23 septiembre 2010

No me gusta que me inflen

Con 25 años me caí esquiando y se me estropeó la rodilla derecha (no tiene que ver con el post anterior, es casualidad). Como no soy fanática del esquí ni de ningún otro deporte no me supuso un trauma no volver a deslizarme más por las pistas de Sierra Nevada. Podría haberlo hecho si me hubieran arreglado la rodilla, que me sirve para todo menos para esquiar. Las pruebas que me hizo el traumatólogo decían que tenía roto el menisco externo, pero había que hacer una prueba más para confirmar el diagnóstico. La prueba consistía en inflarme la rodilla con aire o con algún contraste y hacer unas radiografías. Hasta ahí llegué. Me negué a que me inflaran la rodilla y con el tiempo se fue arreglando sola.

A los 27, después de varios años de intentar, sin éxito, quedarme embarazada por segunda vez y cuando ya me habían hecho todo tipo de análisis y pruebas -de ovulación, de permeabilidad de trompas, de hormonas...- y ver que todo estaba bien, el médico decidió hacerme una laparoscopia para mirar bien mis entresijos. Antes de aceptar le hice explicarme con pelos y señales todo lo que me haría durante la intervención. Cosa fácil, cuestión de 20 minutos, un agujerito de nada junto al ombligo, una cámara que se introduce y estudia el terreno, un par de puntos y listo. ¿Anestesia? Sí, general. Ummmm, nunca me habían anestesiado, así que le dije al médico que si eso era todo, necesitaría unos días para digerir lo de la anestesia y ya le respondería. En un par de semanas conseguí echar el suficiente valor como para aceptar que me dejaran inconsciente, me taladraran y me cosieran. Se lo comuniqué y me dio fecha para pocos días después. Tenía que ingresar una noche antes y me harían la laparoscopia a la mañana siguiente, cuando me tocase, porque había muchas mujeres para hacerse ligaduras y laparoscopias y no se sabía cuál sería mi turno.

A todo esto, en un alarde de valentía, decidí que nadie se iba a enterar -excepto mi entonces marido- de que me iban a hacer una intervención quirúrgica. Le prohibí decírselo a nadie. Ahora no estoy muy segura de si era por demostrarme a mí misma ser Mariquilla la intrépida o porque no quería que nadie me contara novelones sobre anestesias mortales, que eso se llevaba mucho por entonces, no las anestesias, sino que era enterarse de que te pasaba algo y enseguida, como sin querer, te contaban historias similares a la tuya que acababan en la fosa.

Ingreso una tarde, en el más absoluto de los secretos. Tenía una compañera de habitación, una chica algo mayor que yo a la que le iban a practicar su segunda laparoscopia. Las dos pasamos la tarde charlando, viendo la tele y riendo. Ya por la noche nos traen la frugal colación previa a una intervención quirúrgica y no pude evitar acordarme de cuando se hacía la matanza en casa, que desde el día anterior no se les daba de comer a los cerdos. Nos dormimos y a las siete de la mañana entra una enfermera en la habitación, dice mi nombre y me indica que vaya al baño, me duche y me tumbe para ponerme una sonda, porque soy la primera del día. ¿Una sonda? A mí eso no me lo dijo el médico. A ver ahora cómo iba yo a digerir una sonda en tan poco rato. Me encomiendo a todos mis valores humanos y a mi condición de pseudo-superwoman, respiro hondo, me ducho, me tumbo y me enchufa la sonda.


La enfermera sale y la chica de al lado me anima: que dentro de nada estaré de vuelta, y que me sentiré fenomenal, porque es una operación sin importancia, solamente podré tener un poco de dolor en los hombros. ¿En los hombros? ¿Qué tienen que ver los hombros con la barriga? "Bueno, eso es por lo del aire". ¿Qué aire? "Tienen que inflarte la tripa para poder manejarse con la cámara por ahí dentro, te ponen tanto aire como si estuvieras embarazada de nueve meses, entonces ese aire comprime el diafragma y al relajarse después de la operación tiene agujetas, que se reflejan en los hombros". En la primera coma me desenchufé la sonda, en la segunda me levanté, en la tercera me vestí y cogí mi bolso. Salí de la habitación justo cuando venían con la camilla a recogerme. ¿Pero a dónde va usted? Sin mirar atrás y andando deprisa, no fuera que me arrastraran hasta el quirófano, les dije ¡A mi casa!

20 comentarios:

  1. Jajajajajajajajaja. Sí, eso de inflarse no es muy natural. Cierto. Yo tuve una pequeña caída en moto, y me hice un poquito de daño en la rodilla, el suficiente para no poder bailar claqué. En fin, ¿y qué es una vida sin claqué?

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  2. jajajajaja parece que encontraste una buena excusa para salir cortando

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  3. Pues muy bien que hiciste! Madrededior, qué trago -eh- lo de la sonda. El médico seguro que no te lo dijo para que no te rajaras de que te rajaran.

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  4. Candela... no sé qué decirte. Me debato entre partirme el culo imaginando la escena (jajajajajajaja) y disgustarme por no dejarte hacer una laparoscopia de ná. Habría que verme a mí que no soporto las agujas!!

    Molaría escuchar las anécdotas de este tipo que deben contar los médicos.

    Pero bueno, en el fondo me parece muy normal que no te guste que te inflen que el aire dentro del cuerpo hace mucho daño y a saber cómo se puede eliminar después....

