19 junio 2010

Cuando te plantan

Siempre anónima me preguntaba en los comentarios del post anterior "¿por qué guardas ese diario? ¿Qué sentido tiene después de tantos años que lo leas o lo consultes? ¿Por qué conservaste esa carta, que tanto daño te hizo, durante tanto tiempo?". Le respondo aquí mismo: Porque siempre he disfrutado recordando las buenas historias y, sin disfrutar, he querido recordar también las malas, primero por instinto (en esa historia que suscita esas preguntas, tenía 13 años) y más tarde porque me di cuenta de que una historia enterrada sin elaborar se sale a veces de la tumba e incluso muchos años después no te deja dormir con su ruido de cadenas, como un fantasma. Lo peor es que la mayor parte de las veces ni siquiera sabemos de quién o de qué son esas cadenas que suenan, porque lo enterrado está olvidado. Y ahí entran las terapias psicológicas o psicoanalíticas que intentan rebuscar en nuestro subconsciente a ver por qué tenemos una determinada fobia, miedo o lo que sea que nos hace sentir mal.

Hoy comentaba en otro blog sobre el aprendizaje de las rupturas sentimentales. Siempre son duras, incluso si eres tú quien pone el punto final, pero si tú no querías ni siquiera una coma y es la otra parte la que zanja el asunto, entonces te encuentras más perdida que carracuca. Si encima es algo inesperado, viene la estupefacción y la desesperación, intentas comunicar con la otra parte, le preguntas y, si tiene la deferencia de responderte, normalmente su respuesta no te satisface (te suele parecer incoherente) y vuelves a preguntar y a fuerza de preguntar puedes recibir respuestas incluso contradictorias, con frecuencia dolorosas. En el fondo, lo que hay de la otra parte es un "no quiero seguir esta relación y te voy a contar lo que haga falta para que tú tampoco quieras seguirla".

Rupturas he tenido varias, pero que haya sido yo "la abandonada" han sido dos (me refiero a relaciones en las que creí estar profundamente enamorada). Además, las dos veces fue de un hoy para mañana o de un "hasta esta noche todo maravilloso y mañana por la mañana no existe nada, es más, no existió nunca". En los dos casos, en teoría sin venir a cuento, no ha habido ni un adiós, ni una causa, ni una explicación, sino una "desaparición" repentina y sin palabras de la otra parte. Duro, durísimo, lo que se te viene encima, porque no entiendes nada y además de no entender nada te quedas como quien va corriendo a toda velocidad y de pronto se estampa contra un muro que no estaba allí un segundo antes. De repente se acabaron los proyectos y los sueños comunes, y como resulta que por lo general (sobre todo si esa ruptura ocurre en la primera fase, la del enamoramiento), no tenías más proyectos que los comunes, pues te quedas sin horizonte de la noche a la mañana.

La primera de esas dos veces, cometí los errores más comunes: le escribí cartas y la busqué (no estábamos en la era internet ni de telefonía móvil). No se hizo encontrar y las cartas regresaban a mi casa devueltas sin abrir. Recurrí a conocidos comunes, incluso a su madre, pregunté por ella. Necesitaba saber qué había pasado. Escribí toneladas de papel continuo de impresora (aún conservo también esos papeles amarillentos y ya desordenados), narrándome nuestra historia. Primero yo me hacía la culpable, aunque sin saber por qué. Luego escribía horrores sobre ella, su juego, sus mentiras, su traición, su dejarme sin una palabra... Y luego me harté de escribir y archivé el legajo. En todo ese tiempo de escritura compulsiva, "peregrinaba" por los lugares comunes y recurrí a una psicóloga. Me enteré mucho después de que era una psicoanalista (nunca antes había ido a terapias y no sabía las diferencias entre una cosa y otra), que no me decía ni mu ni le veía la cara, y yo allí en el diván recostada hablaba sola. Yo tenía que formularme preguntas y darme respuestas. No sé si me las di, pero también llegó un momento en que me aburrí de aquello: me harté de hablar(me) de aquella historia. Fue el día en que, por primera vez en muchos meses, disfruté sentándome sola en una terraza a tomarme una tónica. Aquello había sido un interminable parto de meses.

¿Y de qué me sirvió y me sirve aún recordar perfectamente todo el proceso? Entre otras cosas, la principal, darme cuenta de que todo pasa, de que aunque te quedes sin horizonte, es que no puedes verlo, estás cegada. El horizonte está y lo descubres más tarde cuando te quitas las legañas y te limpias los mocos. Pero también aprendí que cuando alguien decide marcharse, sea con explicaciones o sin ellas, lo mejor es dejarlo(a) ir sin preguntar. Las respuestas llegan y si no llegan (caso de mi primer abandono), dejan de importarte un tiempo después, aunque sea mucho. Todo eso es importante tenerlo bien elaborado, masticado y digerido, porque "para otra ocasión", aceleras los tiempos de recuperación. Aunque tengas que pasar por las fases de la culpabilización propia y después de la ajena, éstas son mucho más cortas y menos angustiosas.

