14 mayo 2010

Nunca creí en la tierra de Jauja

En la leyenda de Lope de Rueda, en la tierra de Jauja las calles estaban empedradas con piñones, los frutos de los árboles eran buñuelos de miel, los perros se ataban con longanizas y se castigaba a quienes trabajasen. Nunca creí en ese país, pero tampoco lo añoré ni lo busqué. El refrán que oía decir en casa cuando era pequeña era "La mejor lotería es trabajo y economía". Economía en el sentido de economizar, de ahorro. Perseguir el bienestar es algo lógico, comprensible, de seres vivos. Pero la lógica y el bienestar no tienen por qué estar reñidos.

Hace siete años entendí que nos encaminábamos hacia una crisis, cuando llegó de Argentina mi amigo Marco, desposeído de su fábrica, su trabajo y sus bienes. Le pregunté a qué -según él- se debía aquella crisis argentina y él me contestó que habían vivido durante muchos años en una falsa realidad de abundancia, en la que todo era posible, todo estaba aparentemente al alcance de la mano. El gobierno y los bancos animaban a la población a gastar más, a hipotecar, a pedir préstamos, a vivir por encima de sus posibilidades. Vivieron durante unos años en el país de Jauja.

Pensé en nuestra Jauja de esos años y los anteriores, porque si bien aquí nunca hemos nadado en la riqueza, nos hemos ido comportando como si esas fueran nuestras aguas. He vivido todas las etapas que mis más de cincuenta años me han permitido y eso me da una cierta perspectiva temporal. Mis padres, aún viviendo de peonadas agrícolas pudieron ahorrar para comprar su primera casa cuando yo tenía once años, es decir, doce después de casados. No tuvieron que pedir prestado ni hacer hipoteca. Cuando me casé a los dieciocho pedimos hipoteca para nuestro piso ¡a 10 años! y en ese tiempo terminamos de pagarlo. Con  mis 14.000  y sus 30.000 pesetas de sueldo vivíamos (sin lujos ni muchas licencias) y pagábamos el piso. Desde hace ya bastantes años es impensable, con un salario normal y corriente, pagar una hipoteca en menos de 20 o 30 años. La gente se independiza en la treintena o más, y tiene "asegurada" la deuda hipotecaria hasta su jubilación. Se ha especulado de forma bestial con la vivienda y los terrenos urbanizables, hasta tal punto que mucha gente ha vivido de eso, de comprar pisos sobre plano y venderlos al doble apenas estaban construidos. Se han quemado muchos bosques para construir urbanizaciones. Durante muchos años, demasiados, no ha existido una política gubernamental protectora con algo tan esencial como la tierra y la vivienda, ni tampoco se lo hemos exigido: conseguir una hipoteca no sólo era fácil sino un hecho aplaudido y fiscalmente premiado. 

Pero no ha sido solamente la vivienda. Se dice que la religión es el opio del pueblo, pero hay otros opios que se nos han ido dando en forma de dinero. Compre hoy y pague mañana. Decídase, sea feliz hoy, carpe diem. Como si mañana no fuese a existir.

¿Cuántas personas de las que estamos leyendo esto hemos comprado a plazos algo que no necesitábamos, como una enciclopedia de la cría del cerdo camboyano,  un todoterreno para llevar a los niños a la escuela,  o una segunda vivienda, porque no teníamos dinero para pagar en el momento? Hacíamos números: gano tanto, si me descuentan tanto me queda máscuanto... uy... apretándome LUEGO conseguiré pasar AHORA esas vacaciones en Chinchimpún. Pero claro, no contábamos con que luego lo mismo no teníamos trabajo o la subida salarial de los años siguientes no iba a ser la que esperábamos.

