17 septiembre 2010

El verdadero suicida no avisa ¿tópico o estadística?

Cuando alguien amenaza con suicidarse, puede tratarse de una petición de ayuda en la batalla que libran el instinto de supervivencia y las ganas de colgar la vida en la percha y salir corriendo. En otros muchos casos la amenaza o el aviso de suicidio no son más que chantajes para obtener algo de alguien, una forma de manipular o de castigar. Se suele considerar un tópico eso de que "el verdadero suicida no avisa", pero hay que saber hilar muy fino para darse cuenta de si se trata de un riesgo real o de un intento de manipulación.

Nunca tuve seria intención de abandonar la vida por propia voluntad (contra mi voluntad mucho menos), aunque algunas veces -principalmente durante la adolescencia- lo pensaba a veces, creo que para castigar de esa manera a quienes se suponía que me tenían que querer como yo entendía y sigo entendiendo el amor. Por lo tanto no quería morirme y nunca hice ni siquiera un mínimo intento. Comprendía que si lo que quería era cariño, comprensión, comunicación y apoyo, de poco me iba a dar cuenta metida en una fosa.


Una vez alguien muy querido por mí se metió en la boca, en mi casa y en mi presencia y "por mi culpa" (sic), un montón de pastillas. Durante muchos años me había amenazado con no "despertar al día siguiente" y eso me tenía constantemente en un estado de alerta. Ese día estuve iluminada, no creí en su intención de suicidarse, le saqué las pastillas de la boca, y llevé a esa persona a su casa. Lo último que le dije fue "cuando quieras suicidarte en serio, ten la decencia de hacerlo en la intimidad, sin culpar ni avisar a nadie". Parece la frase de alguien sin corazón ¿verdad? No lo era, temblé por dentro al pronunciarla, pero en ese momento de iluminación supe que era lo que me iba a librar para siempre de aquella eterna amenaza. Pasaron muchos años y nunca más volvió a amenazarme con quitarse la vida, ni se la quitó, ni lo hará. Funcionó. A veces me pregunto qué habría ocurrido si hubiese llevado mi sugerencia a cabo, si me habría sentido culpable, pero siempre supe, desde aquel inspirado momento, que no había lugar a esa pregunta porque esa persona no era una suicida real ni potencial.

Sin embargo yo una vez sí quise morirme, solo una vez y lo deseé de verdad. Unos meses antes había llegado a un estado tal en que me había perdido a mí misma, y me culpo por ello en la medida en que me puedo culpar de haber sido tan torpe como para permitirme enredarme en una relación de esas que te dejan sin sustancia, que te hacen olvidar quién eres, cómo eras antes, cómo volver atrás a recuperar tu camino, tu forma de pensar y de sentir. En esa situación de pérdida pedí ayuda, o más bien pedí pistas para recuperar aquella mujer que fui y dejé de ser. ¿Cómo era yo antes? Mi hija mayor no me supo responder "Mamá, qué quieres que te diga, tu antes y tu ahora son como el día y la noche". Tom, Óscar y Lex, que me conocían bien, tampoco supieron redireccionarme del todo, lo intentaron, pero no me sirvió de mucho: "Eras muy distinta", "Tenías chispa", "Eras divertida", "Te brillaban los ojos"... Es como si me hablasen de un tesoro escondido pero nadie me daba el plano para llegar hasta él.

Vagué con más voluntad que acierto por aquel mapa imaginario que yo misma acabé dibujándome, pero no conseguía sentir, pensar y ser como antes, aunque sólo el proyecto de encontrar el tesoro hizo que me recuperara mínimamente de algunas pérdidas. Fue entonces, encontrándome entre Pinto y Valdemoro, cuando tuve conocimiento de algo brutal que rompió irremisiblemente todos mis mapas reales e imaginarios. Cuando eso ocurre hasta ese límite no queda más que un vacío que acaba llenándose de autorreproches o soledad o sentimentos de inutilidad o culpa insoportable o de todo a la vez. Entonces la convicción que más ruido me hacía en la cabeza, era que no había sido una buena madre, y yo recordaba que antes me había parecido serlo, pero ya no. Lo bueno de mí, o no había existido nunca o se había quedado enterrado bajo mis propios escombros. El terrible daño que había sufrido una de mis hijas se había producido porque yo no estuve atenta, porque no me detuve a descifrar ciertos mensajes. ¿Y cómo puede ser una buena madre a alguien así?