La segunda vez fue la releche, porque la persona en cuestión, después de años, decidió venirse a vivir conmigo "para siempre"  y a la semana, cuando volví de trabajar, no estaba. Había desaparecido con todas sus pertenencias, para siempre (afortunadamente). ¿Le mandé un SMS a ver qué había pasado? ¡No! ¿Un e-mail? ¿Una llamada telefónica? ¡No! ¿Indagué entre sus amistades o familiares? ¡No! Me dije: Quien se va de esta manera, y no deja ni una nota explicativa, simplemente se quería ir. Me comí los mocos a solas, como era mi obligación y mi derecho, y adiós. ¿Qué motivos tendría para irse? Busqué en mí y no los hallé. Y aunque los hubiera hallado no había explicación a su falta de explicaciones más que el hecho de que se quiso ir, no le interesaba luchar por nada. Más tarde, no mucho más, supe que fue una jugada. La promesa del "para siempre" fue su guinda a una relación larguísima de malos tratos, humillaciones y vejaciones por su parte hacia mí, que me dejó empantanada en una casa que "me pidió comprar antes de venir", dos trabajos que le encontré y por los que di mi palabra a quienes se los dieron y un largo etcétera. Pero eso no viene al caso, el caso es que se largó y yo no moví a partir de ahí ni media ficha más. Adiós, que ya me ocuparé de mí misma. En poco tiempo estuve tan bien que no quería pareja ni de coña, me lo estaba pasando de perlas, hacía lo que me daba la gana y cuando me daba la gana. Era libre y fue cuando decidí que si algún día me gustaba otra persona, podría ser mi pareja siempre que, como mínimo, estuviese tan bien como estaba sola.

Del primer plantón aprendí a no cometer los mismos errores en el futuro. Del segundo, aprendí también: que nunca más me iba a dejar maltratar por nadie. Y todavía seguiré aprendiendo, hasta el momento de morir. Por eso no quiero olvidar.

30 comentarios:

  1. Pues sí. Porque quien olvida, volverá a cometer los mismos errores ( a veces se repiten incluso sin olvidar.).

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  2. Te doy la razón y te mando un mensaje positivo, Candela, porque hay momentos de felicidad tan sublimes, tan plenos, que el recreo en su recuerdo nos permite un efímero regreso a ese tiempo en el que considereamos y tenemos la certeza de que vivir bien merece la pena. No olvidemos lo malo, pero recordemos intensamente lo bueno.

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  3. Gran post, Candela.
    Tengo claro que cuando aprendes a estar sola, sin necesidad de depender de absolutamente nadie, las cosas se ven muy diáfanas. Memoria histórica, sin lugar a dudas.
    Salud.

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  4. Es alucinante el poder de la mente humana, lo que menos nos pensamos nos marca en nuestra forma de ser, de actuar, yo hace muchos años que acudí a la psicóloga, hoy pienso que todo el mundo debería pasar por ese proceso, te ayuda a mejorar, entender, no repetir ciertos comportamientos dañinos para nosotros mismos. Estoy de acuerdo contigo no hay que olvidar lo que no fue de nuestro agrado, a veces necesitamos recordar el porque de cómo hemos llegado a un punto. Gracias Candela, me encanta tu blog.

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  5. He re-pensado muchas cosas... Se te notan los años, ¡qué paz ahora!

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  6. Me ha encantado tu post y me ha ayudado mucho. He pasado por dos de las tres fases e intentas encontrar y buscar explicaciones para entender porque te quedas a medias. Con el tiempo todo vuelve al sitio pero mientras tanto pierdes un poco el norte.
    He leído tus comentarios en el otro blog por casualidad, ella también me acaba de comentar en otro post. Entre las dos he podido entender cosas que no entendía.
    Como dice mi hermana, " a tí te está salvando el blog, lo estás sacando todo con la escritura". Menos mal que podemos canalizar nuestros pensamientos a través de ahí.
    Gracias por tu post.

