21 octubre 2011

Para ti mi última página



Empecé este blog curada de espantos pasados y ya viviendo desde hacía un año una preciosa relación de pareja, la más serena, saludable y sólida de las que había tenido hasta entonces.

Mi primera referencia a ella fue cuando me llamó Churri, por primera y última vez: ella marcando su territorio como una loba, pero con ese carácter suyo firme y calmado que solo podía arrancarme ternura y sonrisas.

Dentro de aquel pijama rosa estaba esa mujer a la que quería como no había querido a nadie hasta entonces, justo porque también ella me quería y me hacía feliz, porque no había nada que temer, ni nada que fingir, ni nada que ocultar, porque estaba presente en cada minuto de mi vida sin invadir mi burbuja vital, codo con codo las dos para crecer juntas y hacer frente a los problemas cotidianos, los fáciles y los difíciles. Ella decía que por fin podía ser ella misma, sin limitaciones. Yo era yo misma también, libre a su lado y con esa apertura a la vida -a mis hijas, a mis padres, a mi trabajo, a la luz del día, a las noches, a la gente, al sol o a la lluvia- que viene de regalo extra cuando vives en paz.

Por mi cumpleaños de 2008 me hizo un curioso regalo 'provisional' que mostré orgullosa en la palma de mi mano sin precisar el significado que las dos conocíamos muy bien. Lo pensé y lo dije: 'es un regalo realmente fabuloso'.

Pasaron meses y yo actualizaba continuamente mi blog. Aunque su nombre no apareciera en las entradas, mi 'fertilidad' escritora era indicativa de que me sentía bien, muy bien. Nunca arrugó la nariz ante ninguno de mis escritos, que siempre leía. Los comentábamos -cómplices- antes, durante o después. Escribía libremente porque nunca temí que una palabra o una idea mía le pudieran parecer inadecuadas o la hicieran sentirse ni excluida de mi día a día ni herida por alusión.  Nadie se imagina el alivio que se siente cuando podemos caminar de la mano con los cuatro pies descalzos y apoyados en la tierra, en lugar de ir con miedo, de puntillas por la vida para no despertar quién sabe qué monstruos de la otra.

Un olor a lluvia nos acompañó, como aquel primer día, cuando habían pasado ya nada menos que dos años de amor, de amistad, de complicidad, de ternura, de sonrisas, de respeto, de serenidad compartida. Dos años en los que escribí libros de noche sin miedo a reproches, porque ella me sabía a su lado, velando su sueño. No había ni podía haber nadie más que ella en mis noches ni en mis días, y al mismo tiempo me cabía el mundo entero, porque nos teníamos de la mano.

Pasamos juntas un 2010 muy difícil: la muerte accidental de su padre, la presencia -casi insufrible para ella- de su madre durante meses en nuestra casa, su desempleo, la deslealtad de un par de personas a las que les habíamos dado lo mejor de nosotras sin esperar nada a cambio y mucho menos puñaladas traperas. Pero en todo, también en lo malo, estuvimos unidas sin quiebra.

Agotadas, sin tiempo para preparativos ni invitaciones, nos casamos en mayo. A tiro pasado creo que no fue el mejor momento para hacerlo, pero ya lo habíamos aplazado durante casi un año y los papeles caducaban. Ella quería que nos casáramos. Yo no. No porque no la quisiera con toda el alma, sino porque estábamos cansadas y eso o lo que fuese me daba mala espina. Unos meses antes hicimos el viaje de bodas, porque era cuando se iba a poder hacer. Un precioso viaje a Venecia y Croacia (aquí uno de los días relatados, que son muchos durante julio de 2009) que disfrutamos a pleno pulmón durante muchos días, un peculiar viaje de bodas por cuanto que nos acompañó mi hija menor y la niña extra, que nos habían dejado en custodia justo durante los días en que teníamos previsto viajar: ¡pues nada, nos la llevamos! Las dos a una, como siempre.

Hemos pasado muchas aventuras, siempre nos hemos reído, con ella es fácil reír, como cuando íbamos "desarmadas hasta los dientes" o cuando ella comía patatas fritas mientras yo perseguía mi coche por la autovía. Siempre juntas, siempre a gusto, siempre confiadas, siempre sin miedo...

Y de pronto un día de la pasada primavera ella ya no estaba y algo se rompió, lo primero mi alma y después todo lo demás. Un derrumbe tan por sorpresa que no me dio tiempo a reaccionar para protegerme. Aún trato de recomponer las piezas del puzzle de mí misma, torpemente a veces.

