24 septiembre 2010

¡Se llama David, igual que Pablo!



Mi disco duro está demasiado lleno. Si lo formateo para que entren los datos nuevos se me van a perder los de antes, muchos inútiles, pero quién se pone a separar lo útil de lo inútil cuando es tanto lo que hay. De todas formas, aunque pudiera hacerlo, cosa harto difícil, no sabría cómo borrar esto y poner lo otro en la carpeta de lo importante. Cada nuevo dato que entra en mi disco duro se apretuja como puede en algún rincón casi inalcanzable o se va por su propio pie a la papelera de reciclaje. Es increíble que no pueda encontrar la carpeta llamada Manolita, creada hace solo tres días y que en cambio vea por todas partes otra carpeta llamada Pepita que creé hace veinte años. No es la carpeta Pepita la que está visible y bien encajada en mi disco duro, sino que todo su contenido de audio, vídeo y efectos especiales está nítidamente impreso en sus sectores y pistas.

Ahí de pronto sale "Mi oso y yo", aquella serie infantil de los sesenta que presentaba la voz de un niño con "Dennis Weaver como mi papá y mi oso, Ben". Nombres de actores, actrices, películas con sus argumentos y finales, cantantes, alumnos y alumnas de mis veintidós años, con sus rostros, nombres, apellidos, anécdotas e historias. Sin embargo a partir de los 30 años, el disco duro se fue llenando y cada vez me ha ido resultando más difícil retener un rostro que pasó no más de tres veces ante mis ojos. Los nombres se resisten a quedarse. Quiero recordar cómo se llama ese actor que me gusta tanto y que hace el papel de Grissom en CSI, lo busco, lo encuentro, memorizo y archivo eso de "William Petersen". Otra vez que quiera saber su nombre volveré a mirar en Internet, que para eso está ¿no? Otra que me encanta es Hilary Swank, no ya como actriz sino además por su físico, del tipo que a mí me gustan. Pero cuando tengo que decir su nombre... NOT FOUND, y tengo que preguntar "¿Cómo se llama la de Million Dollars Baby?". La memoria se va perdiendo con los años -y la mía es caótica-, y algunas veces me da terror pensar cómo puede ser la vida cuando a una persona se le olviden todos los nombres, todas las fechas, todos los lugares y todas las palabras. ¿Se puede pensar sin palabras? ¿Nos podemos comunicar sin palabras si ni siquiera sabemos qué palabra utilizaríamos si la tuviéramos a mano? ¿Se puede olvidar cómo se dice te quiero? Y si se olvida cómo se dice ¿sabremos cómo se quiere?

Por supuesto cada año acabo aprendiéndome los nombres de mis alumnos y alumnas, no como lo hacía antaño, desde el primer día, pero sí consigo memorizar nombres y apellidos de mis aproximadamente 60 chicos y chicas anuales en cuestión de un mes. El resto del curso los llamo por su nombre sin problemas. Al curso siguiente, recién pasado el verano, vuelvo a verles sus caras y enseguida me entra esa angustia de tener que rebuscar en mi memoria para recordar sus nombres. O una compañera me refiere un viejo alumno: ¿Te acuerdas de José Antonio García Sacristán? Sí, claro que me acuerdo de ese nombre, pero ¿a qué cara y a qué tiempo corresponde?

Este año me lo voy tomando con calma. Ayuda el hecho de que nos hagan empezar el curso con 4 en lista para completarse con 30 en los primeros días de octubre. Suelo recurrir a algunas reglas nemotécnicas para fijar en mi memoria sus nombres: Parecidos a otras personas que recuerdo, asociar el nombre a su cara o a alguna circunstancia (hoy se presentó un chico llamado Sufi, algún compañero bromeó diciendo que esa era la nota -sufi- más alta que iba a sacar. ¡Clic! Guardo el nombre con la anécdota y ya se queda todo ello memorizado). Mi anécdota "nominal" de hoy ha sido cuando veo a un chico nuevo en clase que se parece muchísimo a Pablo, un amigo de Mayita, pero a este amigo de Mayita siempre le he visto cara de llamarse David. Le pregunto al chico nuevo su nombre y me dice: Me llamo David. Y yo pienso para mis adentros ¡Qué bien, este no se me olvida, se llama David, igual que Pablo!

14 comentarios:

  1. Que bueno. Yo siempre tuve que hacer reglas nemotécnicas para todo, siempre tuve mala memoria, excepto para las emociones. Un abrazo.

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  2. jajajajaaaaaa, qué bueno. Todavía no tengo problemas para memorizar en poco tiempo el nombre de todo el alumnado (100, más o menos este año), aunque algunos nombres me lo ponen difícil: Eder, Kilian, Garazi,..

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  3. Es curioso que haya gente que su cara nos parezca que va en consonacia con algún nombre distinto al que tienen y Candela, come nueces para la memoria, son muy ricas en potasio.

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  4. te entiendo. Hasta el año pasado estuve muy malita, recuperándome del estrés que me supuso mi proceso de oposiciones y tuve que reconocer que me lo debía tomar en serio cuando olvidé palabras. Ufff, lo pasé realmente mal.

