28 noviembre 2010

Saber escuchar


El jueves una compañera me pidió que saliera a desayunar con ella en el recreo. Habría preferido quedarme en el instituto, sacar un café de la máquina y tomarlo tranquilamente sentada al brasero de la sala de profesores, pero aún perdura esa parte de mí que no sabe decir que no y salí con ella.

Mientras se llega al bar, nos sirven y desayunamos, apenas nos queda tiempo para volver al instituto y a mí no me gusta comer deprisa. Tampoco llamo hablar a lo que hacemos en esos entreactos del trabajo, entre el ruido de la máquina del café, las tazas, la prisa y las voces de la gente. Siempre se inician conversaciones que nunca se terminan, son apenas apuntes que se quedan almacenados en la memoria a modo de índice que no lleva a ninguna página. Ya de vuelta, a las puertas del instituto, mi compañera y yo mantuvimos este diálogo, que sirve como muestra de todos los demás:

- Oye, ¿cómo va el tema del trabajo de Pepa? -me preguntó ella.
- Igual, pero ahora quizás haya encontrado algo interesante.
- ¡Qué bien! ¿de qué se trata?
- De desarrollar una idea que...
- ¡Oye, acuérdate de pagarle la lotería a Mari!
- Sí, claro.

Podría deberse a la falta de tiempo, pero no es así, porque "conversaciones" de ese tipo, en que te quedas a medias contando algo que por lo general responde a una pregunta que te han hecho, son mucho más frecuentes que las tertulias tranquilas en que cada parte escucha y responde serenamente y prestando atención a la otra.

Pepa y yo nos hemos puesto a hacer un cálculo en nuestro entorno más cercano. Entre familia, amigos, amigas, compañeros y compañeras, hemos encontrado a cuatro buenos escuchadores: Marco, Laura, Mercedes y mi hija mayor. No es solo que respeten tu tiempo de palabra, sino que demuestran interés por lo que oyen y enriquecen los diálogos con sus experiencias o su forma personal de entender el tema que se esté tratando. Cuatro personas escuchadoras constituyen menos del 20% de las que hemos valorado en este aspecto.

De los debates y tertulias que veo en televisión, predominan esos en que los tertulianos se roban la palabra unos a otros, impidiendo que nadie finalice un argumento iniciado. Eso hace que se les vea a todos estresados, enfadados porque no han podido llegar a expresar su propia conclusión ni han conseguido visumbrar las conclusiones de los demás. Suele ganar en las exposiciones quien más grita, pero no quien mejor argumenta.

¿El no escuchar es un defecto humano o se trata de un vicio adquirido en la era de las prisas?

25 noviembre 2010

La violencia de género, para mí...

Hasta el año 2004 el 25 de noviembre era para mí ese día en el que se hacían actividades en el centro, se veía en televisión la última campaña contra la violencia de género y en algunos periódicos se podía leer algún artículo sobre mujeres maltratadas.

Hasta el año 2004 para mí la violencia de género era algo que solo les pasaba a otras mujeres, que nunca me había pasado a mí y nunca me iba a pasar.

Hasta el año 2004 la violencia de género estaba representada para mí, dentro de nuestra cultura, por las marcas físicas en el rostro de una mujer, por los golpes, las amenazas de muerte y el asesinato. Algo muy fácil de identificar para mí y para todas. La violencia de género era, para mí, un punto al que llegaba una mujer que no sabía darse a valer, que se aferraba a un hombre bajo cualquier condición con tal de no quedarse sola, por inseguridad, por falta de autoestima, por falta de dinero o por mantener una imagen social, incluso por masoquismo en algún caso. No comprendía esa falta de orgullo, ese no salir corriendo al primer golpe, ese no decir "púdrete junto a tu violencia, pero lejos de mí".