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  5. Te entiendo perfectamente. A mí me inflaron para hacerme una gastroscopia y fue lo peor. Pero como médica debo decir que hay que sopesar beneficio/molestia.
    Últimamente te noto recurrente con los temas médicos... ;)))

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  6. jajaja.. estaba viendo tu cara mientras leías ese papel.... jajajaja..

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  7. jajaja, huiste con la coordinación del Gran Houdini, y sin necesidad de que nadie te "insuflara" ánimos.

    Yo tambien prefiero hincharme sola, y si se puede elegir, mejor me hincho a jamoncito, marisquillo y otras viandas :D

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  8. Jajajajajajaja, ¡menuda eres tú para tus cosas!

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  9. Ufff, que horror, no me extraña que te largaras, vamos, pasar todo eso y encima con un marido..... bueno, mejor me callo. Un abrazo.

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  10. Tamos guapas para ser unas maridolores¡¡¡ jajajaj
    yo tampoco me habría dejado poner nada... de hecho... no habría ido ni al medico que me da miedito¡¡¡, no me gusta ni que me tomen la tensión¡¡¡¡
    te entiendo perfectament Candelina¡¡¡
    besinos¡¡¡

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  11. síiiii??, eso te hacen?? No lo sabía.

    Ende luego Candela, lo tuyo no es la medicina ni nada que se le acerque.

    Besos!

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  12. Jajaja... qué gracia para contarlo, no????
    A mi sólo me hicieron una "histerosalpingografia", y no sabria contar qué me pasó... (realmente meé azul un par de dias...)

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  13. Plas! Plas! Plas! Plas! Plas! Plas! y más plas!

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  14. Candela, tienes mucha gracia contándonos tus anécdotas. Se ve que eres una mujer con una personalidad muy especial, que sabe lo que quiere y no se deja torear por los demás. No me gusta a mí tampoco eso de inflar o desinflar... el año pasado me metieron una aguja para desinchar la rodilla y cuando lo pienso no sé cómo me dejé. Te mando un beso.

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  15. Digo yo, Candelilla, que si no te estará afectando el estres pos vacacional, que, entre lo de lo pierna y estos recuerdos, te encuentro entregada a hipocondría, fía. Y cuando una se entrega a la hipocondria es que algo no anda bien en la azotea. No sé, digo yo, que a lo mejor no es nada, pero que mira a ver.

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  16. * Dintel, pues eso, lo mismo que una vida sin esquí...

    * Eran muchos imprevistos, güertana :)

    * Juli, el médico no me conocía, porque médico que me conoce sabe que me lo tiene que contar todo todito, dejarme un tiempo para digerirlo y luego ya veremos :)

    * Chris, mejor que te partas el culo, porque yo me lo parto ahora acordándome jajajaja. Por lo menos anécdotas mías tienen que tener unas cuantas jajaj.

    * Maikix es que he tenido un mes de médicos que no veas. Ahora estoy perfecta (trabajando, obviamente jajaja), pero el mes y pico de médicos me ha traído a la memoria mil anécdotas que tenía olvidadas.

    * Alma, no era un papel, era una mujer que hablaba :)))) Lo del papel era en el post anterior jejeje.

    * jajaja, Castafiore, yo también prefiero hincharme de lo mismito que tú. Pero ¿sabes lo mejor? que al poco repetí (pero sin escaparme).

    * Alson, me veía como la de la imagen que he puesto, hasta estrías me salieron de pensarlo.

    * Emejota, lo del marido por entonces no estaba mal :)

    * Yosu, tú me entiendes ¿ves? A mí las cosas raras no me gustan. Una inyección o el dentista mismo, ni pizca de miedo, pero eso de inflarme...

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  17. * Morgana, eso te hacen, sí, que me lo hicieron después, cuando le prometí al médico que no iba a escaparme... pero esa es otra de mis anécdotas hospitalarias :) Yo quería estudiar medicina... glub.

    * Siempre suya, jajajajaja, a mí me habían hecho histerosalpingografías, pero no recordaba lo de mear azul jajajajajaja.

    * Siempre anónima, eso es por tener el valor de largarme a tiempo? jejejeje.

    * jajajaja, tú ni inflar ni desinflar jajaja. A mi hija le desinflaron una rodilla ante mí... acabé yo en la camilla y ella de pie muerta de risa.

    * Mármara, qué va. Ahora estoy fenomenal. Eso sí, me he dado cuenta de que lo de mi pierna guarda relación directa con los días de lluvia: Si llueve está tranquila ¿y sabes por qué? ¡Porque las chonis no salen al patio con la familia! Pero, como decía antes, el poner cosas de médicos es porque después de esta racha me he acordado de un puñadete de anécdotas.

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  18. No tenia ni idea de que para ciertas cosas nos inflasen, sólo había oido hablar de las "in" filtraciones jejejejejej. No me extraña que huyeras guapa, que repeluss,que grima ,que de tó. Ahora que ya que lo has dicho estoy esperando el post de cuando consiguieron inflarte y para ese espero no llegar tarde. Mil besos

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  19. ¿Cómo si estuvieras de 9 meses? ¿En un solo día? ¿Y se supone que las únicas secuelas son los puntos...?

    A mí me huele a chamusquina. ¡Hiciste bien en salir corriendo! :P

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