Entonces planifiqué mi escapada. Ellas eran mi pilar, las que me hacían llenarme de energía, pelear con y por la vida, hacerlas felices, responsables, buenas personas, cuidarlas, mimarlas... pero tenía muy claro que no había sabido hacerlo y -conclusión de ese período- nunca iba a saber hacerlo en el futuro. Estarían mejor sin mí. Y yo misma estaría también mejor sin mí. Mi corazón latía, mis constantes vitales eran normales, no me iba a morir, pero quería hacerlo y no parecía que pudiera ocurrir de forma natural. ¿Y la hipoteca? Tengo un seguro de vida que la cubre, pero no en caso de suicidio. ¿Y si hago que parezca un accidente? No, no... en un accidente puedo -accidentalmente y valga la redundancia- dañar a otras personas que nada tienen que ver con esto. Entonces estudié la manera de hacerlo sin dejarles una losa hipotecaria: vendería el piso, compraría otro más barato, cancelaría la hipoteca, haría testamento, les dejaría unas cartas a ellas y a otras personas a las que quiero, para que no sufrieran, para que fueran felices porque así -cualquiera que fuera mi forma siguiente, alma, energía o aire- me harían feliz a mí.

A mitad de camino de aquel proceso tan meticulosamente estudiado, de pronto fui consciente de mis no-culpas, el tiempo transcurrido (el que todo lo cura, dicen) cumplió su función, la casa nueva me hizo sentir una recién casada con nadie ("nadie", que era justo lo que quería), con mi ajuar y mis paredes nuevas, con los colores que me gustaban, con mis hijas felices con el cambio, con todo su cariño que me llegaba como un aire fresco y perfumado... Y se me pasó. Tres meses de gestiones para dejarlo todo arreglado para ellas resultaron tan provechosos que, involuntariamente, lo arreglé también para mí misma. ¿Quién quiere morirse ahora? Al carajo la muerte y a respirar la vida por cada poro. Eso era lo que sentía, como siempre antes y después de ese corto período. Nunca nadie supo de esa intención que tuve durante meses, nadie sospechó que aquella planificación que hice de buen humor (lo que iba a hacer me hacía sentir liberada) y que iba cumpliendo paso a paso, meticulosamente, tenía la finalidad que tenía. Y si nadie sospechó nada era porque yo tenía la más sincera convicción de hacerlo (¿dar pistas para que me lo impidieran? ¡No!) y no para castigar a nadie, ni para someter a nadie, ni para conseguir nada de nadie, ni para dar pena, ni para culpar a nadie. Era, sencillamente, porque no tenía ganas de vivir ni encontraba ninguna razón válida para seguir haciéndolo. ¿Una cobardía? Puede. Lo que es seguro es que se habría tratado de un inmenso error.

26 comentarios:

  1. Alguien muy cercano a mí se suicidó. Supongo que no fue ni cobardía ni valentía, sólo una necesidad. De alguna manera, vivo con la rotura que me causó.

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  2. Quien de verdad quiere acabar con su vida buscará la soledad para que nadie le frustre su decisión. Quien lo hace delante de otros lo hace para llamar la ateción y muchas veces por chantaje emocional. Es así. La sobrina de la vecina de al lado tuvo la "ocurrencia" de tomarse un bote de pastillas cuando estaba de visita y rodeada de media famila. Llamar la atención la llamó, porque aparecieron los urbanos, los mossos d'esquadra y los sanitarios. Menudo cacao.

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  3. Metafóricamente si se suicidó una Candela... la que era resultado de "los errores", una que estaba suplantando a la de verdad. Al tomar esas decisiones le abriste la puerta para que se fuera y dejara el espacio libre para que regresaras tú. Lástima que haya sido mediante tanto dolor pero el resltado fue bueno :)
    Enhorabuena, besitos

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  4. Yo también me alegro de que estés aquí. Gracias a que eres una buena madre, y bueno,...paradójicamente, gracias a que tenías una hipoteca, te dio tiempo a reencontrarte.

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  5. Vaya Candela, hemos coincidido en el tema.

    Por mi cabeza también rondó hace años esa idea, yo además sin hijos y sin hipoteca.... pero pesó más la gente que me quiere, no podía hacerlas sufrir de esa manera, o quizás es que en el fondo me gusta demasiado la vida.

    Decía Cioran, que sólo se suicidan los optimistas que ya no logran serlo, porque el resto, no teniendo ninguna razón para vivir, tampoco la tendrían para morir. Pero es que este hombre era un triste, nosotras somos valientes, luchadoras y con muchas ganas de vivir.

    Me alegro de tu decisión tan estupenda y porque no, valiente, muy valiente, es mucho más difícil vivir que morir.

    Besos

    noche

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  6. Demuestras una gran valentía contando todo esto, Candela, enhorabuena.

