31 julio 2010

Vivir a destiempo

De cómo mis decisiones inamovibles pueden durarme lo que un golpe de ternura las hace derrumbarse

Cuando murió mi gata Kali decidí no tener más animales en casa porque mis tres últimas mascotas (mi perra Lola, y mis gatos Epi y Kali) se habían muerto en el plazo de un año y para mí fue algo muy duro de soportar después de tantos años dándonos compañía, de conocerlos uno a uno como la palma de mi mano, de que ellos conocieran mis estados de ánimo y supieran qué hacer cuando me desmoronaba en aquellos tiempos tan difíciles.

Pero todo quedó en nada, porque tres días más tarde llegué al instituto y me dirigí a mi departamento. Dentro había alumnas, que apenas me vieron asomar me dieron con la puerta en las narices, literalmente, y la empujaron para que no pudiera abrirla. ¿Qué estarán haciendo ahí? ¡Pero si aquí no pueden entrar las alumnas! Algo malo, seguro. Malpensada. Un minuto después abrían la puerta y me entregaban una caja grande envuelta en papel de regalo estampado con flores rojas. ¡Una tarta! pensé, no sé por qué. Cogí la caja y de dentro salió un MIAUUUU. ¡Ay, no, no puedo aceptar este regalo!, dije sin abrir la caja. ¿Cómo que no? Abre la caja, ábrela. Nos hemos enterado de que se ha muerto tu gata hace unos días, y no veas la que hemos liado para conseguir lo que hay dentro de la caja. La abro y allí estaba Paquito, deseando saltar afuera. Era chiquitín, gordito, lustroso y bien cuidado. Le habían puesto alrededor del cuello un lazo amarillo, como sus ojos, con un cascabel. Fue amor a primera vista. Ya podeis ver cómo mis decisiones inamovibles pueden durarme lo que un golpe de ternura las hace derrumbarse.


Paquito, el día en que me lo regalaron unas alumnas


Un año después, mi hija mayor encontró a Violeta. No pudo evitar traerla a casa cuando bajó a dejarle comida y la gata, pequeña y con los ojos tan enfermos que le impedían ver, la siguió de oído. La pesé: 400 gramos. Estaba fea, era toda orejas. Llevaba ya varios días abandonada.


Violeta, dos días después de encontrarla abandonada en un parque


Por último, le tocó el turno a Lalo, abandonado también, pero de poco, quizás desde el mismo día en que apareció en el patio y se pasó la tarde maullando, hasta que por fin ya oscurecido fui (como hizo mi hija con Violeta) a dejarle agua y comida y no pude evitar traerlo a casa.

Paquito había sido ya destetado, estaba en una familia que quería quedárselo, pero mis alumnas insistieron en que "se trataba de un acto de caridad" el regalárselo a una profe que había perdido a su última gata días atras. Violeta y Lalo eran claramente lactantes, separados de sus madres antes de tiempo.

De gatos adultos que maman

Lalo y Violeta, desde que llegaron y hasta la actualidad, ya adultos, tienen una costumbre que nos pareció curiosa: Cuando tienen a mano una manta o un peluche, "maman". Succionan un manojito de pelo corto y amasan con las manos alrededor, como hacen los bebés gato con sus madres. Al rato se duermen, satisfechos. Consultado el veterinario, nos dijo que es una compulsión normal en gatos que han sido destetados antes de tiempo. Se pueden pasar toda la vida mamando mantas, cojines o peluches, cualquier cosa que tiene un tacto similar al vientre de sus madres.

De anacronismos humanos

Sin querer, me puse a pensar en las cosas que yo misma he hecho a destiempo, más tarde de cuando correspondía, porque en su día no me las dejaron hacer las personas o las circunstancias. Me acordaba de cuando tenía veintipocos años y salía alguna noche a tomar algo con mis amigos y encontraba señores y señoras de más de 50 que se comportaban como adolescentes para ligar. No era un coqueteo adulto, era algo que se pegaba a la vista por anacrónico. Entonces imaginaba sus vidas: quizás tuvieron novios(as) desde la adolescencia, se casaron muy jóvenes, tuvieron hijos y los criaron, se separaron y ahora tenían que vivir lo que no vivieron, congelados en aquel tiempo de una adolescencia perdida. Por mi parte, también el ir con amigos y amigas a un pub era algo que correspondía a mi edad pero anacrónico en cuanto que estaba mal visto que una mujer casada hiciera tales cosas. Eso le daba a mis salidas un punto de transgresión y en cierto modo, acompañaba mis gestos y mis modos con un deje de Lolita traspapelada años atrás.

