02 septiembre 2010

Crisis de ansiedad

Cuando una persona dice que tiene un ataque de ansiedad, lo más frecuente es que se refiera a un momento de taquicardia y nerviosismo unido a otros síntomas como la impresión de que el aire no llena sus pulmones. Generalmente eso se produce durante o inmediatamente después de un hecho o una situación que ha provocado ese estado: un sobresalto repentino, la espera de algo bueno que va a suceder o de algo malo que no desea que se produzca, o bien simplemente el hecho de haber tomado café o algún excitante cuando no se tiene hábito de hacerlo.

Esos síntomas son de ansiedad, por supuesto, pero el verdadero ataque o crisis de ansiedad puede llegar a tener esos síntomas unidos a otros mucho más graves, según la percepción de quien los sufre. El más terrible de todos es la clara sensación de muerte inminente, que proviene de una o más de las siguientes percepciones, muy intensas:

  1. Debilidad u hormigueo de brazos y/o piernas.
  2. Sensación de que el cabello se eriza o de que alguien lo está tocando superficialmente.
  3. Sensación de irrealidad, como de no estar donde se está o de que la persona se puede ver desde fuera, sentirse extraña, separada de sí misma.
  4. Mareo.
  5. Pérdida de estabilidad.
  6. Fuerte dolor en el pecho o en el extremo inferior del esternón.

Naturalmente cualquiera de esos síntomas provoca miedo, más bien terror, y trae como consecuencia una fuerte elevación del ritmo cardíaco y con frecuencia un aumento de la presión arterial, sobre todo en personas proclives.

Pero curiosamente es mucho más común que esta situación se produzca cuando, después de un período prolongado de estrés o angustia, llega la calma. No mientras ocurre el hecho desencadenante ni inmediatamente después, como pasa en el estado que habitualmente llamamos de ansiedad. Hay personas que tienen ansiedad crónica, con episodios más o menos aislados en los que tiene esa percepción de muerte inminente. Las causas, en cualquier caso, se pueden analizar personalmente o llevarlas ante un profesional para que las detecte y busque paliativos, con lo que en adelante el miedo ante cualquier de esos síntomas es menor, se trata de algo ya conocido, y se conocen técnicas para reducir el tiempo de impacto.

Conozco bien el tema, no a nivel profesional obviamente, sino por haberlo padecido. Me inscribí en un foro especializado y encontré a otras personas a las que les había ocurrido lo mismo. Aprendí ciertas precauciones preventivas y técnicas para superarlo.

El desencadenante, en mi caso, fue un período de varios meses en que dormía no más de tres horas cada noche y me encontraba con una pseudopareja a tiempo parcial que era una persona extremadamente manipuladora y contradictoria, de esas que "enganchan". Enganchan porque tienen tu mente permanentemente ocupada en tratar de descifrar sus dobles mensajes, deslealtades y ataques. Las parejas sanas te dejan vivir en tu tiempo y tu espacio. Puedes hacer proyectos compartidos o no. Te puedes dedicar a tu trabajo y otras actividades en cuerpo y alma, sin el ruido de sus negras interferencias en tu pensamiento.