    También delante de mí intentó suicidarse una persona. Trataba de llamar la atención, sí, pero también de castigarme. Nunca entenderé que alguien se sienta con el derecho de castigar a otra persona así. Evidentemente, no pasó nada.

    Y ya ves: a veces la vida nos viene por la muerte, como en tu caso. Y me alegro de que fuera así :)

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  7. Wenas. Me ha llegado a emocionar tu vivencia, imagino que debe ser duro pasar por eso. Me alegro de que lograras encontrar la esperanza y las ganas de nuevo.
    Saludos!!

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  8. Quien quiere hacerlo no da pistas,no,porque alguien podría fastidiárselo. Yo también estuve por hacerlo en dos ocasiones,la primera creo que hace un siglo.unos llantos desesperados de bebé me lo impidieron.La segunda vez lo retrasé porque estuve considerando la idea de llevarme a mis hijos,no podría dejarlos en este infierno, sentía que tenía que ayudarlos pero tampoco me veia capaz de llevármelos conmigo. Fue unos comentarios de mi hijo tras suicidarse alguien "conocido" y salir en televisión lo que me hizo desistir. "¿cómo puede una madre matarse y abandonar a su hija? ¿que clase de madre es? ¿por qué la ha dejado sola? No la quería.." en cada frase yo oia "tu no lo hagas" "tu no" y no, no lo hice...ahora no me arrepiento.....

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  9. me ha llegado muy hondo este post, hace años pasé por una época símilar pero....aqui sigo
    me alegro de leerte por lo que significa
    besos

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  10. En muchas ocasiones no son ganas de morir, son unas irresistibles e insoportables ansias de vivir las que te conducen a sentir la necesidad de rendirte. Cuánto me gusta ver que hay alegría y vida al calor de la lumbre, al amor de la candela. :)

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  11. Candela, el ordenador no me responde muy bien. Te había escrito un largo comentario, que he perdido. Resumiendo, venía a decir que me alegro de que tuvieses la valentía de no ceder al chantaje emocional, y luego de resurgir como el ave fénix.
    Un beso.

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  12. Admiro el coraje que tienes para desnudar esa parte de ti. Admiro el coraje que tuviste para seguir luchando y no rendirte.
    Y me alegro de que sigas en este mundo porque he tenido la oportunidad de leerte y aprender de ti con las cosas que nos cuentas.

    Un abrazo!!

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  13. El que decide el suicidio, sea enfermedad o desesperación o la incomprensión de la sociedad, ni lo avisa ni pretende que los demás le presten atención. No quiere a nadie a su alrededor, por eso decide marchar entre otras cosas.
    Me alegra sentir tu valor.
    Un saludo, Candela.

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  14. ...estoy con Pena: de alguna manera una Candela sí se suicidó, de la única manera sensata de hacerlo: cambiando sus circunstancias por otras, por lo tanto, murió una Candela y dio paso a otra mujer con otras perspectivas.

    Hay personas que no pueden...suicidarse de forma sensata. No pueden con la angustia y la responsabilidad de vivir y escogen la muerte. Algunas lo anuncian y otras no pero todas, todas, dan pistas. Una vez vi por los alrededores de mi casa -en mi infancia- a una persona que parecía perdida, deambulaba, estaba triste y pensé: esta persona no se encuentra bien pero no me acerqué a decirle nada, al fin y al cabo yo era una chiquilla y ella una mujer adulta. En efecto, cuando volví a casa a la hora de la cena, la noticia ya había corrido: una señora se había lanzado del puente. Supe que era ella. Aprendí la lección para siempre. Ahora, lo anuncien o no, si noto que alguien se encuentra mal me acerco y me intereso por su bienestar.

    Yo lo veo claro: estamos hechos para la vida y para la felicidad. Y tenemos adentro un sensor muy exacto que desde que detecta que no estamos viviendo plenamente felices, hace saltar todas las alarmas. La tristeza no es una enfermedad, es un síntoma.

    Jó, sí que me levantó reflexión este post tuyo, Candelilla!

    besos.

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  15. Ufff!!! no
    parecía que estuvieras hablando de tí... A medida que leía , no podía creer que fuese Candela ,de la que hablaba el post . No me cuadraba nada . Supongo que esa pregunta ¿como era antes? la hiciste en ese momento de bajón , no ??? POrque no me imagino auna Candela a la que no le brillen los ojos!!!
    Me alegro de que no llevaraás acabo tu meditadísimo plan . Beno al menos te sirvio para reorganizar tu vida y para darte cuenta de que "los medios no justificaron el fin".
    Me alegro mucho Candela , y , sobretodo que haas tenido las fuerzas de hablar de ello... Me parece muy valiente !!!
    En cuanto ala pregunta que planteas: El que realmente se quiere suicidar , no avisa !!! He vivido 2 suicidios (uno hace solo una semana) 3 tres intentos de suicidio (todos ajenos) y la verdad...es que no hay color !

