13 septiembre 2010

Grosería y agresividad que se contagian

En los últimos días he hablado con algunos vecinos y vecinas sobre el problema de los ruidos. Incluso con la presidenta de la comunidad, que al principio se mostraba muy reticente a hablar conmigo del tema y se ponía a la defensiva, pero que hace unas noches me telefoneó y estuvimos charlando durante más de una hora. Ella había olvidado algunos particulares que yo sabía, como el hecho de que entre las pocas normas que tenemos establecidas, no hay una que diga que los fines de semana se puede extender el horario de piscina hasta las 11 de la noche. No se lo creía y tuvo que consultar el último acta para convencerse.

En una llamada anterior que me hizo -aún reticente y a la defensiva- me dijo que cualquier cosa que yo hiciera para exigir respeto en los espacios comunes, ella lo apoyaría en silencio, en el fondo nada más, porque vive sola con su niña y no quiere arriesgarse a sufrir represalias, sobre todo por su hija. Me molestó que el miedo nos achante, sobre todo a las mujeres, pero comprendí ese miedo -que a ratos también es el mío-.

En esa última llamada confirmó que no se cumplen ni los horarios ni los otros acuerdos de convivencia que se han ido adoptando: en la piscina se usan barcas y colchonetas flotantes, se celebran cenas, no se duchan antes de meterse en el agua después de haberse paseado por el recinto o de haberse puesto un kilo de cremas, se juega con pelotas y balones... y sobre todo se grita sin medida. En cuanto al resto del patio común, los cumpleaños y otras celebraciones no se hacen a puerta cerrada en el salón comunitario, sino que se llena el jardín de globos y juguetes y se suelta a la chiquillería propia e invitada a jugar, ensuciar, romper y manchar lo que caiga.

Pero ¿son todos los vecinos y vecinas unos incívicos? En absoluto. Veo a madres y padres que salen con sus niños a que les dé un rato el aire, no se separan de ellos y cuidan de que no molesten ni rompan nada, pero una de esas madres me decía el otro día: "Yo salgo con mi niño y al rato me veo rodeada de 15 niños y niñas más. Los padres de esos niños me ven abajo y mandan a los suyos 'porque hay una adulta abajo'. Ellos se quedan a gusto en casa y a mí, sutilmente, me hacen responsable de los otros niños. He decidido no bajarme más". ¿Cuántas son las familias maleducadas? Cuatro o cinco. Y la novedad que yo desconocía hasta ahora es que la mayoría son precisamente las morosas, las que no pagan la comunidad. Según las leyes y reglamentos el hecho de no contribuir a los gastos comunes no implica la exclusión en el uso de las zonas y bienes comunes. Pero es que precisamente en este caso son esas cuatro o cinco familias las que han "tomado" la urbanización como cosa propia y tienen amedrentadas y/o desplazadas a las demás personas que viven aquí. Resulta que no somos las únicas que tienen quejas: Hace un año una familia se vio obligada a vender su piso y marcharse a otro sitio. El hombre trabajaba en turno de noche y de día no podía dormir. Pusieron dobles ventanas en cada habitación y eso no impidió que el chillerío insorportable penetrara en sus casa y en sus sueños. Otra familia tuvo que rebajar hasta un precio ridículo el valor de su piso para poder venderlo, porque quienes venían a interesarse por él, al ver "el percal", decían que ni regalado lo querían. Al final se lo vendieron a una familia con tres niños.

¿Qué tienen de particular esas cuatro (pongamos que haya alguna más con la que no contamos) familias para que más de 70 agachen la cabeza? Cuando alguien les pide amablemente que no hagan ruido, que no ensucien, que no rompan, que paguen y que respeten las normas, responden de forma agresiva, insultan y aumentan el ruido, se autoincrementan el horario de molestias a los demás y celebran más cumpleaños, con más invitados, más música, más pasteles y patatas fritas estampados en el suelo de barro del patio. Y sobre todo argumentan constantemente eso de "Los niños tienen derecho a gritar" y "Quien no sepa vivir en comunidad que se vaya a un chalé". Eso confirma lo que ya sabemos o suponemos mal que nos pese, que la agresividad es una de las claves para ser líder.

