26 septiembre 2010

Fraude, explotación y silencio ¿Quién irá a la huelga?


En tiempos de crisis y con un montón de personas paradas a nuestro alrededor, cada día escuchamos historias de despidos improcedentes que pasan por procedentes, de jornadas interminables, de abusos, de contratos de los que no se cumple ni una cláusula, de ofertas de trabajo "honradas" que prometen 600 euros al mes con unos horarios, exigencias y condiciones laborales como en la Edad Media. Digo honradas porque dicen de antemano lo que te espera si te aceptan. De ofertas de trabajo fraudulentas, en las que ofrecen un salario A y te entregan a final de mes un salario A/2, te ofrecen en contrato un horario B para exigirte in situ B +5, que en contrato te dan las competencias C y en la realidad te exigen C x 3.

Por ilustrar con un ejemplo algo que se va haciendo costumbre, puedo contar un caso real, sin dar nombres de personas ni lugares no sea que encima me encuentre con una denuncia en el juzgado. El empresario Sr. Fulanítez es un hábil pescador de ríos revueltos. Gordo de gula, gotoso a base de buenas carnes, mariscos y caldos, inculto de Guiness, malhablado, amante de los buenos coches y los buenos chalets, que tiene varias empresas intocables. Cuenta con una envidiable plantilla dinámica (ver el significado de plantilla dinámica en el post de Alma Máter), buenos profesionales y buenas personas, pero sobre todo gente que necesita aguantar como sea y lo que sea con tal de poder dar de comer a su familia y pagar a duras penas la hipoteca, bajo la amenaza de que a la más mínima protesta por las condiciones laborales, el señor Fulanítez le diga que por la puerta se va a la calle y que la lista de espera para ese puesto de trabajo da la vuelta a tres manzanas.

Hace dos años Fulanítez ofreció a una persona licenciada universitaria un puesto de trabajo en una de sus empresas, concretamente un establecimiento hotelero. Las condiciones verbales fueron: Trabajarás como comercial dedicándote exclusivamente a promover la contratación de eventos -bodas, bautizos, comuniones y comidas de empresa-, tu horario laboral será de 7 horas diarias con dos días libres a la semana, el salario neto será de 1.200 euros mensuales. La persona en cuestión aceptó el puesto y se dedicó en cuerpo y alma a llevar a cabo todo lo que Fulanítez le encargaba, además de promover la contratación de eventos. De ahí que la persona pasó varios meses en la empresa contratando eventos, repartiendo publicidad por los polígonos industriales, animando en plan gogó los bailes de los grupos del IMSERSO, cantando bingos, rifando jamones, haciendo de guía turístico dentro y fuera de la ciudad, pinche de cocina, ayudante de recepción, corrector gramatical de los panfletos y e-mails de Fulanítez, jarrillo de lata que sirve para todo... Cobró 1.000 euros al mes. Su jornada laboral era como mínimo de 10 horas, llegando incluso a las 16 diarias. Sus días libres a la semana, cero.

Al segundo mes, el señor Fulanítez llamó a esta persona para decirle que aunque su hora de entrada fuesen las 9 de la mañana, algún día podría "tener un detalle con la empresa" y entrar a las 8.

Al cabo de un tiempo, la persona contratada estaba agotada, por supuesto su vida familiar era nula, y decidió hablar con Fulanítez para preguntarle cuándo se iban a cumplir las condiciones laborales que se le habían prometido de palabra, momento que aprovechó el empresario para argumentar la falta de dinero de la empresa y ponerla de patitas en la calle, no sin antes ofrecerle quedarse por 400 euros al mes y trabajando a media jornada (eso significaba reducir sus hasta 16 horas de trabajo a 7 u 8).

Para pagarle el último mes trabajado, el empresario le extendió una serie de pagarés, que debería cobrar en los meses sucesivos, no sin antes haber llamado a la empresa para confirmar que podía cobrarlos en las fechas que constaban en los mismos. Pasaron los meses, muchos, pero la empresa no contestaba a las llamadas, la persona intentó cobrar los pagarés, pero le fueron devueltos y tuvo que pagar además los gastos de devolución. Esa persona y todas las demás que componen la plantilla, trabajan en las mismas condiciones y la mayoría se les ha ofrecido un contrato de recepcionista, comercial, chef, etc., pero observan con estupor que en su contrato firmaron como "limpiadoras" y que ni siquiera se les está pagando lo que establece ese convenio de empleados de la limpieza.

