24 mayo 2010

La cultura de la denuncia

Uno de los síntomas de la baja tolerancia a la frustración en nuestra sociedad es denunciar. Los juzgados están saturados de denuncias, algunas por delitos o faltas graves y, una mayoría,  por nimiedades. Las colas para denunciar en la policía o la guardia civil son interminables. En ocasiones no te queda más remedio que denunciar una nimiedad, como el hurto de la radio del coche, que de otro modo no cubriría el seguro, pero hay otras muchas que hacemos porque sí, porque necesitamos sentir que aún podemos reír los últimos. Es curioso, sabemos que ni merece la pena ni va a servir para nada y, aún así, el gesto de presentar una denuncia mata el gusanillo y  nos quita el complejo de pringaos. Da igual que con esa actitud se colabore a colapsar el sistema judicial y que casos importantes tarden años en resolverse.

Conocí a un argentino que no se separaba nunca de su maletín, lleno de copias de hojas de reclamaciones y de denuncias, que mostraba con orgullo. Se jactaba continuamente de que a él nadie le tomaba el pelo. Era horrible ir a un restaurante o cualquier otro servicio público en su compañía. Rezabas para que no encontrara en el vaso una huella dactilar.

El viernes en clase, una alumna veinteañera perdió su pendrive, convencida de que alguien se lo habría robado. Sería el primer caso de hurto en grado superior, por lo que le pedí que no se alarmase hasta mirar tranquilamente en su mochila o que algún compañero o compañera de clase lo hubiese cogido sin darse cuenta y lo encontrase el lunes entre sus cosas. Esta mañana le he preguntado si ha aparecido, dice que no, va a presentar ante la policía una denuncia contra el instituto "por no poner las medidas necesarias para evitar hechos como este". Sus compañeras le han dicho que no vale la pena, ni va a servir de nada, pero muy indignada se ha marchado a media mañana a la policía para poner la denuncia junto a su padre, que secunda la idea, diciendo en voz alta "¡así aprenderán!". Todo esto por un pendrive de 2 GB, igual a este:


P.S. El contenido del pendrive es lo de menos. Tenía un trabajo para mí, que ya le había corregido y puntuado.

24 comentarios:

  1. jajajaja... no puedo evitar reirme con lo del argentino... iría solo a todas partes no??...

    Y si.. yo creo que es algo de hipocondria (no se cómo se llamara al que denuncia continuamente todo..., pero vamos... debe ser algo así..).

    Un beso!

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  2. Creo que la gente debería indignarse, protestar y denunciar otras cosas mucho más importantes. Parece más bien un acto de veganza contra el insti para desahogar alguna frustración. Eso sí, también te digo que se siente muuuuucha impotencia cuando te roban algo.

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  3. Cuando leo cosas como esta me admira la energía que tienen algunas personas para hacer tormentas en un vaso de agua. ¿Qué harán cuando les pase algo grave? Después de todo en esta vida todos tenemos al menos alguna cosa realmente fuerte que enfrentar... ¿cómo reaccionarán entonces? si ya han quemado la pólvora en infiernillos... qué pereza, de verdad...

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  4. y, paradójicamente, las cosas que habrían que denunciar (incumplimiento de derechos, abusos económicos, atrocidades medioambientales, etc.)... no se denuncian. Educación y sentido común.

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  5. Sí, Candela, es como lo cuentas. Supongo que será una terapia como otra cualquiera para descargar la frustración, pero la verdad es que esto nos supone un coste a todos los demás. Un despilfarro de recursos.

    Ahora, el caso de la alumna, que su madre la secundara de esta manera... bueno, pues ya se sabe por qué la hija es así.

    Un beso

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  6. A esto lo llamo yo "incontinencia-estupicial", pero luego, para lo realmente importante en la vida, hacemos oídos sordos...pais.

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  7. realmente muchas de las denuncias son por no asumir las consecuencias de los propios hechos, son maneras de echar las culpas afuera. Peor para esas personas, porque son insoportables, porque degradan lo que es la justicia de verdad y porque, encima, nunca denuncian lo verdaderamente denunciable en nuestra sociedad.

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  8. Este post me ha hecho pensar porque... ¡es cierto! A veces nos creemos héroes por denunciar estupideces, y después, cuando tenemos que hacer denuncias verdaderamente trascendentales, en un juzgado, en la policía o en plena calle, preferimos quedarnos sentaditas en el sofá.

    Yo creo que nos han manipulado (y nos hemos dejado manipular, por supuesto) de alguna manera, y ahora creemos que defendemos nuestros derechos cuando denunciamos nimiedades y que las grandes luchas les tocan a otros. ¡Es terrible! ¡Las consecuencias son brutales! ¡Y reales! Nos han desactivado, y nos creemos las reinas del mambo.

    Me quedo pensando...

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  9. Pues llego tarde, ya lo han dicho todo, solo ratifico a Pena, Alson y encantada, por decir algo. Y añadir que la frustración y la falta de discernimiento deben tener mucho que ver. Los medios nos bombardean y así responden los primero@s que se sienten víctimas, sin asumir su parte de responsabilidad. Abrazo.

