28 mayo 2010

Por favor

Favor: ayuda, socorro que se concede a alguien (añado: con o sin su petición previa)

¿Por qué hacemos un favor?

A esta pregunta contestaríamos sin vacilar algo así como "porque está en mis manos dar, de manera desinteresada,  lo que otra persona necesita". Pero la realidad es que con frecuencia hacemos favores por otros motivos, unas veces se trata de una inversión de futuro "ya me lo devolverás" o "ya me lo cobraré", otras, en cambio, es una manera de sentirnos importantes o, más aún, de que nos consideren importantes. A mi modo de ver, la peor intención que puede haber en un favor concedido es la de sentirnos eternos merecedores de gratitud y pago por parte de la persona favorecida -como un chantaje emocional que nunca termina y que si le pones fin te llamarán desagradecido(a)-. Hay incluso quienes hacen favores -u obras de caridad- para aspirar a la gloria eterna. Decía Séneca que el favor no está en lo que se hace o se da, sino en el ánimo con el que se da o se hace. Lo cierto es que el favor gratuito es un bien escaso, un auténtico tesoro que, por tanto, no tiene precio.

Me acordaba de cuando trabajaba en el ayuntamiento como secretaria del alcalde, siendo aún una adolescente. Allí acudía gente del campo a resolver papeles, les veía las manos renegridas y callosas, los ojos achicados a fuerza de protegerlos del sol, la sonrisa tímida. Llamaban a la puerta de mi despacho cuando en la oficina principal les decían que tendrían que volver al día siguiente a recoger un papel porque la hora de la firma era posterior a la de salida del autobús para el pueblo. Me preguntaban si podía ayudarles y, cuando el alcalde estaba, les pedía su papel, iba a la alcaldía y se lo ponía sobre el escritorio. El alcalde firmaba y yo salía contenta por la puerta sabiendo que le estaba haciendo a la persona en cuestión un gran favor. ¿Por qué me ponía contenta? Porque un minuto antes me habían enternecido aquellas manos y aquellas miradas de pobreza. Me ponían cinco duros en la mano y tenía que perseguirlos hasta la calle en una pelea de a ver quién consigue meter la moneda en el bolsillo del otro/otra, y siempre ganaba yo. Luego, al cabo de los días, alguno aparecía por allí y me dejaba sobre la mesa una bolsa de pimientos o de habas que yo rechazaba. No sabía si estaba bien o mal, pero alguna vez acepté a la de diez las hortalizas porque me sabía mal verlos salir hacia la calle con la bolsa de vuelta y los hombros caídos, como si les hubiese menospreciado o despreciado su agradecimiento.

Hay quien dice que ese tipo de favor sin ánimo de contraprestación también busca algo, aunque sea que se nos quede el alma tranquila. Si profundizo, en aquella gente quizás veía a mis padres y le daba lo que a veces les dieron a ellos y lo que muchas otras les negaron. Eso sí que es una deuda cósmica.

No siempre mis favores fueron así. Otras veces los hice por recibir algo a cambio: que alguien me recordase o hablase bien de mí y, sobre todo, que alguien me quisiera o me tuviera en cuenta. Lo que nunca hice fue echar en cara un favor concedido, por más que muchas veces me tuviera que morder la lengua para no soltarlo. Decía Filemón que si después de haber vestido al desnudo, le recuerdas tu favor, es lo mismo que si lo desnudaras de nuevo. No me gusta tener vasallos pues pienso que Nietzche tenía razón cuando decía que hay almas esclavizadas que agradecen tanto los favores recibidos que se estrangulan con la cuerda de la gratitud.


¿Qué opinas de todo esto? ¿Aceptas de buen grado un favor o piensas como  E.W. Stevens "procura hacerte digno de todos los favores, pero no aceptes ninguno"? En todo caso, recordemos que en nuestra educación nos enseñaron que las cosas se piden por favor, con lo que gran parte de las cosas que pedimos son eso: favores, incluido el vete al cuerno, por favor.