Las personas que están en las empresas del señor Fulanítez están muy unidas y se cuentan sus penas laborales, los nuevos insultos, las nuevas amenazas, el miedo al despido, el cansancio, la explotación... Se ha trabado entre ellas la amistad que se produce en tiempos de desgracia. Las hay de todas: desde las que al ver el percal se largan al primer mes, hasta las que aguantan chaparrones, retrasos del pago de nóminas, horarios imposibles y salarios de pena porque no les queda más remedio.

El empresario Fulanítez es archiconocido en los juzgados de su ciudad por las denuncias de tipo laboral que ha ido recibiendo incluso en los tiempos de las vacas gordas y semigordas. La mayoría de las veces sale indemne, son anecdóticas las veces que ha tenido que pagar una indemnización por despido improcedente, nunca ha sido multado o sancionado de alguna manera por las condiciones laborales a las que somete a sus empleados, ninguna institución u organismo ha comprobado cómo es posible que el señor Fulanítez y su familia puedan llevar el nivel de vida que llevan si luego argumenta -¿demuestra?- falta de fondos para liquidar sus nóminas. Los empleados son testigos de las frecuentes visitas de inspectores de trabajo a las empresas del señor Fulanítez: Una vuelta por las oficinas, una copa o una comida que el empresario les ofrece amablemente, un apretón de manos y hasta la próxima. Una llamada telefónica a la Inspección por parte de uno de los trabajadores, obtuvo como respuesta que ellos no se ocupan de impagos de nóminas ni de horarios de trabajo, que solamente se encargan de que el papeleo legal esté en regla, que si tienen algo que decir se vayan al juzgado. Los sindicatos hacen ahí lo que pueden y la verdad es que en ese terreno se están esmerando, pero consiguen poco.

¿Qué más da qué tipo de reforma laboral se haga si este tipo de cosas son de sobra conocidas y las instituciones hacen la vista gorda ya mucho antes de la famosa crisis? Un inspector o una inspectora de trabajo que haga bien su tarea, se planta en la empresa X desde por la mañana en plan cliente -por ejemplo- y se dedica a observar qué trabajo realiza cada empleado, a qué hora entra, a qué hora sale, habla con el personal de la plantilla, mira sus nóminas y sus contratos... y deduce. ¿No era eso lo que tendrían que hacer? ¿No está en su contrato esa función? Y si hicieran lo que se debe ¿serviría de algo? ¿O tienen instrucciones de no "joder" ni una chispita al empresario para no aumentar las listas del paro?


¿Para qué sirve el Ministerio de Trabajo?

¿Y la Inspección de Trabajo?


¿Creéis que alguno de los empleados de las empresas de Fulanítez irá a la huelga general del 29 de septiembre?

11 comentarios:

  1. Desgraciadamente, los empleados de Fulanítez no podrán ir. Tampoco podrán ir los más de cuatro millones de parados que tiene nuestro país.

    Y lo peor de todo es que, pase lo que pase el 29-S, la derecha se prepara para apuntarse un tanto. Si la huelga triunfa, dirán que es una derrota del Gobierno. Y si la huelga fracasa, afirmarán que será una derrota (y esto es aún peor), del sindicalismo.

    Ya le he dado muchas vueltas. Por muchos motivos, yo voy.

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  2. así, sin dar muchos datos que pa qué.... en mi departamento nos han "amenazado" al viejo estilo... "Vosotros creéis que sirve de algo ir a la huelga? Si a las grandes empresas ya no les importais...sin ir más lejos en mi anterior empresa han echado de forma improcedente a una directora con 20 años de experiencia y ha tenido que aceptar la indemnización porque podía ser peor..."
    Y claro, está todo el mundo acojonado sin querer hacer huelga. Menuda mierda!!

