14 enero 2011

Mis alarmas

El estado del bienestar se nos está hundiendo y para muchas personas era el mejor agarre que tenían a la vida, el más firme punto de referencia. Esa tierra de la abundancia en la que teníamos la sensación de seguridad, de libertad y de un futuro despejado. En unos cuantos años hemos conseguido rematar la tarea de los derechos humanos en el primer mundo. El último derecho humano conseguido en nuestro país ha sido la equiparación legal de los matrimonios homosexuales con los heterosexuales, además del derecho de adopción, dos causas loables, necesarias, justas y que constituyen una importante ganancia social neta: hay ganancia neta cuando alguien gana y nadie pierde.

Pero me recorre el temor de que nos hayamos parapetado en nuestro recién adquirido derecho para esconder la cabeza debajo del ala y hacernos devotas(os) de Santa Rita (lo que se da no se quita). La liberté, egalité y fraternité francesas, de las que creíamos habernos apropiado, se nos escapan de las manos. Poco a poco vamos cediendo amigablemente parcelas de libertad en lo individual y de igualdad y fraternidad en lo social, en aras de la seguridad, la higiene o la estética. Cada día me sorprendo con una nueva prohibición, por ejemplo la última la he sabido ahora al hacer buzoneo de la nueva empresa: en Granada (y en más ciudades) está prohibido repartir folletos por la calle o dejarlos en el parabrisas de un coche. Hace poco prohibieron la exhibición de mimos y los músicos callejeros. No entiendo que se prohíba poner en tu propio coche un papelito de "se vende". Ahora la ley antitabaco que, parapetada en la protección a los no fumadores, esconde una protección -no solicitada- a mi persona... Las prohibiciones absurdas crecen como chinches en cualquier entorno, desde el local hasta el internacional pasando por el nacional, independientemente del partido gobernante.

Parece que en general gays y lesbianas no sentimos alarma alguna de que esa protección a la que se nos somete frente a lo teóricamente insalubre, antihigiénico o antiestético pueda llegar -con el tiempo y de forma prácticamente inadvertida- a revertir los derechos humanos -sobre todo los últimos reconocidos, puesto que la sociedad aún es reacia a considerarlos como tales e incluso hay sectores que los consideran una agresión personal y una ofensa social-. Creemos que si apoyamos esa ola de te protegemos de todo y de ti, estamos más cerca del sueño de la Europa moderna o de la Norteamérica de las películas (pueden que ya sean viejos sueños caducados) y eso nos hace sentir a salvo. Pero analicemos qué puede ocurrir en el futuro (no hace falta ser un lince para ver por dónde van los tiros en el mundo) y cuáles pueden ser las futuras consignas protectoras. Basta que las repitan un puñado de veces y cualquier actividad hasta ahora normal, inofensiva o incluso saludable, será considerada insalubre, molesta, antiestética o perjudicial para el individuo que la practica o para la sociedad que lo rodea.

En casi todos los sectores humanos hay alarma: alarma por el riesgo de perder el empleo (que ronda el 21% de la población activa y el derecho al trabajo es constitucional) de la pérdida de la vivienda (otro derecho constitucional, si mal no recuerdo cada día a 500 familias pierden su casa), de la creciente ola de xenofobia o racismo, de estar incumpliendo algún precepto... Pero si no corres riesgo de perder tu empleo ni tu casa y tampoco eres extranjero(a) pobre, ni de una raza diferente, no eres fumador(a), ni sirves las copas en tu propio bar, ni te ganas la vida haciendo el mimo o tocando el saxo en el metro, si no tienes que repartir octavillas por la calle porque puedes pagarte una inserción en el periódico, y si además todavía estás bajo el efecto embriagador del último derecho humano que se te ha reconocido, la alarma que te avisaría del peligro de perderlo puede no funcionar. Me parece que en ese caso hace falta ajustar su sensibilidad y seguir alimentando el espíritu crítico. Recordemos la frase atribuida por unos a Bretch y por otros a Martin Niemöller de "Primero se llevaron a los comunistas, pero a mí no me importó porque no era comunista...".

18 comentarios:

  1. Yo ya llevo con las barbas en remojo mucho tiempo. Está cantado que, a la vuelta de un par de años, hemos perdido el derecho a ser nosotros mismos. Ya me entienden...

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  2. Candela, la frase es de Martin Niemölle, lo vi en Polonia.

    Estoy de acuerdo en todo contigo menos en lo de la ley antitabaco y en general sobre el tema de los fumadores, un día te contaré por qué.
    Del estado del bienestar estamos pasando al estado controlado pero en una precariedad cada vez más alarmante y esto tiene muy mala pinta, la verdad.

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  3. deberíamos llevar de serie (la personas) una alarma que suene muyyyy fuerte por pisoteo de dignidad.

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  4. Pues con los tiempos que corren nos íbamos a quedar sordas en poco tiempo

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  5. Antes de leer el final, fué lo primero que recordé, la famosa frase.
    Oído atento y espíritu crítico bien desarrolado.