De la misma manera hemos pedido préstamos para celebrar una boda, una primera comunión, un bautizo o hasta una confirmación por todo lo alto, a ser posible mejor que el de la vecina, que puso beluga en el menú. Hemos pedido para campamentos de verano de nuestros hijos y nuestras hijas, o para que lleven un coche "mejor que el de...", o para que se pongan ropa de marca, tengan la última PSP y un móvil último modelo. En definitiva, nos hemos endeudado para tener nuestra dosis de opio entontecedor, el de nuestros tiempos.

¿Quién nos obligaba a hacer todo esto? Nuestro sistema capitalista. No me digan que el sistema varía con un partido político u otro, porque la base es siempre capitalista. No al ahorro, sí al endeudamiento. Es eso que alguna vez he comentado de "viajar con la carreta delante de los bueyes". Mover el dinero, pedir prestado, vivir el presente a todo confort, porque el mañana tal vez no exista. Y bien estuvo para quien se murió, pero quien permaneció aquí las está pasando difíciles.

Lo peor de todo es que quienes realmente padecen las crisis, todas ellas, son los peldaños más bajos de la escalera, más apuros cuanto más abajo. Ahora los grandes capitales se pusieron a salvo cerrando empresas, muchas "cajas B" han volado misteriosamente a paraísos fiscales. Los bancos, que se han lucrado con los intereses que les hemos pagado para vivir mejor ayer, han cerrado el grifo de los préstamos a la vivienda, la pequeña empresa y la agricultura. Los funcionarios de a pie ganaremos menos, los jubilados también. Pero lo peor, desde mi punto de vista, será el recorte del gasto médico, terapéutico y farmacéutico, que ya se está apreciando en los hospitales en donde, por lo bajini, a la gente que ya no es productiva no se la trata con tanto esmero, tanto como decir que se la deja morir con demasiada facilidad. Una pensión menos, un gasto médico menos. Dentro de nada cualquier cosa será motivo de exención para recibir determinados tratamientos: que fumas, que padeces obesidad, que comiste demasiado chocolate, que no te pusiste el cinturón de seguridad...

Toda crisis, tanto personal, como familiar, social, económica o política, equivale a un punto de inflexión, de toma de decisiones y de maduración. Por tratar las cosas con una mirada optimista, no nos vamos a caer del mundo por una crisis más, todo lo contrario. Será como un tortazo en los morros para darnos cuenta de que no existe la tierra de Jauja y durante un tiempo, pensar con criterio propio, no adulterado.  Vendrán tiempos mejores y aún mejores, hasta que la gente se olvide de lo que ocurrió y vuelva a tomar nuevas dosis del opio que le proporcionen, como siempre, quienes manejen entonces los hilos.

23 comentarios:

  1. Los medios de comunicación han llenado la cabeza de la gente de tanta basura, que no nos dimos cuenta de que nos estaban llevando a una crisis de la cual tomara muchos años salir.

    El consumismos se convirtió en un estilo de vida, no solo eso, si no un estilo de vida con el cual muchos sueñan, el ideal es tener, demostrar que tenemos poder adquisitivo, jamás veremos igual a una mujer manejando una camioneta ultimo modelo, que a una mujer en bicicleta o a nuestros hijos en escuelas privadas, que en escuelas nacionales, ya no se hable de la posición que nos da tener una casa en esas zonas encumbradas, adonde jamás hace calor, ni asaltan a nadie.

    Nos han convertido en los desesperanzados, por que si no tenemos todo lo que nos ofrecen somos seres sin esperanza.
    Pero quién le pone precio a un atardecer, a la sonrisa de una niña, a las palabras hermosas que recibió Candela el día de su boda, quién nos pone impuestos por ver las estrellas, por escuchar una canción de Serrat y Sabina? dejemos de consumir babosadas y tratemos de consumir el amor entre amigos, familiares, vecinos, consumir la alegría de sabernos lejos del materialismo.
    El mundo dejo de ser plano, para ser redondo, pero hace muchos años dejo de ser redondo para ser cuadrado, o rectangular, el mundo de la televisión e Internet!
    Un beso bonita!