Sin embargo desde varios años antes esta mujer que así veía las cosas era infeliz, tanto que no podía permitirse dejar traslucir su tristeza al mundo que la rodeaba. No sabría decir con seguridad si ese muro-filtro que puse entre el mundo y yo era un síntoma de vergüenza o de confusión mental, o tal vez una mezcla de ambas cosas. Mi autoestima se había ido marchitando hasta morir, mi ya reconocida cabezonería y mi orgullo se habían derretido y se me habían ido derramado por el camino. Poco a poco había dejado de hacer proyectos a corto, medio y largo plazo. Poco a poco había perdido las ilusiones hasta el punto que ahora más lamento de haberme perdido buena parte de la infancia de mi hija menor, a la que quería y cuidaba pero de la que era incapaz de disfrutar sus avances, su ingenio y su simpatía. Pasaba los días y los meses encerrada, me negaba a salir con mis amigas, pero cuando venían a verme les sonreía y les pintaba un mundo -el mío- de color de rosa. Y es que yo por entonces tenía una pareja-hombre, más monstruo que hombre. Hombre tímido, agradable, educado y sensible de cara a la gente. Monstruo en la intimidad, que insultaba y humillaba en privado, en voz baja y sin palabras malsonantes; que prometía y no cumplía, pero siempre por mi culpa; que mentía casi siempre, que exigía sumisión "con mucho amor"; a la vez un hombre ausente y un fantasma omnipresente que controlaba mis actos y mis pensamientos con la habilidad del más pulcro de los psicópatas. Aquello, para mí, no era violencia de género, aquella tristeza mía no podía ser debida más que a lo que él aseguraba: que era mi cabeza la que no estaba bien. Lo que de verdad dejó de estar bien fue mi cuerpo, al que parecía que le hubiera caído una maldición de enfermedades y síntomas. Debilitada, con úlceras, con insomnio, con ansiedad, con pánico, medio calva, era posible que mi cabeza no rigiera bien ya, porque ni se daba cuenta de cuál era el motivo por el que el cuerpo estaba tan enfermo y el alma tan triste.


Semana santa 2004: La procesión por dentro.


El 25 de noviembre de 2005 adquirió para mí un nuevo significado: La violencia puede matar aunque no sea física. Aquel día, por primera vez en mi vida, fui a la concentración que se celebraba junto a la Fuente de las Batallas, con mi niña de la mano y el alma en un puño que estaba a punto de abrirse para dejarla volar de nuevo. Consciente por primera vez de que yo había sido una más.

Hoy, 25 de noviembre, en mi instituto se ha hecho un sencillo, corto y hermoso acto contra la violencia de género. 63 chicos y chicas con camiseta blanca estaban en el centro de la pista deportiva, representando a las 63 mujeres que -oficialmente- han muerto este año a manos de sus parejas o ex parejas. Alrededor, todos los alumnos y alumnas de todos los niveles. Dos de ellos, un chico y una chica, han leído un manifiesto, a ratos él, a ratos ella. Corto, claro y contundente. En ese manifiesto no se hablaba solamente de los golpes, sino de otros tipos de violencia, de otras argucias aparentemente más livianas e inocentes que tienen como objetivo someter, humillar, rebajar y anular a una mujer de cualquier edad y estatus social. Si esas argucias se siguen silenciando y mostramos solamente el famoso ojo morado, a muchas más mujeres les ocurrirá lo que me ocurrió a mí. Este año no he participado en ese acto más que como asistente. El instituto entero está lleno de carteles con frases, eslóganes, declaraciones de intenciones, dibujos... No he participado este año porque no era necesaria mi participación. Creo que gracias a estos actos y a la celebración de este día se está siendo más consciente de todas las formas en que puede presentarse el monstruo en nuestras vidas, seamos hombres o mujeres. Soy consciente de que a esta lacra social le queda mucho para desaparecer, máxime ahora cuando hay aquí tantas personas de otros países en los que esa forma de violencia no está criminalizada aún, o que incluso está bien vista como ocurría aquí no hace tanto. Pero aunque le quede mucho todavía, es necesario seguir mostrando nuestra repulsa. Habría que hacer más aún y no sé por qué no se hace. Por ejemplo ¿por qué no se publican los datos de los asesinos de mujeres que ya han sido juzgados y condenados? No entiendo por qué se les protege.

22 noviembre 2010

¡Un chollo!


A quien se le diga que una mujer de 38 años, con mucha experiencia laboral, titulación, veinte cursos de perfeccionamiento, con conocimientos de informática, carnet de conducir, disponibilidad inmediata, que habla perfectamente inglés, castellano y catalán y chapurrea el alemán, no le salga un trabajo ni siquiera en el servicio de recogida de residuos sólidos (eufemismo de basurera), ¿se lo cree? Claro que se lo cree. No es la única ¿verdad?

Lo del servicio de recogida de residuos sólidos no lo dije por decir. Salieron varias plazas de hoy para mañana y fue la primera en solicitar una. La entrevistaron junto a otros catorce. Todos hombres excepto ella. Te llamaremos "si eso". Por "si eso", se quedó esperando a pesar de que en la convocatoria se hablaba de "cuotas de igualdad".