Hoy es un día especial en el que hemos firmado otros papeles, un día de finales y principios. Un libro que se termina y otro nuevo por escribir. Y para ti es la última página de este libro, de este blog. Gracias por tanta felicidad que me diste, por gustarte mis comidas y mis bromas, lo que escribo, como soy, por haber sabido hablarme y escucharme sin prisas y con el corazón, por haberme regalado tus sonrisas y tu tiempo y por haberme dejado hacerte feliz a ti también.


Para Eva

20 dijimos...:

Dori dijo...

Ánimo! Nuevos libros, nuevos blogs, nuevos aires... pero siempre tú; eso q no falte;-)

María dijo...

Vaya... siento los dos finales. Espero compartir un nuevo libro también.

Morgana dijo...

mmmmmmm Candela... no te digo nada, te escucho y me sorprendo de la vida que ofrece tanto siempre y siempre hasta cuando ella quiere.

Te seguiremos leyendo, verdad??

Besos para las dos!!

ISA dijo...

Ufff, a veces el amor se acaba y no sabes qué ha pasado, aunque seguro que cuando pase el tiempo acabarás "atando cabos".

Entiendo también que dejas el blog. Esto es tan personal que ni lo comento. Lo que si te pido es que no pierdas el contacto con las personas que, sin conocerte personalmente como yo, nos gustas y te apreciamos.
Vivo en Madrid, si alguna vez vienes dame un toque. No se si tienes mi correo pero lo repito:

rocioisabel34@gmail.com

Besos

Siempre suya dijo...

Candela, me quedo sin palabras que decirte, pero pienso exactamente igual que Isa, y que Morgana, que María o que Dori.
Un abrazo desde el norte del Mediterráneo

Carmen V. dijo...

Esa mujer se sentirá orgullosa por el amor y el respeto hacia ella que se lee en tus palabras. Lo normal es que el dolor de la pérdida se exprese con sentimientos de rabia e injusticia.

Es un placer leer lo que se escribe con el corazón. Te envío por correo mi e-Mail para que me escribas si empiezas un nuevo blog. Me mandas la dirección por favor.

cereza dijo...

¡Ha sido un lujo conocerte, que lo sepas!
Ánimo, que ese corazón sereno continue sintiendo y compartiendo, que los nuestros necesitan de personas como tú.
Eres una maestra.
Gracias.

Kika Fumero dijo...

Me he quedado sin palabras, creo que tú lo dices todo. Espero que sigamos leyéndote y que sigas compartiendo con todas nosotras. Mis mejores deseos para este nuevo libro en blanco que comienza para las dos. Un abrazo grande

Anónimo dijo...

Solo repetir lo que escribe Carmen:

"Esa mujer se sentirá orgullosa por el amor y el respeto hacia ella que se lee en tus palabras. "

LaRepo dijo...

A veces no se puede con los ancestros que se cuelan en el alma hasta casi destruirla. Pero todo renace y se cura y se aprende...
Bss

Anónimo dijo...

Siempre le agradeceré a la vida por hacerme el regalo más grande: haber estado contigo. Te quiero preciosa.
Eva.

chris dijo...

Yo sólo puedo agradeceros a las dos que me dejaseis compartir con vosotras una página del libro, allá por marzo.

Y efectivamente, cada final es el comienzo de algo, que seguro será maravilloso por estar lleno de vida.

Un abrazo a las dos!

dintel dijo...

Vaya! Un post iceberg.

emejota dijo...

Quien no aprende ni agradece, muere. Afortunadamente para quienes te queremos sigues viva, bien viva. Beso de caballo cómplice.

Victoria dijo...

¡¡¡¡no dejes el blog¡¡¡ no nos dejen huérfanas de reflexiones ni de vivencias ni de cosas bonitas. Sigue escribiendo Candela,sigue escribiendo...

fiorella dijo...

Un abrazo.

Mármara dijo...

Llevo un rato pensando, releyendo y no sé qué decirte, Candelilla, así que te mando un abrazo grande, grande y mis mejores deseos para esta nueva etapa vital.

Clara dijo...

Yo tampoco sé qué decir. Sabes que me encanta leerte y que hagas lo que hagas seguirás teniendo mi respeto y mi cariño, aunque nunca lleguemos a conocernos. Yo también te deseo lo mejor. Un fuerte abrazo, Candela :-)

Clara dijo...

Hoy es 13 de diciembre. Hace mucho que tu blog no está. Guardo el enlace en mis favoritos. Alguna vez entro. Y hoy, sorprendentemente, sigue aquí aunque estático, como una ensoñación. Quizás mañana ya no esté :-) . No importa. Presiento que estás bien. Besos,

Ico dijo...

Bueno.. siempre dicen que todo lo que empieza tiene un final, pero en nuestro pequeño corazón las grandes historias queremos y deseamos que sean para siempre.. quién sabe el destino te espera aún algo mucho mejor por vivir.. un beso