Pero, claro, yo no sabía que estaba teniendo una crisis de ansiedad. Fue algo terrorífico porque fue la primera vez que me ocurrió. Hacía días que la cosa estaba tranquila y dormía bien. Era primavera, iba en mi coche al trabajo y la vida me parecía hermosa. Iba feliz, contemplando el campo ya verde y con algunas flores y respirando el aire fresco que entraba por la ventanilla. Tan relajada y vital me sentía que ese día hasta decidí que iba a dejar de fumar. Pero había un semáforo a mitad de mi camino al trabajo, en un pueblecito, como a unos 20 km de casa y otros 20 del instituto. Estaba rojo y me detuve. En ese momento ocurrió. La luz se volvió más clara, todo era extremadamente nítido e irreal. Me sentía mareada, pero no era un mareo normal, podía moverme y pensar con claridad. Tenía los reflejos al máximo. Sin embargo yo me sentía separada de mí misma, creo que hasta podía verme desde fuera. Sentí un hormigueo primero en manos y pies, que enseguida se extendió a brazos y piernas. Me hice preguntas para saber si estaba loca o cuerda. ¿A dónde vas? A mi trabajo. ¿Te duele algo? No. ¿Puedes conducir? Perfectamente. ¿Entonces qué te pasa? Que siento que me voy a morir de un momento a otro. Dudé si volverme a casa o seguir hacia el trabajo, pero me dije: Esta sensación se me pasará, estoy bien, me voy a trabajar. Pero conforme avanzaba por aquella carretera rural, aquello iba siempre a más. Sabía que me moría. Abrí la ventanilla y saqué la cabeza por la ventana por notar fuerte el aire hasta sentir frío. Apreté el acelerador hasta no sé cuántos para sentirme viva. Un 4L iba delante de mí. Lo conducía un campesino con sombrero. Era el único ser vivo que había por los alrededores. Toqué el claxon repetidas veces para que se detuviera. ¿Para qué quieres que se pare? me pregunté. Para que alguien se entere de que me estoy muriendo, para no morirme sola. El hombre debió de asustarse o estaba sordo, porque se metió por un camino de tierra. Seguí adelante, no sabía si llegaría al instituto, pero llegué por fin. Le pedí a una compañera que me llevase urgentemente al ambulatorio del pueblo. ¿Qué tienes? No lo sé, algo rarísimo. ¿Te duele algo? No. ¿Estás mareada? No lo sé, no sé nada, sólo que estoy muy mal.

Me llevó. Tenía la tensión muy alta y 185 latidos por minuto. El médico me tranquilizó: es una crisis de ansiedad con pánico. No, no, le decía yo. Cuando empezó no estaba nerviosa ni preocupada, es que estoy muy mal, no le puedo explicar esto tan extraño. Me puso una inyección de valium, una pastilla bajo la lengua para la tensión y me llevó a una camilla. No dejé que mi compañera me quitase la mano de encima. Si me la quitaba perdía todo contacto con la vida, dejaba de sentir mi propio cuerpo. En un momento salió de la habitación y volvía a morirme. Salté de la camilla y fui al otro lado del biombo de tela blanca donde se encontraba una enfermera poniendo inyecciones. ¡Me estoy muriendo, no me dejeis sola! Pasó de mí. Yo, que siempre que había estado mala había querido pasar desapercibida, ni el mayor dolor me había sacado nunca una mínima queja... Sin embargo, relajada por el valium y con la tensión ajustada, yo seguía en algún lugar fuera de mi cuerpo.

Pasé varios días de baja. En ese tiempo no podía quedarme sola, tenía que dormir con mi hija mayor para que me tuviera la mano encima o dejaba de sentir mi cuerpo. No podía hacer nada relajante porque en esos momentos me daba otra vez. Ni un baño caliente, ni conducir (que me relaja), ni tumbarme sola en la cama, ni ir al cine. Los momentos relajantes eran los que me provocaban nuevas crisis de ansiedad. Así pasaba muchas horas, muerta de sueño, pero paseando arriba y abajo por el pasillo de casa. Y aquello duró, cada vez con menos frecuencia hasta que se quedó en un síntoma crónico que aún hoy tengo, pero que no puedo evitar porque ahora solo ocurre a los pocos segundos de quedarme dormida cuando llevo demasiadas horas sin dormir. Para eso de noche tengo una lámpara de sal siempre encendida con su luz tenue sobre mi mesita de noche. Cuando me pasa, me despierto de un gran sobresalto pero enseguida veo la luz, me resitúo y comprendo de qué se trata, con lo que la cosa se queda en unos segundos de miedo y vuelvo a dormirme plácidamente.

Aquello fue en marzo de 1999 y me ocurrió esporádicamente, estando despierta y activa, hasta 2005, coincidiendo con el momento en que aquel ser maléfico desapareció de mi vida. Después sólo eso de las noches, y sólo si estoy "pasada de tuerca", es decir, con 20 o más horas seguidas sin dormir.