Esta mañana se fue a buscar trabajo a un polígono industrial, ya desesperada de que ni infojobs, ni el SAE ni el santo del porpetillo le ofrecieran un trabajo, cualquier trabajo. Pateó almacén tras almacén, tiendas y bares. "No hay trabajo". Pero al final encontró una enorme tienda en donde le dijeron "Clalo que si, aquí hay tlabajo, mucho tlabajo, todo el que quiela". Bien, pues por favor, dígame el horario y el salario. "Tlabajo de 10 de la mañana a 10 de la noche, de lunes a sábado, 20 minutos dialios pala bocadillo, pelo lo mejol de todo es que cuando usted se va a casa se lleva el dinelo cada día, ¡10 eulos!". ¿A la hora? "¡No, noooo, 10 eulos al día!" Vale, gracias, me lo voy a pensar.

18 noviembre 2010

Píldora indigerible para el fin de semana, con perdón...

¿De qué enfermedades que padecemos somos culpables?

50.000 casos nuevos anuales de cáncer de piel en España, principalmente debidos a la exposición excesiva a los rayos ultravioleta, sobre todo los del sol.

Las alergias crecen en España a un ritmo del 2% anual. En orden de incidencia son: orales, cutáneas, digestivas, vías respiratorias altas y vías respiratorias bajas. Javier Domínguez, responsable de la Unidad de Alergia del Hospital Universitario de Getafe, ha recordado que las hipótesis que más se relacionan con este incremento son la teoría de la higiene, que impediría al sistema inmunológico adaptarse apropiadamente al entorno, o la del diesel, cuyas partículas aumentan el potencial alérgico de los pólenes.

La diabetes mellitus tipo 2 aumenta día a día en todo el mundo, tanto en países desarrollados como en países en desarrollo. Se han realizado estimaciones para el año 2030 en las que se supone que en dicho año la enfermedad afectará a 366 millones de personas.

En los últimos siete años aumenta un 19% la mortalidad en accidente de moto. Debido a imprudencias y a la excesiva velocidad unido a que ha aumentado el número de motoristas.

...

En general, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, que son de 2008, los grupos de enfermedades que más han aumentado son los trastornos mentales y de comportamiento.

Las principales causas de muerte en 2008 se sitúan en las enfermedades cardiovasculares, seguido de los tumores y las enfermedades respiratorias.

Otra nota importante es que mientras se reducen los accidentes de tráfico, aumentan los suicidios, hasta tal punto que el suicidio es la primera causa de mortalidad por causa externa. Esto me lleva a recordar algo que leí hace unos meses, es decir, datos frescos de este mismo año: En Francia la primera causa externa de muerte es trabajar para France Telecom, que es la tercera causa general de muerte en el país después de las enfermedades coronarias y el cáncer.

Y todo esto ¿a son de qué?

A la perra que se traen a nivel internacional con el rollo de los males horribles que provoca el tabaco, al concepto que se han sacado de la manga acerca del "fumador pasivo", que no dudo que no sea más sano respirar el aire perfumado de pino de la montaña que el de un fumador que pasa por tu lado, claro está, pero es que nos estamos pasando tres pueblos. Hoy en televisión hacían una encuesta callejera sobre fumar al aire libre y he escuchado cosas como: "A veces una va por la calle y pasa uno fumando y una se ahoga con esa peste, y luego llega una a casa y huele a humo, puag". Me llama la atención que hace unos años (no tantos porque yo lo he vivido), fumábamos en clase, profesorado y alumnado, quien quería fumaba, de hecho casi todo el mundo fumaba (alumnado mayor de edad). En mi facultad también fumaba en clase quien quería, y si había alguien con problemas respiratorios como asma o un simple resfriado nadie fumaba. En las casas fumaban (los hombres), con niños y sin niños delante. No recuerdo de ningún caso de niño con problemas respiratorios por ser fumador pasivo. Incluso a los niños y niñas nos hacían cigarrillos de matalaúva (anís) para celebrar la matanza. No nos tragábamos el humo, claro, pero era algo que nos divertía. Nos están educando no sólo en un nuevo sentido del respeto y en nuevos sentimientos de culpa sino que también nos han educado el olfato para que nos resulta molesto lo que nunca nos resultó. Nunca como ahora ha molestado tanto a nadie el olor a humo del tabaco en una cortina. Antes ni siquiera se reparaba en ello.

Se ha llegado a tal punto que he leído anuncios en páginas de internet y periódicos en donde se dice:

"Compraría coche de segunda mano. Condición: Que el propietario no sea fumador". No dice que no sea terrorista, tenga una enfermedad infectocontagiosa, sea cazador, tenga perros o sea asesino en serie. No. que no sea fumador. ¿Será porque el fumador suele quemar a veces la tapicería? Bastaría poner "que la tapicería esté en buenas condiciones". No. Que no sea fumador. ¿Que el coche huele mal? No. También puede oler mal porque tenga más mierda que "la petaca Camuña", y puede que un fumador o una fumadora tengan su coche como los chorros del oro, cuidada la tapicería, limpio y perfumado. Pero no. Que no sea fumador.