Creo que cada momento de la vida se tiene que vivir, que no se pueden dejar atrás etapas sin quemar, porque antes o después se necesita vivirlas, pero no actualizadas al día de hoy sino con el aire fresco que habrían podido tener ayer (pero que hoy resulta añejo). Por ejemplo, no es lo mismo la forma de seducir de una mujer de 50 que la de una chica de 15, ni responden a la seducción de la misma manera una y otra. Pero no es todo relativo a la seducción, el coqueteo o el ligue, sino que todo esto es ampliable a cualquier cosa que se realiza a destiempo.

¿Qué opinas al respecto?

30 julio 2010

Yo

"Observo que utilizas mucho el pronombre personal Yo, yo... Siento decirte que no me parece correcto"

A.

22-7-2008

Por ahora se cumplen dos años y, aunque en este tiempo he dicho muchas veces yo y he hablado de , solamente ahora me atrevo a escribir yo en el título de un post, sin miedo ni culpa. Ya pasó. Todo acaba pasando.

Si yo hice, pensé o decidí algo, solamente puedo usar ese pronombre para contarlo. Si yo tropecé, aprendí, ensayé o superé un problema, solamente me doy permiso para usar el pronombre yo para contar cómo fue y adónde me llevaron mis pasos. Será bueno si de lo que yo te cuento tú aprendes algo útil para ti, porque de ti (de tantas "ti") yo he aprendido mucho más de lo que pueden enseñar 100 libros de autoayuda. Yo no puedo concederme licencia moral para generalizar mi experiencia, porque no tengo títulos en psicología, sociología, ciencias políticas, violencia de género, relaciones de pareja, ni en otro millón de cosas. Por eso yo es, en mi caso, un pronombre usado desde la humildad y la prudencia, no desde el egolatría, delito del que fui acusada y por el que fui condenada. Generalizar, hacer de mi experiencia una tesis, sería -desde mi punto de vista- un distintivo de megalomanía y ese no es uno de mis muchos defectos. No quiero ni quise nunca hacer cómplices a otras personas, usando el "nosotras(os)", para decir algo de lo que solamente me responsabilizo yo.

Poco después de aquel juicio sin defensa, abrí este blog. No me entretuve en buscar comparsas que cantaran mis virtudes -si entonces tenía alguna, las circunstancias me impedían verla-. Permanecí mucho tiempo aquí, en agradable soledad -escondida- para poder hablar de sin que nadie me oyera. Porque yo también aprendo de lo que me pasa y lo asimilo mejor si me lo cuento. "Por algo lo digo", pensé. Alguna razón había de tener para escribir las cosas que entonces escribí, de , del miedo paralizante que sentía cuando escuchaba o leía alguno de vuestros nombres, mis juzgadoras.

También he tenido miedo de llegar a querer a otras mujeres como os quise a vosotras y de que un día, sin saber ni cómo ni por qué, hicieran un frente armado común contra algo que escribí o que dije, de que se malinterpretaran mis palabras y mis yoes. Por eso mi rostro fue anónimo, mis nombres inventados. No iba a dejar que nadie más entrase por la puerta grande en mis pequeñas y queridas cosas y que luego me obligaran a salir de ellas a empujones y con el pelo rapado. Evité durante dos años cualquier contacto real procedente del mundo virtual, pero ya dejé de tomar precauciones. Mi miedo sigue ahí, aunque latente. Sé que no volverá a ocurrir -ellas no se os parecen, ni el soporte o las circunstancias son iguales- pero si así fuera, con vosotras aprendí que también esto se acaba pasando, y ese conocimiento -como todos- sirve para acelerar el proceso de recuperación para la siguiente caída del guindo. En el fondo hemos de agradecer siempre el mal recibido porque -y aquí sí que me atrevo a generalizar- los seres humanos solo aprendemos a garrotazos.

