20 agosto 2010

Ectoplasta. El desenlace

Quien llegue hasta aquí, que no se pierda los comentarios-desenlaces del post anterior. Son pocos pero divertidísimos.

Durante la semana que tardó Manolo en venir, ni que decir tiene que mantuvimos nuestras medidas de seguridad y que además coloqué una lámpara en la escalera de bajada. De haberse materializado la ectoplasta no podía ser lo mismo verla en todo su esplendor que desdibujada en las sombras, como aquella primera vez.

Aparte de eso, cuando intuía su cercanía, bajaba al sótano para ver si tenía allí su tractor -un todoterreno oscuro como ella, con el que invade parte de mi plaza de garaje-. Varias veces llamé a su puerta -la de verdad- para avisarle de la inminente visita de Manolo, pero nunca abrió. Le dejé varias notas debajo de aquella puerta pidiéndole que me confirmase que tal día y a tal hora se encontraría en casa o, de otro modo, que me dijese cuándo. Como se acercaba el día D y la hora H, pensé que quizás mejor dejarle las notas debajo de la puerta enana. Resultado: cero.

Manolo: No puedo quitar esa puerta, porque nos metemos de patitas en su casa.

C: Ella está ahí, la intuyo, pero si no se materializa pasaremos a la alternativa B: Hacer un muro de ladrillo y cemento justo a este lado de la puerta enana, aunque se pierda un trozo de mi cuarto de baño.

Manolo: Sí, esa es la única solución, pero tiene mu malafollá la cosa, con lo fácil que sería... Y además, ¿para qué quiere la tía tener una puerta en su piso que, si la abre, se da de narices con un muro?

C: Por joder.

Manolo: ¿No tiene otra manera más agradable de hacerlo?

C: No.

Manolo: ¿Te tiene manía por algo?

C: Sí, por frustrarles un timo.

Dejo a Manolo con sus ladrillos y mezclando su cubeta de cemento y me subo arriba. Al cabo de unos minutos Manolo grita:

¡Candelaaaaa, hay una señora en el baño!

Bajo corriendo y la veo allí en mitad, dando instrucciones. "No puede hacer el muro tan cercano a la puerta, porque esa parte del cuarto de baño desde la puerta a medio metro más allá me pertenece. Fue un trozo de piso que yo le cedí a mi hermana cuando construían el edificio".

Manolo la mira con la boca abierta, con la paleta en una mano y un ladrillo en la otra. Rompo el hechizo y le digo a Manolo: "Procede como estaba previsto, ni puto caso". Manolo, que no sabe que está tratanto con una ectoplasta, intenta convencerla de que lo más adecuado para ambas es que se retire la puerta y que se haga un muro en su lugar. Le promete que le dejará su parte bien enyesada y pulida y que, incluso, se la pintará. La ecto se da la vuelta con un coletazo de dignidad y desaparece en el más allá. Eso significa NO.

¡Ostia, se me ha secado el cemento!, se lamenta Manolo, tirando en un saco la pasta endurecida y procediendo a hacer otra nueva. Vuelvo a mis cosas y al rato oigo un rifirrafe en el baño. Bajo.

"¡Quiero la parte de la manivela que da a ese cuarto de baño!", le ordena la ectoplasta. "Pero si quito esa parte, la manivela se cae del otro lado", le contesta Manolo. "¿Está usted sordo? Repito ¡quiero YA esa parte de la manivela!". Manolo deja lo que está haciendo, se pasa al más allá y desatornilla la manivela. Le entrega "mi parte" y la suya se queda en tenguerengue. Se cierra la puerta enana y la ectoplasta se queda al otro lado. Manolo tira de nuevo la cubeta de cemento seco, prepara otra y se dispone a partir ladrillos y levantar el muro dentro de mi cuarto de baño. Voy viendo subir el tabique y por dentro me voy cagando en to lo cagable. ¿Se puede ser más gilipollas? Se ha quedado con una puerta enana en su pasillo, con un agujero en lugar de la manivela, y todo por joder de la única manera en que puede hacerlo. Pero ¡por fin tendré algo de intimidad!

