21 marzo 2010

El efecto "tierra". Dedicado

A veces la vida se pone tristona y nos saca una lágrima,
enturbia el horizonte con calimas o nubes oscuras,
llena los vacíos con cosas absurdas,
o trae añoranzas y desesperanzas. 

A veces la vida se pone pesada
como una losa sobre el pecho,
o nos mete en un pozo sin cubo ni cuerda...

Unos días le digo "como se te ocurra deprimirte te corro a gorrazos". Terapia en bruto, que por lo menos le arranca una sonrisa.

La tristeza puede venir por un motivo claro o por otro más oscuro e indefinido, que es cuando creemos que llega sin causa ninguna. Siempre hay una causa para la tristeza, interna o externa, conocida o no. En este caso hay una causa tangible, tanto como puede serlo la pérdida de un ser muy querido.

Es natural la tristeza, pero no lo es permitirle quedarse tanto tiempo que nos acomodemos en ese estado perezoso de melancolía hasta que nos debilite y nos haga difícil levantar el vuelo.

Hay remedios pasajeros que levantan el ánimo. El truco está en usarlos repetidamente o cambiarlos por otros, pasajeros también. Muchos pocos hacen un mucho.

Lo de hoy no ha sido buscado. Ha ocurrido sin más, y me ha recordado una vez más la importancia que para mí tiene la naturaleza como regeneradora.

Hemos ido las dos solas (¡por fin unas horas solas!) a comprar unos árboles para plantarlos en el porche de la casa-cueva. Ella quería un limonero. Yo he añadido un naranjo. El coche se ha llenado de aroma de azahar.

Mientras he armado los somieres, la he dejado allá fuera cavando los hoyos. Empezó a lloviznar. Salí a verla. Ví sus manos-excavadoras, echando puñados de tierra a un cubo y su pelo lleno de minúsculas gotas de lluvia. Me dice "qué bien me está sentando tocar la tierra", y lo ha dicho con la sonrisa sincera y la frente relajada. Me he acordado de cuántas veces, de manera instintiva, cuando he estado baja de energías o de moral, me he puesto a trajinar con las macetas, a cambiarles la tierra o quitarles las malas hierbas. El contacto con la tierra descarga.


El resto del día ha sido precioso. Nos han sobrado ganas y energía para vestir las camas y pararnos muchas veces a contemplar lo poco que todavía tenemos allí dentro; para comer, charlar, bromear y hacer pequeños proyectos para mañana, el mes que viene y el próximo año. Aún le dura el efecto "tierra". Cuando se termine, más.

Este post se lo dedico a Pena Mexicana y a Mármara. Os invitamos a plantar el próximo árbol, una sequoia, tal vez. ¿Os animáis?

14 comentarios:

  1. Y una vez plantado y crecido, ¡abrazadlo!, eso sí que es una delicia.

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  2. se lo dedicas a dos que acaban de cerrar sus blogs... ay, esto es la debacle!! qué bonito cómo lo cuentas, y qué cierto es... espero que rañeis más ratos las dos solas, más a menudo... y esa cocina ¡gloriosa! me encanta todo, los azulejos lo que más!

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  3. ¡Qué ilusión, ir vistiendo la casa las dos juntas, seguro que eso es también una buena terapia!
    Y os está quedando preciosa.
    Un beso para cada una.

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  4. Huy, a todo que sí!: a lo que has explicado de la tristeza, de la tierra como sedante, de acompañar las tristezas, de llenar una casa.... Besos

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  5. Mmmm...así que plantando árboles, jejeje. Bueno,si algún día voy, lo que me pediré plantar será un árbol de jamones. Un besote fuerte, también de parte de Curro.

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  6. Dintel, también eso me gusta, abrazar árboles. Estos habrá que abrazarlos con una sola mano durante bastantes años :)

    Farala, son cierres temporales, no te asustes. La cocina es una monada, pero los dormitorios también... mmmmm... qué buenas están las camas bajo tierra y qué bien sienta ese silencio protector.

    Maikix, estamos tontitas con la cueva. Nos está sentando muy bien esa casita bioclimática y anti-energías negativas :) (y está quedando boniiiiiita, de verdad).

    Morgana, siempre digo que en casa está prohibido estar triste, pero es un decir. La tristeza tiene su lugar y merece su respeto... hasta un punto. Luego toca sonreír. Un beso para ti.

    jajaa, tantaria, conque un árbol de jamones. ¡Tú lo que quieres es que críe cerdos! jajajaja. Dale a ese bebé, al que le está grande el abrigo, un achuchón. ¡Es precioso, precioso, precioso!

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  7. Y que lo digas, la terapia de la tierra y la naturaleza. Nosotras nos pasamos así medio año, que estamos muy escacharradas y lo necesitamos mucho, mucho. Preciosa la cueva. En cuanto tengais el lecho, dos sillas y una mesa, dos vasos, dos platos, una sarten y una olla. Ya no se necesita más para ocuparla con toda la frecuencia necesaria y más. Un abrazo.

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  8. Yo cuando estoy de bajón también trasteo con mis plantas y tiestos, aunque no hay nada como hundir las manos en la tierra, pero no en un tiesto.

    Parte de mi infancia fue en pueblos o aldeas remotas y está asociado en mi inconsciente el hundir mis manos en la tierra como remedio a un dolor profundo o fugaz, tanto da.
    Llorar y hundir tus manos en la tierra es un acto curativo y de gran poder simbólico.

    Lo malo es que a mi chico esta terapia no le va nada que es el que ahora debería hundir sus manos en la tierra.
    Él prefiere coger un diario y poner en palabras todo lo que ya no le podrá decir a su padre.

    Besos

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  9. Dejé de ser "secretaria agresiva" para ser "jardinera improductiva" y no veas cómo he ganado con el cambio.
    La madre tierra es tan reconfortante...
    (La tristeza tiene su tiempo, y aún no ha pasado, paciencia)

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  10. 1.Mi primer recuerdo de juego es echar un balde de agua en la huerta y pasarme horas con el barro.
    2.Años después hice cerámica con profe y todo.
    3.Ahora acabo de trasplantar semillas y plantitas a la terraza.
    4.Si hubiera querido explicarlo no habría podido hacerlo mejor que tú...
    Besos. Lenteja.

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  11. Hay un estudio que demuestra que, tocar la tierra con las manos hace segregar alguna hormona de la felicidad. Mi padre, cuando más contento está es cuando se va al huerto. Comprobado.

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  12. No hay nada como el efecto tierra. Cierra heridas, regenera y al tiempo te carga de energía.
    Ese limonero y ese naranjo, esa cocina, esa forma de contar las cosas, esa Candela tierna y la primavera que ya está aquí...la tristeza tendrá que dejar paso. Un beso.

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  13. Me gusta aprender a vivir leyendo tus blogs

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  14. El contacto con la "tierra", caminar descalza por la arena, por el campo, o por casa (si no queda otra opción)... me da energía positiva.

    Besos.

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