31 agosto 2010

¿Por qué hablan en voz baja los ingleses?


Cuando era pequeña era raro ver por el pueblo a personas extranjeras, tanto que cuando veíamos a personas muy rubias y que hablaban bajito entre ellas salíamos corriendo diciéndoles a todos cuantos encontrábamos a nuestro paso “¡Ingleses, hemos visto ingleses”! Daba igual de qué nacionalidad fueran. Como los españoles somos gallegos en la América latina, los extranjeros eran ingleses en mi pueblecito granadino.

En mi pueblo no había personas rubias, solamente algún bebé a quien, apenas cumplía tres o cuatro años, se le iba cambiando el color del cabello hasta volverse castaño. Los rubios y las rubias adolescentes y adultos de mi pueblo tenían la piel blanca, los ojos de cualquier color y el pelo castaño, por más que las madres se lo hubiesen aclarado durante años con camomila pretendiendo conservar aquel tono rubio-inglés que tuvieron en la primera infancia.

Hablar bajito, esa era otra característica de los “ingleses” que alguna vez caían por mi pueblo, seguramente por azar. Cuando chapurreaban alguna pregunta en español a los lugareños o lugareñas pidiendo información para llegar a algún sitio, lo hacían en voz baja, dulce, melodiosa. Entonces, como eran ingleses y no iban a entender bien las respuestas, se les gritaba. Sí, mucho más alto de lo que la gente ya de por sí hablaba en el pueblo. Se le daban las indicaciones gritando y gesticulando a partes iguales: “USTÉ VE LA PRIMERA CALLE ¿NO? PO EZA NO. LA DE DEPUÉ TAMPOCO. LA OTRA YA ZI. ALLI USTÉ PREGUNTE A OTRO QUE YA LE DIRÁ PA MAYOR CERTECIDÁ" (Esa última palabra no se usaba en el pueblo, era por demostrar culturón). Así, a voces, podrían entender perfectamente idioma, dialecto y argot.

Me preguntaba yo por aquellos tiempos por qué hablaban tan bajito los extranjeros, incluso aquellos niños y aquellas niñas, todos delgados y rubios. El caso era que me gustaba escuchar esas voces. Yo misma nunca hablaba en voz demasiado alta, a pesar de que en mi familia se hablaba “como Dios manda”, pero mis padres y el resto de mi familia solían excusarse en mi lugar argumentando eso de “es muy tímida”. Primera conclusión que saqué de mis investigaciones: los “ingleses”, aparte de delgados y rubios, son tímidos.

Con nueve o diez años averigüé que había otras nacionalidades. También el turismo se fue extendiendo breve pero progresivamente por el pueblo, llegando incluso a ver a un chico negro una vez. Fue un notición cuando fui a contar a todo el mundo que acababa de ver a un hombre negro. ¿Dónde? Por allí. Y allá que iba la gente a ver aquella novedad. ¡Como en las películas! decían. Nos sentíamos ya tan cosmopolitas… Ya supe que había extranjeros rubios, castaños, morenos y hasta negros, casi siempre delgados. Pero eso sí, los forasteros –como llamaban en el pueblo a los extranjeros- siempre hablaban en voz baja. No podía ser que tanta gente fuese tímida. Tendría que ver con la constitución de las cuerdas vocales, quizás menos desarrolladas que las nuestras. Esa fue la aproximación a la segunda conclusión de mis investigaciones así como a principios de la adolescencia.

Pero la respuesta final –eso creí yo- la obtuve una noche de verano cuando estaba toda la familia –padre, madre, tíos, tías, abuelo, abuela y yo misma- sentados en el patio de mi abuela alrededor de una mesa comiendo pimientos fritos y gazpacho. Allí mi tío dijo la frase: “La gente que habla bajo es porque tiene algo que ocultar”. Así pasé algunos años, considerando que la gente de mi pueblo, la gente andaluza y en general la gente española, era gente sana, que hablaba a voz en grito para que los demás supiesen que en su vida no había secretos, contubernios o intrigas.

Quién sabe si no es esa la explicación de base que tiene el hecho de que la gente de aquí hable tan alto, que cuando te sientas a tomar algo en una terraza te tengas que enterar sin querer de que el de la mesa de al lado hizo la mili en Zaragoza, de que a su suegra la hayan operado de hemorroides y de que el niño quiera un helado de vainilla. Gente sana que no tiene nada que ocultar. Que esa especie de convencimiento tan extendido, se haya ido convirtiendo en costumbre sin ni siquiera reparar en por qué se hace. Cuando viajé a Suecia, en un restaurante estábamos sentados dos italianos y una italiana, otro español y yo. El restaurante era grande y lleno de gente, pero no se oía una mosca, excepto de nuestra mesa. La gente nos miraba con cara de fastidio. Un italiano dijo otra frase clave: "Estos son unos reprimidos, viva la alegría hispano italiana". Ea, otra conclusión es que la gente que habla bajo está aburrida, deprimida o reprimida.

