29 mayo 2010

Todo tiene una solución, aunque sea la peor

Dicen que termina el curso, pero es mentira. En junio tocan las clases de recuperación y luego más exámenes, más evaluaciones, más reclamaciones...

Este trabajo, tomado en serio, os lo aseguro: es agotador. Es jugar una partida de ajedrez múltiple con treinta oponentes a la vez, pero que además no tienen ganas de jugar y te hacen trampas. El estrés que produce esta profesión lo conocía de oídas, pero lo supe cuando abandoné mi trabajo como administrativa y empecé el actual (que no quería ni de broma, pero mi entonces marido me traía frita insistiendo). Antes: 8 horas diarias, un mes de vacaciones (a elegir, y yo las elegía en mayo). Luego 25 horas semanales, tres meses de vacaciones en verano, semana santa y navidades. ¡Qué vidorra creí que me esperaba! Encontré el gazapo ese primer verano de profe cuando compartí parte de mis vacaciones con toda una inmensa manada humana, peleé por un metro cuadrado de playa para colocar la sombrilla, me achicharré al sol de agosto, comí pescado con aceite refrito, pagué el doble del precio real de las cosas y, sobre todo, llegado septiembre me dije: ¡cielos, empiezan las clases! Eso fue lo que me hizo reaccionar, porque antes, cuando era administrativa, a mitad del mes de vacaciones ya estaba deseando volver a mi despachito. No eran cosas de la edad, tenía solo un año más que antes, de 21 a 22.

Aquella presunta panacea de vacaciones se fue reduciendo poco a poco, porque la gente protestaba "ay que ver las vacaciones que tienen los maestros, y nosotros aquí aguantando a los niños. ¡Que trabajen como todos, que les dejen un mes de vacaciones!". (Ya les ponía yo nueve meses a aguantar a treinta como sus niños durante varias horas al día. Me apuesto a que más de un albañil, torero, ama de casa, abogado, médica o florista acababa en el psiquiátrico).

El alumnado lleva cansado desde principios de mayo. Hay quien ha trabajado muchísimo. No se puede estudiar sin respiro once meses al año -o no puede hacerlo la mayoría a no ser en detrimento del aprendizaje-, pero claro, dos o tres meses podemos jugar a barquitos en la guarde para adultos.

Yo a estas alturas de curso estoy cansada, muy cansada, y eso que tengo una energía para parar carros. Y tan cansados como yo, el resto de compañeros y compañeras, así que el cabreo es general: Este junio (en el aula no hay quien aguante ya el calor) nos duplican el trabajo porque sí, ignorando cualquier argumento laboral o pedagógico, cuya obviedad se cae por su propio peso. Dar la imagen. Eso. Se trata de dar una imagen. Y hoy en la sala de profesores decíamos que si sólo se trata de eso, daremos esa imagen, es lo único que se nos pide... si es que somos tontos de pacotilla, cómo no se nos habrá ocurrido antes.

Como dije al principio, este trabajo es terriblemente agotador (si lo haces bien, si te dejas el pellejo para que ese esfuerzo sirva de algo), pero podría ser mucho más relajado, os lo aseguro. Hay profesores, pocos, muuuuuy relajados. Nos bajan el sueldo, nos suben las horas, nos aprietan el cinturón y de paso las clavijas, nos hacen rellenar cientos de papeles inútiles y tenerlos desempolvados para la inspección, pero podemos no morir en el intento si los resultados reales nos importan "un poquito menos". Total, lo que cuentan son los papeles rellenos y el porcentaje de aprobados. Además, al profe que en clase cuenta chistes y batallitas, no cuenta las faltas de asistencia y aprueba al 100%, sus alumnos le han regalado un reloj a final de curso y dicen que es un "crack", mientras que al que enseña, exige y suspende le llueven las lágrimas y las reclamaciones, cuando no las amenazas y los rayones en el coche. Al segundo, además, le llaman la atención "desde arriba", por aquello del fracaso escolar. De modo que sí, que "haciendo unos ajustes" podríamos estar mucho más relajados(as) incluso con un mes de vacaciones (aunque sea el puto agosto) y todo el mundo tan contento: padres, alumnado, jefes y súper jefes.

Pena que la mayoría no tengamos tripas para hacer un mal trabajo y todo se nos quede en un proyecto-verborrea-pataleo.

