15 agosto 2010

Risas y lágrimas de agua y de fuego

A las horas que son no tengo el cuerpo para contar los buenos momentos que he tenido en los dos últimos días, pero contaré algunos: Hemos conocido a cinco chicas ¡de golpe! Tantaria, Nocheinfinita, Quiz y dos más que no son blogueras, una que yo sepa, la otra que no lo es "todavía". Vinieron acudiendo a la llamada de una noche de estrellas fugaces. Nosotras dos, anfitrionas, hicimos lo que pudimos y más (por lo de "más", lease el post de las fumadoras educadas). Hasta compramos un frigorífico para tener por lo menos cubitos de hielo, porque allí donde el señor perdió la gorra, aunque lo hubiéramos ido a comprar, nos lo habríamos tenido que beber por el camino.

Hicimos coincidir la lluvia de estrellas de la noche del 13 con la inauguración oficial de la cueva. Barbacoa de carnes -y verduras para las cuasi vegetarianas y omnívoras-, bebidas -incluidas el agua del grifo, la de Lanjarón y la de Valencia (¡qué rica!)-. Nos trajeron preciosos regalos de Madrid, Valencia y el Tibet. Pasaron a saludarnos las vecinas, a las que invitamos a tomar unas viandas y una copita, pero ambas rehusaron: una acababa de "apañarse con su cuñada" (entendí por el contexto que había cenado ya con ella) y la otra estaba operada de la vesícula. Escuchamos música, nos hicimos fotos, rompimos el hielo. ¿Qué hielo? El que dije antes, casi que no hubo del otro. Bueno, un poquito sí o me dio esa impresión. En total éramos nueve mujeres, entre ellas Lex y Mercedes. Para una no fue buena noche: ¡le dijeron 3 veces no, con lo bien que digirió los dos primeros! (contó mal, jaja) Por último acabamos en el techo de la cueva, cuatro sobre una manta, dos sobre otra, una tirada entre dos coches (aparcados en el tejado), una itinerante. Otra más se quedó sufriendo las negaciones en la soledad del porche y pasando de San Lorenzo y las p...(piii) lágrimas de los c...(piii).


La luna acabó por descubrirse


Bueno, he de decir, en honor a la verdad, que la tarde se nos plantó en lo alto bastante gris, por lo que habíamos decidido que las estrellas seríamos nosotras, llovidas para la ocasión de distintas partes de nuestro universo blogueril o asimilado, brillantes y fugaces, casi todas en la misma dirección, cada una distinta de las demás. Las lágrimas de San Lorenzo primero fueron de agua, agua de verdad caída del cielo, breve y fugaz. Más tarde ese mismo cielo comenzó a dejar grandes claros, y fue cuando cogimos camino y mantas y nos fuimos al monte (tejado) a ver cuántas de fuego podíamos avistar. Algunas llevaban un objetivo mínimo: Que me dé para mis tres deseos. A mí para mis cuatro. A mí las que vengan. Yo me conformo con una... Casi piso a Quiz que, vestida de oscuro, se camufló entre la manta y el negro de la noche. Pau y yo fuimos las ganadoras con 8 y 9 estrellas fugaces en nuestro haber, respectivamente. Sobre una manta para dos estábamos mucho más centradas que las otras (demasiadas para una manta, se chinchaban, no se estaban quietas y además una estaba puesta del revés, mirando hacia donde no se veía nada). Poco a poco, cubiertos los objetivos mínimos individuales, nos fuimos retirando al porche y más tarde a nuestros aposentos. Esta última parte es privada y no puedo contarla (porque no me la sé).