Carta abierta a las que fueron mis queridas compañeras de foro de 2005 a 2008


P.S. Volví a recordar aquellas cosas cuando vi el post "
Dime que yo", publicado por Alma Máter. El énfasis de las palabras yo, me, sobre las imágenes del cortometraje "demuestran" que hablar de sí mism@ se entiende como un gesto egoísta. Había olvidado hacer referencia a ese post, que fue el desencadenante de éste mío. Gracias por recordármelo, Farala.

29 julio 2010

Editado con notas: Choni-reacciones con evaluación final

Reeditado:

Llamadas telefónicas y correos electrónicos de vosotras me dicen que no entienden lo que dice el chat, que es un galimatías jajajajajaja. Pero Siempre Anónima lo ha traducido, ha hecho las relaciones y ha sacado una conclusión final. Resultado: ¡Perfecto! En mi comentario final está explicado. (Mam ¿contigo qué hago? jajajaj)

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Pensamientos en Off
  1. Parece que las mechas aumentan la fertilidad.
  2. Poner exámenes crea adicción.
Hechos

Pongamos que hay 10 niños y niñas con edades comprendidas entre los 6 y los 9 años, jugando al pilla-pilla y al rescondé, también llamado escondite, a las doce de la noche debajo de las ventanas de un residencial cualquiera.

Acciones

Pongamos que hay varios vecinos y vecinas del inmueble, que se asoman sucesivamente a la ventana para quejarse por el ruido que hacen las criaturas:
  1. Mujer (en voz apenas audible): Shhhhhh, por favor, dejad de hacer ruido, que es muy tarde.
  2. Mujer (con voz potente): ¡Cagonlahostia, putos niños del copón!
  3. Mujer (gritando): ¡Quiero dormiiiiiiiiir!
  4. Hombre (con voz mediana): Niños, ¿no tenéis padres? Venga ¡a vuestras casas!
  5. Hombre (con voz potente): ¿Cuándo vais a dejar de tocar los cojones esta noche?
  6. Hombre (con voz suave): Chicos, un poco de respeto, dejad de hacer ruido, por favor.
Los niños y las niñas, a cada acción, apuntan sus tiernas miradas infantiles hacia la ventana de la que procede cada una de las voces, y anotan mentalmente sus coordenadas polares para luego dar el informe completo a sus papás-jonathan y mamás-chonis, que han oído desde sus casas pero no tienen ángulo para enfocar tanta ventana.

Reacciones

Pongamos que a la mañana siguiente, las mamás-chonis -primera generación- todas con las mechas recogidas con pinza en un alto moño, distraidamente despeinado, que simula una palmera, hacen el choni-corro habitual de hamacas en la piscina del residencial para ejercer y ejercitar sus deberes ciudadanos, esto es, dejar a sus vástagos en libertad no vigilada para que se formen como personas adultas sin traumas ni complejos y al tiempo ellas aprovechar para realizar sus labores de sastrería, léase cortar trajes. Entre ellas solo hay un papá-jonathan, que actúa de gallo chistoso, esforzándose para que lo escuchen sus niños.

Una persona ajena al choni-clan (que también las hay, no se piense que se trata de un exclusivo choni-residencial) lee el periódico en un banco al otro lado de la piscina, y sin quererlo (o queriendo, vaya usted a saber), puede oír unas cuantas frases, mezcladas con las palabras "pinza" y "tío" y seguidas de risotadas, que sin querer (eso sí que es sin querer) conforme las oye las va imaginando escritas, como olas que salen del otro lado del muro y le van llegando en forma de chat. Y oye-lee esto:

