04 agosto 2010

Diario de una hipocondríaca I


Creo que estoy pasando por un ataque agudo de hipocondría. Mientras se me pasa o se confirma que tengo una enfermedad tres veces mortal, iré contando mis historias.

Tenía mi hija mayor un año. Un día la tenía cogida en brazos y jugando me dio un cabezazo en el pecho izquierdo. Me dolió. Al día siguiente me seguía doliendo. Me hurgaba con los dedos en el punto doloroso. Volví a hurgarme cien veces al día durante varios días, hasta que, por fin, surgió una protuberancia apreciable al tacto, ¡ayyyy, ya lo decía yo, que esto era grave! Fui al ginecólogo. Mire, resulta que mi abuela acaba de morir de cáncer. ¿De mama? No, de colon. ¿A qué edad? No sé, sesenta y tantos. Ya, a ver, vamos a ver ese bulto... ¡ya, ya lo tengo! Ummmm, ya tengo el diagnóstico: ¡Te has tocado tanto que te has inflamado una glándula! Ya, pero mi abuela... ¡Tu abuela no tenía 20 años!

Con esa manía de autoexplorarme, una vez me descubrí un bulto debajo del costillar derecho (ya sé que costillar suena a cerdo, pero las costillas eran mías). Estaba duro, pero cedía a la presión. Primero no me dolía, pero luego sí. Fui al médico: Doctor, mire, es que tengo un bulto aquí. Me palpa y me dice: Sí, hija, es tu costilla flotante.

...continuaré...

16 comentarios:

  1. candelaaaaaaaaaaaaa, deja de tocarte, ajjajajajaa.

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  2. No te rias, Candela. Lo mismo que has contado tú me pasó a mí. Mi esternon acaba en una gruesa punta redondeada. Un día durmiendo puse la mano encima justo y al despertar me dije me ha salido un bulto. Una semana estuve triste, pensando que mis días estaban contados. Ya una noche desesperada me fui a urgencias pensando que si me decían que estaba muy avanzado me venía a casa y no se lo diría a nadie.
    Me tocó una doctora. Me dijo te has palpado mucho verdad? Le dije desde que me lo noté. Y me contestó pues no te toques más el esternón y tomate estás pastillas para el dolor y tu tumor psicológico.
    Aún a veces me lo palpo y quito la mano rapidamente. Yo tenía 29 tacos. Jajajjaja.
    Que vergüenza.
    Un saludo.

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  3. ay que me parto!!Confundiste una costilla con un tumor? JAJAJAJAJAJAJJAAJJAAJAJAJAJAJA. (Infinito ja)

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  4. ¿Dónde queda todo aquello de conocernos el cuerpo? Ejem...

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  5. Virgen del amor verbal! pero no busques, ¡alma de cabello! que tanto buscar, tanto buscar.... Mejor busca en todos los bolsillitos de la ropa de tus armarios, que seguro que te encuentras un billetito o unas moneditas y eso da mucha alegría. Yo lo hago cde vez en cuando, y debe ser que mi otro yo los deja aposta para que luego los encuentre al cabo del tiempo. Como me animo a mí misma mismamente, ¿tás fijao?.
    Es muy fastidioso cuando la cabeza no deja de urdir y elaborar. Procura no darle alimento a la alimaña de la irrealidad. Beso

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  6. Si yo te entiendo, te preocupas mucho, desconoces qué son todas esas cosas y además para alimentar la angustia no vas al médico corriendo, sino que esperas hasta que te has autoconvencido de que es algo malomalísimo.

    Y no sé yo si es peor que una sea hipocondriaca o lo sea su madre. Porque según la mía, mi neuralgia del trigémino va camino de convertirse en un tumor cerebral...

    Hala!! que todo quede en hipocondriatitis aguda!!

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  7. No toques, ¿por qué tocas?...
    El único bulto sospechoso nunca se sospecha...así que mejor busca en los bolsillos como dice Jirafa. :)

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  8. Jajajajajajajaja.. ¡¡qué buenooooo!!! Dí que si.. “más vale prevenir....” aunque el médico se descoj***...

    Un besazo!

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  9. Con lo sensata que eres tú, Candela...!
    En mi especialidad hay un dicho: "No se encuentra lo que no se busca, y no se busca lo que no se conoce". ¿Pa' qué quieres saber más que nadie...? Jajajajajajajaja... no te toques más, alma mía!!!

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  10. Vuelta al trabajo, ¡ya!. Un abrazo.

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  11. Debe ser algo kármico... mi madre hipocondriaca, mi suegro hipocondriaco, mi güera casi hipocondriaca (se defiende, se defiende), mi hermana que por allí va y ahora tú también?
    Lo malo del cuento es que a toro pasado todos nos reímos de sus males pero mientras tanto sufren como si los tuvieran...

    besitos

    p.d. Tú síguete tocando, que todos los hipocondriacos que he conocido se han muerto de viejos y en su cama después de haber enterrado a todos los de su quinta...

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  12. Me acuerdo del día en que mi novia descubrió su costilla flotante. Vino con cara de costernación y me dijo muy bajito: "tía, me ha salido ALGO". Yo se lo toqué y me asusté bastante. Nos cogimos de la mano y pensamos largamente qué podría ser, las dos con un sudorcillo frío recorriéndonos la frente. Hasta que nos dimos cuenta de que yo también lo tenía... ¡jajaja!

    Si es que nos enseñan anatomía con diez años. ¡Cómo no se nos va a olvidar...!

    Me parto :P

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  13. La verdad es que lo cuentas de una manera tan divertida, que hasta me he sonreído, pero la verdad que tiene que ser jodido ser una persona hipocondríaca, me imagino que dependerá de la persona y de los que le rodean la manera de afrontarlo.

    Un beso

    noche

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  14. jajajajaja digo lo mismo: deja de tocarte chiquilla!

    Besos.

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  15. ¡Qué gracia! No te darías con ninguna crema antiinflamatoria, no?

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  16. Pues mira, por una parte, todos los hipocondríacos tienen más probabilidad de esperanza de vida alta... no dejan de chequearse... pero por otro ... criatura qué estrés no? . Yo no necesito ser hipocondríaca ya me lesiono yo solita. ( ahora que nadie nos oye, te diré que la costilla esa que tú te toqueteabas... yo me la rompí en un ataque de tos... y me dolía según la postura y nadie me creía... jejeje
    * la palabra de verif. es "press"
    jijiji

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