18 julio 2010

Los derechos de la infancia, versus los demás derechos

"O los mal entendidos derechos de la infancia"

Me tocó vivir la infancia cuando solamente los adultos tenían derechos. He alcanzado la edad adulta con un cambio progresivo en donde se hablaba de derechos humanos y en especial de los de la infancia, llegando a pasar por un estado de equilibrio, sólo que ahora estamos en el otro extremo del péndulo. Si hay niños y niñas, no hay derechos para las personas adultas.

Anoche, a las 11 y media bajamos a la piscina para intentar hablar con los vecinos y vecinas, que se disponían a cenar pizzas en el recinto junto a su prole, entre gritos y algarabía. Ayer fue un día especialmente ruidoso, con los niños dejados a su libre albedrío y los padres y madres de cháchara tranquila al otro extremo, como suele ser lo habitual.

Un matrimonio joven, él, calvete y machito, ella gritona. Pepa le pidió a ella que no le gritase y ella contestó que ella siempre gritaba desde toda la vida y pensaba seguir haciéndolo, por supuesto también es de las que no deja hablar y mete las manos por las narices a su interlocutor(a). Algunas personas intentaron convencernos, unas educadamente y otras en el más puro estilo barriobajero, de que en nuestro patio se puede hacer todo el ruido que les venga en gana, como si quisieran poner altavoces y música, desde las 8 de la mañana a las 12 de la noche.

En una conversación de besugos, medio intentamos tratar de convencerlos de que en el edificio vivimos otras personas y que ese ruido permanente se vuelve insoportable y no permite ni descansar ni estudiar ni realizar actividad alguna que requiera algo de concentración. Nos explicaban lo que son los niños y yo les contaba que yo sabía lo que eran porque había criado a mis dos hijas y no las había dejado nunca molestar cuando estábamos en público, a lo que una señora me contestó: "¡Pues muy mal"! Las soluciones, provenientes del machito eran mudarnos a vivir a un chalé, poner cuádruple acristalamiento e instalar aire acondicionado en todas las habitaciones. "El problema es suyo, no nuestro, así que las soluciones las pone usted", continuaba el gallito. Las mujeres, a excepción de la gritona, eran mucho más receptivas y pacificadoras. Cuando nos estábamos marchando, llegó de la calle el gigante (así lo llamo a falta de un nombre que desconozco), con su señora. Esos que tienen a las niñas en un colegio del Opus y que en las reuniones de la comunidad me decían que en esta urbanización se había perdido el orden y el respeto con la llegada de la nueva presidenta. Pensé que se unirían a nuestras quejas, pero fue todo lo contrario. Ella nos mataba con la mirada. Él nos dijo que "esta urbanización está ideada para niños y los niños tienen que hacer ruido". Por otra parte, cuando hace unas noches Pepa no se encontraba bien y tenía que madrugar, se fue a la cama a las 11:30, pero abajo estaba el puñado de niños y niñas habitual jugando, riendo, corriendo y gritando. Se asomó por la ventana y les pidió que no hicieran ruido. Ahora entendí el cambio de actitud del gigante: una de las niñas que había allí es suya. "A los niños que nos se les ocurra jamás llamarles la atención, porque las podemos denunciar".

Hoy es un nuevo día, más ruidoso que el de ayer, aunque observo que algunos padres y madres chistan a sus niños cuando gritan, hoy nos hemos encontrado un nuevo factor de ruido, desconocido hasta ahora: el machito lleva horas gritando y animando a sus hijos a imitarlo, riendo a carcajadas y mirando hacia nuestras ventanas.

Y lo peor es que no podemos hacer nada. Donde hay derechos infantiles desaparecen los del resto de personas, animales y cosas. Recuerdo esto porque la gritona y el machito se quejaban anoche, durante la conversación, de que por la mañana les molestaba el ruido del loro de una vecina y de noche los ladridos del perro de otra. "No hay derecho a aguantar esto, son animales, no niños", decía la gritona.

Me llamó la atención la actitud del gallito ante las mujeres y los niños que había alrededor, sacando pecho y gritando, mofándose de nuestros comentarios. Sus dos niños lo miraban con admiración.

23 comentarios:

  1. Creo que en las ordenanzas municipales vienen estipulados el número de decibelios que tenéis que aguantar. ES cuestión de informarse y la única solución sería denunciar. Los del OPUS no os van a apoyar porque sois unas pecaminosas. Los demás, unos maleducados. OTra opción es contratar sicarios. Yo optaría por poner doble acristalamiento en las ventanas y tirar lejía por ahí de vez en cuando.