20 comentarios:

  1. Todo eso es real pero permíteme que subraye lo de AGOTADOR. Es, realmente, agotador. Yo estoy para el arrastre. Es más, he de retomar mis límites profesionales porque, de seguir así, acabaré mal. Demasiada chiquillería en, no llegan, 30 metros cuadrados, exceso de papeleo inútil y repetido, duplicidad de reuniones, decoraciones y eventos festivos-perfomances absurdas la mitad de ellas (inclúyase a la primera los Días de: Día de Canarias, sin ir más lejos).

    Este sistema es terrible para el alumnado y letal para el/la docente... me atrevería a decir que hasta para esos/as que se lo toman muuuuuuuy calmados/as, que es cierto, los/as hay... pero no tanto, hay que rebuscar entre las piedras.

    Uffffffff, vacaciones ya!!!!!!

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  2. Vamos a hacer memorias de lo que hemos hecho y lo que no, vamos a aprobar a todos... ¿qué estamos transmitiendo al futuro? Esto del papeleo para nada me jode muuuuuuucho más que la bajada del sueldo. Por cierto, me pongo a preparar exámenes ahora mismo.

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  3. Ay Candela... te entiendo muy bien aunque afortunadamente yo ya no etsoy en esa situación. Cuando yo trabajaba como maestra de primaria decía que era como trabajar en una mina: una labor agotadora, exigente física y psicológicamente, en un ambiente hostil y en la que a veces (solo a veces) conseguías sacar algo de valor. Un fuerte abrazo, ya queda menos...

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  4. Candela linda, ¡cómo te entiendo! Respira hondo, que ya te queda menos.
    Un abrazo enorme.

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  5. ¿Qué se puede esperar de un sistema que os transforma de educadores en nannies de guardería? Es asqueante. No confío en el sistema educativo, y no precisamente por la única parte salvable del mismo, que sois vosotros y sólo vosotros, nadie más. Las escuelas se han convertido en gigantescas guarderías (algunas, dependiendo del grado de salvajismo de los internos, son reformatorios disimulados). Los padres españoles no os merecen, así de claro.

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  6. *Morganita, además de tu bitácora al minuto, te robas tiempo para comentar! (Beso gordo).
    Es cierto, no son muchos los relajados, poquísimos, yo conozco a dos y viven de-que-te-cagas, además les llueven los agradecimientos.

    *María, con lo fácil que es hacer una memoria de fin de curso del tipo:
    -Aprobados: 100%
    -Faltas de asistencia: 0 (no paso lista).
    -Problemas hallados: 0
    -¿Cómo resolvería los problemas hallados? (Dejado en blanco. No hay problemas).
    -Sugerencias para mejorar: No hay nada que mejorar.
    FIN

    * Pena, si es que encima te achuchan por arriba y por abajo si lo haces bien (digo el sistema actual de aquí), y si lo haces mal todo el mundo te lo agradece. El año que viene, a leer el periódico y a dejarles (como siempre piden) mis horas para estudiar exámenes y hacer trabajos de otras materias. Es decir, dar felicidad. (Mentira, mi conciencia, por ahora, no me lo permite).

    *Patsy, podría tener un mes de junio más relajado. Le doy clase al A y al B, y sólo vendrán a clases dos alumnos por cada grupo. Podría juntarlos y reducir mis horas (lo necesito), pero este año, está terminantemente prohibido. Mis alumnas casadas y con hijos y los que tienen apartamentos alquilados, han protestado: no quieren tener que estar toda la semana viniendo a una hora de mis clases cuando podrían agruparse en bloques de a tres y venir un par de días. Pero "hay que dar una imagen".

    *Ave, si supieras cómo te agradezco lo que dices. De verdad, recibimos tan pocas recompensas emocionales cuando lo hacemos bien (y las necesitamos como cualquiera). Cuando se empieza a oír "los maestros es que..." ya sabes lo que viene después: vagos entre otras cosas.

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  7. Pero hay una cosita que se llama conciencia.
    La enseñanza tiene otro inconveniente: los resultados, cuando se ven, se ven muy a largo plazo. Y, además, el jefe (el estado, en nuestro caso)no motiva. Toda la fuerza y el esfuerzo han de salir de nuestro interior y muuuuchas veces dan ganas de tirar la toalla.
    Luego yo pienso"los padres cambiarán, los alumnos serán otros, la dirección y los compañeros estarán o no. Pero yo permanezco y me acuesto cada día con mi conciencia. Que esté limpia".
    Y llevo más de 30 años en ésto. Y seguiré.