    Creo que no. Creo que se olvida nominar pero no la acción. De hecho se dice de estas personas que se vuelven tremendamente sensibles a los afectos. Pero tranquila, Cande, que no nos pasará! que te conozco y ya te veo saliendo disparada para el médico...

    Besos!!

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  5. jajajja, ya sabes que yo soy mu mala pa las caras, pero con mis alumnos no me pasa ¿sabes el truco? en 3 años llevan una enorme etiqueta de color con su nombre bien grande y por detrás los teléfonos de urgencia, así que ahí no fallo, pero como se me meta que un Jorge tiene cara de Pablo me da lo mismo la etiqueta.

    Te lo dije una vez y te lo repito, cuando el disco duro se llena de archivos,usa el win zip jejejejejejej

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  6. Yo tenía una memoria buenísima. Y recalco el pretérito del verbo. Cuando aprendí a dejar de controlar y dejarme llevar mucho más descubrí que soy una persona hasta despistada y olvido la mitad de las cosas.

    También contribuye a ello el trabajo tan mecánico que desempeño. He notado un bajón en mi capacidad de atención.
    Pero vamos, que no creo que sea un principio de Alzheimer. Así que tranquila Candelilla, que cuanto más te preocupas, más se bloquea tu mente/memoria.

    Buen finde!!

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  7. Ansiedad y descenso en la memoria son primas hermanas, compañera.
    Muy interesante la reflexión sobre el pensamiento y el lenguaje... Y la experiencia de falta de lenguaje cuando las capacidades cognitivas permanecen , sí señora... Oliver Sacks escribe de forma muy asequible sobre estos temas si te interesan. Pero que te pille en fase no aprensiva mari, a ver si luego te lo vas a atribuir y la fastidiamos... Si te interesan los fenómenos de anomia me dices y te mando un correo que vas a alucinar, te aviso.
    Besos. Lenteja

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  8. Yo tuve que aprenderme la lista de los Reyes Godos, como te lo digo. Fue un reto de mi profe de historia y a mí no me reta nadie (toma chulería castiza). Lo malo es que eran 33, creo, y yo largué por riguroso orden cronológico una lista de 35. Aún están buscando el periodo del reinado de los dos espontáneos. :)

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  9. siempre nos aprendemos los nombres de los más inquietos, de los que más mandas a callar, de los que molestan.. al final del trimestre los sabes de memoría y del que no sabes su nombre sabes que es bueno, o tímido por norma general ,.. pero los confundo a todos durante el primer mes..

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  11. jajajajaaaaaaa lo de pablo y david es simplemente GENIAL jojojoooooojjoooo, cómo me he reido!!

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  12. jaajaja a ver si va a ser a la inversa y David en realidad tiene cara de Pablo.
    Me pasa hace tantos años que te digo lo que me dice mi amiga Ester, "no es que estés falta de memoria, es que tienes demasiadas cosas en la cabeza"-
    Besos.

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  13. * Emejota, igual me ocurre a mí con las emociones. Esas no se me olvidan :)

    * Marcela, jajajaja, yo además de los nombres raros, confundo Arturos con Albertos, Dunias con Dianas, Angustias con Victorias (no sé por qué esto último...)

    * Siempre anónima ¿Nueces? Son además ricas en potasio y vitamina B, creo. No me vendrán mal y me gustan.

    * jajajaja, Morgana, sólo voy al médico cuando pienso en una palabra, que ni voy a escribir. Para los demás casos me automedico mentalmente y funcina!

    * Ostras, Mam, se me ocurre que podría sugerir que los míos llevaran un cartel colgado con el nombre todo el curso jajajajaja. Lo que me facilitaría las cosas. Una compi mía les pide poner un cartelito con cada nombre en la mesa donde se sientan, durante el primer mes.

    * Chris yo he sido siempre despistada, sobre todo para dejar cosas en el frigorífico (todavía las bragas no, como Marcela jajaja, pero otras cosas imposibles sí) y muchas cosas más, pero lo de los nombres de personas, libros, películas y caras... cada vez va a peor. Pero lo llevo bien jajajaja.

    * Lenteja, ¡¡mándame ese enlace!! Prometo que no me lo atribuiré :)

    * jajajaja Jirafilla, me habría encantado ver tu lista de 35, más que nada por saber sus nombres :)))

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  14. * Tienes razón, Ico, pero también me aprendo enseguida los nombres de los más inteligentes y divertidos. Ahora sí, los nombres de los que no pían ni para bien ni para mal, se me van quedando rezagados en la memoria y son los últimos que me aprendo.

    * Güertana, cagoenlaleche bicucha, jajajajajajajajaja.

    * Farala, la Mayi se meó de risa cuando se lo conté, antes de escribir este post. Por supuesto ya es vox populi entre sus amigas y su amigo Pablo.

    * Patsy, pues ya veremos. Te aseguro que por lo menos una vez llamaré Pablo a mi alumno David. Y es que tengo muchas cosas en la cabeza, menos pelos :)

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