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  7. Candela, leo tu post y es como si lo hubiera escrito yo misma. Lo suscribo de principio a fin, no sólo por las experiencias pasadas, sino por las reacciones, los aprendizajes y la manera de encarar las nuevas. Una se vuelve de una pasta especial, se estira como el chicle, pero ya no se rompe. Se notan los años y la experiencia, cuando se han pasado tantas, sabes que vas a salir de cualquier situación. Pero aunque se aprenda, y no vuelvas a cometer los mismos errores, o no te la den con ese queso, a las ingenuas siempre nos la dan con otro, de ahí que siempre estemos aprendiendo.
    Muchos besos, guapa.

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  8. ¡Qué bonito mi niña! te ha quedado muy bien explicado, ¡como siempre! :)
    ¿Te he contado que yo destruí todos mis diarios y escritos de cierto tiempo hacia atrás? A partir de cierto punto los conservo y han sobrevivido el cambio de casa y de país.
    Me has sacado la sonrisa en la parte donde hablas de que cada ruptura se elabora mejor y más rápido que la anterior porque pareciera que repites las palabras que le dije a una amiga mía con motivo de la última ruptura que tuve...
    Besitos mujer, para tí y para tu familia ;)

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  9. *Mariajesusparadela, es totalmente cierto ¿quién dijo que quien olvida su propia historia está condenado a repetirla? Y con todo, nuestra especialidad humana es tropezar dos, tres y más veces en la misma piedra.

    *Jirafita, por eso, porque tengo una memoria de pez o un poco mejor, anoto cosas (ahora en el blog, casi todas). Muchas veces una rosa seca guardada te trae un recuerdo momentáneo, que viene con su olor y sus emociones de entonces. Puede ser bueno o malo con lo que lo relacionas, pero te sirve para volver en un instante y regresar haciendo el camino, repasando lo que hiciste, por dónde pasaste y cómo llegaste hasta aquí. Aprendes.

    *Riada, más adelante dice Sobrevivir que cree necesario que todo el mundo pase por una terapia psicológica, y seguramente es cierto (yo también lo creo), pero estoy segura de lo que tú dices de aprender a estar sola. Quien nunca lo ha estado se ha perdido lo mejor de sí misma. Yo me agobié durante muchos años de mi vida cuando durante días me quedaba "en vacío" es decir, sin pareja. Me acordaba mucho de una mujer de cuarenta y pico (cuando yo tenía treinta) que era feliz estando sola. La envidiaba pero no creía que yo pudiese nunca ser feliz de ese modo. ¡Es un placer vivirlo! Sirve para todo.

    *Sobrevivir, también estoy de acuerdo, o cuanto menos aprender a meditar y reflexionar, punto por punto, sin ser con una misma ni demasiado condescendiente ni demasiado inflexible, solamente para conocer nuestro propio comportamiento, entenderlo y, en su caso, modificarlo. Y de paso conocer también otros comportamientos y su influencia en nuestra personalidad.

    *María, jajajaja, se me notan los años. Espero que sí. Tienen sus cosas malas (reumas y eso) y sus cosas buenas, como esa: la paz. Un abrazo, guapa.

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  10. *Martina, gracias. Una vez me preguntó una amiga si a fuerza de pasar por el mismo proceso una y otra vez se puede llegar a no tener que pasarlo (esas tres fases). Yo creo que son necesarias y no sé, pero me parece que siempre se pasan, pero intentamos, como siempre, optimizar nuestro esfuerzo y que a la próxima sea menos pesado. Escribir es una inmensa terapia, como aquella en la que yo solamente hablaba y me respondía. Es una interiorización (en los blogs se exterioriza lo propio si hablas de ti, y siempre en el fondo hablamos de nosotras).

    *Gracias a ti, Marcela. Un beso.

    *Maikix, me ha gustado el símil del chicle. Es verdad, te estiras y es mucho más difícil que te rompas. Quienes tenemos tendencia a confiar, solemos volver a caer, sí (yo me daría un puñetazo cada vez que me pasa), pero aunque confíes, luego empiezas a verle las orejas al lobo y tienes mucha mayor capacidad para cortar, porque no pasa nada, sólo que te sentirás mejor. A ti muchos besos también!

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  11. * ¡Pena gemela! Te superpusiste a mis respuestas, pero zas.. te pillé antes de irme a marujear por la casa. Bueno, con lo de "gemela" ya te digo (repito) todo. Muach!

