26 junio 2010

1980-2010. Mi primer día como profesora

Esta mañana me he despertado inusualmente pronto. Entre las telarañas del medio sueño, medio vigilia, libremente y sin esfuerzo han comenzado a desfilar imágenes antiguas por mi mente. Personas, olores, luces, sentimientos y emociones. Como las del junio de 1980 (¡hace 30 años!) cuando estaba cenando con mi marido y mi hija, que tenía dos años, en casa de los padres de él y les decía -un poco cabreada- que no quería presentarme a las oposiciones de la enseñanza porque me gustaba el trabajo que tenía y porque seguramente, de aprobar, me darían plaza en otra ciudad y me tendría que separar de ellos. "Además no tengo vocación de profesora", decía, como suplicando una intervención de sus padres que le hiciese cambiar de opinión a aquel hombre mucho mayor que yo y tan práctico que me presionaba: "Ganarás más dinero y tendrás más vacaciones". Pero nadie intervino y yo me sentía pequeña, mucho más cercana a mi bebé que a todas aquellas personas adultas.

Un mes más tarde, en julio de 1980, cogí por primera vez en mi vida un avión, era el trayecto Madrid-Granada. Viajé sola entre unos cuantos viajeros desconocidos y con una oposición recién ganada en el bolsillo. Me esperaba mi marido con mi niña en brazos. La niña se emocionó al verme y se puso a llorar abrazándome fuerte. Él estaba feliz y nos llevó a dar un paseo por el centro de Granada. Una gitana se me acercó con un ramito de romero diciéndome que era muy guapa y que quería leerme gratis la mano, y yo no sabía todavía nada de buenaventuras ni de las maldiciones que me iba a echar cuando le dije que no pensaba pagarle las 1.000 pesetas que pedía después de decirme que tenía muy buena estrella y que iba a tener gemelos.

Saqué un buen número y pude elegir la vacante más cercana: un importante y enorme instituto politécnico de Málaga. Junto a otra chica que acaba de obtener plaza en el mismo sitio, alquilé un apartamento y me resigné a alejarme de mi niña varios días a la semana. Eso fue lo peor, porque cada lunes la cría se abrazaba a mí llorando y pidiéndome "no me dejes sola, mami", hasta que un lunes, después de dejarla en la guardería con mi pellizco en el estómago, volví sobre mis pasos y la arranqué de sus cuidadoras (¡no puedes! ¡tienes que firmar! ¡habla con la directora!...) , la metí en el coche y me la llevé conmigo. Hicimos el camino a Málaga felices, cantando, mi pensamiento era "a tomar por culo lo correcto", aunque me esperaba una buena bronca de mis padres y de mi marido en cuanto se enteraran de que había "raptado" a mi hija. Pasó la mañana conmigo en la facultad y ese mismo día le busqué una guardería en Málaga, junto a mi instituto. Empezó una etapa preciosa, 21 años, mi niña y yo solas y libres en una ciudad con mar y aquel trabajo que empezaba a gustarme.

Me gustó esta pintura. La encontré en internet y no sé de quién es
pero representa claramente
lo que sentía: mi niña, yo, el mar, libertad.

Daba clases en "el nocturno", porque por las mañanas estudiaba Empresariales. El alumnado de aquellas horas era mayor que yo, en torno a los 25 años, la mayoría chicos. El primer día de clase entré en el aula y vi la mesa donde tendría que sentarme. Habría preferido meterme entre el grupo y ocupar alguno de aquellos pupitres. Los chavales, que estaban de pie, charlaban y reían cuando entré. Nadie pareció entender que aquella muchacha con vaqueros y camisa de cuadros era "la profe". Había que poner orden, pero mi voz no superaba las de ellos. Yo, subida a la tarima, gritaba: "¡A ver, vamos, escuchadme un momento!", pero nada, solamente uno me saludó como a una colega con un "¿Qué paza vieaaa?". Fue cuando vino el jefe de estudios, un señor "muy mayor" -tendría unos 40 años- y todos se callaron. "¡Tú, la agitadora! ¿Qué es lo que pasa?" dijo dirigiéndose a mí. En aquel silencio que se hizo se oyó por fin mi voz: "¡Es que soy la profesora!".

23 comentarios:

  1. Bueno, bueno, bueno... he sentido soledad, he sentido un arranque de valor, he sentido una maravillosa luz al final del tunel, he sentido unos ligeros nervios y he sentido unos pequeños borbotones interiores que terminaron en risa. Me ha encantado!!

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  2. Me encanta cuando el corazón le gana la partida a la razón...
    A pesar de las dificultades, estoy segura de que lo recuerdas todo con añoranza.
    Un besazo.

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  3. Hola!!

    Me gustan esos momentos en los que tu cuerpo aún está entumecido y tu cerebro procesa con una claridad que echas en falta a veces a lo largo del día.
    Después de leerte, sólo puedo decir... qué ovarios le echaste!! Admiro esa voluntad de acción y el "tirar palante arreando con las consecuencias".
    El cuadro es precioso.

    Un saludo y buen finde!

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  4. Cuanto valor me inspiras. Cuanta libertad en los actos responsables. La pintura refleja el amor de una mujer a su hija y su mirada al mar, un desafío: aquí estoy es mi libertad. Una libertad que no requiere de egoísmo, sino de amor.
    Sublime, Candela.

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  5. Cuanto más te leo, más admiro a esa Candela, jovencísima de alma, que es capaz de coger su vida por los cuernos e intenta hacer de ella una obra de arte. Te mando un fuerte abrazo

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  6. olé tu valor y olé el amor por tu hija!!! y la incipiente vocación docente que ya nunca te ha abandonado.