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  2. Me da por pensar que la gente se ha vuelto muy maleducada, irrespetuosa, insolidaria y todos los términos que queramos añadir. No es un problema de los niños, sino de los adultos que les consienten todo y no les educan.
    Cómo te entiendo. Aquí tengo a mi vecino el percusionista. Tocando todo el día los ovariosdigobongos. Lo último es que se trae a 3 o 4 más para tocar todos juntos y cantar.
    He probado de todo. Por las buenas y las malas. El otro día perdí los nervios y me puse a dar martillazos a mi pared para fastidiarles con los golpes. Porque está claro que con las buenas palabras, no llegamos a ningún lado.

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  3. Antes de bajar llamamos a la policía local y nos dijeron que era verano, había piscina...que entendiéramos...
    Creo que esto es una batalla perdida antes de empezarla...Al subir nos pusimos a buscar piso en un lugar sin zonas comunes.

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  4. Hace tiempo llegué a la conclusión de que las piscinas comunitarias son terroríficas. Te comprendo perfectamente.

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  5. Entiendo perfectamente lo que te sucede a ti y a Pepa y lo que planteas, Candela, pero no me parece acertada la expresión de "donde hay derechos infantiles, desaparecen los del resto de personas...". Más bien creo que, a esos niños/as que se les está permitiendo hacer y comportarse de cualquier forma, les están faltando el derecho a la Educación, que eso sí creo que falta en tu comunidad, en los/as niños/as y en los/as adultos/as. Tienes a tu alrededor un grave problema de civismo, respeto y educación, no de derecho al juego.

    Y otra cosa intuyo: cuidadín que esos del opus, en breve, te salen con algún comentario homófobo, al tiempo!

    Joé, qué percal! Estooo... y si la vendes??

    Besos

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  6. Evidentemente yo me cambiaría de urbanización.
    El problema no es de los niños es, evidentemente, de los padres. Ese chico que está empezando a quedarse calvo creerá que con cada pelo pierde virilidad y ha de reforzarla con gritos y manifestaciones. Sus hijos aprenderán de él y, como todo se hereda, serán maleducados (y calvos). Diga lo que diga la policía, la ley no establece épocas del año para ser cumplida: ellos tienen que tomar nota y dar curso a la denuncia.
    Pero yo, definitivamente, vendería y me iría a otro lado.

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  7. tranquis, que estoy de camino con el fusil de largo alcance y he añadido unas "granadas" de mano para la ocasión.

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  8. un problema de difícil solución, por que parece una batalla contra todos y por algo tan necesario como el descanso. Por la buenas parece que no hay nada que hacer, así que...me uno a Marcela con la guerra de guerrillas. Cuando replieguen para ir a casa a dormir, altavoz en su puerta con la última actuación en vivo de Scorpions o Rammstein, acompañado del zapateado de Sarasate.

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  9. hola , me encanta tu pagina , es excelente ,

    te mando un abrazo

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  10. Queridas Candela y Pepa, en un caso así que son ustedes contra el mundo, yo optaría por una salida digna. Vender e irse a otro sitio. Como por ahora el tema de vender está chungo hay que buscar opciones: mediaciones externas para intentar un acuerdo, tapones para los oídos, meditación para trascender a las tonterías externas, tranquimazin... lo que sea para no caer en provocaciones. Porque el calvo y los del opus no tienen nada que perder y cada vez que ustedes le demuestren que las molesta con sus bravuconadas, estarán dándole un triunfo.
    Hay que usar la cabeza aunque sea tan provocador. Lo está haciendo intencionalmente para que sean ustedes quienes pierdan los papeles y comentan un error denunciable. Esto es una guerra, hay que usar la estrategia.
    Si necesitan una etapa de desintoxicación silenciosa con conexión a Internet, pa cá...

    besitos

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  11. No se me corre otra cosa que decir que tus vecinos son idiotas...

    Te entiendo mucho, yo tuve una casa ocupada por ocupas durante muchos meses justo delante de mi piso y fue un infierno.

    Tal y como están las cosas, creo que la solución más práctica es mudarse :S

    Ánimos

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  12. ¿Quién son los culpables? Los niños o los padres, está claro, así como vamos a pretender que los niños se comporten de manera racional si sus progenitores no lo hacen.
    Lo de las comunidades de vecinos, sin comentarios, algunos necesitarían buscar en el diccionario el significado de la palabra comunidad.

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  13. Y un poco de heavy metal? seguro será más agradable para vuestros oídos.... jejeje. Altavoces a la terraza!!!

    También podéis comprar un arsenal de bombas fétidas, y las tiráis en ráfaga... eso no hay dios q lo aguante....

    O puedes hacer como esa del video de "la he liao parda".... Echas algún vertido irritante a la piscina para que la pongan en cuarentena...

    La mafia es la mafia, je.