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  12. Me ha encantado la fuerza con la que transmites dos hechos que tanto dolor supusieron. Yo ahora me siento como una mierda. Era una persona no muy alegre pero con una inmensa fuerza interior y exterior. Ahora soy nada.
    ¿Cómo puedo apartar de mi cabeza aquello que no puedo apartar de mi corazón?. Jamás le hubiese hecho algo tan destructivo a una persona que amo. Hubiese peleado por el encuentro, porque lo que importan son las personas, sus corazones y no nuestro propio egoísmo. Pero no le deseo mi dolor a nadie, me lo comeré, como tú dices. Ahora eso sí, la destrucción no siempre se puede parar. Ella inició mi destrucción y ha sido enorme sin permitir un encuentro, sin decírmelo a la cara porque se acojonaría de mi mirada. Pero jamás dejaré que nadie me hunda. Esa es mi destrucción, cuando salga de esta, eso espero, nadie podrá observar mi alma porque mis ojos la esconderán como siempre hice en otros tiempos. Para que nadie pudiese burlarse de ella.
    Gracias Candela.

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  13. ¿Me dejas jugar a ser abogado del diablo? Es que el post es muy sentido, muy vívido y muy emocional. Siento mucho dolor al leer estas experiencias. En este punto difieren nuestras vidas. Mi caso es bien distinto, me ha tocado el papel de la espada rebanadora emocional, ya está oxidada, y es un alivio.
    Una clave podría ser la ternura y el deseo podría ocultar su secreto. Otra clave podría encontrarse en la infancia y la necesidad de sentirse querido o el hartazgo por un exceso de atención. Otra quizás en el inconsciente, hasta puede que familiar. Pongo como ejemplo mi caso: Hija de una hembra biológicamente sabedora de su poderío, capaz de conseguir lo que fuera cuando lo quisiera. Apodada "la maravillosa" y nieta de otra hembra semejante. ¿Tu crees que alguien podría dudar de "su producto" (es decir, yo). Con un lastre semejante nadie ni nada sería merecedor de mi dolor y como .... lo que no mata, engorda.... así descubrí que era una "deglutidora-transformadora" de dolor y si alguién me rechazaba el problema sería suyo, el se lo perdía, y vuelta a dirigir la mente automáticamente a otro objetivo.
    Hija, perdona, acabo de darme cuenta que este comentario casi me da para un post. Un abrazo preciosa.

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  14. Completamente de acuerdo con eso de las rupturas: muuchas veces te pillan tan de sorpresa que no sabes ni por dónde te vienen las tortas. Pero comparto también tu opinión de que alguien que se va así porque así, sin ninguna deferencia, contándote todas las milongas que se le ocurran para lograr que desaparezcas de su vida no se merece ni cinco minutos de luto.

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  15. Estoy de acuerdo en que hay que sacar a la luz el pasado, recordar lo que fué e intentar analizar los por qué... es una manera de no repetirlos.. Ahora pienso que sólo una vez fui dejada, luego las demás me fuí yo aunque siempre la explicación del porqué se debatió durante mucho tiempo y cuando la convivencia o el amor se fue a pique lo dejaba.

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  16. Yo creo que una relación puede resumirse en su final. El punto final, el modo de hacer las cosas, de las dos partes, resume a la perfección la esencia de la relación misma. Pero, es una teoría personal.

    bss!

    Muy bueno el post!

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  17. ¡Qué mal se pasa, Candela, cuando te plantan! buscando explicaciones que suavicen la pena de perder lo más vital en ese momento... Luego se relativizan las cosas con el tiempo y parece mentira que en aquel entonces nos hubieran causado tanto dolor. Te mando un abrazo

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  18. buuuuuuuuuuuuf... eres una superviviente resiliente!!!

    Lo mejor es aprender que estamos en pareja por decisión y podríamos vivir perfectamente solas, ser autosuficientes, pero elegimos vivir en pareja porque nos satisface, no por necesidad.

    Y el amor mutuo hace posible ese milagro pagano.

    Abracitos salinos para tu Pepa y para ti

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  19. Si mis neuronas hablaran... ay....

    Oye, Candela, seguro seguro seguro que Farala, tú y yo no somos almas gemelas, ¿no? O que no somos tres avatares del mismo SER que habita en tres universos para-lelos o algo así.... ;-)

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  20. Ah que se me olvidaba responder a la pregunta del título: "Cuando te plantan....

    .... te riegas".

    No queda otra.

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  21. Agradezco que hayas dedicado un post para responder a las preguntas que te planteaba en mi comentario.
    Si he removido algo que te haya causado el más leve recuerdo doloroso, lo siento, de verdad que lo siento, no era esa mi intención.

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  22. Pues, cuando te plantan.....
    acabas germinando ...
    más tarde o más pronto...
    pero germinas seguro.
    Y te conviertes en una gran planta, arbusto, árbol, cactus...hiedra ...que vuelve a vivir sola o en pareja, que hace esquejes o no... pero que en su semilla profunda sabe que la luz, el sol y el agua se la tiene que buscar ella solita y que en su interior está todo lo necesario para reverdecer....
    Besos. Lenteja
    ( Me has tocado la fibra vegetal...)