    ResponderEliminar
  2. Por fin, se han tomado medidas para que paguen la crisis los que la han ocasionado: funcionarios, pensionistas, embarazadas... Eso nos pasa, por derrochones (léase con ironía, por favor).
    Zapatero también es un títere a manos de nuestros "tutores" ahora, léase Obama o Merckel.

    ResponderEliminar
  3. Este gobierno es de "listillos", un país -España- cuyo gasto público es de los menores de la UE, va a recortar sueldos de funcionarios y pensiones, aparte de subir impuestos directos e indirectos. Vamos, que nos toca pagar a los de siempre, y a quienes han hecho posible esta crisis. Las grandes entidades financieras (Que me recuerdan al edificio pirata de "EL sentido de la vida" de los Monty Python)se van a ir de rositas. No tocarán ni el impuesto de patrimonio, ni el presupuesto militar ni el de los gorrones reales. El PSOE jugando a lo que son (Neoliberales) y el PP frotándose las manos y otros apéndices corporales por las elecciones a dos años vista.

    ResponderEliminar
  4. Sabía que escribirías ;-) Suscribiría hasta las comas y los espacios den blanco de tu post. Siempre he pensado dos cosas: merece la pena trabajar lo menos posible, y en España ha desaparecido por completo la cultura del trabajo y del ahorro. Fiscalmente (esto es fácilmente comprobable, no me lo invento) se premia el gasto y se penalizan tanto el trabajo como el ahorro. Consecuencia: pa qué voy a trabajar más, si voy a ganar menos (justo lo que te ha pasado a ti este año). Y para qué vamos a ahorrar, si también está penalizado fiscalmente. Por lo tanto, todos a gastar: los cheques bebé, los cheques prima, los cheques corteinglés.

    Yo no soy de las que piensa que "la culpa de todo la tienen los bancos". La culpa de todo la tienen los bancos y los imbéciles que se olvidaron de que no eran más que obreros y no potentados con chalete en la playa. A mis padres jamás se les ocurrió vivir por encima de sus posibilidades, y como tú dices, cuando compraron su piso lo hicieron a 15 años y con unos intereses... ¡¡¡del 16%!!! No eran parte de lo que Marc Vidal llama, muy acertadamente, la nueva "microburguesía lowcost": nos vamos de fin de semana a París, pero que el avión nos cueste 30 euros, ¿eh? No, esto no es una cuestión sólo de Botín, y bastante tiene que ver con que aquí el que heredaba el pisito de la abuela quería revenderlo con una ganancia del 2000 por 100 en cuatro días, y así todo. Los más listos, mira tú por dónde, hemos sido los tontos del capirote que durante años nos negábamos a endeudarnos.

    Por otro lado, el recorte más cuestionable me parece que es el de las pensiones: no podemos permitir que nuestros mayores vivan en la inseguridad. Pero no puedo decir lo mismo del recorte al funcionariado (no sólo porque por principio esté en contra de la figura del funcionariado como tal). Los funcionarios (se congelan, según parece, los sueldos más altos y habrá un umbral mínimo por debajo del cual no se congelen) llevan dos años mirando desde el balcón mientras el resto del país se hundía: los demás no podemos hacer huelga, ni movilizarnos, ni protestar, ni nada porque sencillamente nos quedamos sin trabajo. Desde el resto de la masa social existe una desconfianza permanente hacia un colectivo que se percibe como dotado de muchos más derechos y ventajas que el resto de trabajadores y la sensación de desigualdad que se alimenta desde los poderes públicos en este sentido es permanente: profesores que encadenan bajas de hasta 2 años o las combinan con suplencias varias, con conductas que ninguna empresa privada podría aguantar. Pero como el Estado somos todos, se aguantan. El pequeño autónomo sigue ahogado, sobrecargado de impuestos y sosteniendo una estructura burrocratizada altamente ineficaz, llena de duplicidades... Habrá huelga, claro, porque es muy cómodo hacer huelga cuando (a) son los demás los que tiran del carro y (b) cuando sabes que no te va a pasar nada. Pero social y políticamente, creo que es la huelga menos justificable de todas las que podía haber.