Esas familias que se están llevando el gato al agua, son bastante prolíficas y de ellas contamos con alrededor de 12 niños y niñas bastante pequeños, de 1 a 10 años aproximadamente. No ocultan su sonrisa al observar cómo responden sus padres a los demás vecinos. Se les entrevé el orgullo de vencedores, aunque están en neta minoría. Eso, trasladado al terreno de las escuelas y luego de la sociedad en general, es lo que nos hace tener una idea de que el mundo gira de mala manera y de que la infancia y la juventud está desmadrada. Nos permitimos generalizar cuando sólo es que los malos hacen más ruido y enseñan los dientes. Es peligroso porque se contagia, sobre todo en la infancia cuando más se admira al vencedor. Ese es uno de los motivos por los que yo soy una de las que quiere luchar, con los escasísimos medios y normas legales de que disponemos. Lo que no sé es si seré capaz de transmitir esta convicción a las demás familias respetuosas que de momento prefieren agachar la cabeza y pasar desapercibidas para esa minoría irrespetuosa.

16 comentarios:

  1. No sé si has visto un correo que te he enviado a tu dirección del blog. Tiene mucho que ver con lo que cuentas.

    Me parece genial que quieras luchar de un modo civilizado y educado. Espero que tengas suerte y pronto acabe esa pesadilla.

    ResponderEliminar
  2. Animo Candela, has escrito una gran verdad, es una analogía semejante a lo que ocurre en la sociedad. Pienso que si hablando se consigue una multiplicidad de personas, estas se unirán, se sentirán como una unidad con más fuerza que la de los rivales y es posible que ante esta demostración de apoyo, "los malos" si no se achantan, al menos se lo piensen y se frenen. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. estrategia, candelilla, mucha estrategia. Mi directora de este año es una violenta y yo he decidido ser paciente, lista y muy zorra, la vida es así.

    ResponderEliminar
  4. los morosos no tienen voto en la junta de comunidad así que dadles donde más les duele, que supongo será el bolsillo

    http://www.consumer.es/web/es/vivienda/comunidades_vecinos_y_legislacion/2008/06/20/177896.php

    ResponderEliminar
  5. joer, qué bueno lo que dice kali, que es parte de la estrategia de la que habla marcela. Es genial que empieces a encontrar alianzas!!! lo mejor es que empieza a quedar claro que no sólo no son mayoría sino que son pocos, y sin voto... mmmmm esto se pone interesante, despacito y estrategia!

    ResponderEliminar
  6. Es un paso muy grande el que has dado: averiguar que hay mucha más gente que piensa como tú de la que parecía. Como dicen por ahí arriba mis co-comentaristas, lo principal es la unión, y seguro que alguna fuerza tendréis, si no tienen voto en las reuniones de la comunidad. Por ejemplo, si por mayoría se aprueba que se apaguen las luces a una hora determinada, o cosas así.
    ¡Ánimo, que vosotras podéis!

    ResponderEliminar
  7. Las normas tienen que cumplirlas por las buenas o por las malas, y como dicen mas arriba, los morosos no pueden votar, osea, que sacar nuevas normas que los vayan acorralando. Lo peor es achantarse, hay muchas formas de hacerlos entrar en razón, sin violencia, pero con contundencia.
    ¡ Hazte con ellos !, que son pocos.
    Un beso

    ResponderEliminar
  8. Lo que más me ha asustado es el miedo de la presidenta a represalias en contra de su hija. Por favor, es increible.
    Todos estos que ladran suelen tener muchas razones por las que callar. En cuanto se pongan de manifiesto como es el caso de los impagos, verás como los ladridos se tornan en llantitos lastimeros. Eso sí, es necesaria mente fría y ganar batallita a batallita con una buena estrategia de alianzas. Ánimo, contamos contigo :)

    ResponderEliminar
  9. Con las alianzas maquiavelicas que te sugieren y el apoyo de vecinos no voceras, y blogueras, acabáis aprobando en junta que los morosos vociferosos sean sumergidos en brea, emplumados, y colocados a modo de patos en la piscina, jajajja

    ResponderEliminar
  10. Paciencia, Candela, la vida la disfrutan más los pacientes que los agresivos por muy lejos que lleguen a nivel profesional o alcancen inútiles liderazgos. Me quedo con la imagen inalterable de tu gato tumbado en el cesped, todo un señor gato.

    ResponderEliminar
  11. Al final conseguiréis haceros oír, ya verás... Nos pasó algo "similar" en la otra casa... Había un par de individuos que hacian lo que querían en las zonas comunes... No entro en detalles por no aburrirte, pero DE TODO hasta el extremo de antes de bajar a la piscina mirar por la ventana y decir "están éstos, pues no bajo" mandahue! estar asi en tu casa en tu propia casa...