    Eres un ejemplo de coraje y perseverancia. Te admiro.

    Abracitos para tu Pepa, para ti, para el resto de familia humana y animalera

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  7. Esta es mi chica!!! y encima opositora lista. Te entiendo estupendamente, has trasmitido perfectamente las emociones que te embargaban. Un abrazo.

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  8. ai tía¡¡¡ qué valiente¡¡
    Me quedé con las ganas de saber qué pasó a continuación porque en diez minutos pasaste de, entrar desapercibida en una clase, intentar que te hicieran caso a ser la "agitadora" para terminar aclarando que eras la profe... ´¿Cómo se lo tomaron tus alumnos???

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  9. me ha encantado que te llevaras a la niña a malaga, jajaja ¡que bueno! y lo de ser la profe.. qué tiempos cuando no se nos notaba, jajajaja

    oye, que he hablado con marcela, que vamos seguro. ya te escribire correin!!

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  10. ¡Qué coraje y qué bien lo has contado, Candela! ¿Cómo ibas a vivir sin tu niña? A gloria bendita te sabrían esos años.

    jajaja lo de tu primer día de clase me ha recordado al primer día de una de mis hijas en un colegio en Bruselas. La pobre estaba asustadísima y entré con ella a la clase a presentarle a la maestra. Me dirigí hacia una señorita que estaba de pie junto al encerado. Resultó ser una compañera de clase (era de un país africano y aunque de la misma edad que los demás, mucho más grande físicamente). Todos los niños se rieron mucho y la "maestra" se pasó el resto del curso levantando en brazos a mi hija como si fuera su bebé.

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  11. ahí estamos, candelilla, luchadora y tenaz, qué genial.

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  12. ¿El politécnico de Carranque o La Escuela de Franco?

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  13. *Hasta los pelos, un poco tarde pero empecé a mostrar mi lado inconformista, poquito a poco :) Fue una de mis épocas de cambio (jodidas pero con final feliz).

    *Maikix, sí, envidiable aquel tiempo de hermosa libertad, con mi niña, que iba conmigo a todas partes, tan pequeña aún y siempre tan cómplices las dos.

    * Hola, Chris! No quedaba otra que echarle ovarios, joé, que ya me hice profe por real decreto, pero la niña no iba en el lote de las concesiones :)

    * Gracias, Isabel :)

    * Alicia, estoy "casi" orgullosa de aquellos años, con algunas cosas que no repetiría y con la mayoría que volvería a hacer. Gracias.

    * Lenita, no sé yo. Siempre me quedé con la idea de que mi vocación docente era nula, aunque sea lo que he hecho más de la mitad de mi vida. Quizás lo sigo pensando así por cabezonería :) Lo del amor a mi hija es y ha sido siempre algo inmenso, y recíproco.

    * Emejota, lo mejor de presentarme a aquella oposición fue que no llevaba nervios. Prometí hacer lo mejor que supiera y pudiera, pero en realidad no quería aprobar, así que iba tranquiiiiila, fuera de lugar entre aquellos cientos de personas que temblaban, sudaban y rezaban :)

    * Yosu, pues pasó que el jefe de estudios se disculpó, los demás se rieron, me saludaron amables, me presenté, les pasé lista para conocerlos y charlamos durante el resto de la hora.

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  14. * Farala, fíjate que ahora me llaman de usted, desde hace tres o cuatro años jajajaja.
    ¡Me encanta que vengáis! Yujuuuuuuuuu, ya me contarás por mail y por telf.

    * Mariajesusparadela, jaja, gracias, guapa. Tal como fue pero resumidito :)

    * Pues sí, a gloria bendita, Patsy. Me cayó una bronca gorda, pero me dio igual, tan feliz y tan pancha, si mi nena estaba conmigo. Jajajaja, pasó lo mismo pero al revés, ahí la "viejita" era la profe, y adoptó a tu niña :)

    * Marcela, si algo vale la pena lo peleo y si vale muchísimo la pena, matooooo (como la Esteban). (qué bien, que os venísssssssss).

    * Siempre anónima, ¡el de Carranque!

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  15. Después de tres décadas da la sensación que es como si lo volviera a vivir. Y es que situaciones como esas quedan grabadas a fuego, por mucha memoria de pez que digas que tienes. Olé!. Besos

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  16. Jajajajajajajajajaja, si es que debiera existir un uniforme especial para los profes para evitar confusiones, digo.

    Duro, lo de separarse de la hija.

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  17. ¿Cuánto tiempo estuviste en el politécnico?
    Lo de "¿que paza vieaaaa?" Para quien tenga dudas, es totalmente verídico.

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  18. * Muach, Morgana!

    * Jirafita, cada vez que entraba en Málaga era como ver un letrero luminoso de feria que pusiera la palabra libertad.

    * Dintel, si hubiera ido con falda de tubo, blusa y un lazo bajo el cuello, tal vez jajajaja.

    * María, bah... normalica, pequeños gestos de supervivencia.

    * Siempre anónima, estuve cinco años. Y claro que es verídico lo de "qué paza vieaaa?" jajajaja. No lo había oído hasta entonces y me pregunté ¿¿¿por qué me está llamando vieja???

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  19. Aquí poniéndome al día :)
    Para no tener vocación, haces tu trabajo como si la tuvieras a toneladas... besitos Candelilla, ya queda menos :)

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  20. ¿Tú agitadora? Qué raro, jejeje. Separarse de la familia, y, sobre todo, de los hijos cuando son pequeños, debe ser durísimo. Eres una campeona chiquilla.

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