Sin embargo anteanoche acabé en urgencias. Salimos Pepa y yo a hacer nuestra ruta de ejercicio diario. Charlábamos y reíamos. Me encontraba muy bien. Ya de vuelta, a unos minutos de casa, esa sensación de mareo, de irrealidad, de estar suspendida en el aire sin contacto con nada firme. El brazo izquierdo se durmió. Ella me decía que me detuviese, que me sentase en un bordillo, pero yo le dije que tenía que echar a correr. Correr hacia dónde, no sé. Correr para sentirme viva. Y así lo hice. Se me pasó, pero un par de minutos más tarde volvió a ocurrirme. No lo asocié a una crisis de ansiedad. Eso ya no me ocurría hace años si estoy despierta. Sólo era que me moría y mi mayor angustia era que no me iba a dar tiempo de ver y abrazar a mis hijas antes de palmarlas. En urgencias, nada. Me atendió un médico malhumorado, pero yo ya me encontraba bien. Le conté lo que me había ocurrido y le enseñé mi brazo (sí, el brazo ha ido a peor desde aquella vez que lo fotografié, unas venas que se han hinchado y endurecido y unos "molondrones" añadidos).

Ya me lo vio la médica de familia, me pidió una ecografía y no se ve nada anormal, pero ella misma y el médico de urgencias me dijeron que era una cosa rara. La de familia me dijo: déjalo estar, lo mismo se va como vino. El de urgencias, que podía ser una flebitis o el síntoma de una enfermedad autoinmune, sobre todo si se asocia a aquellos dos mareos. Que fuese a hacerme pruebas. Y la verdad es que ahora ya PASO de brazo. Cuando se quiera poner liso que se ponga. El susto del paseo vespertino pasó. Lo que creí que era algo grave ahora sé que fue una crisis de ansiedad. Me pregunté ¿pero qué motivos tengo ahora para que esto me ocurra? Pues seguro que los hay. Ha sido un año muy duro desde enero, pero he ido haciéndolo todo con calma para transmitirla a quien la necesitaba, he sido amortiguadora de problemas, pacificadora, anfitriona, escritora, he vivido un ambiente de trabajo en que la tensión entre compañeros se corta como mantequilla... ¿Quizás habría tenido que desfogarme de vez en cuando? Seguramente. Volveré a tirar piedras al mar.

32 comentarios:

  1. Lo siento tanto mi niña... urge tirar piedras con todas tus fuerzas. Te queremos y te abrazamos desde aquí. Besitos.

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  2. Candela linda, he estado en una psicóloga una sola vez en mi vida. Fui ante la insistencia de una amiga y de mi ex en plena separación/enrolle con mi actual pareja. Era un momento complicado en todos los sentidos. Yo entonces mantenía económicamente a todos los que me rodeaban. Cuando estaba terminando la sesión me dijo algo que se me quedó grabado: "¿Qué le hace suponer a usted que puede cargar con la responsabilidad de siete vidas sobre sus espaldas?"

    Describes tan bien las sensaciones que me angustia. Más que desfogarse, creo que hay que saber ponerse límites -no eres una super-woman con poderes. Ya sé que a veces no queda otra, pero aún así...

    Me enseñaron unos ejercicios muy sencillos de respiración que era (lo pongo en pasado a propósito - espero no volver a pasar por ninguno) lo único que me ayudaba. Es un método alemán que sirve también para el dolor. A lo mejor en Internet hay algo al respecto. Si lo encuentro, te lo paso. Un abrazo grande, grande.

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  3. La calma aparente de contención pasa estas facturas... Eso a tirar pedruscos dónde sea.

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  4. Te entendemos muy bien. Si lo tienes crónico la "buena actitud" deberá ser igualmente crónica. Cada uno acaba descubriendo lo que necesita en esos momentos, como bien dices, de modo que tira piedras o lo que sea, pero que cada vez se repita con menor frecuencia hasta que un día cualquiera se olvide de ti. Un abrazo.

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  5. El cuerpo tiene más memoria que nosotras mismas y el boomeran aparece cuando menos te lo esperas. Hace poco le dije a mi hermana ¿Y si me quedo así para siempre? Así, cómo? Así, fuera de mi misma.

    Respecto a esta sensación, un corto muy bonito

    http://www.vimeo.com/11328972


    Ánimo.