    Como idea, se me ocurre que os plantéis delante de la sede de la CEOE y os solidaricéis con los trabajadores de Marsans. Eso sí que sería un golpe de efecto.

    ResponderEliminar
  5. Y la reforma que debería ser obligatoria, por cierto, es la de la tributación de las SICAV de las que no habla ni dios.

    ResponderEliminar
  6. p.s. y ya sé que hay funcionarios que "sólo" cobran 900 euros, pero es que los que aquí cobran 900 euros van a trabajar de 8 a 2 y están toda la mañana tocándose el pie. Yo para cobrar la misma cantidad de dinero trabajo el doble de horas y tengo derechos cero. Entonces claro, si ahora el que se toca la punta del pie de 8 a 2 me vienen diciendo que es "super injusto", pues oye, yo mañana mismísimo le cambiaba el puesto por el mío, que trabajo "media jornada" (o sea, 12 horas) para terminar ganando poco más.

    ResponderEliminar
  7. yo tampoco creí nunca en la tierra de jauja y eso que llegué a tener un sueldo que incitaba a ello, en cambio me dediqué a hacer de hormiguita. Nunca me he hipotecado por una razón muy sencilla, dejas de ser tu dueña y pasas a ser de tu jefe.

    ResponderEliminar
  8. yo estaba furibundamente contra el funcionariado, Ave, hasta que viví en Mexico: como allí no hay un sistema de oposición ni conciben un cargo "de carrera" con cada gobierno cambia TODA la estructura: desde el bedel hasta el último administrativo. Entran por ser "primos o hermanos de" y saben que cuando cambie el gobierno, en 4 años les echarán, así que imagínate.

    ahora creo que debe haber funcionarios, pero que cada 4 o 6 años se haga un "control de calidad" de alguna manera: el que no de la talla a la calle.

    y que conste que no soy funcionaria.

    de lo de las economías sigo sin entender por qué no se puede recortar un 5% a todo el que trabaje en un banco o en la banca. no sería tan dificil y si bastante más justo. cuando le pregunté hace un par de años a una compañera mía cuánto ganaba su marido en el banco para el que dirige una sucursal me respondió: "una cantidad obscena de dinero"

    ResponderEliminar
  9. Pero estarás de acuerdo, Farala, en que es posible un sistema de gestión de la cosa pública sin funcionariado que no esté supeditado a la corrupción. Por ejemplo, Estados Unidos (y no lo digo de broma, aunque luego podamos hablar de otras cosas que no funcionan bien). Lo que es insostenible es lo que tenemos aquí: en Extremadura es funcionario casi un 35% de la población activa, en Andalucía no sé pero el porcentaje debe de andar por ahí. ¿Cómo demonios se sostiene eso? ¿El dinero crece en los árboles? El funcionariado es improductivo por definición: no genera riqueza, sólo gasta la riqueza que se crea y a veces lo hace de la forma más ineficiente posible, porque como "el dinero es de todos"... Y de la falta de controles de todo tipo, ni hablamos. ¿Cómo se va a controlar cuando el que te tiene que controlar tampoco es controlado, o lo será por alguien que es el controlador al que no le interesa que se controle nada? ¿Por qué si los servicios públicos son públicos, todos los estamentos cierran a las DOS de la tarde? Macho, que vas a un registro civil a pedir un puto papel y a la UNA Y MEDIA te dan con la puerta en las narices (me pasó una vez: llegué a la 1.29 y me dijeron que "aquí ya no se atiende a nadie"; me dieron ganas de quemar el registro). Tiene que acabarse el descontrol y tiene que acabarse de forma brutal: el Estado tiene que empezar a ahorrar en su propia casa, porque el dinero es de todos. También de los que no somos funcionarios.