Otra de las barbaridades que leí repetidamente en los comentarios de un artículo de El País hace tres o cuatro días referido a la próxima ley antitabaco, es que "los fumadores pretenden que ENTRE TODOS les paguemos las medicinas y hospitalización por una enfermedad contraída por su puto vicio". Si vamos a esto, ¿por qué pagar idem a quien se achicharra al sol o debajo de los rayos UVA para lucir el moreno perfecto? ¿O a quien, a pesar de ser diabético, le da un jamacuco por haberse hinchado de dulces? ¿Y a quien tiene exceso de colesterol por la mierda que come/comemos? ¿La sanidad tendría que desatender a quien enfermó por sobredosis de heroína, por automedicarse o por no usar protección en las relaciones sexuales y contraer una enfermedad venérea?

Ya, ya me sé la respuesta: Esas personas, por lo menos no ponen en riesgo la salud de las demás personas. ¿Tampoco quien provoca un accidente por exceso de velocidad, alcoholismo o despistes? Si mueres o te quedas tetrapléjico porque te subiste al tejado a arreglar la antena sin llevar un arnés ni poner colchones en el suelo, no pasa nada, todo el mundo se solidariza con la persona accidentada, pero si te mueres de cáncer de pulmón, desde que te lo detectan ya te entra el pánico, no solo de tu enfermedad sino de saber que en el fondo a más de uno y más de dos se les va a quedar en la punta de la lengua eso de "Jódete, te lo has buscado, fumador/a insolidario/a cabrón/a, asesino/a de pobres niñ@s y adult@s inocentes".

Y ya que nos ponemos, de todas las muertes posibles que podemos padecer y cuya culpa se nos atribuye, incluidas las que pueden provocar daños a terceras personas: ¿cuál de esos enfermos/as ha pagado más impuestos para contraer su enfermedad? Y más aún: ¿Es seguro que quien se muere de un infarto o de un cáncer de pulmón fue fumador o siquiera fumador pasivo? ¿Dónde están las pruebas que descartan otros factores externos como desencadenantes o coadyuvantes?

Nos morimos de cáncer, la gente lo hace cada día. Hace unos días murió una compañera mía, sólo dos años mayor que yo. El curso pasado cada día me decía: Mujer, deja de fumar que es muy malo para la salud. Ya ya, si lo tengo que dejar -le decía yo porque eso es lo que quiero, igual que quiero volver a mi vegetarianismo, por decisión propia y sobre todo porque no quiero ser esclava de nada y una droga esclaviza. Ella no fumaba ni ha muerto de cáncer de pulmón sino de estómago. Otra en cambio está muy enferma, con cáncer de pulmón. Fumaba como un carretero.

He vivido lo suficiente como para sopesar qué cosas han mejorado y qué cosas han empeorado a lo largo de mi vida y hay algo que he observado: Si se pone el objetivo sobre un grupo de la población, sea cual sea, un grupo en el que no habíamos reparado, ni nos molestaba ni veíamos como un peligro potencial, tengamos por seguro que a base de mensajes subliminales al principio y directos después, acabará siendo objetivo a batir por la masa. Los individuos son inteligentes (o no), pero la masa es siempre tonta. Ahora en España y hace muchos años en el resto del mundo (el bang de salida lo dio USA) le ha tocado el turno al fumador hasta tal punto que en nuestra población ya es una persona non grata por encima del manipulador, el usurero, el esclavista o el evasor de impuestos.

Además de molestarme los extremos me dan miedo, mucho miedo, las manipulaciones sobre la masa y cada vez los veo más. Decía hace unos días que estoy viendo cosas que no me gustan en la campaña a las elecciones catalanas. De forma muy soterrada y no tanto se va poniendo la diana sobre grupos de población muy concretos: Los inmigrantes. Se ha llegado a hablar de ese 50% de niños nacidos de madre no catalana y del peligro que eso conlleva. Pero ¿no son catalanes quienes nacen en cataluña? ¿Inmigrantes son los de origen africano, extremeño o en general los castellano-hablantes o los no catalano-hablantes? ¿Por casualidad estamos hablando de "pureza" de raza? Por favor, por favor, que esta lección ya la había aprendido la humanidad, así como sus consecuencias. No más de eso, por favor.