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  6. A mí me vienen catarros, dolores, contracturas en cuanto llegan las vacaciones. El cuerpo dice ¡basta! al menor síntoma de relajación... Conclusión: tenemos que vivir más tranquilas en el día a día. Tranquilas... de verdad, no como pensamos nosotras que estamos tranquilas.

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  7. Yo creo que nuestro cuerpo es sabio y nuestra mente demasiado tonta, así que nuestro cuerpo nos va mandando señales sutiles, luego un poco más fuertes, y finalmente nos ataca con ataques para que nos demos cuenta de que algo NO va bien. Deberíamos escucharle más a menudo, pero mientras tanto, así nos va...

    Sé lo que se siente y te entiendo. ¡Mejórate pronto! :D

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  8. !Cómo te entiendo¡Yo estuve casi un año yendo todas las noches a urgencias. Hasta que me busqué psicóloga: ataques de ansiedad+pánico. Sientes que no eres tú, te entra angustia y crees que te vas a morir, pero literalmente, es una sensación de muerte y soledad que hace que te agobies más... y miedo, mucho miedo. También dormía con la luz encendida. Y justo empezó a salirme cuando empezaba a estar bien, cuando el cuerpo se empezó a relajar. Ahora cuando veo algún síntoma corro a pararlo o a romper con aquello que me lo produce, no quiero volver a sentir un ataque de ansiedad, me asusta.
    Un consejo: respira con una bolsa, así cortas el proceso de hiperventilación que es el que te produce el mareo, y desencadena todos los síntomas: hormigueo, dolor de brazo, taquicardia.
    Otro consejo: abraza mucho. Todo lo que puedas, pide abrazos a diestro y siniestro, a tu mujer, a tus hijas, a tus amigos,... y no eches a correr, la huida es la respuesta fácil, pero la que más te va a perjudicar porque el próximo ataque de ansiedad será más fuerte. ¿ a que lo sabes? Estate quieta, respira en una bolsa y abraza. Todo pasará. Un abrazo de mi parte.

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  9. También coincido en esto contigo.
    Se nota que sabes lo qué es. A veces, hay que tener cuidado. El personal sanitario cuando se entera que sufres crisis de ansiedad, no mira más nada. Yo tuve crisis de ansiedad pero solo un médico le prestó un poco de atención. Desgraciadamente, aunque eran dos hechos aislados me descubrieron un problema coronario. Por lo que había que tener un pelín de más cuidado.
    Espero que todo mejore. Un saludo.

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  10. Mejórate muy prontito, y no le des mayor importancia. Yo he padecido todo lo que describes y es cierto que hasta que no lo calificas como "ataque de ansiedad" lo sufres intensamente porque parece que vayas a morirte, que estés fuera de tí...
    Es muy desagradable, pero ¿sabes qué me recomendó una vez alguien que siempre supo ayudarme? que cuando llegasen los síntomas me dijese a mi misma que "calma, tal como viene se va", que me tumbase y notase cómo recorrían mi cuerpo todas esas sensaciones y que me deleitara en cómo lentamente se marchaban.
    Un abrazo!!!
    www.caminosdelespejo.wordpress.com

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  11. Espero que se pase pronto, Candela. Besos.

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  12. Yo durante una época muy mala de mi vida, tuve muchos y de los muy muy fuertes.

    Mejoré por que soy muy obstinada en eso de salir adelante, siempre supe lo que eran, pero años después se me juntaron con el asma.
    Bueno, no se me juntaron, es que la principal manera de que se manifestaran eran los ataques de asma.
    Entonces aprendí que debía poner todo de mi parte para controlarlo, por que de una de esas igual no lo contaba, sobretodo después de la primera crisis, una experiencia muy extrema.

    A mi me pasa lo mismo, en momentos normales, puede darme un ataque, incluso durmiendo me han dado, pero saber qué es lo que pasa me ayuda a no dejar que vaya a más.

    Cuando me quedo sin respiración, me acuerdo de esa primera vez, con mi chico pegado a mi, enseñándome a respirar de nuevo, diciéndome que yo puedo, recuerdo su calma, su fuerza, y recuerdo como mi cerebro, al final me obedeció, y entonces sé que puedo, que yo siempre soy más fuerte que el miedo.