    La gente empezó a vender los pisos (no por ellos, eh? sino por necesidad.. como nos paso a nosotros, para comprar algo más grande...) y claro, esos pisos ahora ya no se vendían al precio de cuando los compramos (que era de risa...). Ahora ya costaban una pasta gansa, te hipotecas de por vida etc... con lo cual los nuevos vecinos que comprarrón algunos de los pisos, al ver el espectáculo que se montaban éstos, dijerón ¡Y UNA LECHE!... reuniones, juntas, y si, enemistades, pero no han vuelto a armarla... De hecho, por lo que me han dicho, ni se les oye.

    Bueno y este rollo para decirte que seguro que al final conseguís "ponerles en su sitio".. Paciencia y, como ya te han dicho, estrategia.

    Un besote!

    ResponderEliminar
  12. Lo mejor del caso es que ya habéis encontrado a otras personas que piensan como vosotras.

    Lo peor es que seáis más pero el miedo frene a la gente.

    Ánimo!!!!

    ResponderEliminar
  13. *Chris, lo recibí y es estupendo, aunque en este caso prefiero que no lo vean mis vecinos, no sea que me tomen por una tiquismiquis como los de la animación jajaja.

    * Emejota, en ello estamos, aunque a veces se quitan las ganas de moverse cuando ves las cabezas del resto metidas bajo tierra como las de los avestruces.

    * Marcela, estamos usando una -parece- buena estrategia, que espero puedas comprobar in situ (siiii). Y así nos cuentas la tuya con la dire violenta.

    * Kali, en efecto, no tienen voto en las reuniones, de hecho ni van, esa es nuestra baza. Sin embargo su estrategia es convencer al resto de familias con niños de que lo que intentamos es que no salgan al patio y claro, todos nos miran con cara de malas pulgas, como si las enemigas fuésemos nosotras.

    * Farala, a ver, a ver... empiezo a verle otro cariz a las cosas, aunque lo primero que nos dijo la presi fue que "hay que aguantarse, no nos queda otra".

    * Maikix, a ver si conseguimos que lo vean como que pensamos igual, porque como los malos gritan más y hacen más gestos hasta ahora han creído sus argumentos de que somos unas tías raras y unas "amargás".

    ResponderEliminar
  14. * Isabel, primero tenemos que seguir con la estrategia A, que nos conozca la gente normal para que no se crean a esa panda de caballos de Atila.

    * Jirafas, a mí es lo que más me ha preocupado también y eso que se ha empeñado en volver a ser presidenta porque piensa que nadie si no ella puede arreglar las cosas, pero ¿votando lo que prefieren los malos o absteniéndose como suele hacer? Mal lo veo, pero parece que se está poniendo las pilas.

    * Castafiore jajajajajajaajajaja jajajaja, no puedo evitar imaginarme al gallito del corral esta vez emplumado de verdad y convertido en pato de piscina jajajajaja.

    * Ay, siempre anónima, estos gatos sí que saben!!!

    * Alma máter, qué gusto da no sentir que lo malo no sólo pasa aquí (por aquello de mal de muchos..) pero Dios te oiga, jamía, y esta gente se vuelva suave como un guante o sean ellos los que se vayan a vivir a un chalé, separado de otro al menos 2 kilómetros.

    * Ender, ya tenemos como a 10 familias que piensan como nosotras... aún somos minoría, pero acabamos de empezar los sondeos. Gracias.

    ResponderEliminar
  15. Son pocos y sin voto, pero actúan como si fueran mayoría absoluta.
    Tema complejo, lo sé de buena tinta y muuuuchas comunidades.

    ResponderEliminar
  16. Eso de que "quien no sepa vivir en comunidad..." también me lo conozco yo. ¿Quién lo inventaría? Porque es la mayor sandez que he escuchado jamás (¿QUIÉN es el que no sabe vivir en comunidad...?).

    Me ha gustado mucho lo que has dicho de que a veces tenemos la sensación de que todo va mal por los cuatro que se quedaron en la Edad de Piedra. A mí me pasa con los alumnos: la mayoría son respetuosos, cariñosos y hacen lo que pueden. Luego hay cuatro que tienen a una padres gilipollas detrás y... voilà! Te estropearon el curso. ¡Es indignante!

    Ánimo con la lucha. ¡Hace mucha falta!

    ResponderEliminar