    Y luego: la tributación "progresiva" es de risa, al final una empresa de menos de 10 trabajadores para el mismo porcentaje de impuestos y de coberturas que una empresa gigante como pueda ser un fabricante de coches (y mira nuestro tejido productivo de qué se compone). Aquí siempre se salvan los grandes.

    (¿se nota que hoy me toca la declaración, no? pues ya verás a la vuelta, contenta vendré)

    ResponderEliminar
  10. Sobre el funcionariado tengo pendiente un post desde hace ya mucho tiempo, pero merece un tratamiento aparte, que no quería incluir en este post ni se puede explicar en un comentario.

    Lo que sí debo decir es que el funcionariado de base es necesario, diría que imprescindible. Y apunto a que tiene muchas ventajas e inconvenientes. A mí, por tener un salario perfectamente controlado, nunca me dieron una beca para mis hijas, por ejemplo. Y las he criado yo sola, sin pensiones de papá. Al señor que tiene un bar (hablo de casos muy concretos), que cotiza por módulos y tal, cuyos hijos, alumnos míos, llevan un coche mejor que el mío, mejor ropa, mejor de todo, que tienen cinco pisos que alquilan a estudiantes y otro para las vacaciones en la playa... a esos les han dado beca de 3.000 a 5.000 euros para estudiar.

    Pero habría que controlar al funcionariado, porque (estadísticas mías, de mi trabajo) hay un 10% que no hace ni ganas de trabajar y ganan lo mismo que los otros, que nos dejamos las tripas. Da lo mismo cuánto trabajes, ganas igual y el puesto de trabajo no peligra. Pero mientras he ganado 1.000 euros al mes, mi hermano, en una empresa privada ha ganado 5.000, trabajando como un burro, pero yo también. Ahora, con la crisis él se fue a la calle y yo sigo. Ventajas, inconvenientes. A él lo habrían echado si no hubiese trabajado, a mí no. Etc etc... sólo apuntes para desarrollar con datos firmes.

    ResponderEliminar
  11. Has dado en la clave: que todo el mundo cobre lo mismo por trabajar de forma distinta y con distintos niveles de eficiencia y productividad. Pero no soluciona el problema de fondo, que es el hecho de que vivmos en un país en el que culturalmente ***todo el mundo*** aspira a ser funcionario: no aspira a crear una cooperativa, por ejemplo, entre otras cosas porque los obstáculos son de órdago. Se aspira a hacer oposiciones porque es lo que culturalmente ha funcionado hasta ahora. Pero no se ha fomentado la actitud contraria, más allá de la cultura del pelotazo. Los finlandeses fabrican teléfonos móviles; nosotros fabricamos funcionarios y exportamos investigadores. Y esto es una catástrofe como país, es un fracaso absoluto que para mí empieza por la porquería de sistema educativo que tenemos, que sólo potencia la mediocridad (ayer, con una chiquita que podía estar aprendiendo más inglés en sus clases y que tiene un nivel B1, le pregunto y me dice que están "dando el pasado del verbo to be"; o sea, en lugar de instaurar un sistema en el que a esa chica se le permita seguir progresando sobre la base de sus conocimientos, no: todos al mismo saco y a la misma clase, o sea, todos tontos e inútiles y al pobre que se le ocurra destacar por encima de la media, hachazo y que se joda, por listo).

    Por otro lado, el porcentaje de personas que en la empresa privada gana esas cantidades es muy pequeño: una inmensa mayoría de los curritos de a pie gana menos de 1200 euros al mes en una inmensa mayoría de empleos (incluida la banca, donde se están pagando sueldos ridículos a los no directivos).

    A la banca fraccionaria no la toca ni dios (aquí manda Botín, lo sabemos todos).

