13 agosto 2010

Lo que hace por ti un aplauso, un abucheo, una orientación o nada


Estoy segurísima de que escribí este post en otra ocasión. Además recuerdo el comentario que hizo Marcela, pero hoy he ido a buscarlo porque necesitaba algo de él y no lo he encontrado. De modo que volveré a contar aquel experimento. Tiene mucho que ver con mi post anterior Cuando no sabes por qué un día ya no existes y sobre la desorientación que produce el sentir que se nos ignora.

Éramos un grupo de unos veinte profesores y profesoras que asistíamos a un curso sobre inteligencia emocional. Junto con otros dos, uno para prevenir el estrés en el profesorado y otro de teatro, son los tres cursos para profesores de los que más he aprendido como persona... y l@s profes somos personas, aunque se olvide con frecuencia.

Aquel curso sobre inteligencia emocional estaba impartido por un psicólogo del que tomé nota por si alguna vez tenía necesidad de él y se llama Paco Morales. Uno de los muchos experimentos que hicimos en aquellos días no supimos qué objeto tenía, fue un misterio mientras lo realizábamos, sólo teníamos instrucciones sobre cómo actuar, pero las conclusiones que obtuvimos al final fueron claras y unánimes.

Cuatro profesores tenían que salir fuera del aula donde hacíamos el curso. Los demás nos quedábamos dentro y recibíamos instrucciones del psicólogo. Hicimos según nos dijo.

Hizo como 15 o 20 bolas de papel y buscó la papelera antes de llamar sucesivamente a los "conejillos de indias" que se habían quedado fuera.

Primero

Hizo pasar al primero de los que estaban fuera. Tenía que visualizar el lugar en donde se encontraba la papelera, a unos tres metros de distancia. Después le vendaría los ojos y tendría que encestar a ciegas el máximo número posible de bolas. A ese primero el público (los demás que estábamos allí) tendría que orientarlo, si acertaba con un ¡bien!, si erraba con ¡un poco más a la derecha! ¡uyyyy!, ¡casiiii!

Terminado el recuento de bolas encestadas, se le hizo salir fuera de nuevo y se hizo pasar al siguiente.

Segundo

Tenía que hacer lo mismo que el primero, pero en este caso, hiciera lo que hiciera teníamos que abuchearlo en cada tirada, acertara o no. ¡Buuuuhhh!, ¡qué mal!, ¡no das ni una!... Cómo se esmeraba el chico. Si tiraba a la derecha, a la siguiente desviaba el tiro a la izquierda, pero parecía que no daba ni una.

Tercero

A ese había que aplaudirle las tiradas, acertara o no. ¡Qué entusiasmo en el público! ¡Qué chulería se le puso al tirador! Ya las tiraba incluso de espaldas o haciendo saltos mortales. El resultado era siempre el mismo: la aclamación y el fervor popular.

Cuarto

Pasó el cuarto, se le explicó lo que tenía que hacer, encestar con los ojos vendados. Mientras tiraba sus bolas el resto de quienes estábamos allí de público tenía que permanecer en absoluto silencio. Ni una palabra, ni un ánimo, ni una orientación, ni un abucheo. Silencio absoluto.

Tiró la primera bola. Silencio. Imaginamos que cuando estuvo fuera del aula habría oído los gritos que dedicábamos a sus anteriores compañeros en el experimento.

Tiró la segunda bola. Silencio.

A la quinta o sexta bola estaba visiblemente nervioso. Ya empezó a preguntar ¿Pasa algo? ¿Estáis ahí? ¿Pero qué pasa? Al terminar sus tiradas y quitarle la venda, casi lloraba. Tardó bastante en recuperarse.

Resultados

Cuando el último terminó, pasaron todos adentro. Ya se había hecho el recuento de bolas acertadas para cada uno. El psicólogo puso los resultados en la pizarra.

¿En qué orden quedaron?

El de mayor número de aciertos fue el primero, seguido a buena distancia del segundo y el tercero, que estaban casi empatados. El gran perdedor fue el cuarto, el ignorado. Después había que sacar conclusiones del experimento.

En especial para Chris

20 comentarios:

  1. ¡Qué bueno y qué gran verdad! ¿Será por eso que estoy aquí?. Un abrazo.

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  2. recuerdo esta anécdota y juraría que ya la escribistes. Está claro el bien y el mal que nos pueden hacer los demás con tan solo sus miradas, palabras, actos.....y por la falta de estos.

    Somos seres sociables y vvimos en sociedad, una sonrisa nos da la vida, un desafecto es una patada en el culo.

    ue buen refrán el de "no hay mayor desprecio que el no hacer aprecio"

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  3. "No hay mayor castigo que la indiferencia"... lo dice el refrán... Con los de Infantil, siempre canto una canción en la que deseo buenos días uno por uno... "y tú, y tú, y tú..." mirándoles a los ojos. Creo que nos acerca.

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  4. el mayor castigo es el silencio, creo que la otra vez comenté que yo prefería que mi madre me diera un cachete o me tirara la zapatilla antes que me ignorara, eso no lo aguantaba.