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  13. jope qué duro¡¡¡

    tienes que seguirla filosofía del panchismo y hacer por estar tranquila pero en el el modo que lo pida tu cuerpo y tu mente no como se sup0one que tiene que ser la tranquilidad...si fuera tú haria caso de los consejos que te dan las blogueras más arriba....

    sigo`por aquí aunque no os comente mucho¡¡¡

    besinos¡¡¡

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  14. Hola Candela, ¡que bien lo has descrito!. Yo era de pesadilla diaria, de terrores nocturnos, desde siemprr. Por arte de magia desaparecierón hace unos cuatro años, pero creo que fue lel mes pasado cuando tuve esa sensación mientras dormía, la sensación de no poder regresar a mi cuerpo, tuve que hacer un esfuerzo gigante para emitir un grito y despertar. Supuse que era un ataque de pánico y es mucho mas angustiante que las pesadillas.
    Supongo que ya tenemos una disposición a sobrecargarnos y el cuerpo nos devuelve a la realidad.

    Espero ya estes mejor.
    Besos

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  15. Querida Candela, poco que añadir con palabras, y mucho que hacerte llegar con toneladas de cariño y afecto. Hambre de vida; ese ansia dicen que es el efecto-reacción al relajo después de superar duras pruebas y momentos de enorme tensión. Quñedate con eso..¡SUPERADAS!. :)

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  16. Jo Candela!! imagino que debe ser duro. A mí me dan miniansiedades y siempre es como tú dices en momentos de relajación.

    No soy capaz de aconsejarte nada porque cada persona es un mundo y no sé lo que te puede valer a ti. Sólo espero que lo vayas superando poco a poco y que la tranquilidad de Pepa te ayude.

    Y lo de tirar piedras al mar me parece genial!! yo también necesitaría hacerlo de vez en cuando. Aunque la otra receta que das en ese post para hallar paz me parece mil veces mejor!!

    Un abrazo enorme!!

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  17. Candela: te sigo desde el anonimato porque me gusta leerte y porque me siento en ocasiones muy identificada contigo. Hoy no puedo dejar de escribir, por fin. A mí me ocurrió por primera vez, al menos que yo fuera consciente, hace 3 años, cuando tenía 37. El caso es que, a pesar de tratamientos, terapias,lecturas, entrenamientos... no he conseguido superarlo y me recuerdo como una mujer fuerte, de la que queda poco, en ese sentido. La fuerte no sé si volverá algún día. ¿Serías tan amable de mandarme el enlace del foro que comentas? Sólo ese favor, y de paso, te mando un abrazo desde Asturias.

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  18. Estimada Candela:
    La ciencia ha avanzado en los últimos diez años lo suficiente como para saber que las relaciones mente-cerebro son mucho más complejas que lo que se pensaba hace 10 años. Es decir que no siempre nuestra mente (nuestros pensamientos, sentimientos, percepciones, etc.) tiene la capacidad de mandar sobre nuestro cerebro (entendido como el soporte biológico, sobre todo químico, sobre el que se sustenta nuestra mente). Lo que te quiero decir es que no siempre es nuestro mundo subjetivo (vivencias, etc.) las que determinan estos procesos neuroquímicos tan desagradables. Sin duda el estrés psicológico propicia todo este tipo de sintomatología. Pero no siempre es así, a veces esas alteraciones se desencadenan por factores biológicos, generalmente muy hereditarios y vinculados a momentos muy claros del desarrollo biológico, pero a veces completamente ajenos (te sorprendería la cantidad de diabetes, desarreglos de la tensión arterial, e incluso carencias de vitaminas que son diagnosticadas en un primer momento como crisis de ansiedad o ataques de pánico) y con esto no quiero aumentar tu hipocondría…no tengo duda de que son crisis de ansiedad. Pero no creo que haya que pasar estas fases “a pelo”. Hoy en día existen fármacos que en su dosis apropiadas acaba con este “sin vivir” en pocas días, sin generar dependencia (salvo que ya se sea farmacodependiente) y sin apenas efectos secundarios, es decir, con todas tus funciones psicológicas intactas. Inhibiendo tan sólo los receptores neuronales desencadenantes de la reacción fisiologica (palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, etc.). Es decir que si estás jodida psicológicamente sigues igual de jodida, pero te evitas toda esa sintomatología tan incapacitante que a veces nos hace ver problemas donde no los hay.
    Animo

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  19. * Hola, Pena jajaja, urge tirar piedras al mar y a alguna gente si me apuras mejor que tragárselo todo como píldoras.

