18 octubre 2011

Toma mi verdad y vuela

Quienes me conocen saben que soy agnóstica, aunque en momentos extremos la costumbre o la angustia me hagan rogar a Dios. No obstante, mi educación y la sociedad en la que he crecido me han hecho conocer casi a fondo la religión católica, y también he leído la Biblia que, dicho sea de paso, me parece un libro muy interesante por cuanto que se presta a mi libre interpretación.

“La verdad os hará libres” es una frase muy conocida del Evangelio de San Juan que se utiliza y se ha utilizado con profusión en la historia para obligar a confesar: “La verdad te hará libre”, ergo decir la verdad te liberará de culpa, te salvará de la tortura y te llevará al paraíso. Ya se sabe que catolicismo, sacrificio y martirio van de la mano.

Oída esa frase así tal como está parece indicar que DECIR la verdad me hace libre, pero si lee completa –“conoceréis la verdad  y la verdad os hará libres”- es otro cantar, puesto que significa que es la verdad ajena que nos llega la que nos hace libres y, por extensión, la nuestra hará libres a los demás. No es mi fe la que me ha hecho elegir la frase, sino la oportunidad de usarla y el hecho de que la considero acertada y por tanto la hago mía.

Hay mentiras intrascendentes, que ni pinchan ni cortan en nuestras vidas ni mueven  hacia ningún lado nuestras decisiones. Otras sí. Haber sabido la verdad en aquella ocasión tan lejana en el tiempo me habría hecho tomar un camino muy distinto del que tomé, o tal vez no, pero al menos habría sido consciente de que andaba sobre arenas movedizas y habría tomado precauciones. No fue la primera vez ni supongo que será la última en que me engañan en cuestiones que son trascendentales para mí… o que se me oculta la verdad, que es prácticamente lo mismo cuando se trata de tomar decisiones vitales.

Claro está que decir la verdad queda a tu criterio. Si tu verdad no ha superado “las tres rejas”, entonces ¿para qué decirla? Hay quien sabe sopesar los pros y los contras y considera que decir la verdad le va a reportar admiración o cualquier otro tipo de beneficio presente o futuro. Entonces ¿por qué no decirla? No es un acto heroico pero vale la pena.

Si tu verdad va a hacer libre a alguien pero te va a perjudicar a ti, ¿para qué decirla? ¡Ah! Aquí está el quid de la cuestión… ¿de conciencia?, ¿de valentía?, ¿de heroísmo? Qué más da. Cuando se trata de saberla para elegir mi camino, la prefiero, la exijo. Por lo tanto, te la doy la mía para que tú decidas. Es lo que algunos llaman sincericidio (*) o suicidio por la verdad (o en términos mundanos, gilipollez), un término con connotaciones negativas. Lo confieso: soy una sincericida reincidente. Hoy he vuelto a serlo y no ha sido ninguna metedura de pata -es decir, lo volvería a hacer-. Toma mi verdad como brújula y sé libre… y feliz.
Metedura de pata




(*) Enlaces para leer más sobre el sincericidio

(En la mayoría de ellos se incluye la infidelidad, algo que da para pensar. Parece ser el punto flaco en el que sinceridad se convierte en sincericidio, y en donde la mayoría aboga por el ocultación o la mentira)

8 comentarios:

  1. Uy... qué difícil, pero claro, es que yo no tengo mucho que ocultarle a mi señora. Ahora bien, a mi señora madre se lo tengo todo ocultaíto (pese a mis años, porque no creo en la educación de adultos y yo no soy su maestra preferida...)
    Besos

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  2. ...uffffff todo es tan relativo, Candela, hasta las más sinceras verdades. Las verdades de hoy... ¡a ver qué son con el tiempo!

    Paradójico, lo sé, pero no me quitan el sueño ni las verdades ni las mentiras sino la escasa actitud de sinceridad de la buena con la que nos expresamos.

    Un beso sincero.

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  3. Yo también apuesto por el sincericidio. Creo que es la mejor manera de ser libres: tú y la otra persona.

    Es cierto, Morgana, que las verdades de hoy a saber lo que serán mañana; pero las verdades que cuentan son las de hoy, que es el presente y el tiempo en el que vives, no crees?

    En fin, complejo el tema...Aún así estoy convencida de que sobre la verdad (aunque dolorosa) es posible construir.

    Un abrazo grande, Candelilla, te echaba mucho de menos!!! :-)

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  4. Gilipollas hasta la muerte...pero liberadora y libre.
    Un gusto leerte.

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  5. Lo primero, me alegro de volver a leerte. La verdad...como dice Kika,es el ahora, nada es estático, ni permamente aunque lo puede ser también. Sincericidio?Es, como decir...soy tolerante, no,no...se acepta lo diverso, se es sincera. Ser sincera, es difícil,si y mucho...quizás sea mejor decir que "me cuesta serlo" y asumir que no lo soy. Tampoco es sinónimo,lo anteior,de mentir...es no decir.Pero bueno...la verdad, la que sea, hace libre al que la dice. Un beso.

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  6. Candela: Me alegro dse leerte. A mí la mentira me pesa como una losa y tengo dos cosas en mi contra para no poder ejercitar con maestría el arte de mentir a mi pareja. La primera es que (Se encarga de recordármelo siempre) me conoce demasiado bien, y la segunda es que las mentiras me queman en la boca y necesito escupir la verdad. No resisto. Un asco, porque me ahorraría muchos disgustos.

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  7. Hola,
    Yo sufro de sinceridicio, sabes? Y no hago por donde ocultarlo! mis amistades dicen que soy directa, yo digo que soy honesta, que voy por la vida de frente, tratando a todos con sinceridad. Para mí, duele mucho menos cuando te sacan una espina recíén se te ha metido... cuando no se ha infectado, eso creo, llevado a la vida.
    Un saludo,

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