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  5. escribiste esta anécdota y otra que me impactó tanto que he recordado siempre e incluso contado por ahí: la delos papelitos en la frente donde ponía "ignorame" sin que la que lo llevaba lo supiera, que casi le costó un ataque de ansiedad...

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  6. Este experimento está un tanto manipulado para sacar las conclusiones buscadas, al primero se le ayuda y claro que si recibimos ayuda las cosas salen mejor, el problema es que el resto interpreta que esa la actitud que se va a tener con ellos, por eso los resultados son los esperados. Si repetimos el experimento con conocimiento de las diferentes actitudes, qué pasaría, estoy segura de que los resultados variarían y de que la indiferencia no tendría tan malos resultados como el engaño e incluso al que se le ayuda lo haría mejor o peor en función de la confianza que tuviera. Lo que quiero decir es que las reacciones que tenemos ante la actitud de los demás van a estar ligadas a nuestras experiencias.
    ¿se nota que le tengo una poca manía a los psicólogos?

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  7. Pobre persona la cuarta en el experimento. Si no es necesario, creo, para darse cuenta que la indiferencia de nuestra presencia y de nuestros actos para los demás es no la mejor lección, sino lo más humillante que se nos pueda hacer al alma de cada uno. Es algo tan degradante. Pero, en fin, aquí estamos todas charlando y, deberíamos preguntarnos cuánmtas veces lo habremos hecho y no sólo nos los hicieron.
    Un saludo.

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  8. Este año nos han hecho el mismo experimento en un curso, solo que en vez de encestar bolas, había que dibujar en una pizarra para que los demas adivinasen un concepto. El que lo llevó peor fue también el de la indiferencia.

    La parte mas interesante para mi era como nos sentiamos los que teniamos que hacer de jaleadores-abucheadores-ignoradores. La verdad, te das cuenta que enmascarado en la masa eres capaz de ser mas falsa, mas cruel y mas cabrona que en un vis a vis. Y al menos en mi caso, cuando hacer sufrir a alguien te sientes mal.

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  9. Nadie tuvo un comportamiento diferente al que indicó el psicólogo?

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  10. Un experimento muy interesante. Creo que cuando lo publicaste yo no te conocía. Lo importante es no ignorarnos a nosotros mismos y conseguir que lo que hagan los demás no tenga tanta repercusión en nuestras vidas. Un beso

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  11. En estos experimentos supongo que pasará como con todo, que si el universo de los que se someten a ellos se amplía, los resultados también serían mucho más variados. Las personas no reaccionamos todas igual a un mismo estímulo ni en una misma situación. Establecer generalidades es ir camino de identifcar como "normal" la respuesta de una mayoría, y ahí es donde empiezan a tocarme los cuernecillos. Estoy con Casta, hubiera sido mejor analizar el comportamiento de la masa colaboracionista!.

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  12. no me extraña el resultado, a veces la actitud de los demás nos beneficio o perjudica dependiendo del caso, pero si sabes de antemano cual va a ser la actitud el resultado es distinto y a veces tu misma puedes cambiar la actitud
    me gustan los experiementos psicológicos se aprenden mucho
    gracias por compartirlo
    besos

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  13. Yo que soy de poco dormir elijo tener el día dormilón justo cuando publicas este post. Soy la leche!!!

    Muchas gracias por el post Candela...

    Duele que te ignoren. Duele no tener ningún tipo de feed back a tu comportamiento. Tal vez porque somos animales sociales. Ya que actuamos con otros, necesitamos sentir que los otros nos respaldan, o que no lo hacen. Pero que al menos se genere algún tipo de respuesta.

    Como me decías ayer...durante el tiempo de las dudas no entiendes nada, te quedas como con el culo al aire. Sólo puedes esperar a tener fuerzas para aprender a pasar, cerrar la puerta (aconsejo que sin portazos) y emprender un nuevo camino.
    Por mi forma de ser siempre me quedará la duda de ¿qué ocurrió para que me ignoraran así? Pero tengo muy claro que ell@s se lo pierden!! Es lo que hay que tener siempre en mente. Que valemos mucho y que habrá gente que sea incapaz de valorarlo.... pues que les den!! Uy, esto último ha sido un portazo ;-)

    Jeje... me pone de palabra squalit. No sé si es el término en latín de escualo, tiburón.... o que esto se piensa que estoy escuálida, lo cual ni de lejos!!

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  14. Se me han venido muchas cosas a la cabeza, al leer este post, pero como ya tengo la mitad de mi cerebro en mi vuelta al aula, me ha volado la imaginación hacia las que ocuparé el curso próximo (D. m.), y a la cantidas de adolescentes que me encontraré a los que les pasa lo que a la mi Marcela, que necesitan que alguien les diga "quién te puso ahí" y hacen lo imposible por llamar nuestra atención, casi siempre de la peor manera posible. Confío en que no se me olvide.
    El experimento, impresionante.

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  15. Yo creo que hay algunas cuantas personas que no necesitan la retroalimentación de los demás para conservar el rumbo y el objetivo.

