31 julio 2010

Vivir a destiempo

De cómo mis decisiones inamovibles pueden durarme lo que un golpe de ternura las hace derrumbarse

Cuando murió mi gata Kali decidí no tener más animales en casa porque mis tres últimas mascotas (mi perra Lola, y mis gatos Epi y Kali) se habían muerto en el plazo de un año y para mí fue algo muy duro de soportar después de tantos años dándonos compañía, de conocerlos uno a uno como la palma de mi mano, de que ellos conocieran mis estados de ánimo y supieran qué hacer cuando me desmoronaba en aquellos tiempos tan difíciles.

Pero todo quedó en nada, porque tres días más tarde llegué al instituto y me dirigí a mi departamento. Dentro había alumnas, que apenas me vieron asomar me dieron con la puerta en las narices, literalmente, y la empujaron para que no pudiera abrirla. ¿Qué estarán haciendo ahí? ¡Pero si aquí no pueden entrar las alumnas! Algo malo, seguro. Malpensada. Un minuto después abrían la puerta y me entregaban una caja grande envuelta en papel de regalo estampado con flores rojas. ¡Una tarta! pensé, no sé por qué. Cogí la caja y de dentro salió un MIAUUUU. ¡Ay, no, no puedo aceptar este regalo!, dije sin abrir la caja. ¿Cómo que no? Abre la caja, ábrela. Nos hemos enterado de que se ha muerto tu gata hace unos días, y no veas la que hemos liado para conseguir lo que hay dentro de la caja. La abro y allí estaba Paquito, deseando saltar afuera. Era chiquitín, gordito, lustroso y bien cuidado. Le habían puesto alrededor del cuello un lazo amarillo, como sus ojos, con un cascabel. Fue amor a primera vista. Ya podeis ver cómo mis decisiones inamovibles pueden durarme lo que un golpe de ternura las hace derrumbarse.


Paquito, el día en que me lo regalaron unas alumnas


Un año después, mi hija mayor encontró a Violeta. No pudo evitar traerla a casa cuando bajó a dejarle comida y la gata, pequeña y con los ojos tan enfermos que le impedían ver, la siguió de oído. La pesé: 400 gramos. Estaba fea, era toda orejas. Llevaba ya varios días abandonada.


Violeta, dos días después de encontrarla abandonada en un parque


Por último, le tocó el turno a Lalo, abandonado también, pero de poco, quizás desde el mismo día en que apareció en el patio y se pasó la tarde maullando, hasta que por fin ya oscurecido fui (como hizo mi hija con Violeta) a dejarle agua y comida y no pude evitar traerlo a casa.

Paquito había sido ya destetado, estaba en una familia que quería quedárselo, pero mis alumnas insistieron en que "se trataba de un acto de caridad" el regalárselo a una profe que había perdido a su última gata días atras. Violeta y Lalo eran claramente lactantes, separados de sus madres antes de tiempo.

De gatos adultos que maman

Lalo y Violeta, desde que llegaron y hasta la actualidad, ya adultos, tienen una costumbre que nos pareció curiosa: Cuando tienen a mano una manta o un peluche, "maman". Succionan un manojito de pelo corto y amasan con las manos alrededor, como hacen los bebés gato con sus madres. Al rato se duermen, satisfechos. Consultado el veterinario, nos dijo que es una compulsión normal en gatos que han sido destetados antes de tiempo. Se pueden pasar toda la vida mamando mantas, cojines o peluches, cualquier cosa que tiene un tacto similar al vientre de sus madres.