    ResponderEliminar
  12. LLego tarde. En fin, solo decir que estoy completamente de acuerdo contigo y con la forma de tus padres de hacer "fortuna". Poco a poco hila la vieja el copo.
    Ahora corren otros tiempos y si fuera joven viviría en una especie de rulotte o casa con ruedas. Mínimo gasto como previsión de tiempos peores. Hasta me podría largar a donde fuera según me conviniera. En fin, seran cosas de la edad. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Yo tengo visión optimista de la vida en general y un poso heredado de mis padres para no gastar más de lo que puedo o, mejor dicho, debo. Sólo me voy de vacaciones... etc. cuando tengo el dinero. Jamás iría pidiendo un préstamo. Sentido común...

    ResponderEliminar
  14. ¡Cuánta obscenidad!
    http://economia.e-noticies.es/jubilacion-dorada-en-tiempos-de-crisis-40323.html

    ResponderEliminar
  15. Candelita: sólo un abrazo cariñoso para tí y para tu Pepa y decirte que me parece super acertada tu reflexión. Mi güera y yo la suscribimos punto por punto, besitos de las dos para las dos

    ResponderEliminar
  16. Ok a todo pero con una salvedad: me temo, Candela, que los/as que nos gobiernan carecen del sentido humano (y seguro que también de la inteligencia y creatividad necesaria) para aceptar este punto de inflexión, reconocer las fallas del sistema, reordenar coherentemente las cosas, tomar conciencia y avanzar. Me temo, Candela, que saldremos de esta crisis y que, a la salida de la misma, los poderes seguirán en los mismos lugares y los/as pobres en sus mismas miserias. Ojalá me equivoque.

    ResponderEliminar
  17. Has escrito un post de categoria Candela, suscribo 100%.

    Seguiremos dejando que nos manejen, pero ¿hasta cuando?

    Besitos

    ResponderEliminar
  18. Te felicito por el post y suscribo los comentarios de Ave respecto al tema. Convivo con un aspirante a la docencia -oposición a profesorado- y el argumento es: "Quiero ser funcionario". Tal afirmación me eriza el vello, porque deja de lado esa visión responsable - incluso vocacional- de la persona que formará a futuros estudiantes. Si los encargados de tan loable trabajo, ya piensan así...¿Qué esperamos de los más jovenes?.
    Es urgente una reforma del sistema de funcionariado, del electoral, de los partidos -listas abiertas, por favor- de que éstos dejen de ser el escondite de algunos sinvergüenzas. Es urgente estimular a crear empresas, dar facilidades al respecto. Incentivar a personas emprendedoras implicadas en sus proyectos. En definitiva, premiar el verdadero esfuerzo y la constancia. Sin "enchufes" ni favoritismos que planteen la holgazaneria y el desinterés, como algo envidiable. En fin....saludos.)

    ResponderEliminar
  19. No creo que tras la crisis todo vuelva a ser como antes. De hecho espero que no sea así. La receta de crecimiento, producción y consumo acelerados es insostenible e insolidaria con el resto del mundo.

    Las medidas de contención del gasto publico probablemente fueran ineludibles, pero se echan de menos unos cuantos meas culpas y unas cuantas dimisiones, además de otras medidas como el adelgazamiento de la administracion no productora de servicios, eliminacion de ministerios absurdos, algunas medidas de regreso respecto de los bancos que han recibido pasta para no quebrar, y no sigo que me embalo.

    ResponderEliminar
  20. Chicas, gracias por vuestros comentarios. La verdad es que la situación es preocupante. Ha habido épocas peores que la que hay y quizás que la que nos espera, pero ahora nuestras vidas están adaptadas a un "modus vivendi" mucho más alto que en tiempos lejanos. Subir de nivel de vida es fácil, lo difícil es adaptarse a otro nivel inferior. La sociedad no está preparada, ni siquiera a nivel de medios, para afrontar otra forma de vivir. Un sencillo ejemplo es el uso del coche para todo, incluso vivimos lejos del trabajo, cosa que en otros tiempos era impensable.