Trabalenguas: Y muchas, muchas más cosas que están lavando el cerebro de muchas personas que nunca habrían creído que iban a creer en lo que ahora creen, pero quien no las está creyendo ya firmemente comienza a sospechar que sean ciertas.

Creo que deberíamos usar más nuestro nivel de observación personal, analizar desde varios puntos de vista y no únicamente escuchar/leer/creer/interiorizar lo que nos cuentan quienes están en el poder, ni local, ni nacional ni internacional, ni de los medios de comunicación que ese poder maneja.

Felizmente despistada

Esta noche pasada he dormido la friolera de 12 horas seguidas sin intermedios. Me lo pedía el cuerpo. Así que hoy he sido la yo de siempre, con mis mil proyectos en la cabeza, mis mil truquillos a mis niños y niñas (de clase), mis análisis de resultados, mi sonrisa de oreja a oreja, mi "to er mundo e güeno" y mis despistes a cuestas, muy bien llevados.

Esta mañana nada más llegar me acuerdo de que tengo claustro en el recreo, para votar al consejo escolar. Para que a nadie de mis compis se le olvide, ya que a mí se me estaba olvidando, se lo digo a la conserje: Conchi, mira, acuérdate de decirles a los que veas que tenemos claustro en el recreo, que al ser una cosa tan corta se nos va a olvidar. No contenta con dejar el aviso, voy diciéndoselo a mi compañera María, a mi compañero Juan, a Raquel, a Sonia... a todos y todas los de la sección. Algunos ni se acordaban. Resultado: Todos fueron al claustro... menos yo. En el recreo me quedé en el aula, entusiasmada con mis cosillas y atendiendo algunas preguntas de tres alumnas. Me enteré de que había habido claustro cuando una de mis compañeras me llega braceando y diciendo: ¡Capulla, no he salido por un voto!

Ya a última hora, descansada como nunca aunque a esas horas suelo estar hecha papilla, salgo la última, cuando ya solo quedaban la conserje y las dos limpiadoras. Me había entretenido atendiendo dudas de otras tres chicas. Cuando se han despedido les he deseado feliz fin de semana y no me han dicho nada. Pero eso, salgo por la puerta contentísima, saludando a las limpiadoras con la mano libre: ¡Hasta el lunes, feliz fin de semana! "Shiquilla, que hoy es jueves" ¡Ahhhh, qué bien, parecía viernes!

Aquí estoy, con la misma sonrisa, me voy a andar con mi "churri" un rato. Dicen que voy a dar clase hasta los 67 años... ejem.

16 noviembre 2010

El gato teleoperador

Os lo tenía que contar jeje.

Este Lalo desde pequeño apuntaba maneras. Es un superviviente, le gusta ver la televisión y los ordenadores. Nos imaginábamos que también descolgaba el teléfono cuando sonaba, porque más de una persona nos ha llamado y nos ha dicho que alguien descuelga el teléfono y no dice nada. Luego nos encontramos el teléfono fuera de su soporte, pero eso solamente lo hace cuando no hay nadie en casa, por eso no hemos podido grabarlo en vídeo.

Esta mañana Pepa estaba fuera y me llamó al móvil pero lo tenía apagado. Pensó que quizás todavía estaría en casa y me llamó. A la de tres timbrazos alguien descolgó y Pepa oyó un miau lejano, pero creyó que habría descolgado la chica que viene a limpiar y dijo su nombre. No era ella, era Lalo, que cuando oyó la voz de Pepa se puso contento y le contestó pegado al auricular con un gran MIAUUUU.

- Pero Lalo, ¿eres tú?

- Miau, miau, remiaumiauuu.

- Claro, no te voy a decir que cuelgues ni que ya voy para casa, porque colgar no sabes ¿no?

- Remiau miauuu, remiauuu.

- Clic!

Pepa, que ya venía para casa, colgó. Cuando llegó lo encontró tranquilamente tumbado en el vestíbulo con el teléfono en el suelo.

Así que ya lo sabéis, si alguien nos llama a casa, alguien descuelga y no responde una voz humana, dadle conversación que él os sigue :))) Él siempre responde si no hay nadie en casa.

14 noviembre 2010

Rápidos apuntes sobre política (¡oh!)

No me gustaría ahora mismo ser catalana porque no sabría a quién votar. Me he leído el idearium de todos y cada uno de los partidos más visibles y no hay ni uno que me guste, es más, la mayoría de ellos me echa la sal en la mollera*. Son peligrosamente manipuladores. Bueno, hay uno que me gusta y no es mayoritario, pero tiene un punto negro por el cuál no lo votaría.