  1. ☆★♦♪♬♪ eSeee eees υη мarιcoηaSo D мιeRdaH ♦♪♬♪♠
  2. ¡!¡!¿! A eSнaaah ℓoh k ℓ aSe ғArTa ES υηaaaH weηA pixa
  3. ¡¡!! ♥! eS pah dEηυηsιarℓa, ablá Azi DEℓaηтeh dE ℓO ηιñooO ☆★♦♦
  4. ★♦ era тυ мaRíO¿? azι, coη υη paaar D cOoooηE!!!!
  5. ¡*♣ ezA e υNa cAℓeηтoηA, a saвé a kιEη тη sтa ηO×e Eη ℓa kмa ♦*!¤
  6. ¡!!¡¡ υiiiiiiii, eR seEeñoRιтOOOo ♠

Ejercicios
  1. Relaciona cada número de acción con una reacción (ejemplo A1-R4).
  2. ¿Qué acción provoca mayor respeto entre la audiencia?


28 julio 2010

Carita de morir y culito de vivir

Objetivo cumplido: ¡Ya estoy en normopeso! Además de las ventajas que dije en su día, como haber recuperado niveles normales de colesterol y azúcar, de no dolerme las rodillas, caminar ligera de peso y recuperar la vieja ropa de mi armario, ahora cuando me siento y aparto las tetas, veo nítido y sin interrupciones visuales el arranque de mis muslos. Antes habría tenido que apartar además el flotador, y eso ya no era cosa fácil. Por fin soy la de siempre, la de carita de morir y culito de vivir, porque las anchuras de las caderas están donde siempre estuvieron. Y claro, el inconveniente mayor es que al tirar grasas afuera, se me han descolgado algunas cosas, pero vamos a centrarnos en la cara: La piel de los párpados, el cuello y los laterales de la barbilla (o parte inferior de las mejillas). Ya lo dice la tradición popular, que a cierta edad la mujer tiene que elegir entre cara o cuerpo. Me quedo con el cuerpo, que ahora lo sobrellevo mejor. Como no me pongo las gafas, hasta me veo bien en el espejo, porque mis ojos miopes hacen un efecto Photoshop, eliminador de arrugas. Pero si me acerco o me miro en ese espejo de no sé cuántos aumentos (¡lo odio!) en el lugar que dejó la grasa han aflorado esas líneas que dejaron mis muchas y fuertes pasiones, mis gestos habituales de ternura y de cabreo, las patas de gallo de la edad y de encoger los ojos para ver tres en un burro, las dudas en el entrecejo, las lágrimas de algunas temporadas y las risas de toda una vida. Arrugas que hacen mi historia.

Hoy he ido a cortarme el pelo, más que nada para que se me vea lo que me queda de cara. Mi peluquera favorita me ha dicho: Mira, yo te voy a hacer lo que me dé la gana ¿qué te parece? Y le he dicho hazme, hazme, estoy en tus manos. Este es el resultado.


Fotógrafa: Maya (ya le he cambiado
el nombre a Mayita,
que se nos ha hecho grande)

24 julio 2010

Encuentro en "el residencial"

Ya se lo dije a Mayita, emocionadamente disléxica: ¡Vamos a estar juntas cinco blogueras, Mayita, Farala, Pepa, Carcela y Mandela!

Después de unas horas ninguna habría podido decir que antes éramos prácticamente dos pares y pico de desconocidas. No es la primera vez que había tenido esa misma impresión de amistad de años con mujeres que conocía solamente de lo virtual, pero siempre, antes o después, ha aflorado alguna característica con la que no habíamos contado, incluso de nosotras mismas. De mí he descubierto algo sobre lo que estaba muy equivocada: resulta que no soy callada, sino que hablo por los codos, jajajaja, pero bueno, lo hago para poner al día a quien no me conoce de antes... ¡No! También eso es falso, porque le pregunto a Pepa ¿verdad que yo en casa soy bastante silenciosa? Y va y me responde ¿Tú? ¡Pero si no callas! (ya me las pagarás, peloncilla). Ay, ya decía mi madre que fui rápida para hablar, pero creí que se refería solamente a la edad... :/





De Farala me ha sorprendido, nada más verla en la estación de tren, su sonrisa amplia, sincera y picarona. Más tarde su risa alegre y contagiosa. ¡Creí que era súper seria por fuera!Por lo demás es tal cual se la lee, un libro blog abierto: fresca como el agua de colonia, organizada, tranquila, positiva y despistada. Durante el trayecto en tren había puesto a Marcela en antecedentes sobre mis hijas: la mayor tiene 23 años y está estudiando Empresariales, la pequeña 13 (jajajaja, la mayor tiene 32 y terminó Filología inglesa hace lustro y medio, mientras que mi mayita acaba de cumplir 17).