Para mí que hace falta ir cambiando el chip, porque estamos en el segundo país más ruidoso del mundo y una de las fuentes de contaminación acústica más importantes es la voz humana, el grito para más señas.

19 comentarios:

  1. A mi me pasó igual cuando estuve unos días en Londres, pero por las formas.
    Se notaba quienes eran "españoles" porque cruzaban por el medio de la calle, se metían al metro arrasando por la izquierda, y por el ruido de las conversaciones.

    A mi me parece lamentable que encima el gritar sea motivo de orgullo. Lamentable. Y que encima te suelten cosas como "es que yo soy así y a esta edad ya no voy a cambiar".

    Hace falta mucho silencio.

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  2. Un día entró un joven en el casino de un pueblo de Córdoba. Recién llegado, intentaba darse a conocer y congraciarse con los señores que dormitaban en sus sillones orejeros en el salón en un muy caluroso día de julio. Reinaba el silencio y para arrancar una conversación y hacerse con la concurrencia dijo: uys, que bien y que agusto se está hablando poco.
    A lo que el boticario, abriendo un ojo y con la boca de medio lao contestó,
    - mejón se está hablando ná.

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  3. Totalmente, Candela. Lo de la "pasión latina" y el "ardor mediterráneo" ya cansa. Yo lo sufro a menudo, porque nací y viví hasta los 16 años en Europa. Y lo peor, como dice tak, es que esos modales de paleto ¡son motivo de orgullo!

    Besos.

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  4. jaja, me ha encantado lo de las indicaciones. Amables somos un rato. Ahora ¡anda que justificar las voces y gritos con la sinceridad (callados tienen algo que ocultar)y la espontaneidad - tiene guasa la cosa!
    Entre un ¡cómo estás tía, tanto tiempo, se te echa de menos! pronunciado a grito pelado y una mirada sincera acompañada de una sonrisa me quedo toda la vida con esto último (Será mi ascendencia anglosajona)
    Aquí hay gente que cree que los extranjeros (del norte de Europa)no hablan, no se ríen, no se divierten.
    ¿Recuerdan "Escenas de un matrimonio" de Bergman? ¿Conocéis muchas parejas latinas que sean capaces de hablar durante horas a calzón quitado? Es que chillar cansa.
    Sí puede ser cierto que la educación de los del norte era antiguamente más represiva, haciendo que la gente fuese más reservada y le costara más mostrarse como es - pero creo que en los buenos modales nos dan mil vueltas (esperar a que el otro acabe de hablar antes de comenzar a hablar tú en lugar de hablar más alto, interrumpiendo y haciéndote oir, no imponer tu conversación a los demás, etc.)
    Aquí ¿qué entendemos por discreción, por ejemplo? en el banco te enteras de que el que va delante en la cola está en números rojos porque ya se encarga de decirlo en voz muy alta el el cajero.

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  5. Como forastera solamente puedo decir que por mucho tiempo que viva en España, difícilmente me acostumbraré a hablar a gritos (a pesar de que si quiero puedo sacar un chorro de voz) y mucho menos me gustará el hábito de habar unos sobre otros, quitándose la palabra de la boca todos-juntos-ya. En esos casos frecuentemente me dedico a navegar en mi propia intranet.
    Besitos

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  6. Una explicación posible, digo yo, es que aquí el vino es más barato que en Europa y por eso lo bebemos en más cantidad yclaro, ya borrachos todo el mundo vocea.. pero sí, estoy contigo.. somos muy ruidosos, por estas tierras menos, siempre sabemos cuando hay un peninsular en la mesa de al lado porque grita más que nadie.. jajaj besos

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  7. otra de la características latinas es el jactarse de los errores convirtiéndolos en virtudes: "aquí no necesitamos ser tan responsables, la vagancia es sagrada, sabemos vivir mejor que nadie por eso salimos tanto, la vida nocturna es lo mejor que hay y demás". Así nos va, el tema del ruido cada vez me molesta más y no sé cómo se podría cambiar, pero habrá que ir haciendo algo.

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  8. He de decir que yo hablo bastante fuerte... Hay límites y límites... ¿no?

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  9. Yo también pensaba que los españoles hablabamos alto y todos a la vez, pero se me cayeron los palos del sombrajo cuando fuí espectadora de una discusión de 5 chinos y una china, con los dueños de un local intentando una rebaja en el precio del alquiler. Eso es hablar alto y mezclao. Yo creo que prefirieron bajarles la renta antes de tener que salir corriendo hacia el otorrino con los timpanos reventados.