Pero tampoco me gustará ser española dentro de no sé cuánto, cuando tengamos elecciones generales, porque tampoco sé a quién podría votar. A ninguno tal y como están las cosas, pero eso es regalarle votos a quien nunca votaría. ¿Y si nos pusiéramos de acuerdo para votar a un partido de esos minoritarios que son majos y no tienen posibilidades de sacar ni cinco escaños por esta caca de ley electoral que nos ha tocado en suerte? Se aceptarían propuestas. Fijaros cómo veo las cosas que a veces hasta pienso que me presentaría a elecciones, como Belén Esteban, pero no por su mismo camino.

* Traducción aproximada: Me toca las narices o la moral.

Cuando tenga tiempo y si tengo valor para hacerlo, hablaré más sobre este tema.

07 noviembre 2010

Empanada de obligación y devoción

Llego a casa y me encuentro con tantísimos comentarios, con tantos correos electrónicos recibidos, hasta con una flor virtual, con varias llamadas telefónicas (acabo de soltar el teléfono) que me hablan de posts escritos, que no he podido mirar todavía. Estoy abrumada. Os aseguro que no me lo esperaba... Me parece a mí que tanto trabajar me ha chafado el intelecto o como poco la intuición. Creo que estoy cansada, duermo más bien poquito y pienso demasiado, pienso por obligación y por devoción. Los pensamientos de devoción y los de obligación se piden la vez y se pelean entre ellos. Me pasa sobre todo por las noches, cuando todo se queda en silencio y los pensamientos de la obligación toman el mando. Los de la devoción me dicen: Venga, mujer, ahora que llegó tu hora bruja, esa en la que nos dejas fluir libremente, ¿nos vas a cerrar la boca? Los otros ordenan ¡Silencio, es nuestro turno!

Al final hago mal las cosas: Le doy un poco de razón a cada pensamiento y les dejo un tiempo de expansión, que siempre les viene corto. Así, si a las cuatro de la mañana toca ir a dormir, otorgo a la obligación los minutos de prórroga que perdieron por devoción. Luego me acuesto y me dispongo a dormir muy deprisa para aprovechar las pocas horas que me quedan hasta el toque de diana de mis dos despertadores, uno en la mesita de noche que apago sin hacerle caso, y otro en la cómoda, que suena cinco minutos después y que me obliga a levantarme y ponerme las pilas.

Como dicen por aquí, entre el "jarte pallá y ponte bien" se me pone encima de la cabeza, justo desde las punta de las orejas hasta la parte más alta del cerebro, un nubarrón oscuro tipo casquete. Todo se ve desenfocado y empiezo a sentir (sea o no sea cierto) cosas como que mi perfeccionismo en el trabajo hace aguas, que el dinero no llega a fin de mes y que ya casi nadie comenta en los blogs, incluso en los mejores que conozco, que la gente migra a las redes sociales (¡Las odio! Me hice una cuenta en el feisbuc y lo miro estupefacta todos los días intentando sacarle de los entresijos eso que tanto tira de la gente y que no consigo ver). Cuando una se pone negativa la cabeza empieza a darle la razón a base de traerle casos y cosas a la memoria. Me pongo a recordar cómo era la participación en los foros sociales hacia el 2003 y 2004 y cómo poco a poco se empezaron a poner mustios y a decaer. ¡Pero los blogs no! Nadie se puede imaginar cuánto me han aportado los blogs que sigo y algunos que he encontrado por casualidad y nunca más he vuelto a leer.

No fue un "volunto" de una noche. Hacía tiempo que llevaba dándole vueltas a la idea de aplicarle a mi blog la eutanasia activa. Durante ese tiempo me han surgido muchas preguntas: ¿Qué escribo? ¿Por qué quiero contar esto? ¿A quién le pueden interesar mis pajas mentales? ¿Estoy desfasada? ¿Me estoy haciendo demasiado mayor? ¿Mis ideas son retrógradas? ¿Servirán para algo las protestas y pataletas sobre cosas que pasan en nuestro pequeño o gran mundo? ¿Cambiará algo el hecho de que yo lo diga? ¿Qué poder tenemos las blogueras y los blogueros sobre las decisiones de instituciones y gobiernos? ¿Y sobre la sociedad en general?... Y así hasta 1.001 preguntas. Cuando estás cansada las respuestas a tus preguntas casi siempre te las dice una cara imaginaria, circunspecta y antipática. Las respuestas en sí mismas os las podéis imaginar si habéis visto esa cara...