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  10. En estos tiempos que corren, que no sé muy bien cómo ni por qué el nivel de inteligencia es inversamente proporcional al número de veces que usan la frasecilla "estoy en mi derecho".

    Probablemente ésta fenómena también estará en su derecho de "ser ella misma" con lo que implica hoy día decir eso...

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  11. Lo triste es que saben que no les servirá de nada ¿buscan frustración posterior?.
    Y los equipos de mediación de los centros muchas veces, sin contenido, a pesar de los esfuerzos.

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  12. A todo lo dicho sólo añadir que en muchos de los casos como este, los protagonistas se suelen acordar y darse golpes en el pecho de los derechos que los asisten, pero me apuesto lo que quieras a que seguramente olvidan muy a menudo sus mínimas obligaciones como ciudadanos.

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  13. Espero que esta chica y su padre, cuando hayan llegado a Comisaría, además de la denuncia hayan pedido medias urgentes contra el instituto, como por ejemplo una cámara espia en cada pupitre... ¡así aprenderán, dice la moza¡¡
    Seguro que ni ella ni su familia se mueven a ninguna manifestación, no firman ningún manifiesto por nada, ni denuncian lo realmente denunciable...
    Actitudes como estas muestran realmente el egoismo humano.

    Un beso

    noche

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  14. Todo exceso tiene sus peligros, pero denunciar cuando se ha cometido una injusticia me parece algo útil para la sociedad, ya que impide que los abusadores campen por sus respetos y evita futuros posibles casos. Sin embargo, la actitud del argentino que mencionas me parece absolutamente antisocial... y la de tu alumna, una manera más de convertirse en el centro de la atención... Un abrazo

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  15. Buenas Candela,
    llevo unas semanas leyéndote...Esta es la primera vez que te comento...
    :)
    Pues sinceramente lo que me asusta y mucho es que el "padre de la criatura" la aliente a una equivocación tan grande...Mala perspectiva de la vida es ésta!!

    Por cierto, como "nunca es tarde si la dicha es buena", quería darte/daros mi más sincera enhorabuena por vuestra boda!!

    Un abrazo!!

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  16. Si la chica es veinteañera, ¿qué hace todavía en el instituto? Debería estar cursando estudios superiores, ¿no? Quizá tanto ella como su padre culpen de ello al instituto, mucho más fácil culpar a los demás que asumir la propia responsabilidad o aceptar que no puede seguir un sistema de estudios que no se adapta a ella. Ahí puede radicar la causa de su frustración. La denuncia al instituo puede ser una forma de venganza y su padre la secunda porque vosotros sois "malos" para su hija.

    Aunque puede haber un motivo físico para ese comportamiento, por ejemplo, problemas de estreñimiento, tanto por parte de ella como del padre.

    El próximo pendrive que lo lleve colgado.

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  17. No, Siempre Anónima, es que está haciendo un ciclo de grado superior, ahí el alumnado tiene como mínimo 18 o 19 años y hasta con más de 40 los tenemos, porque han de entrar con el bachillerato aprobado o tener más de 20 años y pasar unas pruebas de acceso.

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  18. Entonces es la segunda causa, el estreñimiento. Una dieta pobre en fibra.

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  19. *Alma, no sé cómo vive el hombre. Sé que vino de visita a casa para 3 días y al segundo le encontré un fantástico apartamento en la playa para disfrutar de la soledad :)

    Una respuesta general, porque la mayoría de comentarios tocan ese reaccionar ante cosas de poca monta y olvidar las importantes. No lo había pensado, pero es cierto. Antes denunciamos al vecino que pone la radio alta (yo prefiero ir a decírselo) que grandes abusos laborales, personales, políticos, religiosos y de ese calibre. Ahí nos quedamos paralizados, lo que me viene a dar a entender que sólo nos molestamos en denunciar a los más débiles o como mucho a los iguales. Ladramos bajito y a escondidas cuando miramos hacia arriba.

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  20. Olvidé decir que comento abreviadamente porque tengo tiempo cero. Esta mañana escribí el post en media horilla que tuve de descanso en el trabajo, pero estamos en la recta final de la convocatoria ordinaria, ya sabeis lo que significa quienes andais por la enseñanza :)

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  21. El padre de mis sobrinas, cuando se enfadan por algo, lloran... dice que es bueno que aprendan a tener su ratito de frustración diario para que, cuando crezcan, hayan madurado. Añado "y ni se les ocurra denunciar un robo de un pendrive". ¡Hay que joderse! ¿Qué habrá dicho el funcionario policía de turno? ¿Reírse? ¿Llorar de impotencia ante tal tontada?

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  22. Y seguro que por el camino ha llamado a la madre que se ha ido a recoger el niño a la guardería y la abuela a la residencia y se han presentado todos a formalizar la denuncia. Ni lo dudes.

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  23. Ufff, yo en su caso no me habría atrevido ni a preguntar. Habría supuesto que lo he perdido yo y punto, ¡¡con lo desastre que soy!! Pero sí, qué tía.

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  24. ¿Sabéis? Ayer, alguien que lo encontró, lo llevó a conserjería :) No he tenido tiempo de preguntarle si al final presentó la denuncia, porque ahora tendría que ir a retirarla. Mañana le preguntaré.

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