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  10. Candela....acabo de leer tu post. No me lo puedo creer.... tratamos en parte el mismo tema y yo hasta te menciono en mi post. Er mundo é mu pequeño!!

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  11. * Tak, aborrezco esa parte del tipical spanish, y mucho más cuando he visto que, en efecto, es motivo de orgullo. Lo de "soy así y a esta edad no voy a cambiar" fue lo que me dijo una vecina tipo choni, cuando bajamos a quejarnos del griterío en el patio y ella nos explicó a voces su tesis.

    * jajajaja, sabio boticario. ¿Fuiste tú la que contó lo de la peluquería y el señor que llegó a cortarse el pelo?

    * Olga, desde hace ya un año estoy de orgullo paleto hasta el moño. Se nos ha mudado a la urbanización la créme de la créme de la "gente sin nada que ocultar".

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  12. * Patsy, a pesar de mi ascendencia andaluza, de que tanto mi padre como mi hermano han tenido problemas incluso graves de garganta por la forma de hablar, a mí me gusta decir las cosas en voz baja. En las discusiones suele ganar quien más alto grita. En esos casos yo me retiro. A argumentos puedo tener opción de convencer, a gritos no.

    * Tantaria, ahí me pierdo, pero ahora me pregunto ¿gritarán los llanitos? Todo se pega.

    * Pena, ¿incluso te retiras de los temas de discusión si gritan tus interlocutores?

    * Ico, puede que el alcohol acentúe la tendencia a gritar, pero creo que es algo tan generalizado, tan feo...

    * Marcela, algo se puede hacer. A veces me ha funcionado bajar tanto la voz que casi no se me oye cuando me habla otra persona que grita. En esos casos -a veces- suele bajar el volumen. A mis hijas las he enseñado a comunicarse en voz baja (o normal, según el caso).

    * María, ¿y tu costumbre es algo de eso que se dice que ya no puedes cambiar? ¿Te gusta así?

    * Castafiore, ¿eran chinos o japoneses? Creo que los últimos son los más gritones, antes que los españoles incluso. A lo mejor es que no metieron en la estadística a China. pero justo en el piso de abajo del mío vive una amplia familia china, con tropecientos niños y niñas. Son los únicos que no gritan en toda la comunidad. Son de un silencioso...

    * jajajaja, Chris, ya he leído y comentado tu post. Qué maja la gente gritona grrrrrrrrrrr.

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  13. He de confesar que paso vergüenza ajena cuando en cualquier capital europea te paseas por las calles principales y oyes un griterío. Invariablemente son españoles que viajan en grupo o que han topado con otros españoles y están haciendo "patria chica"

    Eso, y la costumbre de hablar en el cine como si estuviéramos en el salón de casa son dos temas que me pueden...

    Pena!! me ha gustado tu idea de conectarte a tu propia Intranet en mitad de todo el bullicio. La pondré en práctica!

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  14. Bueno, no todos... los hay que revientan bares tras determinados partidos de fútbol...

    Uffff, no me hagas mucho caso hoy que estoy espesita...

    Besos, guapa!

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  15. Pues si Candela, tiendo a hablar cada vez más bajo entre más enojada estoy... y muchas veces, por no decir casi todas, he terminado por abandonar una disacusión porque me niego a seguir los argumentos emitidos a chillidos. Cuando la cosa baja de volumen les suelto alguna bomba verbal que no saben de dónde ha salido... "ahhhhh, pensé que eras muda!" :)

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  16. Yo hablo fuerte por una pérdida de audición, para que se me oiga en clase, por proyección de voz... ¡pero no en lugares silenciosos! A mí no me molesta que las personas hablen fuerte porque yo las oigo mejor. Ahora, tampoco me gusta que los de la mesa de al lado tengan la conversación que se escuche en la nuestra o las molestias de los de la piscina... Por eso decía lo de los límites.

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  17. Yo creo que los ingleses de ahora ya no son como los de antes. Ni el resto de los extranjeros. Ahora gritan, empujan y eructan. Me temo que hemos exportado lo peorcito que teníamos. O por lo menos, así se comportan cuando vienen por aquí... Después de algunas experiencias de este verano, yo que soy de las que hablan bajito, me siento más civilizada que media Europa.

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  18. En mi familia también se habla bastante alto, y yo no lo soporto... cuanto más alto hablan ellos, más bajo hablo yo, hasta el punto que me dicen que no soy de la familia. De mi hermana menor, especialmente, hasta mis otras hermanas dicen que "está hueca" cuando habla. Aunque reconozco, y me odio a mí misma por ello, que cuando me enfado, grito.
    :(

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