"Eres más apretá que un doló". Eso me lo han dicho muchas veces: mi abuela, mis tías, mi madre, mis amigas... Viene a significar que me tomo las cosas muy a la tremenda. No es eso que me dijeron algunas sobre que tengo el ego muy crecido, aunque reconozco que tengo un alto nivel de exigencia sobre mí misma y que si algo no me cuadra suelo desmontarlo y empezar otra cosa, ni siquiera intento enmendar la primera. Por ejemplo si estoy escribiendo el capítulo de un libro y no lo veo... lo miro y no me cuadra... no me satisface... le doy dos o tres oportunidades y al final lo borro entero y empiezo de nuevo. Prefiero hacer un jersey nuevo que arreglar uno que me salió regular. Recomenzar en cada esquina... Sé que no es una actitud que hable bien de mí, es un defecto o yo al menos así lo veo, pero es lo que hay... (Tengo más defectos).

En fin, quizás no fue buena idea la de cerrar el blog... siento vergüenza por mí y agradecimiento por vuestras palabras, todo a la vez. Está bien, ¿y si lo dejamos ahí sentadito una temporadilla hasta que se me pase la empanada mental? :)))

Ah, y que a mí me encanta que me lleven la contraria si la opinión se argumenta. Nunca se aprende más que cuando crees tener la razón en algo y viene alguien, te planta un argumento contundente frente a la cara, lo introduces en la coctelera mental, lo agitas bien y te sale una teoría que poco o nada tiene que ver con la primitiva que mantenías. Siempre se puede estar en contra de un argumento, ¿por qué no? El desacuerdo es el principio del debate, y el debate es el principio de la reflexión y el replanteamiento. Además siempre que alguien ha disentido de mi parecer en este blog lo ha hecho con esmeradísimo respeto, algo que agradezco infinitamente.

06 noviembre 2010

Por algo lo dejo

Todo tiene un principio -por azar o motivado- y todo tiene un final -evitable o inevitable, casual o motivado-.

Por algo lo digo empezó hace dos años como un blog íntimo, compartido únicamente con tres personas -mi pareja y dos amigas-.

Al principio la escritura de entradas tuvo un doble objetivo: terapéutico y reflexivo. Luego creció gracias a todas las personas -en su mayoría mujeres- que lo leyeron y comentaron. Su objetivo dejó de ser terapéutico porque no había heridas que sanar; siguió siendo reflexivo -sobre tantas cosas que ocurren a mi alrededor que quise analizar, comprender, criticar o aplaudir- y empezó a ser compartido -porque seguí escribiendo desde mis adentros pero no para mis adentros sino para contar, compartir y debatir-.

Hoy día el nivel de lectura de mi blog crece mientras que el de comentarios disminuye considerablemente. Hace dos años ya se comentaba por ahí que los blogs tenían sus días contados porque las redes sociales se estaban llevando el gato de la comunicación al agua. Los foros ya empezaban a decaer por entonces debido a la aparición de las redes sociales. Creo, no obstante, que a los blogs les queda mucha vida, que nunca les podrán arrebatar las redes sociales, o no al menos tal y como hoy día están configuradas: como un "conjunto de pequeñas cosas que publicas y enlazas junto a un gran conjunto de pequeñas cosas que publican las personas con las que te comunicas; en definitiva, un batiburrillo de cotilleos, picoteos varios y poca sustancia". Pero Por algo lo digo ha perdido dos cosas: gancho y espontaneidad. Imagino que el gancho se pierde cuando ya te vuelves previsible y aburres (uno de los motivos por los que algunas personas se cansan de sus parejas -soy muy previsible y no nací con un pan bajo el brazo sino con un manual de instrucciones) y la espontaneidad se pierde cuando mides las palabras. Al final va a ser cierto aquello que me parecía una bobada: "Un blog que no se alimenta de comentarios adelgaza y se marchita".

La decisión que he tomado es dejarlo como está, a la vista de quien quiera leerlo, pero dejar de publicar en él. Necesito escribir desde que aprendí a hacerlo, por lo que en algún lugar del mundo o del cibermundo, aunque sea en el cajón de mi escritorio, se acumularán nuevos capítulos que la vida me pida garabatear o teclear.

Me habéis hecho querer a este blog y a vosotras y vosotros que lo hicisteis grande:




Gracias por cada una de vuestras palabras, por hacerme reflexionar, por aplaudir mi felicidad y lamentar mis malos momentos, por enseñarme tantas cosas, por debatir, por proponer ideas, por ser creativas... Por algo os leo y os seguiré leyendo.


P.D. No había habilitado comentarios, pero me han pedido que los habilite. No es para que nadie me convenza, ya que está decidido como está. ¡Besos!

