26 mayo 2010

Madres


De esos días hay dos acontecimientos que nunca olvidaré: nuestra boda y una conversación que mantuvimos en torno a la mesa cuatro mujeres. De aquella tertulia nocturna se me quedó grabado -muy especialmente- un momento en el que Pena Mexicana se levantó de su silla, rodeó la mesa y vino despacio hasta mí para abrazarme. Les estaba hablando de mi madre, todas reflexionábamos sobre la relevancia de cada una de nuestras madres sobre nosotras, sobre cuánto nos dolió o nos hizo felices aquello que nos dijeron o nos hicieron un día, de cuando fueron madres presentes y madres ausentes, aún estando vivas. Es interesante reflexionar sobre el hecho de que una charla tan profunda tuviera lugar la víspera de nuestra boda, en lugar de ponernos a organizar, nerviosas, la mañana del día siguiente. Nos dieron las tantas. Las cuatro mujeres fuimos ocho durante unas horas, ellas y nosotras, sus siempre bebés.

Madres. Las que aún están aquí y las que se marcharon, nos dejaron su huella indeleble y profunda. Nos amaron lo mejor que supieron, nos curaron o nos hirieron y siempre nos acompañan.

Estoy leyendo El libro del alma, de Placide Gaboury. Aún escéptica yo, su lectura me sumerge en pensamientos y deseos felices, los del reencuentro luego de atravesar el umbral de la vida con la muerte y los de la permanencia de la energía-alma, en toda su plenitud, más allá del adiós. Dice Luis Racionero, en el prólogo: "Agnósticos abstenerse, porque perderéis el tiempo". No estoy de acuerdo con él. El libro no trata al alma dentro de la teología o las creencias religiosas, sino desde un punto de vista de la física terrenal, empírica aunque sin demostración científica. En él se encuentran sencillas experiencias humanas y algunas tesis -no demasiado convincentes- de expertos. Las primeras me conmueven y avalan las historias de mi familia que conté en Cortos viajes al pasado. Mitos, realidades y supersticiones. En ese post Farala hizo un comentario felizmente estremecedor.

Otro de los aspectos que toca el libro es la elección de los padres. Eso aún queda más lejano si no se ha vivido una cultura religiosa que avale la reencarnación, pero aún así me hace pensar, porque, si bien no creo en nada que no pueda ver y tocar -mujer de poca fe, tal vez- tampoco puedo negarlo, porque si hubiese de negar todo lo que desconozco, el mundo se me haría demasiado pequeño. Así que, tal vez, pudiera ser...

Estas reflexiones y estas esperanzas tan de soldadita de a pie, quiero regalárselas hoy a quienes "perdieron" (que no las perdieron) a sus madres y, en especial, a Farala y a Pena Mexicana, por cuanto de hermoso me han transmitido acerca de esas mujeres que las parieron.

La imagen que acompaña este post es la fotografía de una pintura de Manuel Ruiz, firmada el 7 de mayo de 1997, día en que mi hija pequeña llegó a casa. En la dedicatoria dice: "Para Mayita: El amor es de color azul".

12 comentarios:

  1. Me encanta el cuadro. Sobre las madres, cada cual tiene su experiencia, afortunadamente buena en mayor o menor medida; lo que no conviene olvidar es que algunas de nosotros somos "madres" y nuestros hijos comparten, sin quizás tenerlo tan claro, el mismo sentimiento. Precioso post Candela.

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  2. Me alegro que recuerdes el abrazo de esa noche porque justamente ahora te estoy dando otro... esta vez de gratitud.
    Precioso post, me siento muy halagada por la dedicatoria y ¿sabes qué? Me has hecho recordar que mamá siempre se consideró a si misma una "mujer gris" por mucho que tratamos de convencerla de lo contrario. Como yo creo que toda esa energía tan fuerte que ella tenía no puede perderse en la nada, me gusta fantasear con que se está enterando de lo que dices acerca de cómo hablo de su presencia en mi vida y espero que al menos ahora se de cuenta de que de gris no tenía nada :)
    Besitos de las dos para las dos.

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  3. os he imaginado a Penita y a ti abrazadas y me ha recorrido un escalofrío en todo el cuerpo y en el alma.

    Si algo ha conseguido la bollosfera es que algunas que hemos perdido a nuestras madres y otras que estáis todavía disfrutando de su vida terrenal nos hemos solidarizado entre todas gracias a nuestras madres.

    Recuerdo especialmente cuando mi madre murió todas las muestras de afecto y de cariño. Allí empezaron a "salir del armario" todas las madres fallecidas (la de Morgana, la de Marcela, la de Glora...) y me sentí muy acompañada.

    Candela, como dice la mi Marcela, disfruta de tu padre y de tu madre al máximo como sé que lo estás haciendo. Estos afectos no deben escatimarse nunca.

    Abracitos para Pepa y para ti

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  4. Precioso post, Candela, y precioso cuadro. Que disfrutes de todas las mujeres de tu vida, incluída tu madre.
    Un beso, y otro abrazo.

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  5. Gran libro.
    Soy de esas personas ingénuas que creen sin ver, o quizá lo haya visto ya en personas a las que acompañé en sus últimos momentos.
    Sólo puedo afirmar una cosa: El amor es la energía más potente que nos acompaña en esos momentos...fomentémosla.
    Gran post, como siempre.

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  6. Yo sí creo en la reencarnación, bueno, en eso y en muchas otras cosas, algunas me parecen estrafalarias incluso a mi, pero después de criarme en una familia como la mía en cuanto a opiniones como la espiritualidad, es comprensible :D

    Según mi modo de ver las cosas y aceptando que elegimos a nuestros padres y ellos a sus hijos, por descontado, llego a la conclusión de que debo haber sido muy mala en mis otras vidas para que me haya tocado una familia como esta, jajajajajaja

    Yo veo lejano el día en que me reconcilie con mi madre que además no es el único frente que tengo abierto en cuanto a familia pero sí el más doloroso.

    Por otra parte, trato de trabajar con las heramientas que conozco a un nivel energético con el tema de mi madre, ya que con ella directamente no puedo y así, voy tirando, esperando que un día se obre el milagro.

    Y sé que lo hizo/hace lo mejor que sabe...pero hoy por hoy, eso no me vale.

    ¿Conoces las constelaciones familiares?

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  7. Parece ser que mayo se confabula para que las madres se nos salten a la piel, independientemente de las celebraciones establecidas y todo lo demás. Las circunstancias especiales hacen brotar sentimientos muy íntimos sobre nuestras experiencias con las mujeres que nos dieron la vida. Siempre presentes o a veces ausentes, madres al fin y al cabo, con todo lo que ello significa. Mis felicitaciones por el post y por los posts anteriores. Reflexionar sobre las cosas que en un principio tenemos como cotidianas nos beneficia, sobre todo para no adoptar la postura cómoda de la rutina. Un placer leerte y un privilegio comentarte.

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  8. El cuadro es bellísimo. Y el post también.

    Besos.

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  9. sigo atesorando: lecturas, imágenes (ésta es una revisión de Klimt)VUESTROS CARIÑOS...

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  10. Actualmente, hay una corriente de científicos que sus estudios e investigaciones llegan a conclusiones que unen ciencia y espiritualidad.

    http://hemeroteca-paginas.lavanguardia.es/LVE05/PUB/2009/02/27/LVG200902270761LB.pdf

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  11. Interesante tema.... pienso que sí que hay algo que se queda junto a las personas que siempre amaron... lo he sentido con mi padre. precioso cuadro..

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