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  16. Pues no lo tengo muy claro.
    Yo he vivido el caso de, si no me haces caso me mato, era para llamar la atención sí, pero esa persona estaba tan desesperada cuando lo hizo que me da la impresión de que lo hubiese hecho.

    Luego está la otra persona, la que trató de matarse delante mío varias veces, sin avisar, pero sin conseguirlo nunca.
    Esta lo que tenía es un angel de la guarda tamaño catedral.

    Candela, todos los procesos que emprendemos, son por algo, conozco muy bien el mecanismo del que hablas, empiezas un camino por el que andas sin prisa, por que sabes que es probablemente, la única cosa que nadie puede quitarte ya, lo guardas en lo más hondo de tu corazón y esperas pacientemente al momento adecuado.
    Y es liberador, pensar que al final, está el descanso.

    Pero creo que en ese proceso, al final demostramos quienes somos.
    Si de verdad es el final, si de verdad estamos ya tan rotos, tan faltos de recursos, lo llevaremos a cabo.
    Y sino, pasará que un día, nuestra vida colisionará con algo o con alguien y al final, renacerá el yo que quiere seguir viviendo.

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  17. candelilla, te he conocido estando bien y eres un encanto, las malas rachas pasan y las personas que como tú tienen fuerza y alegría salen de todo. Cómo me alegra que no te suicidaras, maja, porque ¿cómo habría podido conocerte??????

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  18. he leído el comentario de anonimo como veinte veces y tengo un nudo en la boca del estómago.
    en algunas partes de tu entrada parecía que hablabas de mi, salvo por lo de la hipoteca, porque soy alérgica :)

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  19. efectivamente, los que lo sienten así nunca avisan. No se cómo es querer desaparecer, nunca lo he sentido, menos mal. tu historia es tremenda, ero el deseo y el amor por tus hijas te sirvió para sobrevivir. me alegro por ti, y por anónima. me alegro tanto.

    Una hermana del desafecto llamó a su hija por teléfono y le preguntó que si creía que 40 pastillas para dormir serían suficientes. su hija le contestó, "no se, nunca he intentado suicidarme" y tan pancha colgó. La hermana del desafecto vivió otros 20 años.

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  20. Lo que cuentas es algo terriblemente doloroso, que seguramente te hizo salir igualmente fortalecida. ¿Como si no habrías tomado la decisión adecuada? Porque sí, lo fue. Un abrazo.

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  21. ¡Ay CAndela!! Qué terriblemente bien describes el proceso de "deconstrucción" de una misma, del perderse y no saber ya ni quién eres. y cuánto me alegro de que finalmente te encontraras y estés aquí, con tus niñas, tu amor y tus gatos y tu preciosa casa y tu cueva y tu blog y tu sonrisa!!!!

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  22. Fue una crisis y saliste de ella fortalecida, es lo que tienen las crisis que si se saben llevar nos pueden fortalecer.
    Afortunadamente, gracias a tu decisión ahora puedo disfrutar con la lectura de tus escritos.

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  23. Hermosa historia, que me cae de perlas en este momento. Hay una chica de la que me enamoré, ella enamorada de otra persona, le rompieron el corazón y yo como un idiota, ando tratando de recoger los pedazos. Sé que es completamente inútil, sé que me estoy matando a mí mismo; lo que me preocupa es que ella al parecer no tiene las fuerzas para seguir, o según ella, no tiene voluntad. Piensa e maneras de morir todo el tiempo; no deja de preocuparme, aunque sé que no lo hará. Al igual que tú, y seguramente al igual que yo, ella perdió el horizonte, el sentido, ¿Cómo podría ayudarla a que lo recupere? ¿Cómo puedo recuperar el mío? Llevo preguntándome eso tantos, tantos meses, de tantas, tantas maneras.. encuentro tu lectura saludable y motivadora por esto mismo.

    Muchas gracias por compartr tu experiencia. Eso es tener coraje.

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  24. http://reflejodeunsuicida.blogspot.com/2016/04/chat-suicida.html

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  25. No tiene sentido para mi seguir vivo... soy de Ecuador si alguien desea suicidarse conmigo poganse en contacto por favor: hollowichiho555@gmail.com, Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100008227088718, perdon las molestias.

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