    Los demás necesitamos en mayor o menor medida la aprobación y la palmadita en la espalda. Lo malo viene cuando se necesita en exceso y no se puede dar paso sin la aprobación de los otros... eso le pasó a mi primo Guillermo y el resultado fue nefasto... en fin.

    besos

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  16. Creo que pasa como en la vida misma.

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  17. Es cierto, no hay nada peor que que te ignoren. Ya lo decían hasta los griegos...

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  18. * Emejota, será por eso que estamos aquí... :)

    * Mam, yo estoy segura de haberlo escrito, pero no lo he encontrado, no sé si andará por ahí escondido o si lo borré :(

    * María, tienes un buen campo en el que trabajar el tú y tú y tú... Seguro que los acerca y que nadie se queda sin su "tú".

    * Sí, Marcela, comentaste eso y sobre el otro post (o parte del mismo) al que se refiere Farala comentaste que te gustaría hacer el experimento en tu instituto :)

    * Así es, Farala. Etiquetas en la frente y una chica a la que no hubo forma de reintegrar a la actividad de tan mal que le supo el haber sido la gran ignorada, porque así lo llevaba escrito en su etiqueta.

    * Güertana, creo que tienes razón. La actitud depende mucho de lo que esperas de los demás y de la experiencia que tienes acumulada (sabiduría), así como de la propia autoestima que no necesita apoyo ajeno o que no resulta hundida por comentarios o actitudes negativas de los demás. En todo caso, pocas personas tienen tanto poderío o tanta independencia social como para retraerse al efecto que le producen otras.

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  19. * Isabel, siempre hemos hecho algo así, y por supuesto alguna vez nos lo han hecho también. Cuando te lo hacen lo pasas mal y cuando eres tú quien lo hace, por lo general o ni te diste cuenta o consideras que es lo mínimo que se merece.

    * Sra. Castafiore, has mencionado uno de los temas en los que pienso muchas veces: el poder que nos atribuimos enmascarados en la masa y la crueldad que puede surgir de ahí, como si realmente fuésemos así de crueles pero no ejercemos si se nos ve el careto. Me ha gustado leer esa última frase sobre ti misma :) Un beso.

    * Siempre anónima, no, nadie tuvo ningún comportamiento diferente al que "posteriormente" indicó el psicólogo. Nadie sabía de antemano cuáles eran los comportamientos que nadie iba a tener por la influencia de terceros.

    * Alicia, eso puede alcanzarse con bastante madurez, lo que no tiene que ir necesariamente relacionado con la edad. Realmente es cuando has adquirido (o la tienes "de fábrica") una buena dosis de autoestima y de inteligencia emocional. Sería lo deseable llegar a ese punto en el que no tenga tanta repercusión en nuestras vidas un comportamiento ajeno.

    * Jirafas, si alguno de los conejillos de indias hubiera sido poco influenciable por la masa, el resultado habría sido distinto. Pero no creo que fuera casualidad el resultado, lo que me indica que una buena mayoría de las personas nos sentimos afectadas por lo que nos digan de nosotras mismas. El comportamiento de la masa es mucho más desconocido (hay menos cosas publicadas al respecto) y su estudio puede arrojar muy buenos resultados sobre quiénes somos cuando usamos máscara (o cuando nos ocultamos entre la masa, que es lo mismo).

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  20. * Guada, los experimentos psicológicos hacen pensar (y bien analizados y reflexionados hacen aprender). ¿Qué habría pasado si al "ignorado" le hubiera importado un pimiento el silencio de la masa? Que se habría guiado de oído (y no de corazón) y habría acertado muchas bolas más. Conclusión: Que nos importe un pimiento la influencia ajena, como el cuento de la rana sorda. ¿Fácil? No tanto, pero deseable.

    * Chris, quizás esas cosas nos pasen porque tenemos interiorizado desde toda nuestra vida y desde la de los ancestros que hay que dar una buena imagen, nos esforzamos por darla. "Imagen"... no es lo mismo que ser buena gente sin esperar contraprestación, sino ser buena gente (aunque no se sea) para esperar aprobación. Por eso, estoy con Casta y Jirafas en que sería importante estudiar el comportamiento de cada individuo dentro de la masa. Ese o esa persona, enmascarada su voz y sus formas en un grupo grande, no tiene miedo ni espera nada sobre "sí" de los demás. Es "masa".

    (Me encantan las palabras de verificación, como si nos dijeran un secreto al oído jajaja).

    * Mármara, ya pensando en la vuelta al aula... como yo misma. Ya tengo instalado el pellizquito de la niña que llevan por primera vez a la guardería :)))

    * Pena, así es. Con mayor o menor intensidad se espera una respuesta a algo que hacemos ante las otras personas. Llevado al mundo de los blogs: ¿Os imaginais un post que escribe una persona que suele tener una media de 40 o 50 respuestas y que en esa ocasión no recibe ni una? Lo primero que piensa es que algo pasa. Si es más optimista pensará en un problema técnico, pero puede pensar otras cosas peores :)

    * Dintel, supongo que sí.

    * Nefer, tal vez porque es lo que hemos aprendido, que tenemos que ser visibles y que se note, tener importancia, pasar por la vida dejando huellas... Estaba aquella frase que decía: Que hablen de mí mal o bien, pero que hablen.

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