    * Patsy, los ejercicios de respiración son importantes para muchas cosas. En uno de los cursos que dieron para profes aprendí que tenemos una respiración a la occidental, que nos sobreexcita. Para un montón de cosas he probado y aconsejado a otras personas determinados tipos de respiración y hay que ver lo bien que funcionan.

    * Alson, las facturas de haber aguantado en 8 meses más de 3 en los que he tenido que hacer cosas que no quería y sin tirar un pedrusco a mano :)

    * Emejota, la cronicidad al producirse cuando estoy dormida y sólo cuando trasnocho excesivamente es controlable y si trasnocho, tampoco pasa nada, un respingo y punto, nada grave.

    * Profuga, me ha encantado la animación. Claro que al pobre hombre se le da por loco... quizás lo sea, quién no tiene algo de locura? En el 76 leí un libro que además tenía test. Decía que cada persona tiene tendencia a un tipo de locura, no porque la desarrolle al 100% en absoluto. Las manías por la limpieza, las distintas ansiedades, las fobias, las precauciones, etc., son pizcas de locura y nadie se libra de ellas. Incluso quien se libra de absolutamente de todo, se puede decir que está más loco que el resto. :) Así que nada, somos gente normal, sin excesos de locura alguna.

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  20. * María, con tantos años que llevo en la enseñanza me he dado cuenta de que el personal acaba teniendo alguna anomalía debida al estrés, esas que cuentas, ansiedad, jaquecas crónicas y demás, que suelen empezar a manifestarse justo cuando se baja la guardia. A mí me pasa con los resfriados. Si hay puente a la vista, el día anteiror es muy probable que me empiece uno.


    * Encantada, estoy de acuerdo contigo. También es cierto que algunos cuerpos son más sensibles que otros y somatizan rápidamente situaciones desagradables que la mente no quiere aceptar. Si para algo tengo habilidad es para escuchar a mi cuerpo jajajaja, estoy siempre atenta a cualquier pequeño cambio (eso es en el fondo una manía, pero... se puede entender como medicina natural preventiva, no?) Ya me mejoré. Me duró 30 segundos cada vez y fueron 2. Luego seguí perfectamente. Todo sea como aquello, pero resulta tan desagradable...

    * Martina, si hubiese detectado que era un ataque de ansiedad, me sé todos los trucos (y además funcionan) como el de la bolsa o determinado tipo de respiración. Pero quién me iba a decir a mí que se trataba de eso. Algo que me ocurrió una temporada y nunca más ni antes ni después... en fin, para la próxima, aunque parezca un infarto me coloco la bolsa por si las moscas :))))

    * Isabel, yo esta vez ni sugerí al médico que podía ser ansiedad, porque no creí que lo fuese. Estaba tan tranqui y tan pancha... antes y después. Sólo me duró unos segundos. De todas formas para el caso que me hicieron jajaja.

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  21. * Caminos del espejo: Me mejoré al segundo. Llevo años con una salud tan estupenda que ni me esperaba aquella especie de mareos, pero estoy segura de que fue ansiedad, una pena que no lo sentí como tal, porque ni me había asustado. No sé yo si sería capaz de pararme a sentir todo eso en mi cuerpo y esperar a que pasara... no creo que pudiera.
    Por cierto, me ocurre algo con tu blog y es que a mí no me deja comentar. Tanto es así que en un montón de post he escrito algo y viendo que no me lo admitía he dejado de intentarlo desde hace más de un mes.

    * Klaudina, gracias bonita. Pasó rápido, como una estrella fugaz :) Un beso.