De anacronismos humanos

Sin querer, me puse a pensar en las cosas que yo misma he hecho a destiempo, más tarde de cuando correspondía, porque en su día no me las dejaron hacer las personas o las circunstancias. Me acordaba de cuando tenía veintipocos años y salía alguna noche a tomar algo con mis amigos y encontraba señores y señoras de más de 50 que se comportaban como adolescentes para ligar. No era un coqueteo adulto, era algo que se pegaba a la vista por anacrónico. Entonces imaginaba sus vidas: quizás tuvieron novios(as) desde la adolescencia, se casaron muy jóvenes, tuvieron hijos y los criaron, se separaron y ahora tenían que vivir lo que no vivieron, congelados en aquel tiempo de una adolescencia perdida. Por mi parte, también el ir con amigos y amigas a un pub era algo que correspondía a mi edad pero anacrónico en cuanto que estaba mal visto que una mujer casada hiciera tales cosas. Eso le daba a mis salidas un punto de transgresión y en cierto modo, acompañaba mis gestos y mis modos con un deje de Lolita traspapelada años atrás.

Creo que cada momento de la vida se tiene que vivir, que no se pueden dejar atrás etapas sin quemar, porque antes o después se necesita vivirlas, pero no actualizadas al día de hoy sino con el aire fresco que habrían podido tener ayer (pero que hoy resulta añejo). Por ejemplo, no es lo mismo la forma de seducir de una mujer de 50 que la de una chica de 15, ni responden a la seducción de la misma manera una y otra. Pero no es todo relativo a la seducción, el coqueteo o el ligue, sino que todo esto es ampliable a cualquier cosa que se realiza a destiempo.

¿Qué opinas al respecto?

22 comentarios:

  1. Pues opino que cada etapa de la vida tiene su lugar y sus tempos, que no es bueno saltarse algo porque, finalmente, por algún motivo, tienes que volver atrás para acabar completándolas. Y es por eso por lo que nos encontramos cincuenton@s con mentalidad de niñ@s de ocho años, y con las misma capacidad de responsabilidad que ellos. Je.
    Por el trato a los animales se mide la cultura de una persona. Eres grande Candela!!

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  2. Vamos por partes que el tema tiene miga. Por un lado los animalitos... Creo que hay que tener una sensibilidad especial para apreciarlos, quererlos como si fueran de la familia y ser generosos para darles nuestro tiempo y la atención que necesitan. Así que ole por ti!!
    Sé lo duro que es perder a una mascota. A mí me ha ocurrido por muerte y por separación de pareja y ahora mismo soy incapaz de tener animales porque no sé si sería capaz de afrontar otra pérdida.

    En cuanto a las etapas, no puedo estar más de acuerdo contigo. Debido a que no tuve una niñez "normal" de vez en cuando necesito sacar a mi Junior a pasear. Pero he tenido que aprender a que no puedo sacar mi parte infantil en cualquier momento. Es algo que dejo para cuando estoy con mis amigas más cercanas.
    En cambio ves sobre todo hombres que son adolescentes eternos y que "lucen orgullosos" ese tipo de comportamiento constantemente . O mujeres del tipo Ana Obregón que dan vergüenza ajena...

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  3. son dos gatos y una gata encantadores, como su compañeras candela, pepa y maya.

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  4. Uy, me encanta la enflaquecida Violeta, con que dignidad posa para la foto. Que guapa es.

    Y vivan los comportamientos anacrónicos, excéntricos y revival. No hay que dar etapas por quemadas, siempre se puede volver a jugar, a ligar, a emborracharse, a hacer el tonto, a patinar....

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  5. tus tres felinos son adorables y la relacion de violeta con Mayita es muy especial!! totalmente de acuerdo contigo, pero no se puede vivir tooooodo lo que toca en una cierta edad, así que aunque hayamos vivido mucho cuando nos toca vivir algo de lo que nos dejamos en el tintero se nos nota que llegamos tarde!!

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  6. Pues, ojalá no tuviesemos que pasar algunas etapas, como esas a las que llamas de "luto" pero hay que vivirlas. Por fuerza hay que vivirlas para vivir otra nueva etapa a la que podriamos llamar de renacimiento. A veces se intenta huir del dolor de muchas formas. La mente es compleja y tiene mecanismos defensivos ante el dolor, pero hay que sufrir para volver a sonreir.
    Que tienes razón. ¿Qué le vamos a hacer?
    Tienes tres gatos y yo tres perros, aunque no convivo con ellos. Me gustan los animales.
    Un saludo.

