23 octubre 2010

Mariquilla Quilla

Me ha contado que en primavera se rompió el nido de golondrinas que tiene en su casa y que al verlas colgadas como los murciélagos del cachito que les quedaba le dio penica de ellas, les reconstruyó el nido con yeso y se pusieron tan contentas. Que su periquito, a fuerza de estar siempre junto al canario, ha aprendido a cantar como él y luego se le ha muerto de repente. Que ha tenido que dividir la caseta de los perros en dos "apartamentos" independientes porque sus dos perras no quieren dormir juntas. Que su padre no quiere venir del cortijo porque dice que el suelo de Granada está muy duro y le duelen las rodillas. Me ha dejado una cajetilla de cigarrillos porque yo no tenía. "Para la vuelta a casa", me ha dicho. Le he ofrecido pagárselos y me ha contestado que se los pague en especie.

Este es el segundo curso que tiene otro destino, después de un buen puñado de años juntas compartiendo penas y glorias de instituto. Hoy ha venido "pa echarnos un cigarrito" en mi hora de guardia. Qué pronto se le ha olvidado que no, que aunque sean mayores de edad, esto no es la universidad y que aunque estemos solas en el patio seguro que nos pilla alguien, que a mí siempre me pillan cuando transgredo la norma que sea. Me ha preguntado cómo me las voy a apañar cuando prohíban fumar en la calle junto al instituto y le he dicho que me voy a comprar una mobilé para que me dé tiempo a ir a un descampado, matar el gusanillo en dos caladas y volver en los 5 minutos entre clase y clase, con mucho cuidado de no ir a parar accidentalmente al radio prohibido de una escuela camuflada. ¡Qué patochás inventan! dice.

Habla alto y gesticula, es profesora-maruja-campesina-ecologista-pija-progre-fumadora-hija-madre-y-esposa, y en sus gestos es una especie de Paloma de Aquí no hay quien viva, pero en rubio. Compagina gritos y tacos con ternura, compañerismo y agilidad mental. Una divertida y buena profa a la que echo de menos.

5 comentarios:

  1. ¡Qué gusto tener una persona así por los alrededores! No sé por qué pero tengo la sensación de que cada vez cuesta más encontrarlas en medio del egoismo brutal en el que estamos inmersos. Un abrazo.

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  2. Precioso homenaje a una amiga y colega. Un fuerte abrazo.

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  3. Ay, el sino de las profas...Yo también echo de menos a mi querida compañera, quien tanto me hacía reír y aplacar los malos tragos de algunos días. Esto es así. Pero, afortunadamente, unas se van y otras vienen. Cierto que alguna compas son insustituibles, pero esta profesión es así: todo un “vaivén”. Me gusta mucho tu blog, Candela! Ya te he agregado al mío. Un placer pasa por aquí :-)

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  4. qué bonito, Candela, espero que le hayas pasado la dirección para que lo lea... cuando me enteré de las condiciones de la ley y los centros educativos la primera que pensé fue en tí!! ¿¿qué vas a hacer???

    (te puedo hablar de unas pirulas mu güenas...) (jajajaja, ya sabes yo y las pirulas...)

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  5. Eso digo yo también, Candela, ¿a dónde voy a ir a fumar en el recreo cuando lo prohiban? Ahora que vuelvo a ser fumadora... nada, supongo que tendré que volver a dejarlo... o echarme las pirulas de las que habla Farala...
    Besitos, preciosa!

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