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  8. Es tremendo. Ayer, sin ir más lejos, quería levantarme del sofá y cada brazo calculé que me pesaba unos treinta kilos. Y es que cuando pasas toda la semana cazando niñillos que se escapan del aula, de la fila, del patio de los peques, de la silla, de la asamblea... de la madre y el padré que (no) los educan...
    Yo te digo una cosa: no pienso ir a la huela. ¿Ahora me vienen los sindicatos, ahora convocan, cuando yo no sé la de españoles e inmigrantes que llevan más de un año sin curro? Venga ya.
    Mira, que me convoquen a una huelga porque no aguantamos un cambio más de legislación, porque no relleno un papel más que no vaya a ser de utilidad para el que venga detrás mia, porque las notas se ponen de 0 a 10 y con decimales y que ya en tu casa lo llamas como quieras, que no me hagas rellenar tres veces la notas con tres nomenclaturas distintas (que cada año cambia), que más espacio en las aulas, que una solución para tanto niño que no domina el idioma... por eso me manifiesto yo y que me quiten el sueldo que me tengan que quitar ese día.

    Candela,los que trabajamos en esto te entendemos al 200%. Mucho ánimo de mi parte. Que ellos no lo saben, tus alumnos, pero seguro que les haces mucho bien.

    Una cañita fría para brindar por el calor y unas cuantas más para aguantas el mes que queda :)

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  9. Jope... a mi me gustaría ser profe algún día... pero me lo pintáis muy chungo...

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  10. Qué bien leer todo esto, Candela, ¡y cómo te entiendo!

    Me ha gustado que hayas hablado de los profes que "lo llevan de otro modo". Vamos, que no pegan ni chapa. Y sobre todo, me ha gustado que subrayes que son "pocos". Porque unos crían la fama...

    Ánimo, no queda tanto...

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  11. *Mariajesusparadela, sin haber tenido vocación de docente, me tuve que meter en esto y, quizás por tradición familiar (que somos muy brutos para el trabajo) ni me planteo lo de la conciencia, solamente que hay que dar la talla con creces. Llevo 30 años y es ahora es la primera vez que me han dado ganas de tirar la toalla, porque no sé si al ritmo con que nos aumentan el trabajo, voy a poder resistir hasta mi jubilación. Quizás porque esperaba, como cada año, que junio fuese un mes más leve que los demás, pero en mi instituto el equipo directivo se vanagloria de hacernos trabajar más que en (al menos) todos los centros de la provincia. Por eso, nuestras horas previstas para junio se han duplicado y el efecto que ha causado en mí es de agotamiento, repentinamente excesivo.

    *Calvin, ayer tarde hablaba con Pepa de una cita que teníamos para salir esta noche con unas amigas. Se me había olvidado y me pareció algo horrible. ¡Salir! ¿Quién tiene fuerzas para salir, charlar, escuchar ruidos, trasnochar? Me puse de una leche... Durante horas solamente deseé meterme en mi burbuja y no salir en años. Ya se me ha pasado, menos mal, pero anulamos la salida. Lo necesitaba.

    *Yosu, no te quites la ilusión. Con lo que ya sabes, lo mismo innovas y encuentras sistemas para rendir más conservando la energía :)

    *Encantada, pero en momentos de agotamiento es cuando se piensa: ¿qué nos piden? ¿qué profes terminan el curso frescos como lechugas y hasta homenajeados? ¿Merece la pena hacer exámenes, recuperaciones, discutir notas, pasar lista, poner faltas, hacer medias, escribir el informe de calificaciones (como dice Calvin) tres veces en tres formatos distintos... ¿No se plantean nuestros jefes directos e indirectos que querríamos dedicarnos a enseñar en vez de hacer pamplinas y que de paso pueden aliviarnos la tarea en vez de entorpecerla?