Antes de conocerla, Marcela ya era para mí una mujer cariñosa y con un finísimo sentido del humor. Es fácil entender por qué anoche Farala me tenía a todo el "residencial" en vela a las tres de la madrugada, tronchá de risa. Y Marcela: "Nos van a echar del residencial, Farala, que nos echan, que aquí se habla o se calla en horario infantil estricto". Marcela no quiso abrir su botella de aceite de oliva ecológico granaíno porque "luego en el tren vamos a ir perdiendo aceite". Pero además Marcela tiene un secreto que no nos ha contado en su blog, que no voy a ser yo quien lo desvele, pero que ¡enamora! Coño, que se la quiere "a fortiori". Marcela, no te tendré en cuenta eso que me dijiste: Candela, ¡quien te conoce se pierde! (no seáis mal pensadas, me lo dijo cuando les enseñé varias veces el mismo cuadrante de un barrio).

Creo que la sorpresa para ellas fue (además de las edades y estudios de mis hijas) Pepa. Pero eso ya me lo imaginaba yo, a mí me sorprende cada día. Si es que mi Pepa tiene blog pero no es bloguera jejejeje. Sin embargo, las únicas fotos que de esta parte hemos hecho son las que ella nos disparó tomando unas cervecillas.


Alhendín. Bar Santi.
Si quieres hincharte de tapas de pescado con una sola cerveza


Se fueron sin echar pirañas a la piscina, pero tampoco quisieron bañarse. ¿Por qué será? No querrán dar pistas hasta el Orgullo del 2011 jajajaja (1) y (2). Necesitaremos muchos eslóganes originales.

Parecerá tonto, pero estamos tristonas esta noche. Las echamos de menos, pero ¡lo mismo se dejan llover, como las estrellas! ¡Viva las blogolleras y sus hijas!

20 julio 2010

Pero ¿cómo nos vamos a ir de aquí?

Al hilo de la entrada anterior hemos estado mirando para ver si podemos irnos a vivir a otro sitio donde la gente tenga más vergüenza. No, al final habíamos decidido buscar un sitio donde no hubiera gente de ninguna clase, ni con vergüenza ni sin ella (es que una se hace ilusiones y luego va y te sale la gente educada para según qué, que todo muy bien pero luego si te has casado con una mujer o eres tan rara que nunca te has mojado en la piscina... te ven verde y en platillo volante y les da como susto, ese miedo que dan ganas de matar, como contaba la Sra. Castafiore).

Bueno, confieso que eso de aislarnos lo había pensado yo en secreto, porque cada vez soy más anacoreta y ya me veo feliz en mi sueño histórico de una solitaria casa de piedra encima de un acantilado o en lo alto de una bonita montaña. El caso es que la mirada se pueda perder en el horizonte. No quiero ver la casa de al lado, ni un muro de piedra, aunque sea natural, quiero que mis ojos vuelen como pájaros. No quiero ruido de gente ni ruido mecánico, sólo de aire, de agua, de aves, gatos y otros bichos, así como la voz, la risa o la respiración de las personas que yo elija para pasar conmigo desde un rato hasta la vida.

De todo lo que hemos visto por las cercanías, lo único que se adapta a tamañas pretensiones -y eso que es urbano- es un carmen en el Albaicín, aunque tiene un pequeño inconveniente, que se llama "un millón de euros". Madre mía, la de caprichos que puede darse la gente "acomodada".