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  23. *Isabel, ya se te quitará esa rabia. No le dediques ni más ni menos tiempo del necesario :)

    *emejota, de piedra me dejas jajaja. ¡Sí que somos distintas!

    *Tantaria, y sin embargo les dedicamos nuestro luto, porque esa es nuestra parte, sería hasta inhumano no pasarlo mal (bueno, al margen de lo que ha dicho emejota, que también es respetable). Pero el tiempo justo y necesario, no más, ni porque se lo merezcan ni porque no, simplemente por pensar en una misma, que al final es lo único que nos queda.

    *Ico, hablarlo y debatirlo es mejor que la ida por sorpresa, o eso dicen. Yo tengo mis dudas, porque he vivido despedidas y debates de años y una parte o las dos acaban para el arrastre. No sé qué es peor, la verdad.

    *Desgra, no me había parado nunca a pensarlo, pero con tu comentario he reflexionado. ¡Es verdad! Una relación truculenta tiene un final truculento, una relación intensamente pasional tiene un fin intenso donde salen las peores pasiones, una relación tranquila y madura a veces ni termina, y si lo hace suele tener también un final tranquilo y maduro (lo digo por mi poca experiencia en mi persona y en otras cercanas).

    *Alicia, lo menos bueno es que nadie aprende en cabeza ajena y hay que pasarlo una vez para que otra vez sea no tan malo. Es necesario darse cuenta de eso, de que con el tiempo sabrás que lo verás como una mancha lejana que no da ni frío ni calor.

    *Creo que sí, resiliente por ovarios o por supervivencia. No sé si para todo, creo que no, pero en estos casos del "plante" ¡prueba superada! jeje

    * jajaja, Ave, podría ser, ese universo es muy mío, ¿también lo sientes tuyo? (A ver qué dice Farala, si dice algo, de su universo). Muy bueno lo de regarse (y que salga lo que pueda salir).

    *Siempre anónima, qué va!!! Otra de las cosas buenas que tiene currarse esos malos momentos es que ya los entierras bien muertecitos. No me remueve nada, excepto el recuerdo, pero sin pena ni gloria :)

    *Lenteja, te he tocado la fibra vegetal y tú a mí la (pseudo)filosófica. ¡Qué bueno te ha salido el resultado del pante! Eso lo tienes que homologar (¿para cuándo ese estupendo blog?)

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  24. *Lenteja, quise decir del "plante" :)

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  25. Cómo me ha gustado esta entrada!

    La gente que se larga sin explicaciones se merecería ser olvidada ipso facto. Me refiero a que me parece tan absolutamente de impresentables, egoistas, insensibles, irse sin explicaciones que se merecerian la más absoluta indiferencia. La pena es que los sentimientos no son justos y, ale, es posible sentirse fatal por una impresentable que no se lo mereció jamás.

    Respecto a lo de si olvidar o si recordar pues dependera de qué se olvida, qué se recuerda, qué implica haber olvidado, cómo nos afecta lo que recordamos, qué hacemos con ello. Lo tuyo de recordar para aprender me parece muy bueno.

    Bss

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  26. madredediosss candela, tus posts no me provocan comentariso sino capitulos y capitulos, tardes enteras, del tiempo, de la memoria, de guardar cosas, de elaborar el pasado.

    y lo que cuentas de estas rupturas, tal como lo cuentas me has recordado a mi abogada que cada vez que le contaba una afrenta de superex me decía, "ea, pues eso ya lo tienes aprendido para la próxima" (vida, es de una secta y cree en la reencarnación). y tambien me decía "hay que tener muchos amantes, si se puede simultaneos, porque el/la última es tu media naranja y cuantos más amantes tengas, menos tiempo tardaras en llegar a ella"

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  27. *Ras, hay quien no lleva nada bien lo de recordar y procesar. Supongo que hay otros sistemas para superar las rupturas y aprender, pero este no está mal :)

    *jajaja, farala, mi sistema es algo más optimista: puedes aprender para esta misma vida. Lo que está bien es eso de muchos amantes, creo que he cubierto el cupo jejeje.

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  28. ¡Cúanto se aprende leyéndoos!
    La desgra ha dado en un punto muy interesante que has resumido perfectamente. Espero que nos sirva para esta vida(y otras muchas).
    Un besazo

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  29. Qué grandes aprendizajes de qué historias tan tremendas... Es raro pensar que mereció la pena; un poco menos sentir que hicimos que la mereciera... para nuestro bien.

    Estos días he recordado también una de esas rupturas de un día para otro y me ha reconfortado leer este post :)

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