22 agosto 2011

Última crónica de viajes antes del casting

Ahora tocaba la tercera parte del viaje: Granada-Madrid-Asturias-Madrid-Granada, pero ya poco queda por decir después de lo que han contado Marcela, Mármara, Chris y Pena Mexicana (1 y 2). Tentada he estado, pues, de  pasar de las crónicas de viaje y abordar directamente el casting... Pero vayamos por orden.

A mi GPS se le ha ido la cabeza, en él no existe la Plaza de España ni la calle Segovia ni muchas otras que juro que estaban ahí antes de que lo fabricaran. De Madrid solamente tiene la Gran Vía. En nuestra segunda estancia en Madrid, ya de vuelta de Asturias, Pena y Chris tenían que coger el autobús para levante y me pidieron acercarlas a la estación, pero mi GPS nos sacó de la ciudad hacia zonas campestres y desconocidas. Pudimos retomar el camino correcto gracias al móvil última generación de Chris, pero el tiempo se nos había echado encima  ¿perderían el autobús y sería el segundo que Pena iba a perder en una semana? Habría podido ir a velocidad de vértigo, saltarme semáforos, atropellar peatones, pero les dije a las chicas: "No voy más deprisa para no asustaros". ¡Asústanos, Candela, asústanos! gritó Pena, por suerte unos metros antes de ver el letrero Estación Sur, nuestro destino, un minuto antes de la salida de su autobús.

A la ida hacia Avilés, noche cerrada, cuando estábamos a 20 km de Oviedo, el GPS insistió en salir de la autovía y yo le hice caso. Nos llevó por una estrecha carretera de montaña... Subir, subir, subir... pueblitos que parecían desiertos, un abismo que intuíamos a la derecha de la calzada... Bajar, bajar, bajar... Y así 60 km hasta que por fin llegamos ¡a Oviedo! La ilusión que me hizo oír a jadear a Marcela al móvil por la emoción de que nos íbamos a ver enseguida, mientras nos indicaba qué semáforos, iglesias, calles y muros teníamos que estar pasando en cada momento. Así le digo a Pena: fíjate qué emocionada y nerviosa está Marcela, cómo jadea... ¡Es que viene corriendo a buscarnos! me contestó Pena, poco antes de que viéramos a Marcela aparecer corriendo pegando melenazos (rubios)  calle abajo.

La tentación chocolatera viene de Graná, o como sacarse el cepillo de dientes de la boca para meterse un bombón (y luego más) a las 6 de la madrugada.

El trayecto Avilés-Valladolid también nos lo hizo pasar el GPS por caminos de cabras. Varias veces le pedí a Pena Mexicana que comprobara si no estaba programado para hacer recorridos a pie. Pero no.

Si me dijesen qué imágenes se me han quedado grabadas de Asturias y Madrid, contaría muchas, pero las primeras son las de


  • Bilbo emocionado al escuchar el requiem de Mozart;
  • Marcela escribiendo en su agenda C-O-UNA y CELEBRÍA y es que Marcelilla no entiende el andaluz, con lo clarito que se comprende que se trataba del Cedosuna y del Celebrija;
  • las manos de Mármara, sus platos, su risa, su memoria, su simpatía;
  • Mari (latumari, lamimari), inteligente, tierna, honesta, hecha, divertidísima; y su Hastalospelos, que no se queda atrás;
  • las charlas de fumadoras a la puerta de la Nueva Caleya sobre los colchones de viscolástica que no le gustan a Farala porque en las horas de amor-amor te engullen, cosa que no ocurre con los de muelles;
  • el sonido de las gaitas en las fiesta celtas de Avilés, un sonido que nunca me ha gustado y que ese día me pareció precioso hasta hacerme saltar las lagrimillas y confesar ¡coño, soy feliz!;
  • mi "churri", apodo que le puse a Pena después de dormir castamente juntas durante varias noches. "Churri, ya es hora de acostarnos". Lo más morboso de nuestra "acostada" me lo contó Pena pero lo hice en sueños: Me giré hacia ella, le apreté el brazo izquierdo con una mano, le sonreí jiji y le di dos palmaditas en la cara antes de seguir roncando.