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  3. Las instituciones, sean cuales sean, no están al servicio de la ciudadanía, no, su razón de ser es la perpetuidad de un sistema que beneficia a quienes como el Sr. Fulanítez se preocupan tan sólo de obtener beneficios aprovechándose de la necesidad de quienes considera más débiles. Los empleados de este gotoso no irán a la huelga por miedo, posiblemente no, igual que otros muchos que están en la misma situación. Todo esto es muy triste, pero aún me parece más triste la actuación sindical, en mi opinión los sindicatos se han convertido en grandes organizaciones que tan sólo velan por el beneficio de sí mismos olvidando cuál fue el motivo de su creación.

    Cambiando de tema, las nueces, los piñones y las almendras tienen excelentes propiedades, pero deben tostarse un poco antes de comerlos (las nueces crudas pueden ser portadoras de una larva y además los frutos secos son más digestivos si no se toman crudos).

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  4. Desgraciadamente, los Fulanítez actúan impunemente con o sin crisis, con o sin huelga, con o sin reforma laboral.

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  5. Tengo tanto, tanto que decir, que me saldrían callos en los cuatro deso que utilizo para martillear el teclado, así que mejor lo dejo en ¡qué asco, joder, qué asco!
    Es por ello que no voy a ir a esta huelga que han convocado los sindicatos para lavarse la cara.

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  6. Aiss que tema más complicao¡¡¡ tienes razón Candela, no van a ir, pero precisamente porque much@s no pueden arriesgarse a ir (y comolo planteas no se trata de perder 100 euros de la jornada sino de perder su puesto de trabajo)l@s que no trabajamos para un Fulanítez deberíamos ir a la huelga no??

    besinos¡¡¡

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  7. se puede decir más alto, pero no más claro. Estoy con Mármara, qué asco, siempre ganan los mismos, el dinero lo marca todo.

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  8. El señorito Fulanítez se ríe de la convocatoria de huelga, pero se reirá mucho más si ésta es un fracaso.

    Cuando el carro es muy pesado, sólo lo podemos mover entre TODOS, lo que pasa que ese todos está formado por personas a las que les pesa más su carro particular que el global (y lo entiendo).

    Yo, que no trabajo con un Fulanítez y mi carro personal no es muy pesado, secundaré esta huelga, porque hay muchos motivos.

    Un beso

    noche

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  9. Dudo, luego existo.

    Es evidente que los sindicatos tienen un problema grave de estructura, de dependencia financiera del gobierno, al que hacen cosquillas pero no pupa. Pero a la vez creo que sí, son necesarios con sus imperfecciones, al igual que la democracia es el mejor de los sistemas imperfectos. Y no quiero que nadie pueda tomarse el fracaso de la huelga como una excusa para anularlos (Espe, que te veo venir...)

    Iré a la huelga sin convicción -con una pancarta que ponga "mamá te quiero"-, al igual que no iría también sin convicción.

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  10. Estoy con Maikix ..pero Candela eso de que lo sindicatos hacen lo que puedan.. bueno. .po´drían haber hecho algo mucho antes de llegar a esto.. un saludo..

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  11. Veamos. Los mismos sindicatos "de clase" (se llaman) que terminaron aceptando las ETT y los contratos basura; los que mantuvieron un idilio ultrarromántico con Aznar (amiguito de Fidalgo); los que nunca han representado a los casi 4 millones de pequeños autónomos que hay en este país que trabajamos en condiciones de precariedad absoluta; los que llevan DOS AÑOS esperando a ver si el sol sale por Antequera mientras la precariedad aumentaba a un ritmo galopante; los que... Esos mismos son los que nos convocan a una huelga que llega tar-de-tar-de-tar-de... y mal.

    Yo, claro, aunque quiera hacer huelga da igual porque entro dentro de ese grupo de trabajadores que para los sindicatos "de clase" somos un puto cero a la izquierda.

    Así que como igual que Mármara creo que esta convocatoria es un lavado de cara, pues no tengo ninguna confianza en unos señores que hace tiempo que han perdido el contacto con la realidad. Igualito que los que nos desgobiernan y opositan para gobernar.

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