23 comentarios:

  1. A mí no me cuesta nada pedir favores ni hacerlos tampoco... Si algo aprendí de mis amig@s es que siempre vamos a necesitar algo de alguien y dentro de eso también me van a necesitarme a mí para algo así que es dejar que fluya las cosas sin tener que recriminar o echar en cara ese favor...si pudiste ayudar a toda esa gente cuando estabas en el ayuntamiento también es que podías o estabas en situación de hacerlo no? pues eso¡¡

    besinos pancha¡¡¡

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  2. A mí no me cuesta nada pedir favores ni hacerlos tampoco... Si algo aprendí de mis amig@s es que siempre vamos a necesitar algo de alguien y dentro de eso también me van a necesitarme a mí para algo así que es dejar que fluya las cosas sin tener que recriminar o echar en cara ese favor...si pudiste ayudar a toda esa gente cuando estabas en el ayuntamiento también es que podías o estabas en situación de hacerlo no? pues eso¡¡

    besinos pancha¡¡¡

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  3. No me había puesto a filosofar sobre el tema nunca. Lo pienso ahora. Suelo hacer favores, me los pidan o no. Suelo aceptar favores si los necesito. No suelo ser muy agradecida, primero, porque se sale un poco de mi yo, segundo porque considero que entra dentro de la convivencia. Doy las gracias, eso sí, que lo cortés no quita lo valiente.

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  4. Nosotros hemos heredado esta expresión de mis padres: "Porque hay que hacerlo", sin más. Se supone que quien te lo ha pedido, lo necesita y no se puede negar la ayuda.

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  5. Yo no suelo fiarme de la gente a la que le cuesta aceptar favores. No me gustan los que persiguen la autosuficiencia porque suelen ser muy intransigentes.

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  6. jajaja
    estaba pensando en lo que iba a responder cuando leo el comentario de prófuga... TOMA! me ha descalabrado... pero lo acepto porque tiene razón en parte.
    Mucho tiempo en mi vida me ha costado aceptar que alguien me hiciera favores porque estaba empeñada en ser autosuficiente, aunque no era por intransigencia sino por superviviencia.
    Hoy en día ya me he relajado y agradezco mucho cada favor que recibo.
    Lo que si, es que siempre me ha gustado hacer favores, me gratifica, me siento bien cuando hago algo por alguien simplemente porque puedo hacerlo, sin esperar retribución y desde luego sin echar en cara nada de nada...
    Interesante reflexión Candelita, gracias por traerla aquí :)
    besitos de las dos para las dos.

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  7. Me quedo con la frase de Séneca.Lo que significa que se descubre el ánimo con el tiempo. No soy remilgada ni para hacerlos ni para recibirlos.
    Cada día me gusta más como explicas...

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  8. ¡¡¡¡Ja, qué interesante!!!! Es curioso, yo tampoco me había pensado a parar mucho sobre el tema, pero... Creo que conviene distinguir entre diferentes circunstancias. Considero por ejemplo que lo que hacemos con la gente a la que queremos no son "favores": incluso antes de que un amigo te pida ayuda, muchas veces somos nosotros mismos quienes percibimos la estrechez por la que pasan y les ofrecemos echarles un cable. Pedir según qué cosas (especialmente, dinero) puede incluso resultar difícil o humillante para esa persona, así que yo considero que parte de nuestro papel de amigo pasa precisamente por saber adelantarnos a esos momentos de necesidad del otro: o sea, ofrecer antes de que sea la otra persona la que tenga que pedir. Y en cuanto a saber aceptar una ayuda, creo que es importante saber decir "sí", pero también me parece muy feo que haya gente que luego lo eche en cara. Por eso mismo yo sólo tiendo a aceptar favores de personas en las que confío plenamente.

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  9. A mí me pasa en el curro que, de vez en cuando, la gente quiere darme una propina porque les he hecho un favor y yo me ofendo porque es mi trabajo, pero a mucha gente mayor les cuesta comprenderlo. Tengo unas guerras con eso. Hay gente que me hace regalitos. No me gusta que me los hagan, pero por lo menos hay algo que sí veo y es que a la gente le gusta que se les trate correctamente, y eso es lo que verdaderamente me agradecen. ¿Por qué le cuesta a la gente ser agradable?

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  10. Decía bien Séneca.
    Resulta difícil mantener el equilibrio con una vida anterior como la mía. A ver como lo explico: no me gusta pedir favores, pero me gusta compartir en equilibrio.
    Algunas madres de mis alumnitos me hacían pequeños regalitos en Navidad, siempre los tomé como detalles empáticos, pues les hubiera ofendido mucho de haberles devuelto los polvorones o la colonia.
    De ahí a los favores y los compromisos que se derivan va un mundo, de eso intento huir.
    El corazón no suele fallar a la hora de distinguir los unos de los otros. Un buen abrazo.