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  12. Candela, es lo de siempre, la etiqueta que se coloca en determinado momento y te cataloga para los restos. Con los docentes pasa eso que muy bien has descrito; sólo se ven las muuuchas vacaciones que tienen y bla bla bla, cuando en realidad ha un trabajo agotador, que difílmente dejas en el centro cuando acaba la jornada y que casi siempre te llevas a casa.
    Bien por ti con tu idea de no tirar la toalla. Los niños, adolescentes, en fin los estudiantes necesitan y mucho a profesionales que sigan creyendo en que se puede, a pesar de que la admon y el entorno no haga más que poner zancadillas. Dentro de poco un muy bien merecido descanso y a recargar pilas!.

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  13. ¡Qué razón tienes Candela¡ Mis alumnos me dicen últimamente que estoy siempre de mal humor,..¡Cómo para no estarlo¡ Yo también me siento agotada, mentalmente, jarta de chiquillería.. Este fin de semana me he dedicado a poner notas, suspende la mitad, a ver cuántos protestan por esto.. y este verano, por supuesto, trabajaré planificando de manera más amena y solvente el curso que viene.. vacaciones si eres una persona comprometida no la tienes nunca, siempre que encuentras o ves una posibilidad didáctica la apuntas y tomas nota..

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  14. Pues creía haber hecho un comentario al respecto, pero bueno será uno de mis patinajes neuronales. Ahora, tan tarde solo desearte mucho ánimo y a pensar en el mes de Julio o Agosto. La primavera agota mucho a partir de según qué edad. Un abrazo.

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  15. * Jirafas, en estos días no paro de vernos (a mi colectivo) como una manada de borregos asustados, que a cada nueva gilipollez que nos hacen hacer y que se acumula a las otras 1.000, agachamos la cabeza y lo hablamos en el pasillo. El mes de junio pasado, incluso en los días de exámenes (cuando no viene nadie a tus clases de recuperación), nos obligaban a estar allí, firmando hora por hora, sin poder ni corregir porque allí no se puede hacer nada efectivo cuando todos estamos peleando por el ordenador de la sala de profesores y charlando. Todos allí protestando, de mala uva, dejando el trabajo para luego en casa y perdiendo literalmente el tiempo.

    * Ico, a mí también me dicen que estoy de mal humor, y mira que eso es difícil en mí, que aunque lo esté normalmente ni se me nota. Y así es, para este verano tengo entre otras cosas, el objetivo de inventarme un sistema que me haga resistir mejor el trabajo sin perjudicar el aprendizaje, además de recopilar material que considero interesante para que aprendan mejor.

    *Emejota, también a mí me parecía haber leído un comentario tuyo aquí. Quizás solamente lo recibí en el correo y no salió publicado. De todas formas, gracias... y esperar el casi descanso vacacional.

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  16. creo que tengo mucha suerte con el insti en el que trabajo, porque yo estoy encantada. Algo cansada, como siempre en estas fechas, pero contenta con cómo van las cosas. Pero entiendo que haya gente agotada, aunque no es mi caso.

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  17. Mi tía Patty, que cumple los años en enero, dijo que no esperaba a finalizar el curso para jubilarse. Cumplió y se despidió del instituto. Para su desgracia, mi tía Selma tiene que esperar al fin de curso del año que viene porque comple en julio. Les he visto trabajar toda su vida corrigiendo exámenes. Todo el mundo cree que la vida de maestro es fácil, pero nadie se imagina lo que hay detrás. Tengo un tío al que le ha costado mucho salir de la depresión. Ánimo, que ya os queda poco para descansar, hasta comenzar a preparar un cursno de nuevo.

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  18. Ya se sabe: Crea fama... y todos te intentarán joder la vida porque, en el fondo, no hay peor ciego que el que no quiere ver ya que la ignorancia es muy atrevida.
    ¡Que agusto me he quedao!
    Muchos ánimos!!!!

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  19. Suscribo cada palabra y me uno al cansancio del final de curso que se multiplica para aquellos que sufrimos un calor excesivo estos días. Y encima...para algunos esto no acaba...cuando acabemos con sus exámenes empezamos con los nuestros...este agosto me veo para el arrastre. Besos a tod@s, me han encantado también los comentarios

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  20. La gente tenemos tendencia a juzgar lo ajeno, pensamos que el otro vive mejor, tiene un trabajo más cómodo, gana más, se esfuerza menos, pero cuando profundizas, te das cuenta que como dice el refrán “No es oro todo lo que reluce”.

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