Hoy las trogloditas (éramos cinco) hemos desayunado tres veces: Primero café con leche y tostadas, después sandía y por último cervezas con rebanadas de pan, queso y chorizo. Luego hemos ido a comer (¡!) a un mesón todas juntas, trogloditas y urbanas. Allí hemos pasado buena parte de la tarde, comidas y bien bebidas, habladas y escuchadas, más reídas y menos reídas. Y también en ese punto nos hemos despedido. Quiz, Nocheinfinita, M y Pau se quedarían un poco más en el pueblo. Lex (también llamada Marca Pola, recién llegada de Nepal, tenía que irse a preparar el próximo viaje a Nueva Zelanda), se marchó sola. Tantaria, Pepa, Mercedes y yo, nos subimos a mi coche y nos vinimos a casa. Pepa, Mercedes y yo teníamos ya acordado (con el voto negativo de Tantaria) que si había atasco y nos entraban ganas de fumar, sería una sola la que iba a correr detrás del coche.


De regreso a casa

Noche, Quiz, Tantaria, M. y Pau: Gracias por dejarnos compartir con vosotras esta lluvia de estrellas con vuestra espontaneidad, buen carácter y sentido del humor. Pau, has sido todo un descubrimiento.




P.S. Dice Tantaria que lo que tengo en el brazo es el epicóndilo (la que he liado para que no se me olvide la palabrita) de no sé qué. Vamos que es algo que tiene que estar ahí pero a mí me parece que me ha nacido de golpe. En el brazo derecho no debo tenerlo todavía :/

11 comentarios:

  1. Un gran lluvia de estrellas y de stars.

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  2. Estupendo resumen de lo acontecido, con la base de los cuatro elementos, Agua, fuego, aire (sin/con tabaco) y cuerpo a tierra. Ojalá se cumplan todos vuestros deseos.

    P.S. Ya le puedes ir diciendo al Epifanio Cocodrilo ese que abandone tu cuerpo, que no están las cosas como para tener que encargar un exorcismo aunque sólo sea para el brazo izquierdo.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. En el brazo no tienes ná de ná, sólo eso, "el brazo". He de decir que las fumadoras pasivas sufrimos mucho en este mundo tan cruel. Lo que cuente Candela en otro post es mentira y nada más que mentira. Que conste. Yo jamás abandonaría a nadie en una autovía. (¿O sí? je)

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  5. Vaya velada... me alegro mucho que lo hayan pasado tan bien aunque no podía ser de otra manera con semejante cuadrilla...

    Besitos de las dos para las dos (mas las que se agreguen jajajaja)

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  6. Qué buen plan. Una lluvia de estrellas y el primer deseo ya cumplido; verlo en compañía de gente maravillosa.

    Cuando sea mayor quiero ser como tú Candela. Tener una cueva en el campo, una mujer a mi lado, meterme de vez en cuando con otra en la cama :-P y vivir estos momentos tan bien acompañada. Sólo disiento en lo de fumar. Ahí estoy con Tantaria

    Besos!!

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  7. Que buena reunión, que gusto de buen rollo, al leerlo he sentido como si estuviera allí, pero sin fumar ni tenerme que tirar al suelo, que una ya no anda para esos trotes desde hace un par de años. Un abrazo.

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  8. No se si muchas estrellas o no, pero si que leyéndote parece todo genial!

    Un besote!

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  9. ¡Vaya verano de "conocimientos"! Me alegro mucho de que lo pasarais bien.

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  10. Arriba sólo vi una estrella, la que quería ver, pero abajo compartí una noche estupenda con 8 estrellitas más.

    Gracias Candela y Pepa por compartir vuestra casa.cueva con nosotras y gracias al resto de chicas por su simpatía y por hacernos sentir cómodas.

    Besos

    noche

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  11. Fue una noche estupenda… yo vi dos estrellitas, una de ellas con mucha cola, jejeje. Fue muy divertido compartir la mantita con tantas chicas, unas encima de otras…
    Yo no soy de mucho comer, pero la barbacoa muy rica y por supuesto la compañía. Ha sido un placer conoceros a todas.
    Agradeceros vuestra hospitalidad y la genial casa-cueva que tenéis, muchas gracias Candela y Pepa.

    Un besote.

    M.
    larubia

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