    * Ender, el asma si no es alergia a algo, suele ser un síntoma de ansiedad (o de alguna carencia en la infancia me dijeron una vez). En cualquier caso he comprobado en personas que la padecen que les funcionan las mismas técnicas respiratorias y de relajación que en una crisis de ansiedad. Lo importante, creo, es no tener miedo, como tú dices. Pero miedo a nada. El miedo paraliza y engulle parte de la realidad, incluso la buena realidad.

    * Yosu, pero si soy pancha perdida (pero de puertas afuera, la verdad es que algunas procesiones se pasean dentro y las tengo que masticar bien para largarlas). Oye, tengo una visita pendiente a tus tierras, quiero ver en persona tu "panchez" y disfrutarla ¿vale?

    * Cereza, ¿sabes? alguna vez, cuando eso me ha ocurrido por la noche he tenido la sensación de que mi yo astral quiere hacer un viaje jajaja, te lo juro. Es esa sensación de que te sales de ti. Entonces yo le digo SOOOOO, como a los burros, para sujetarlo y que se duerma conmigo, que ya viajaremos juntas en vacaciones!

    * Jirafas, cuántas pruebas superadas llevamos. Esa es una más. Heme aquí, más a gusto que un marranillo en un charco. :)

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  22. * Chris, es duro, pero si se identifica es se queda en una tontería de nada. Pepa parece muy tranquila, pero no creas... ella como habla poquito se traga más cosas. Yo en el fondo, como hablo y escribo mucho, me voy desprendiendo de lastre. Tirar piedras al mar es estupendo y hace tiempo que no lo hago. Las otras cosas sí jajajaja.

    * Anonima 1, cuando me pasó aquello en el 99 me dijo el médico que tardaría en pasarse como mínimo el tiempo que estuve soportando la situación angustiosa que me llevó hasta ahí. Tardé un poquito más, pero se quitó. Si quedó algún fleco lo doy por bien empleado porque es muy esporádico y muy leve. Incluso está bien que de vez en cuando mi cuerpo me avise de "tía, no has dormido más que 3 horas en los últimos días". Es más salao mi cuerpo avisándome... si no tuviera ese detector creo que dormiría mucho menos de lo que lo hago. Me he puesto en contacto con alguien que conoce ese foro, hace años que dejé de visitarlo y no recuerdo la dirección. No sé ni siquiera si existe aún. Espero que me contesten por e-mail y si me dan esa dirección la pondré en este mismo post ¿vale?

    * Anónima 2, por suerte solamente recibo avisos de mi cuerpo cuando me excedo en la falta de sueño (algo que me ocurre con frecuencia porque adoro trasnochar), pero no tomaría fármacos porque fue algo que me ocurrió durante un período de mi vida y nunca más, ni antes ni después (hasta hace cuatro días y duró un minuto apenas). Sería como tomar una medicina permanentemente sólo porque te daría una crisis de claustrofobia si te quedaras encerrada en un ascensor, aún sabiendo que eso te puede ocurrir una sola vez en la vida, o ponerse insulina cada día sólo porque una vez te subió la glucosa y cada 10 años un día tienes un pico. De todas formas, sé que hay una fuerte interrelación entre el cuerpo y la mente, que la mente puede provocar alteraciones químicas (y físicas por lo tanto) en el cerebro, al igual que los desarreglos químicos del cerebro pueden provocar alteraciones físicas... Y el cerebro humano, tengo entendido, es aún la parte más desconocida por la medicina.

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  23. Hola, Candela, tú misma y en los comentarios habéis dicho casi todo. Está claro que eres consciente de lo que te pasa y reconoces los síntomas, que es el primer paso y el más importante para revertir la situación. Así que sólo tienes que relajarte, aceptar lo que te está pasando en ese momento y esperar que pase; si lo conoces cada vez pasa más rápido (como la depresión post separación, jajajaja). En cualquier caso, como ya te han aconsejado más arriba, siempre hay que descartar procesos orgánicos, es decir, patología de verdad, que seguro ya lo has hecho.
    En cuanto a la razón de presentarse ahora, cuando "aparentemente" no hay causa, yo creo que sí la hay. Como tú dices, habéis pasado un año muy duro: la muerte traumática del padre de Pepa y los desencuentros con su madre, tus dos libros, aguantar a tus vecinos... todo eso durmiendo poco y a deshoras, y queriéndolo controlar todo, sin despeinarte, tragándotelas "de a kilo"... ¿te parece poco?
    Adelante, guapa, que tú puedes, pero sobre todo... observa a Pepa, y cómo reacciona ella ante las cosas... es muy sabia.
    Besos.