Mayita 4 años - Editado

Reedición: Estamos en noviembre y me queda solamente este mes para terminar dos libros contratados con una editorial. Por ese motivo tengo muy poco tiempo para escribir en mi blog ahora e incluso para leer otros blogs y comentar. Aprovecho este mismo post para hablaros de La Sabanilla, un bar de Granada que han llevado durante muchísimos años una pareja de chicas, hasta su cierre. Farala y Marcela estuvieron allí con nosotras, justo el día antes a su cierre. Tienen una página en Facebook y un blog, del que he puesto un enlace en el lateral. Seguramente algunas de vosotras habréis estado en este sitio si habéis venido por Granada. Vamos a echarles una mano para que se pueda reabrir este bar, que es -según se dice- el más antiguo de Granada (1883).




Y ahora este vídeo que he podido ver por primera vez desde que lo grabé en 1997. Después se rompió la cámara y ahora he podido convertir aquellas viejas cintas a DVD.



video

Recordaba sus canciones de Guatemala.

Inagotable, alegre, cantarina y bailarina Mayita.

Cuatro años y cuatro meses, pero ¡ya mismo tendrá "tinco"!

Me gustaba con aquel anorak de duende y se lo puse. "Aquí no llueve, mamá, en casa no llueve".

02 noviembre 2010

Día de los difuntos: "Soy feliz, tengo un papá que me habla"

Pepa se quejó durante meses de que su padre muerto no le mandaba ninguna señal. Se ilusionó cuando Farala contó el encuentro en sueños con su madre, tal vez su padre un día le enviaría algún mensaje...

Así han pasado nueve meses, sin señales de papá. Pero desde hace unos días lo ha soñado en tres ocasiones:

La primera vez lo encontró por la calle, sabía que estaba muerto pero él estaba allí sonriéndole y ella se tiró a sus brazos llorando de alegría, se abrazaron, pero no se hablaron. Sin embargo ella se lo decía a las personas que pasaban: ¡Este era mi padre, este es mi padre! A raíz de ese sueño se quedó más tranquila "Sé que dondequiera que esté está feliz".

La segunda vez soñó que le avisaron de que su padre había muerto. Había mucha gente en el velatorio y ella quiso ir a verlo. Estaba tendido en la cama desnudo y semicubierto con las sábanas. Lo tocó y estaba caliente. Pepa gritó ¡No está muerto, está caliente, está vivo! Él se levantó y fue a ducharse y luego hablaron. Ella le contó todo lo que había ocurrido "en su ausencia": No sabes las cosas que me ha hecho mamá (...) y me ha robado la herencia que me dejaste. Él la escuchaba y permanecía tranquilo. Le contestó: "No te preocupes por nada de eso, que ya lo resolveré yo".

Esta mañana, se ha levantado y se ha vestido porque tenía que ir a darle una vuelta a la cueva. Yo entraba tarde a trabajar y aún estaba dormida. Me ha despertado

-Esta noche he vuelto a soñar con mi padre.
-¿Lo has visto?
-No, pero lo he escuchado.
-Cuéntame ese sueño.
-Me ha dicho solamente esto: "Ve a mirar en mi coche porque allí está el dinero".
-Pues ve a mirar en el coche.

Pepa se quedó con el coche de su padre, un coche de dieciocho años sin valor en el mercado pero muy bien cuidado. Su madre no tiene carnet, pero en realidad ella ahora es la propietaria. De febrero a julio lo hemos utilizado las dos a diario, pero desde que en julio la madre le hizo saber a su hija mediante dos llamadas telefónicas que no tenía intención de darle el dinero de la herencia de su padre, ya no lo hemos vuelto a tocar. Ahí abajo envejece aparcado y sin baterías.

Pepa salió de casa y se llevó las llaves del coche de su padre. Unos minutos después me llamó por teléfono, le contesté y dijo ¡Bingo! Como yo estaba medio dormida no entendí. ¿Bingo qué? Que he encontrado dinero escondido en el coche.

El sobre y la cartilla

Perfectamente ocultos en un sitio en donde nunca se nos habría ocurrido mirar había una cartilla bancaria -figura como único titular su padre- con 12.000 euros y un sobre con 1.000 euros en billetes. Lo de la cartilla ya está en poder de su madre, pero esos 1.000 euros ahora son de Pepa, una ayudita del más allá que no le viene nada mal en estos momentos.

Pero no ha sido el dinero lo que la ha hecho más feliz. La frase del día, la que Pepa no para de decir con la sonrisa de oreja a oreja, es "Soy feliz, tengo un papá que me habla".