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  7. Como hay razón en todo lo que decís, hago un comentario para todas: Muchas personas, creo que la mayoría, se han tenido que saltar alguna etapa, sea por falta de cariño o de dinero o por la moral religiosa o social (así las mujeres nos llevamos la peor parte). Entonces hay que vivirlas a destiempo, y eso puede ser estupendo, porque ya se puede cerrar esa puerta, pero en mi caso al menos, cuando he vivido una etapa de otra época, he sido consciente de ello y me he sentido ... no sé si decir ridícula o culpable o algo raro. Es decir, cuesta mucho más de superar, aunque al final también se da por concluida esa etapa.

    Observo a mi hija, adolescente, y veo que hace y dice cosas propias de su edad que a mí me parecen tan lejanas... que si yo las hiciera me parecerían ridículas, infantiloides, de tonta perdida, y sin embargo en ella son preciosas, está descubriendo y descubriéndose, aprendiendo de otras personas. Mi adolescencia fue una etapa que tuve que saltarme y la viví a deshora.

    Otras personas pasan la vida encontrando una madre o un padre que no tuvieron (su cariño o los cuidados y atenciones propios de padres o madres). Eso sí que es una putada, porque no se puede improvisar una madre o un padre.

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  8. Esas etapas se viven o no se viven, a tiempo o a destiempo pero pienso que va mucho con la persona y su carácter. Aunque, también es cierto, el carácter se va configurando conforme se avanza en las diferentes etapas por las que se pasa o no. Me centro un poco y resumo, como dice la Castafiore, admiro a la gente que abandona los complejos y decide vivir. Me niego a aceptar que hay una edad para cada cosa, (y eso que antaño pensaba así, lo flipas). Es un poco más de lo mismo con respecto al temita de lo "normal". Es normal cogerse una cogorza y vomitar entre dos coches a los 19, pero totalmente anormal a los 46. Pos no. (el ejemplo simplista a más no poder, pero sirva para no extenderme).
    P.S. Haré todo lo posible estar, pero lo tengo un poco complicado. Graciasssss. ;-)

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  9. Menudo temita, entiendo lo de quemar etapas no vividas, pero con dignidad, no puedo entender porque existen pandas de cincuentones, que se apoyan en la barra de un bar a babear por las chicas de 20, seguramente tienen hijas de esas edades, hombres y mujeres que se visten de forma ridícula, no acorde a su edad ni a su cuerpo; yo ayer precisamente disfruté de un concierto en Gredos y pensaba que estaba encantada por poder hacer cosas de esas, que en años anteriores por las circunstancias personales no pude, eso es quemar etapas, no volver a las ocho de la mañana borracha, ir de cama en cama, como de oca en oca, en fin es mi punto de vista.

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  10. Otra vez, ya lo has vuelto a hacer... ya has sacado un tema en el que no puedo escribir poquito , no sé resumir ....
    Tantos críos que veo fuera de sus etapas de desarrollo , tantos hilos colgando, tantas necesidades a cubrir por quien sea, como sea y donde sea... tantos adultos con asignaturas pendientes.... A ver yo soy positiva, tenemos capacidad de recuperación y avance , pero sólo si somos consciente de qué nos falta. Resiliencia, dignidad y perder miedos y presiones... Claro que hay ratitos para sacar la infancia y adolescencia... dímelo a mí... jejeje. Pero sacándolas tú, cuando deseas, que luego perdemos el control...claro y eso sí que es chungo...
    Besos. Lenteja

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  11. Es un tema sobre el que he pensado muchas veces. Especialmente la adolescencia, etapa de reafirmación y consolidación de la personalidad, creo que es necesario pasarla en su momento. No dudo que haya quien sea capaz de pasarla sin que se note y que no tenga consecuencias, pero en mi opinión, hay que rebelarse, transgredir y hacer el memo en esa etapa. Hacerlo luego es difícil con dignidad.
    Tema para hablar largo y tendido...

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  12. Opino que tus alumnas fueron majísimas, tú una mujer de gran corazón al adoptar a todos esos animales desvalidos, y que lo de las etapas está muy bien pero es un poco confuso.