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  11. Y quien dice hacer favores de corazón.. ¿he de creer que lo hace sin tan siquiera obtener una satisfacción personal?

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  12. Estoy de acuerdo con Emejota. A mi me gusta ayudar, porque considero que estoy en una situación de privilegio con relación a mis convecinos, pero si luego no les acepto una lechuga estoy ofendiendo su forma de agradecimiento, porque ellos, como yo, damos lo que tenemos.

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  13. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  14. Candela, me ha encantado tu post, es una buena reflexión. Me gusta hacer favores a los demás, si está de mi mano, creo que tiene que ver con el nivel de desprendimiento que tiene uno, pero es verdad, que con el paso del tiempo, la palabra favor parece que ha pasado de significar ayudar a alguien, a crear una cuenta de debe y haber con la otra persona. También tiene que ver con la educación, no con la que se obtiene en la universidad, sino la de la vida, me sorprende, por ejemplo, en la vida cotidiana, como cada vez me encuentro con más gente que piensa que debo sujetar la puerta del portal, del ascensor, de una tienda cuando salen y eso si, no te dan ni las gracias. Los favores pueden ser materiales o inmateriales, puede ser simplemente escuchar alguien que lo necesita. Se supone que las personas somos diferentes a los animales, a veces creo que los animales son mejores que nosotros.

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  15. Buen post. Es odioso cuando te echan un favor en cara,yo no soy de pedir mucho pero es por eso, porq te lo echen en cara o peor, te digan NO jejjejeje.

    Sinceramente, si me van a cobrar un favor ya dejo de llamarle favor,sería un crédito y quien sabe si con intereses.

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  16. *Yosu, a veces una ayuda desinteresada llega de quien menos te lo esperas, aunque no pertenezca al grupo. Yo tampoco soy muy dada a pedir favores, no por no agradecerlos, que los agradezco, sino por no convertirme en eterna deudora, es decir, temiéndole a quienes te recuerdan infinitas veces y de mil maneras distintas que esto "es un favor inmenso que te estoy haciendo".

    * jeje, Dintel. Yo suelo ser bastante agradecida, en la medida en que ese favor es desinteresado, a más desinterés, más agradecimiento... aunque a veces te equivocas apreciando el verdadero interés de quien te hace un favor.

    * María, tu familia "no está de moda" ;) Es precioso, María, que se tenga esa conciencia de ayudar a quien lo necesita "porque sí".

    * Prófuga, quizás tengas razón. Yo no me tengo por muy pedidora de favores, más bien nunca los pido, pero sí acepto los que me ofrecen sin pedirlos. Sin embargo el no pedirlos suele ser por dos motivos: o porque no me fío de los que "me va a costar el favor", o por no crear molestias a otras personas. De ahí que en cierto modo nos vamos haciendo autosuficientes.

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  17. * Pena, penita, pena, de mi corazón!!! Qué te voy a decir que tú no sepas. Sigo pensando que nos parecemos un poquito al menos :)

    * Gracias, Alson. Yo para recibirlos cada vez un poquito menos remilgada y para hacerlos cada vez un poco más :)

    * Ave, hace falta tener una gran empatía para darse cuenta de muchas carencias en nuestro mundo de prisas. Tenerla y anticiparse, le ahorra apuros a quien necesita ese favor. Da gusto encontrar personas así. Y no hablar más de ello.

    * Juli Gan, siiiii. La gente necesita que se la trate correctamente, y de eso no debe de haber mucho porque en efecto, un trabajo bien hecho se agradece hasta con regalos. Mira, hace muy poco observé un trabajo de investigación meticuloso, concienzudo, dedicado, INUSUAL por parte de un profesional, digamos de "muy alto nivel". Me parecía de idiotas ir a decirle OLE Y OLE por un trabajo bien hecho, así que pregunté si en efecto era de idiotas y me dijeron que probara. Probé. El hombre me sonrió y me dijo que me agradecía muchísimo mis palabras, porque la gente solamente va a los sitios a protestar por el trabajo mal hecho, pero nunca a aplaudir el bueno.

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  18. * Emejota, lo has dejado muy claro en tu último post y allí te he respondido. Muchas gracias.

    * Valeria, yo creo que el favor de corazón conlleva necesariamente una satisfacción personal, pero que no se hace (o no suele hacerse) con el fin de sentirse bien, sino que eso es un efecto añadido.

