión pública que se trata de invenciones de la mujer para dañar al hombre.

En primer lugar las sentencias absolutorias en casos de violencia de género, que llevan a ciertos individuos a generalizar hablando de denuncias falsas. El peso de los individuos depende de dos factores:

Su número. Existen asociaciones cuyo único objetivo es demostrar la "maldad de la mujer" y el consecuente "número alarmante de denuncias falsas". Esto último "avalado" por las los siguientes datos: número de denuncias que presentan las mujeres y luego retiran y número de absoluciones por falta de pruebas. Si alguna mujer en tales circunstancias es acusada de haber presentado una denuncia falsa, puede denunciar a su vez a quienes la acusan. Pocas lo saben y menos son las que se atreven a embarcarse en otro proceso judicial. Pero pocos son los que se atreven a dar nombres y apellidos de las presuntas denunciantes en falso, con lo que las noticias no dejan de ser un bulo que corre y crece, abierto a las especulaciones de quienes no se detienen a pensar, o mejor de aquellos a quienes no les interesa que los demás piensen.

Su relevancia en el mundo judicial. Casos como el del perito psicólogo Bronchal hacen temer que detrás de esa defensa de los derechos de los hombres, haya un odio visceral hacia la mujer y todo lo que ella representa, incluyendo el desprecio a los hijos e hijas menores que padecen directamente el resultado de las sentencias. Dicho sea de paso, 20 asociaciones y organizaciones de mujeres han presentado un escrito para solicitar la apertura de un expediente disciplinario al juez Serrano. El escrito ha sido remitido por Red Feminista a su lista de distribución para solicitar adhesiones con firma.

En segundo lugar las absoluciones por falta de pruebas en los casos de abusos sexuales contra niñas y niños, cuando los argumentos esgrimidos en las sentencias son tan baladíes como "que la pareja se estaba separando" y otras del mismo calibre. Son casos en los que tiene más peso la sospecha de que la mujer pretende vengarse de su ex pareja que la credibilidad que pueda tener el propio testimonio del/la menor. Pero de este tema hablaré en otra ocasión.

03 enero 2010

¿Qué tienen que ver los monos?



Pepa se pone su camiseta roja y negra de partisana y me anuncia que va a ir a correr. Dos años hace que no corre (ojo, que va sin reflexivo).  "Estate pendiente, que no me llevo las llaves, en media hora o tres cuartos estoy de vuelta".

Cinco minutos más tarde llama desde abajo. "Se le habrá olvidado algo", pienso. Dejo abierta la puerta y vuelvo a mis cosas. Desde aquí la oigo entrar, su respiración no es agitada, es un silbido agónico que sube y baja. "¿Estás bien?" le grito. No responde. Tranquila: respira, luego existe.

Cuando consigue volver en sí me dice que en tres pasos a la carrera se ahogó, intentó caminar y se ahogó y decidió volver a casa antes de que la encontrasen tirada por el camino.

Decido salir yo a hacer la prueba. Los trece años que le llevo de ventaja desventaja, el hecho de que fumo y ella no y que hace siglos que no hago ejercicio me hacen dudar de que pueda atravesar el patio sin desvanecerme. Mayita decide acompañarme. Tres cuartos de hora a paso ligero, al trote y al galope y nada, respirando a pleno pulmón, revitalizada. Necesitaba un poco de ejercicio y aire puro. Vuelvo y se lo restriego a Pepa, orgullosa de mi vitalidad. Sin comentarios, se ha puesto en su ordenador muy sonriente y concentrada a mirar toda la tarde-noche páginas de monos (entiéndase gorilas, chimpancés y simios varios). No tendrá nada que ver, digo yo.

01 enero 2010

¡Dios santo! ¿Tanto has engordado?

Lo que pasa cuando no se explican bien las cosas.

Anoche llamé a un amigo al que hace más de un año que no veo. Nos vamos poniendo al día. Me pregunta cómo me va y todo eso. Esto es parte del diálogo:

C: Ando liadísima, todo el día delante del ordenador. He engordado. No salgo de casa desde agosto.

F: ¡Dios santo! ¿Tanto has engordado?