01 febrero 2011

Cómo engordar 3 kg en 10 días

Creo que una novela me atrapa si consigo meterme en la piel de sus personajes y eso tiene que ver con la maestría con la que esté escrita y traducida, aunque no siempre, porque una se engancha a veces con presuntos bodrios. Cuando el lenguaje es abigarrado, complicado o lleno de florituras, me obliga a estar pendiente del significado de cada frase más que a ocuparme de seguir la trama y de disfrutar del sentimiento que cada situación me provoca. Encuentro maestría cuando el lenguaje es hermoso pero asequible, comprendo el tema y la trama está bien urdida, de manera que sin darme cuenta me instalo en el escenario y me dejo llevar por las emociones que quieren que sienta: miedo, alegría, hambre, tristeza, zozobra... hasta convertirme en el personaje durante las horas que dedico a su lectura. Así por ejemplo durante una temporada me metí en la piel del abominable Jean-Baptiste Grenouille, en El Perfume, sentí míos sus recuerdos, miedos y miserias a pesar de lo lejos que me queda el personaje, por la época, los intereses, el sexo y, sobre todo, por las pasiones y la capacidad olfativa.


He terminado de leer Las cenizas de Ángela, una novela que ha ocupado mis horas de lectura de los últimos diez días. Es uno de esos libros que sabes que existe, que se convierte en bestseller y por eso ya no lo quieres leer, pero conoces a una chica, te enamoras de ella y resulta que ella tiene un ejemplar y una noche te lo pone en tu mesita cuando te quejas de que se te ha acabado todo lo que tenías para leer y que te has quedado como alma en pena.


Lo empecé hasta tres veces y me perdía en los muchos personajes que aparecen al principio, porque tengo mala memoria. Pensé que iba a mantenerme perdida durante todo el libro como me ocurrió con Cien años de soledad -un libro que nunca conseguí terminar-, pero no fue así, acabé haciéndome con todos y cada uno de los personajes y seguí la trama. Sentí frío y tuve que añadir una manta -casi siempre leo en la cama-. Sentí picor de pulgas y piojos, mis pies descalzos, impotencia, dependencia emocional y económica de un hombre borrachín, pero más que nada sentí hambre. Cuando el niño protagonista está muerto de hambre a veces va a robar una hogaza de pan. Ummmm, hogaza de pan blanco y tierno. O bebe furtivamente la leche de una vaca directamente de sus ubres. Ummmm, leche espesa y calentita. Desea que llegue el día en que pueda comerse un huevo cocido con mantequilla. Ummmm, huevo cocido, mantequilla, suena suave y delicioso... Resultado: con los ojos ya a media asta, vencida por el sueño, el hambre sobrevenida e injustificada no me dejaba dormir, de modo que cada noche tenía que ir a la cocina y comer pan o leche o algún dulce o un poco de todo. Una deliciosa sobrecena que me ha puesto tres kilos -uno en la pechera- en tan solo diez días. (Una compañera más bien plana me dice hoy: Niña, ¿qué te has hecho en las tetas? ¡qué tetazas! Y le digo: leer un libro. ¡Pues pásamelo!, va y me dice).

Hoy he comprado Riña de gatos, el último de Eduardo Mendoza, y estoy sedienta por saber qué emociones me va a provocar.

10 comentarios:

  1. Hay pasiones que compensan los kilos. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Ya decía yo esta mañana...jo...¡qué ricassss!

    ResponderEliminar
  3. Que gusto da cuando te absorbe tanto una novela. Vaya pasión que pones en la lectura ¿alguna recomendación para adelgazar? :D

    ResponderEliminar
  4. jajajajja Ya que Pepa abre la veda para los comentarios jocosos...
    Que sepan las dos que tenía tentación de sacar ese libro de la bilbioteca pero con semejantes referencias más bien lo voy a borrar de mi lista de lecturas! que desde que dejé de fumar estoy luchando contra el chocolate y muchas veces me gana... y no, el aumento de tamaño de las tetas no me motiva a la lectura...

    ResponderEliminar
  5. Tendrás que ir alternando las lecturas... jajajajajaja... ¡qué estrés, meterse tanto en los personajes!

    ResponderEliminar
  6. Me ha gustado tu post, has conseguido que sienta tus palabras y entre en tu lectura.
    A mí también me sucede, me enamoro de ciertos libros, me aferro a ellos, me vuelvo loca y necesito leerlos con voracidad y, efectivamente, me hacen sentir ternura, hambre, deseo, intriga, rabia, amor, intriga... Casi lo mismo me pasa con algunas películas, una vez vi "Sin Reservas" y en una escena, sale un cocinero haciendo espaguettis, y una chica comiendo deliciosa pasta cocinada a la italiana. Siempre que veo la película o rememoro ese momento, necesito comer pasta!!!

    Un besito muy fuerte

    ResponderEliminar
  7. Me pasa igual que a ti, cuando leí los libros de Dan Brown me sentía cansada como si hubiese corrido a la par de Robert Langdon por todas las ciudades en las que estuvo huyendo.
    Me da risa lo de engordar por los libros, si es así, no vayas a leer “Solo de caviar vive el hombre” que te montas unas 4 tallas más.
    Johannes Mario Simmel en este libro relata la historia real del agente secreto Thomas Lieven, sus aventuras durante la II Guerra Mundial y las maravillas que cocinaba incluso cuando tenía pocos ingredientes.

    Es una novela que mezcla los ingredientes, espionaje, gastronomía y mucho humor en proporciones bien medidas para proporcionarnos durante su lectura algo que era el bien más querido de su personaje: el gusto por la vida y los placeres culinarios.
    Un beso bonita!

    ResponderEliminar
  8. Pues como se corra la voz de que leer engorda, la Sinde te cierra el blog. Cuidadin con lo que lees, no tengamos un disgusto,jeje.
    Por cierto como comentario sobre el nuevo formato del blog, he de decir que las flores son muy bonitas, pero cuesta un poquito de leer.
    Besucos

    ResponderEliminar
  9. Me encantó esa obra, sin embargo no te aconsejaría la siguiente que publicó McCourt.
    Me encanta la gente que se embebe en un libro. Creo que no hay nada mejor en la vida, y cuando digo nada, es nada, jejeje.
    Léete la que reseño en mi web, creo que te vas a quedar patidifusa, de lo más impactante que he leido en mi vida:

    http://www.libros-literatura.com/inicio/literatura-anglosajona/sukkwan-island

    ResponderEliminar
  10. Me fascinó, "Las cenizas de Ángela", me encantó "Lo es" y te diría que no dejaras de leer "El profesor", que es la tercera de la trilogía, eso sí, espaciándolas el tiempo suficiente como para perder los kilos que ganes con cada entrega.
    Yo, que ya sabes que soy de leer en la cama, me llevo la cena, para evitarme (auqneu no siempre lo consiga) esas excursiones a la nevera.

    ResponderEliminar