Lectura de manos


Pena y yo con Bilbo y Tiza, los perros de Mármara, en el  Niemeyer

La última noche, en Madrid o como dormir cuatro mujeres repartidas en una cama y un sofá-cama-escalera, cómo hacer los repartos mujeres-lechos, cómo disimular ronquidos, risas, charlas y otros ruidos para no molestar a las que no los hacían... O cómo asustarse al escuchar una voz que salía por la claraboya cercana al techo y decía "buenas noches" a las del otro lado, ¿quién aparte de la gata puede hacer eso sin subirse a una silla? No, en este caso no era Marcela, pero otra casi tan alta como ella.

¿Y qué más decir? Una maravilla de viaje que me ha puesto las pilas. Eso sí, volví con muchísimas ojeras de dormir más bien tirando a poco, a pesar de que la risa dicen que es un sustituto del sueño y bien que reímos. Será como lo de que el chocolate es un sustituto del sexo cuando yo lo veo como un maravilloso complemento.

Nota: las fotos y vídeos de este post son de Pena Mexicana

09 agosto 2011

Y el verano vacío se llenó a rebosar (II)

Mi segunda aventura viajera volvió a ser a Madrid, en esta ocasión junto a Mercedes, para participar como novata -en mi caso- en la fiesta del orgullo gay. Fue un viaje veloz pero muy divertido y principalmente fue la primera vez que durante horas pude estirar los lazos desde Granada hasta Madrid sin sangre, sudor ni lágrimas. Bueno, sudar sudé, por eso agradecí los manguerazos y cubetadas de agua que llegaban desde los balcones durante el desfile y hasta bebí cerveza con pasión inusitada y sin efectos secundarios: la sudaba conforme la bebía.

Foto tomada por Chris
Había olvidado unas pastillas importantes en casa y no las venden sin receta. Pensé anunciarlo por megáfono durante la manifestación por si un alma caritativa las tuviera, pero antes pregunté a Farala... Sííí, ella tenía y me trajo suficientes para unos meses.

Asturias abría el desfile y nos unimos al grupo a su paso hasta el final

Nos quedamos en casa de Chris, pero la noche del día 1 fuimos a cenar junto a tropecientas mujeres, la mayoría blogueras, a casa de Farala. No creo que pueda nombrarlas a todas, pero el salón se llenó ¿12, 14, 20?.... Todas nos moríamos de hambre y encargaron pizzas. Cada vez que llamaban a la puerta, no era la comida, eran más chicas que se unían al grupo, a las dos últimas estuvimos a punto de ponerlas en la cazuela.

Bebimos, hablamos, comimos, bailaron... Hormiga, megáfono en mano, se asomó a la ventana y ofreció bebida gratis a quienes fuesen gays o lesbianas de toda la gente que estaba en las terrazas de los bares de abajo. Todo, decía ella, por cortesía de Farala, que como una prima donna salió al balcón a saludar entre aplausos de la concurrencia callejera. Menos mal que nadie reclamó a Hormiga por publicidad engañosa. 

Patsy Scott fue la primera en marcharse, mientras estuvo nos monopolizamos la una a la otra. Después, como a la 1:30 nos marchamos Chris y yo. Mercedes prefirió quedarse con el grupo, que pensaba salir por Chueca. A las 2 y pico me llamó Mercedes pidiéndome el número de Farala: había perdido al grupo en el bullicio. Ni que decir tiene que Farala no escuchó el móvil pero me consta que a Mercedes la encontraron por casualidad sentada en un escalón. También perdieron a Olga, pero sabemos que a día de hoy está sana y salva en su casa.

Chris, como siempre, dejó a sus huéspedes la cama principal, que ocupé en solitario hasta las 5 de la madrugada cuando me cayó encima Mercedes, que en su cuidado por no despertarme al llegar, no encendió ninguna luz y no afinó la puntería. Antes ya me había caído encima Zoe varias veces desde casi el techo, así que a esas alturas de la madrugada, caída más caída menos, nada podía sorprenderme ni desvelarme. Aún así fui la última en despertar a eso de las 12 y me levanté más por el corte que me daba seguir despanzurrada que por falta de sueño. Ya ni recuerdo si regresamos a Granada ese día o al siguiente. Recuerdo fotos, comida, charlas, chocolate, chocolate, chocolate...

El cojín-boca sobre mis rodillas durante nuestras charlas en casa de Chris
Ah, sí. regresamos ese mismo día. Lo sé porque Mercedes, madrugadora donde las haya, tenía que recuperar las horas de sueño y se quedó dormida nada más iniciar el viaje de vuelta, previo juramento de que no se dormiría para darme conversación y que no me entrara sueño. Hora y media más tarde se despertó y me dijo: "Oye, ¿me das un cigarro? Llevo ya más de una hora aguantando las ganas de fumar y se me ha terminado el mío". Buena manera de disimular que me había abandonado a mi suerte...