    Me ha gustado el artículo que ha publicado "nocheinfinita" en su blog:
    http://nocheinfinitamas.blogspot.com/2010/05/sin-tocar-el-gasto-social-tambien-es.html

    ResponderEliminar
  21. candela, suscribo tu post al completo. Como funcionaria, de todas formas, no me veo reflejada en lo que en algunos comentarios se ha escrito, no me visualizo casi como una lacra social ni mucho menos y la cantidad de horas que trabajamos algun@s funcionari@s sólo lo sabemos quienes lo hacemos, lo mismo que lo que nos costó lograrlo, que nadie nos lo regaló. Estoy orgullosa de ser funcionaria y no voy a ir a la huelga por el recorte, porque asumo mi parte de poner el hombro, ojalá alguna otra gente que no es funcionaria lo hiciera, como el dentista de al lado de mi casa. Que ahora parece que toda la culpa del gasto la tenemos quienes trabajamos para la administración.

    ResponderEliminar
  22. Pero Marcela, lo que no entiendo es por qué cuando se habla del sistema funcionarial los funcionarios os dais por aludidos personalmente, como si alguien te estuviera acusando a ti personalmente. No. Se habla de fallos sistémicos, no de actitudes personales. Yo no me siento ni aludida, ni reflejada ni muchísimo menos insultada por los comentarios que por ejemplo ha hecho Candela sobre los autónomos que conducen Mercedes y reciben becas para sus hijos, porque (a) no tengo carnet de conducir, mucho menos un Mercedes, y (b) no tengo hijos.

    Tampoco me gusta el argumento de "nadie nos lo regaló". Aprobar unas oposiciones no es más meritorio que aprobar la "oposición" que diariamente hacemos los trabajadores autónomos o por cuenta ajena, que nos examinamos todos los días del año. Los químicos, ingenieros, abogados, traductores, profesores del sistema privado de enseñanza, etc. que trabajan para la empresa privada también han aprobado decenas de exámenes y están mucho más sujetos a la inspección y el escrutinio diario de su trabajo, cosa que en buena parte del sistema funcionarial no ocurre (el caso de la enseñanza es bastante diferente por la propia naturaleza de la actividad, y yo lo veo como excepción, sinceramente, porque los profesores sois especie aparte dentro del funcionariado, empezando por el aspecto vocacional).

    Pero dicho esto, no sé por qué duele o molesta tanto que se digan cosas que no tienen nada de falso: que es injusto que un funcionario que trabaja muy bien cobre lo mismo que un compañero de profesión y escala que trabaja muy mal, por ejemplo; o que la atención en muchas instituciones, desde juzgados a registros civiles pasando por cualquier otro lugar donde tengas la desgracia de toparte con una persona indolente es pésima, y donde además estás completamente indefenso porque una actitud que te pondría de patitas en la calle en la empresa privada se tolera en lo público como si nada; o que hay comunidades autónomas donde el índice de funcionarios es escandalosamente elevado y donde los sectores productivos tienen que sostener porcentajes de funcionariado ridículos (caso de Extremadura). O que la aspiración de muchos jóvenes de hoy sea la de "hacer oposiciones" porque, muchos dicen, "tienes que hacer algo muy gordo para que te echen".

    Es el sistema, no las personas. Y el sistema tiene que cambiar porque necesitamos un país dinámico que produzca algo más que parados, funcionarios y exiliados.

    ResponderEliminar
  23. Me quito el sombrero, suscribo 100 por 100 lo dicho, respecto a los funcionarios, como todo en esta vida, no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco, pero pienso que tenía que existir un mecanismo de control, porque seguro que hay funcionarios que hacen su trabajo perfectamente y otros que no, la diferencia es que en una empresa privada existe ese mecanismo , respecto a la política hace rato que deje de creer en ella, creo que apenas existen políticos de vocación, eso ya no se lleva.

    ResponderEliminar