Hemos estado meditando. ¿Mejor que aquí? Esta casa tiene buenas vibraciones, lo dicen quienes vienen y las sentimos nosotras (cuando el ruido del patio nos deja sentir algo más que ganas de poner pirañas o bombas fétidas). Cuando tengamos dinero suficiente, vamos a cambiar el estudio a la única habitación que no da al patio, porque pasamos aquí muchas horas al día. Resuelto el tema de la concentración para el trabajo, el resto es de más fácil solución: adaptar nuestro sueño al de los niños y las niñas de la urbanización: de 12 de la noche a 8 de la mañana y de 3 a 5 de la tarde. Claro que fuera de horario podemos irnos a dormir las tres al futuro estudio, tiradas por el suelo o como sea, ¡como en un campamento! jejeje. Ese cuarto es silencioso. En fin, cualquier cosa menos dejar este sitio del que me enamoré un día (y del que sigo enamorada, cada amor tiene sus defectillos...), que compartimos, donde nos queremos, casi que donde mi mujer y yo nos conocimos...

Aprenderemos de los gatos, a los que no les afectan los chillidos infantiles (ni los recientes del machito).







Incluso las personas dormimos bien en invierno, durante el día y con las ventanas cerradas.




La luz es perfecta para tener unas plantas saludables, dentro y fuera.








Y la vista puede volar como un pájaro, en verano y en invierno, de noche y de día.





De momento nos quedamos.

18 julio 2010

Los derechos de la infancia, versus los demás derechos

"O los mal entendidos derechos de la infancia"

Me tocó vivir la infancia cuando solamente los adultos tenían derechos. He alcanzado la edad adulta con un cambio progresivo en donde se hablaba de derechos humanos y en especial de los de la infancia, llegando a pasar por un estado de equilibrio, sólo que ahora estamos en el otro extremo del péndulo. Si hay niños y niñas, no hay derechos para las personas adultas.

Anoche, a las 11 y media bajamos a la piscina para intentar hablar con los vecinos y vecinas, que se disponían a cenar pizzas en el recinto junto a su prole, entre gritos y algarabía. Ayer fue un día especialmente ruidoso, con los niños dejados a su libre albedrío y los padres y madres de cháchara tranquila al otro extremo, como suele ser lo habitual.

Un matrimonio joven, él, calvete y machito, ella gritona. Pepa le pidió a ella que no le gritase y ella contestó que ella siempre gritaba desde toda la vida y pensaba seguir haciéndolo, por supuesto también es de las que no deja hablar y mete las manos por las narices a su interlocutor(a). Algunas personas intentaron convencernos, unas educadamente y otras en el más puro estilo barriobajero, de que en nuestro patio se puede hacer todo el ruido que les venga en gana, como si quisieran poner altavoces y música, desde las 8 de la mañana a las 12 de la noche.

En una conversación de besugos, medio intentamos tratar de convencerlos de que en el edificio vivimos otras personas y que ese ruido permanente se vuelve insoportable y no permite ni descansar ni estudiar ni realizar actividad alguna que requiera algo de concentración. Nos explicaban lo que son los niños y yo les contaba que yo sabía lo que eran porque había criado a mis dos hijas y no las había dejado nunca molestar cuando estábamos en público, a lo que una señora me contestó: "¡Pues muy mal"! Las soluciones, provenientes del machito eran mudarnos a vivir a un chalé, poner cuádruple acristalamiento e instalar aire acondicionado en todas las habitaciones. "El problema es suyo, no nuestro, así que las soluciones las pone usted", continuaba el gallito. Las mujeres, a excepción de la gritona, eran mucho más receptivas y pacificadoras. Cuando nos estábamos marchando, llegó de la calle el gigante (así lo llamo a falta de un nombre que desconozco), con su señora. Esos que tienen a las niñas en un colegio del Opus y que en las reuniones de la comunidad me decían que en esta urbanización se había perdido el orden y el respeto con la llegada de la nueva presidenta. Pensé que se unirían a nuestras quejas, pero fue todo lo contrario. Ella nos mataba con la mirada. Él nos dijo que "esta urbanización está ideada para niños y los niños tienen que hacer ruido". Por otra parte, cuando hace unas noches Pepa no se encontraba bien y tenía que madrugar, se fue a la cama a las 11:30, pero abajo estaba el puñado de niños y niñas habitual jugando, riendo, corriendo y gritando. Se asomó por la ventana y les pidió que no hicieran ruido. Ahora entendí el cambio de actitud del gigante: una de las niñas que había allí es suya. "A los niños que nos se les ocurra jamás llamarles la atención, porque las podemos denunciar".