Tuve que hibernar durante tres días seguidos para recuperarme, que no está una hecha a estos trotes. Este había sido un viaje previsto de otra manera, pero la alternativa B fue genial, no digo yo que la A no hubiera estado bien, que seguro que sí, pero no fue posible...

07 agosto 2011

Y el verano vacío se llenó a rebosar (I)

Quién me lo hubiera dicho cuando en el mes de mayo los proyectos de verano se esfumaron dejando en su lugar un vacío angustioso, que estos meses se iban a llenar de planes alternativos que ni siquiera era capaz de entrever desde mis sombras. Eso me hace recordar a Antonia, una vieja amiga, que decía "Para cuando las cosas se empeñan en no salir como estaban programadas, es necesario tener siempre previsto un plan B". No estaba previsto el plan B -nada hacía pensar que tendría que renunciar forzosamente al A- pero reuní fuerzas para diseñarlo en poco tiempo y para ello conté con la participación necesaria de mis hijas y de algunas amigas: Marcela, Mam, Pena Mexicana, Chris, Farala, Mármara, R y algunas más de forma indirecta, quienes de una manera o de otra han estado a mi lado, animándome o regañándome, escuchándome, hablándome, acogiéndome, abrazándome, respetando cualquiera de mis decisiones, haciéndome reflexionar, reír, descansar y disfrutar del momento.

Cuántas veces habré hablado y oído hablar de lo decepcionante de las relaciones iniciadas a través de internet y sin embargo, curiosamente, todas las amigas mencionadas empezaron siendo virtuales. Mientras que algunas de las no virtuales me han cerrado puertas, las otras han franqueado puertas y abierto ventanas para mí cuando más lo necesitaba.

Desde la terraza de la casa de Mármara
Mi primera aventura viajera fue un ensayo general. A mediados de junio compré un billete de ida y vuelta en tren a Madrid. La ida fue una tortura china: cinco horas en tren, con el portátil sin batería, sin nada para leer y sobre todo sin poder fumar. Así que, atendiendo a las palabras amigas en aquello de "sé egoísta y no hagas nada que no quieras hacer", para la vuelta anulé el viaje en tren y me compré por el "módico" precio de 319 euros un vuelo Madrid-Granada. Los tenía y fue un placer gastarlos para reducir el viaje a una hora escasa.

Aquellos días en Madrid fueron de encierro con Chris, que es lo que yo quería, a excepción de una cena en casa de Farala junto a Kali, Izel, Lenteja y Chris y de un paseo por el parque del Manzanares. Me sentí en casa sin estar en casa. Chris practica a conciencia lo del buen trato: Dejó de lado su programación de actividades para mi estancia y se acomodó a mis necesidades, eso sí con buenas dosis de chocolate, que compartimos al alimón. Desde entonces hay una nueva chocolatómana en el mundo. Yo ya lo era desde mucho antes.

03 agosto 2011

Todo lo que sube baja

Esta será nuestra última noche en Asturias y aunque ya debería estar durmiendo, prefiero entretenerme un rato más despierta disfrutando de las buenas vibraciones de la casa de Marcela y saboreando todavía todos los momentos desde que salimos de Granada. Ya habrá crónicas, aunque tendremos que ponernos de acuerdo para no repetir lo mismo unas y otras. Chris ya escribió su "En mi rincón del Arco Iris". Nosotras escribiremos cuando lleguemos a destino, es decir, a cada uno de nuestros puntos de partida. 

Todo lo que sube baja, así que desde mañana iniciaremos nuestra etapa de descenso a tierras del Este y del Sur. Ni siquiera sé si bajaré directamente a casa o si me dejaré llevar por la sugerente propuesta de pasarme unos días más en la costa levantina... No debería, pero quienes me conocen saben que al final me dejo llevar por lo que me más me apetezca cuando llegue el día D y la hora H.

A lo largo de la etapa de descenso aún tenemos un par de citas más con amigas blogueras. No voy a decir todavía quiénes son...  ¡Mi madre, la hermosa red que hemos montado a través de los blogs! Algo que no me podía imaginar y que ni siquiera era mi objetivo al crear este blog hace tres años.

Esta es la entrada introductoria a la crónica o crónicas de este viaje que ya vendrán, con imágenes y todo :)