    En el caso de la policía local, poco suele hacer... si tienes oportunidad llama a la guardia civil.
    Normalmente, entre ellos tienen cierta rivalidad, y por lo menos en el pueblo en el que viven mis padres se rifan las disputas a ver quien es más resolutivo, jaja.
    Ya que unos se vieron invadidos por los otros.

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  14. Yo no creo que sea cuestión de derechos de la infancia. Creo que no existe tal cosa como "darle demasiada importancia a los derechos", en todo caso es: qué consideramos derecho. Desde luego "meter ruido y molestar a otras personas" no es derecho ni de los niños ni de nadie. Pero Candela, tú muy bien indicas cómo el machito arma ese follón y la actitud tan inmadura de tus vecinos... Luego está el tema de que ellos son más y se creen con derecho a todo por eso, porque son mayoría. Es difícil, sí. Tiene que ser un horror esa comunidad.

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  15. *Tantaria, no es tanto el número de decibelios como la continuidad del ruido. Por ejemplo, la comunidad se ha gastado ya un montón de dinero para resolver una vibración casi inaudible pero continua y molesta que tenía un vecino a causa de la bomba de agua. Pero la bomba no es un niño... Lo mismo ha pasado con otro al que le molestaba el ruido de la puerta del garaje, porque su piso está encima y se ha comprado otra puerta mucho más silenciosa. Pero la puerta no es un niño... Las soluciones que pones ¡son la declaración de guerra! jajajaja

    * Chris, como dices no es un problema de que los niños hayan salido defectuosos, es que hay una generación de padres-madres que viven la vida fácil de no ocuparse de la educación de sus hijos, pero que tienen muy bien aprendido eso de "aquí hay niños y tienen derecho a..." (léase molestar, gritar, insultar, destruir...). Supongo que con el del bongo la policía municipal o cualquiera a quien vayas a protestar te dirán que "antes de las 12 de la noche se puede hacer ruido" ¿no?

    * Siempre anónima, las zonas comunitarias son siempre un coñazo y encima nos cuestan un pastón, pero yo he estado en piscinas comunitarias y en todas menos en ésta se oye rumor si acaso, pero nunca se montan las fiestas que se montan aquí los niños (y ahora los adultos resentidos por nuestra protesta).

    *Morgana, no es en absoluto acertada la expresión, pero lo escribí aposta. Padres y madres malinterpretan, porque les interesa, lo que son derechos y uno de los derechos infantiles es "a la educación", empezando por su propia familia. Ahora se habla mucho de "traumas infantiles", porque alguien les indique lo que no está bien. El trauma lo tendrán después, la primera vez que alguien les diga "eso no te lo permito". En cuanto al gigante y señora, ella fue la que un día vino a verme a casa para pedirme una firma para una cosa y se dedicó a hablarme de "los maricones del primero". Ahora ya saben quiénes somos nosotras y sé que estamos en su punto de mira.

    * mariajesus, son dos enanos de 3 y 5 años aproximadamente, varones, que en efecto miraban admirados a su padre. Está claro lo que serán de mayores. La madre además les refuerza la "educación" paterna apoyando al marido a gritos y riéndole las machotadas. La culpa del machismo la tienen más veces las mujeres que los hombres que les refuerzan su comportamiento.

    * Marcela, si puedes, tráete también unas cuantas pirañas (para cenar, decía yo jajaj).

    * Jirafas, por las buenas no hay nada que hacer, pero seguiré los pasos: desde una reunión de la comunidad al juzgado, pasando por el ayuntamiento. A no ser que en alguno de estos pasos me asesoren en el sentido de que va a ser tiempo perdido. Las "soluciones" se me han ido ocurriendo, cuando me dijeron que durante el día se puede hacer todo el ruido que queramos. Entonces, aprovechando que ellos mismos se han autoimpuesto de 3 a 5 como horario de silencio (para que duerman los nenes la siesta), puedo poner Scorpions a toda pastilla. ¿Estamos en horario de ruidos legal, no?

    * Hola Gaby. Muchas gracias y bienvenida :) Un beso.

    * Pena, el tranquimazin ya está entre mis soluciones porque me están alterando el sueño, y eso que de noche no hacen ruido, pero me tienen todo el día descontrolada y eso afecta a mis noches. No caeremos en provocaciones, en absoluto, pero no nos vamos a quedar de brazos caídos mientras quede una mínima esperanza. Intentaremos buscar, si hay posibilidad, una mediación.

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  16. * Ender, siiiiiiiiii, son idiotas, tontos de pacotilla, burros y de la nueva ola esa de "tengo o tenemos derecho a..." y a lo que sigue de "eso es su problema". Es mi problema, sí, ELLOS y ELLAS son mi problema. No es momento de mudarse, adoro mi casa, es la casa con la que siempre soñé, pero es que además no hay quien compre.