    *Mariajesus, como era eso de.. es de bien nacidos ser agradecidos (o algo así). Tienes razón con lo de la lechuga y con lo que damos lo que tenemos, a veces la palabra gracias o una sonrisa, otras veces una lechuga, pero... eso me lleva inevitablemente a pensar en los grandes cargos y los "grandes" regalos, a los chanchullos... y eso no. Por eso a veces nos cuesta aceptar la lechuga.

    *Sobrevivir, me has recordado con tu comentario otro refrán, que dice "EL QUE REGALA, BIEN VENDE, SI EL QUE LO TOMA LO ENTIENDE". Estoy enormemente enfadada con ese tipo de favores tan de moda, aunque el refrán sea antiguo (tal vez siempre fue moda). Siempre supe que los animales son mejores que los humanos, infinitamente.

    * Mam, yo también preferiría un no, aunque sea con excusas absurdas antes que convertirme en títere y que me exijan mil contraprestaciones sin límite ni respeto alguno. Este post tiene mucho que ver con eso de "con todo lo que he hecho (o estoy haciendo) por ti..." esa frase que alguien le dice a otro alguien para exigir su sumisión. Eso es un crédito.

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  19. Qué buen post, Candela. A mí me encanta hacer favores (seguramente porque me siento bien haciéndolos) y me enternece cuando me los hacen a mí (en especial cuando se trata de quien apenas conoces o no te lo esperas).

    Reconozco, sin embargo, (después de que una amiga me lo echara en cara, haciéndome reflexionar al respecto) que me cuesta muchísimo pedirlos. No sé qué es - orgullo o querer ser autosuficiente - pero pedir ayuda es de las cosas que más me cuestan en esta vida. Tal vez sea porque más de una vez me han dicho que no y lo he recibido como un mazazo - me cuesta entender cómo estando en tu mano hacerle un favor a alguien, decidas no hacerlo.
    Beso.

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  20. Pues yo soy de las que se resisten a recibir los favores, a menos que sea mi única opción en un caso extremo. Porque pienso que todo en la vida tiene un precio y yo prefiero pagarlo con dinero, que es más barato.

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  21. Candela, totalmente de acuerdo, los favores siempre se hacen con esa satisfacción personal a la que me refiero, y no solamente por ello pero... cuando algo sale mal se echa en cara el favor hecho olvidándose, egoistamente bajo mi opinión, que cuando se hizo aquello también reportó esa satisfacción personal.
    Es entonces cuando se menosprecia a la persona que se favoreció en cuestión. Se llena de mierda ese favor hecho por voluntad propia aunque fuese solicitado, o no, eso que más da, pero en el momento en que se está olvidando la satisfacción personal y se echa en cara eso de "todo lo que hice por ti" o "con el favor que le hice".. es entonces cuando sale ese montruo interior que todas las personas llevamos dentro y que tratamos de ocultar para parecer un ser humano normal, olvidando que lo normal y sano en el ser humano es reconocer que todas las personas tenemos miserias, que somos buenas y malas personas según las circunstancias e intereses....

    Y es que nadie es perfecto, por más que la poca decencia de la falsa moral se empeñe en taparlo.

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  22. ¿Y como no te voy a entender si ya no pude más? No debo ser tan fuerte, el mio era colegio privado; luego me monté mi mini academia de inglés, es que una tiene su instinto empresarial. Finalmente... bueno esa es otra historia diametralmente distinta. Solo sé que siempre me voy cuando dejo de disfrutar con la actividad que ejerzo.
    Animo Candela, que Mayor florido siempre es un mes bien difícil en la enseñanza, ya queda un par de días. Un abrazo animoso.

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  23. Que tema tan interesante, bien planteado y con tantas respuestas igualmente interesantes.

    Yo tambien soy de esas que no se habia parado a pensarlo. Y ahora que lo pienso no suelo ser muy consciente de estar haciendo o recibiendo favores. En realidad, no le pongo este nombre. Solo hago cosas por otras personas, a veces por gusto, otras por resultar simpatica, o porque creo que sin mas me corresponde hacerlo, o porque me insisten y convencen aun cuando las haga con fastidio y refunfuñando, etcetera.

    Y cuando hacen cosas por mi. Me he quedado pensandolo. Me suelo creer que lo hacen porque me quieren o les caigo bien y les da gusto hacerlo. Igual no es asi (no siempre) pero yo lo suelo pensar asi. Y, oye, agradezco el afecto, jaja.

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