Cuando el muro se alzaba como metro y medio (lo sé porque era casi tan alto como yo), de la otra parte asoma el flequillo de la ectoplasta. "Lo he pensado mejor, quite la puerta y haga el tabique en su lugar". ¡Bingo!


Martillazos y cascajo al saco. Unas horas más tarde, estaba resuelto el problema de la puerta enana. Manolo tuvo la precaución de anular el interruptor de la luz que había en el más allá. La ectoplasta siguió ejerciendo de tal, pero eso ya forma parte de otras historias.

13 comentarios:

  1. Yo es que me he quedao sin palabras tras leer el anterior post y los comentarios. GEnsanta qué historia mari, ¡qué historia!

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  2. Te leo siempre y desde tu casa voy a otras. La verdad es que una no pasa un día sin asombrarse de la propia especie, hay cada una... más de dos!!!.Surreal como la vida misma, en una película hasta nos podría parecer un disparate de clase B y no, la realidad supera la ficción, que gran verdad.Un beso

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  3. Pero... ¿¿de verdad pasó todo eso?? Madre mía, ¡¡es que no me lo puedo DE creer!! :P

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  4. Candela, no sabes la de gracias que doy por que esto te haya pasado a ti, por que sino le hubiese pasado a mi medio pomelo y por adhesión, a mi misma.

    Yo creo que tú debes de ser un poco de su gremio, por que os pasan unas cosas....

    :D

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  5. Jajajjajaja, vaya tela con la ectoplasta.

    Insisto, tus historias son purititos guiones de cine, jejjee.

    Besos pa mis cu-everas ;)

    noche

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  6. ayyyyyyyy y quea gusto que estas ahora sin compartir el baño jejejee.¡cómo pasa el tiempo! y para bien.

    mil besos

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  7. pero, ¿ya está? ¿no traspasa las paredes? pues vaya mierda de ectoplasta. jajajaja

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  8. que ocasión perdisteis Manolo y tú, de emparedarla con la manilla en la boca! Yo pondría una cestita con ajos en la puerta..

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  9. * Tantaria, tendrías que haberla visto cuando viniste. Habría sido un encuentro de interés turístico :)

    * ¡¡Hola, fiorella!! Parece ficción pero es real y lo que es más "divertido": ¡ahí sigue haciendo de las suyas!

    * Encantada, te lo puedo DE jurar que pasó todo eso jajajaja.

    * Ender, la decisión de mudarme a este piso (me hacía muchísima ilusión) trajo unas consecuencias, entre ellas esa. Aquí vive gente majísima pero otra es rara, rarísima, que parece sacada de novelas de terror o de humor de lo absurdo.

    * Besicos, nocheeeee! Una pena que en vuestra visita turística os perdiérais este bien de interés cultural (o científico) jajajaja :))) Besicos también para ti de las Q-everas :)))

    * Mam, pero al otro lado del muro.... tachánnnnn... (suena música de misterio). Además, mam, como no llegué a pintarlo, a veces me da como que quieren salir las caras de Bélmez jajajajaj.

    * Güertana, calla, calla, déjala en su lado.. La última fue quejarse por nuestros TACONES, jajajaj juajuajuajua jijiji... Tacones ajajajajaj.

    * jajajajaja Ter_cera jajajajajajajaja, qué bueno, emparedarla con la manilla en la boca jajajajajajajjajaja No se me había ocurrido lo de los ajos, pero no es mala idea, porque cuando está en casa, juro que por el muro se filtra un olor extraño, por eso sabemos que está. Los ajos por lo menos para disfrazar ese olor :(((

    *

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  10. jjajajaa, que post, original y genial
    vaya cosas te pasan

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  11. ay mi niña... qué historias te suceden... menos mal que terminan bien, a que si?

    besitos

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  12. *Guada y Pena. ¿Lo mismo dejarían de pasarme esas cosas si me volviera un poco más agresiva...? Quién sabe. De momento sigo pacífica jeje.

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  13. Pero si es una bonita historia con final feliz... Ya lo dice el dicho: "Vale más tapia en mano que ectoplasma volando"

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