    La mayor parte de la gente que conozco sigue viviendo con/de sus padres y saliendo cada fin de semana a emborracharse. Lo llevan haciendo quince años. Otra buena parte anda viajando por todo el mundo sin ataduras de ningún tipo ni ningún plan de futuro. Pareciera que en su movimiento frenético intentan escapar del paso del tiempo.

    Y yo me veo con la ilusión de formar una familia y pienso... ¿me estaré perdiendo algo? ¿Estoy en la etapa que corresponde? ¿Son etapas realmente o son decisiones de como vivir...?

    En fin, confuso, como tantas otras cosas :S

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  13. ¿Que qué opino? Que te adoro, así sin más. Que de mayor quiero tener tu sensatez, tu sencillez, tu todo, así, en general :)

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  14. El gesto de tus alumnas dice mucho de tí. Sobre las etapas... cada persona tiene las suyas, ¿no?

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  15. Vuelvo a comentar en general a los comentarios recibidos.

    Una familia que conozco, cuando su hija cumplió 16 años la dejó celebrarlo yendo a un botellón. Yo no habría dejado a la mía, pero resulta que mi hija estaba allí, en otra provincia, con esa chica pasando unos días y se fue también de botellón, pero como no puede beber, dice que lo pasó regular, viendo cómo todas las chicas y chicos iban cambiando de comportamiento, se emborracharon unos sí y otros no. Cuando hablé con la madre de esa chica le pregunté cómo se quedaba tranquila. Me dijo que era la edad en que su hija tenía que hacer esas cosas o las echaría en falta más tarde. Me entraron las dudas. ¿Estoy haciendo bien no dejando que mi hija menor de edad no se vaya al botellón? ¿Bebía yo cuando era adolescente? Sí, incluso con 13 años me tomaba alguna vez un cubata muy rebajado, aunque no estaba prohibido y nunca me emborraché. ¿Por qué nos quejamos de la rebeldía y las locuras de la adolescencia de hoy si es una etapa que les toca vivir?

    Creo que conviene reflexionar sobre todo esto y es muy difícil decidir sobre lo que se puede permitir y lo que no, o sobre qué comportamientos se deben redirigir o no.

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  16. Candela, gracias por el comentario que me has dejado en el blog sobre tu experiencia.

    Trabajo en una empresa grande en la que hay todo tipo de personas, las que respetan y las que no, como en todos los sitios. Me consta que cuando han comentado sobre mí ha habido gente que ha pedido respeto en general y personas que sin ser amigas mias han salido a defender mi postura.

    Y, por encima de todo me quedo con tu última frase, cuando la relación no ha ido bien no te respetas ni tú misma.

    Gracias (de nuevo) por compartir tus pensamientos y experiencias conmigo.

    Un abrazo

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  17. Sabes que no viví mi adoelscencia cuando tocaba y después de los veinticinco hice algunas de las cosas que no tocaban y que me había saltado. No siento, sin embargo, que haya hecho el ridículo, después de todo para mi hubiera sido peor no haber pasado por esasexperiencias nunca, eran importantes para mi.

    Respecto a lo del botellón... créeme... cuando viví mi adolscencia extemporánea la parte de consumos de sustancias legales e ilegales fue la menos importante. Digamos que si fui a terapia de adulta no fue por ese tipo de déficits, así que dudo que Maya quede traumatizada de por vida por no ir de botellón cuando tenía 13 años...