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  24. Creo que tú misma te has dado la respuesta, no es fácil mantener la calma ante tanta tensión y mantener el ritmo que llevas... descansa no eres una heroina ... ni existen fuera del celuloide un beso..

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  25. qué mal rollo me ha dado que te haya dado una crisis de ansiedad!! no os lo mereceis ni pepa ni tu. Porque como tu dices es una pareja "sana" (qué buena qué buena tu definición de parejas dañinas: Enganchan porque tienen tu mente permanentemente ocupada en tratar de descifrar sus dobles mensajes, deslealtades y ataques. Las parejas sanas te dejan vivir en tu tiempo y tu espacio. Puedes hacer proyectos compartidos o no. Te puedes dedicar a tu trabajo y otras actividades en cuerpo y alma, sin el ruido de sus negras interferencias en tu pensamiento.") Me la copio en ese doc que ya te dije que tenía donde pego esas cosas que escribes que parece que me hablas directamente al alma

    duerme y mejórate. seguro que el libro puede esperar!!

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  26. Cuídate mucho Candelita!! Espero que se pasen esas crisis y, si no fuera así, pues haz un alto y reponte!! Un beso

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  27. Ya siento esos ataques de ansiedad, sé lo que suponen.

    También las enfermedades autoinmunes que vienen a raíz de tantos ataques, así que cuidate ya que lo peor de esas enfermedades autoinmunes es que convierten en enfermedades raras y complican mucho la vida, las visitas médicas son interminables, los diagnósticos más que complicados y ya cuando dan con ello y sabes que has de estar condicionada de por vida, inyectándote cada dos por tres inmunoglobulinas por bajones de defensas provocados por el propio cuerpo es más que desesperante además de doloroso.

    Descansa

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  28. * Hola, Maikix. Muchas gracias por tu comentario. Están descartados los procesos orgánicos, y a veces tenemos que ser superwomen, qué remedio. Eso sí, creo que hay que protestar mucho más, soltar sapos y culebras de vez en cuando :))

    *Ico, llevo todo el verano descansando, pero... no sabes lo bien que me vendría un año sabático para completar el descanso. Un beso.

    * Faralita, qué honor para mí lo de ese doc, pero ¿a que es cierto lo de las parejas dañinas? Hasta para rascarnos notamos interferencias :)))

    * Alicia, gracias. Fue algo muy leve, aislado y pasajero. Estoy en un alto desde julio, pero ¡quiero más! :)

    * Anonima, no tengo ninguna enfermedad autoinmune o sistémica, ansiedad crónica o síndrome de estrés postraumático, ni siquiera mala leche, gozo de una buena vida, salud y una preciosa familia, pero a veces una puede tener un mal día. Se nota que has leído mucho sobre el tema. Descansa tú también.

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  29. Muchos besos Candela.

    Espero que pase pronto y no se repitan esas crisis.

    noche

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  30. Me habré expresado mal.
    No hablaba de ataques de ansiedad crónicos ni de sptc, simplemente leí éste post que habías escrito y solo quería decir que como sé lo que es la ansiedad de la que hablas, desearte descanso para evitar en la medida de lo posible esos ataques de ansiedad.

    Descansar es complicado, trabajando demasiadas horas de lunes a sábados, pero se intenta.

    Salud!!!

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  31. Yo tube una crisis de esas en el momento más tranquilo de mi vida. La pude controlar con un razonamiento mental que me hice. Mi médico me dijo que si la primera se controla, se controlan las demás. Que yo sepa, no he vuelto a tener.

    Realmente te sientes morir.

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  32. Candela, aún suceden estos ataques? Si alguien quiere charlar sobre esto, dejo mi correo personal. jorge.gonzalez.albisu@gmail.com

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