    * Sobrevivir, culpables son los padres, tanto de lo que hacen mal los niños en una comunidad como en la escuela o en cualquier otro espacio público, pero no regañes a un crío que habla a gritos en un restaurante o corretea entre las mesas, porque lo mínimo que te contestan sus padres es "Son niños y tienen derecho a correr, no podemos sujetarlos. Si no está conforme, llame a la policía". Ea, la policía es el recurso que encuentran, porque saben que no la vas a llamar y aunque la llamaras te tomaría por gilipollas, obviamente.

    * Tak jajajajaja, lo de "la he liao parda" no se me había ocurrido. Quizás equivocar la bombona del cloro por otra... jajajaja. Llamé a la policía local, pero me derivaron a la guardia civil (se ve que los locales estaban de descanso) y fue un guardia civil el que me dijo: "Mujer, es sábado, son vacaciones, estamos en julio, hace calor y no son las 12 de la noche... sea comprensiva...".

    * Claude, no, no es cuestión de derechos de la infancia, la cuestión está en qué interpretan los padres como derechos de sus hijos. El derecho a todo, inclusive el de hacer daño a otras personas, ese es un derecho mal entendido que está creando más problemas sociales de los que imaginan. Un pseudoderecho que produce víctimas, empezando por esos mismos niños y niñas que en su código ético no tienen absolutamente NADA, pero que han aprendido de memoria lo de "soy menor y puedo hacer lo que me dé la gana".

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  17. Me uno a Marcela y su fusil de largo alcance. Pensar en las ostias que me dio mi madre si interrumpía una conversación...
    Pero bueno, ni eso ni esto
    Saludos

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  18. Nosotras nos fuimos... (eran mejores tiempos inmobiliarios)
    Lo de las pirañas es una magnífica idea... :)

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  19. Yo de tí vendería el piso y me iría con la música a otra parte... la pena es que el momento no es demasiado bueno para vender, aunque siempre hay algún comprador que quiere lo que nosotros dejamos. Aprovecharía la oportunidad, en caso de vender el piso, para comprar algo mejor a un precio más barato... y dejaría atrás al gallito, la gritona, los niños maleducados hasta decir basta y toda esa caterba de personajes que parecen sacados de un esperpento. También podrías poner tu piso en alquiler y con el dinero pagarte el alquiler en un sitio tranquilo. Bueno, a veces hay que salir corriendo para no contaminarse...
    Un abrazo

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  20. Coincido en que el problema no son los niños o sus derechos...sino los padres/madres irrespetuosos de los derechos de los demás.

    Un consejo mexicano: págales con la misma moneda unos días... ellos acostumbran relajarse en la piscina de noche, cuando el sol no cala tanto, hacen de las suyas y se divierten de lo lindo...así que los mounstritos terminan agotados y dispuestos a dormir hasta casi el medio día...algo favorable para los progenitores que pueden librarse de sus crías una buena parte del día...pues NO!!! Ése es precisamente el dulce momento de la venganza...mi madre despertaba (como siempre) a las 6:00 a.m. y ponía su hermosa música RELIGIOSA a todo volúmen... Resultado: las criaturitas no pueden evitar despertarse, molestando de sobremanera a sus propios padres/madres y oblígandolos a soportarlos TOOOOODO el día...así que llegada la noche...grandes y chicos agotados de lidiar entre sí...seguramente apagarán su ruido y se irán a la cama a horas más decentes...

    Dice un cómico mexicano que "la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena"...pero qué dulce es!

    Saludos!! =)

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  21. Que yo soy pacífica, que conste, y dialogante y mediadora... con educación , buenas maneras y sonrisa fácil...(todo lo que tú quieras...) pero te informo de que tengo un primo siciliano que se llama Herodes que hace unos trabajitos muy limpios y me debe algunos favores... puede empezar con los padres- que ya sabemos son los responsables- y seguir con los púberes. Entre tú y yo ya sabes, discrección.
    Chao. Lenteja-Cosa Nostra.

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  22. Me sumo al concepto de mudanza, cuando llegue el momento propicio. Mientras tanto, Pena ofrece buenas soluciones. Yo aporto una muy fallera: para celebrar la vida y el ruido imperante montas una mascletá a las 3 de la mañana y les amenazas con repetirla cada vez que celebres cualquier acontecimiento. Luego, a negociar. Era broma, paciencia y un abrazo.

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  23. Pues a mí me parece que estáis en el sitio equivocado. Hay otro tipo de residenciales con otro tipo de personas... Con lo huraña que soy yo... no podría, la verdad.

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