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  6. nos vamos a convertir en borregos, tanta democracia y puñetas y vamos a volver a lo de antes....
    en fin,

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  7. Yo también estoy muy pero que muy preocupada por todo lo que está sucediendo en este pais y el futuro no lo veo muy esperanzador. En cuestión de leyes, aunque llegue el PP, no creo que se atreva con el divorcio y/o con el aborto, pero lo de los matrimonios gays no lo veo nada claro. NO hablo ya del número de desempleados y de los recortes sociales, que esa es otra.
    Supongo que si hay un cambio de signo político habrá movilizaciones fuertes y esa es mi única esperanza.

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  8. Todo son ciclos dentro de otros ciclos mayores. Nada es para siempre y nuestra generación ha sido afortunada hasta ahora. Para sufrir menos conviene no creerse nunca nada de lo que se dice, al menos para siempre. Un fuerte abrazo.

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  9. El sentido común. El menos común de los sentidos.

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  10. Candela, espeluznantes conclusiones saco de tu reflexión. Sí estamos perdiendo derechos, de forma acelerada además. El caso es que no hacemos piña, entonces no podemos ganar ni conservar nada. Nos falta ahora el espíritu que se tenía cuando se consiguieron las grandes cosas, el espíritu y la unión. Ahora vamos cada quien a su bola. Divide y vencerás, ya se sabe.

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  11. Recortes de libertades enmascaradas en convenientes para nuestra seguridad, en pocas palabras, pequeños golpes de estado. Vamos aviaos!

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  12. Realmente no vivimos en una democracia... por mucho que se esfuercen en repetirnos una y otra vez. La ley anti-tabaco es una intromisión más en la vida de los ciudadanos que no tienen ninguna intención de perjudicar a nadie, aparte de sí mismos... algo que creo que todos deberíamos decidir por nosotros mismos. Lo de los acusicas ya me parece una tremenda 'pasada' (como profe que soy: ¡los odio!). Besos

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  13. Muy buena argumentación. Poco o nada que añadir salvo que, nos están socializando para que cada vez seamos menos reaccionarios. Los que gritaron libertad, igualdad y fraternidad, buscaban los derechos humanos. Nosotros pensamos que todo está hecho y, aún viendo el barco hundiéndose, pensamos que alguien lo sacará a flote. Pero los derechos humanos hay deben ser reivindicados a diario o un día el poder de los mercados y de los tiranos los hundiran en una nueva era feudal.
    Un saludo.

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  14. Wenas!! Pues sí, los derechos se van recortando y pocos son los que se levanta contra ello. Es más fácil asumir el discurso político: que son necesarios e inevitables.
    Las alarmas saltan de vez en cuando, pero pronto el tema pierde candencia, la gente ve que no se logra nada y pasa a un segundo plano. Estamos poco acostumbrados a luchar por algo.
    PD: En Granada tantas prohibiciones han hecho que el espíritu de la ciudad se haya apagado levemente.

    Saludos!!

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  15. Jo Candela, qué bien razonas y argumentas,cuánto de acuerdo estoy contigo y qué inquietud me generan estas profecías que hacemos...
    Besos.Lenteja

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  16. Salvo que no estoy bajo el efecto embriagador del último derecho humano que se nos ha reconocido (es más, estoy felizmente divorciada!), hoy por hoy me siento alarmantemente identificada con ese tipo de personas que debiera no temer nada (y todo porque hace dos meses conseguí dejar de fumar tras 20 años de humo por decisión propia, que si no, otro gallo me cantaría); sin embargo, por suerte vivo en sociedad, soy sensible a la gente que me rodea y soy consciente de que en cualquier momento me podría tocar. Sí, Candela, efectivamente esta situación es alarmante. Yo creo que el miedo nos hace ceder pensando que un sacrificio por aquí y otro por allí, mejorará en algo las cosas. Qué miedo! Hasta dónde llegaremos!

    Un abrazo y mucha suerte a todas,

    Filomena

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  17. Cierto Candela,
    Resulta que, te comento como vemos a España desde otras latitudes: siempre ha sido un referente.
    Ahora se vienen muchas reformas constitucionales y legales que nos alarman, no solo a ustedes sino a los estudiosos del Derecho a nivel mundial.
    Existe la "teoría de la ventana rota" que parece es lo que les gustaría implementar a los legisladores en tu país, es la mano dura contra todo y contra todos, tipificando como delito conductas que por costumbre nunca fueron ni siquiera contravenciones... a los legisladores se les olvida que sujetos a las leyes estamos todos mientras seamos ciudadanos. Habrá que ver qué consiguen con estos extremos a los que están llegando y si van a hacer funcionar el aparato judicial una vez que sean sus familiares o amigos los que se enfrenten a la fuerza de las leyes. (Aunque yo no creo que hagan mucho)
    Un saludo,

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