Hoy es un nuevo día, más ruidoso que el de ayer, aunque observo que algunos padres y madres chistan a sus niños cuando gritan, hoy nos hemos encontrado un nuevo factor de ruido, desconocido hasta ahora: el machito lleva horas gritando y animando a sus hijos a imitarlo, riendo a carcajadas y mirando hacia nuestras ventanas.

Y lo peor es que no podemos hacer nada. Donde hay derechos infantiles desaparecen los del resto de personas, animales y cosas. Recuerdo esto porque la gritona y el machito se quejaban anoche, durante la conversación, de que por la mañana les molestaba el ruido del loro de una vecina y de noche los ladridos del perro de otra. "No hay derecho a aguantar esto, son animales, no niños", decía la gritona.

Me llamó la atención la actitud del gallito ante las mujeres y los niños que había alrededor, sacando pecho y gritando, mofándose de nuestros comentarios. Sus dos niños lo miraban con admiración.

12 julio 2010

Cu-cu

En el curso sólo hay tiempo para trabajar. En vacaciones sólo hay tiempo para socializar. El caso es que en vacaciones tengo menos tiempo para el blog que cuando trabajo. No es que sea una descastada, que también, pero aún estirando los minutos no me da para responder comentarios ni para comentar en otros blogs, aunque los leo. De modo que... hoy "socializaré" algo divertido, que para eso estamos de "vacas".

Anoche quedé con mis amigas para ver la final de la Copa del Mundo. Prometí a mi mujer que volvería a casa a las 12 en punto. Pero la reunión estuvo muuuuuy bien: copitas, bailecito, más copitas... y se me fue la hora. Así que llegué a casa a las 3 de la madrugada, completamente borracha. Lo sé porque al entrar el reloj de cuco hizo cucu tres veces.

Al darme cuenta de que mi mujer se podría despertar por el ruido del reloj, como pude grité "cu-cu" 9 veces más.

¡Me partí de risa, orgullosa y satisfecha por haber tenido de pronto, aunque borracha, una idea tan genial para evitar una discusión!

Me fui a la cama tranquila pensando en lo inteligente y ocurrente que soy.

Por la mañana, durante el desayuno, mi mujer me ha preguntado a qué hora regresé anoche y le he contestado que a las 12 en punto, como le había prometido. No me ha dicho nada, ni ha puesto cara de desconfiar. ¡Qué bien! ¡Salvada! -pienso yo.

Entonces va y me dice:

-Por cierto, tenemos que reparar el reloj de cuco.

- ¿Síiiiii? ¿Y por qué, mi amor? -pregunto.

Y me contesta:

- Bueno, anoche el reloj hizo cucu tres veces. Luego, no sé cómo, gritó "hostiaputa". Después hizo cucu otras cuatro veces más, vomitó en el pasillo, hizo cucu otras tres veces, se retorció de la risa y volvió a hacer cucu. Echó a correr, pisó al gato, rompió la mesita de la esquina del salón, se acostó a mi lado haciendo el último cucu, hizo hip! y se durmió.

08 julio 2010

Recomendado: el balneario de La Pena y la Güera

Encuentro de una valenciana, una mexicana, una catalana y una andaluza

No hemos sido abducidas por extraterrestres, sino amablemente invitadas por Pena y la Güera a la casa de ambas, y aquí estamos, repanchingás en el haz-lo-que-te-pida-el-cuerpo, que es una orden. Hay órdenes que se cumplen de mejor grado que otras, que si comparamos el entrega la programación antes del 15 con el haz lo que te dé la gana cuando te dé la gana, no sé por qué será que mi genio y mi figura se doblegan, dúctiles, maleables y dóciles a la segunda.

(...)