    besitos

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  18. Los dos temas que nos presentas son muy interesantes. En relación a lo de los animales domésticos, estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Isabel: si no tenemos el valor de asumir que todos algún día se irán (incluidos nosotros) dejando tras sí un rastro de dolor, no seremos capaces de experimentar la alegría de compartir la existencia con seres vivos que nos enriquecen.
    En cuanto a lo de las etapas no quemadas, para mí es como no haber estudiado griego clásico en el bachillerato: ya nunca más es el momento... porque tenemos infinidad de otras cosas prácticas que aprender y es difícil encontrar un hueco para el estudio de una lengua muerta. Pasamos por las etapas con todas las consecuencias y la mayoría de nosotros, por uno u otro motivo, deja de vivir cosas que nunca mas volverán. Salir en pandilla a los 60 nos proporciona vivencias diferentes a las que tienen los jovenes de 17 años en esas mismas circunstancias. Debemos asumir que nuestro paso por la vida no es perfecto y que, aunque nos hayamos dejado cosas sin hacer, siempre podremos aprovechar al máximo lo que la vida nos vaya ofreciendo conservando ante todo nuestra dignidad personal.
    Por eso hoy he decidido no salir a ligar por la noche, jaja. Un abrazo

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  19. Más luz después de vuestros últimos comentarios, añadida a la de los anteriores. Ni la menor duda de que en cada etapa podemos hacer cosas correspondientes a otra, eso ya lo tenía asumido por el inmenso respeto que le tengo a la libertad, y si no, que me lo digan a mí cuando me subo al tobogán (cuando no me ve nadie, porque creo que está prohibido a menores de 10 años) y me lanzo a veces muerta de miedo (hace poco me quemé un dedo por la fricción con el borde para intentar frenarme), otras veces a lo loco (y me duele el coxis un mes, porque aterrizo de mala manera). Lo que sí es cierto es que fuera de tiempo no se viven las cosas de la misma manera, a veces hasta resulta imposible vivirlas, como dice Alicia, porque otras cosas llenan el hueco correspondiente al tiempo de ahora y no queda espacio para los anacronismos.

    Tengo pendiente algo que dejé sin poder hacer en la infancia: jugar con coches teledirigidos. Me moría de envidia cuando vi los primeros que llegaron a manos de algún niño de mi pueblo y me dije que cuando pudiera tendría uno. Casualmente hemos decidido comprar o construir uno, aquí hay pistas donde echarlo a correr... Disfrutaré y aprobaré esa asignatura pendiente, pero ¿disfrutaré igual a como lo habría hecho entonces? ¿Significa esto que todos los caprichos de la infancia o adolescencia deben ser satisfechos? Esto va en contra de lo que pienso, sin embargo... lo básico de cada etapa vital sí creo que tendría que ser satisfecho. ¿Y qué es lo básico?

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  20. qué bien que tengas esa sensibilidd con los animales, me encanta Violeta tan esmirriada... lo de las estapas estoy contigo , sino las vives en su momento, luego resultan patético..pero

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  21. Prefiero pensar en la perspectiva de las necesidades: si lo necesitas... pues, ¡adelante! Hay etapas no vividas que nunca necesitas vivirlas y otras, incluso vividas, que tienes necesidad de volverlas a vivir.

    Creo que la necesidad es más imperiosa que incluso el ridículo y que algo es ridículo porque como tenemos todo tan etiquetado, estereoripado y controlado y categorizado, pues salirse de la norma es hacer el ridículo.

    El pañal aparece en dos etapas de la vida, ah... pero sólo en una es digna. Menos ridículos y más practicidades y sobre todo, sobre todo, más coherencia con una misma.

    Por cierto, me ha conmovido el aprecio y la empatía de tu alumnado.

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  22. Candela, viví mi adolescencia a tope y la recuerdo como una etapa llena de sensaciones, (de felicidad y desesperación) - pero ay! cuando mis hijas entraron en esa etapa sufrí muchísimo. La primera vez que me mintieron, la primera vez que alguna llegó oliendo a alcohol, etc. Pero se ha de ser curioso y probar cosas y experimentar. Recuerdo el consejo de un buen amigo: ya sólo te queda esperar que beban, pero lo justo, f--n, pero lo justo, se droguen, pero lo justo. Es duro, pero es lo que toca. Aunque parezca arriesgado, toda la educación anterior que les has dado al final los protegerá y acaban siendo buenas personas al hacerse adultos.
    Lo de vivir las cosas a destiempo, supongo que dependerá de cómo se percibe cada una a sí misma. Pero no tenemos más vida que ésta y ¿quién tiene la potestad de decidir qué es ridículo y qué no lo es?

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