Digo yo que si me acosté anoche a las 2 y me he despertado hoy a las 10:30, y que en los días anteriores he dormido mis siete, ocho, nueve o diez horas, debería ya estar harta de dormir. Pues no. Me he dormido al terminar el párrafo mientras le daba al Intro tumbada en la cama.

En fin, a lo que iba...

Con ellas se está bien, son unas excelentes anfitrionas, es decir de las que ofrecen lo que tienen a la vez que nos dejan a nosotras, sus invitadas, todo el margen de libertad para moverse y detenerse a sus ritmos. Por eso dormimos tanto y desayunamos cuando nos despertamos, con unas tostadas que Pena prepara en la plancha y que luego regamos con un aceite exquisito que proviene de las aceitunas que cultiva el padre de la Güera. Salimos si queremos, de hecho tenemos previstas algunas salidas a comer algo especial en algún sitio especial, pero luego a todas nos entra la pereza ¿dónde mejor que aquí y qué mejor que lo que tenemos aquí?

De estos tres primeros días, además de ese aire de libertad y de tranquilidad del Balneario "La Pena y la Güera", destaco:

  • Las cenas en la terraza, sin ruido más que el de los grillos y el de nuestras conversaciones y risas, con aire tan fresco que algunas tenemos que ir a ponernos algo encima. Y ya si Güera no nos riega con la manguera... Enfrente y a vista de pájaro tenemos un hermoso valle de naranjos, las luces de algunos pueblos y una franja de mar. Encima las estrellas. En medio nosotras, unas que terminan dormidas en su silla (léase Pepa) y otras que aguantamos lo que nos echen (léase yo, que si me acuesto es por falta de personal).

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  • El arroz con bogavante al que nos invitaron en Kiko Port. ¿Qué deciais de dieta? A ver, es imposible cambiar ese arroz por un filete de pechuga a la plancha. Si no ves el arroz, vale, pero si lo has visto y no te lo quieres comer una de dos: o estás mala, o eres masoquista o has hecho votos cartujos.

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  • El partido España-Alemania: ¡Qué partidazo! Lo dice una a la que no le gusta fútbol si no es espectáculo y lucimiento y de eso he visto poco desde los partidos de Brasil en el mundial del 94, claro que no he visto más mundiales ni copas de Europa desde entonces. Me lo pasé dando paseos del suelo a la silla, de la silla a la cocina y de la cocina al suelo. La primera parte con el cuerpo echado para la derecha, empujando al equipo hacia la portería contraria. En la segunda parte al revés. Estamos en una urbanización básicamente de ingleses y alemanes, así que se oyó solamente una vez una tímida vuvuzela, pero nuestros gritos y tacos se debieron más oír que entender en kilómetros a la redonda. Durante el partido comimos patatas fritas, guacamole, aceitunas y habas con cebolla, bebimos vino... hicimos el "choque del alcohol", impedidas para hacer el de la calabaza, la piña o la naranja. Nuestra chica del Natur Gordi House nos tendrá que perdonar por esta vez.
Mañana volveremos a casa porque tenemos invitados para el fin de semana. Volvemos ya relajadas ¿quién se acuerda de las memorias de fin de curso? ¿Qué es eso? ¿Y la crisis? ¿Qué es eso de no encontrar trabajo? Anda yaaaa.

01 julio 2010

Os invitamos a una lluvia de estrellas

Para el próximo 13 de agosto se espera una de esas noches preciosas con lluvia de estrellas perseidas. En el Observatorio de Sierra Nevada ya hay previstas actividades de observación para esa noche del viernes, pero nosotras hemos pensado que nos iremos a la cueva, saldremos fuera, prepararemos una barbacoa, cenaremos, apagaremos las luces, escucharemos los grillos, tomaremos una copa y miraremos al cielo. Creo que hay luna nueva, que unido a la escasa contaminación lumínica de la zona, espero que dejará ver un espléndido cielo negro con muchas estrellas brillantes, fijas y fugaces.


Grabado del siglo XIX (no sé de quién)
¿Quién se anima a acompañarnos? Hay cama para dos (apretándose caben 3). También se admiten externas mientras queden sillas. Las primeras blogueras favoritas que lo pidan tendrán plaza asegurada :)