14 mayo 2015

Polluelo rescatado por sus padres

La mañana nos ha regalado la oportunidad de rescatar un pajarillo y de ver cómo venían a buscarlo sus padres. Y además, lo he podido grabar casi todo, incluso el 'momentazo' final cuando se van volando los tres juntos.

Esta mañana temprano, estaba trabajando en mi estudio cuando he oído un estruendo de golpes, graznidos y píos a mi lado, en la ventana. Mis gatos vinieron a toda prisa, se pusieron en posición de alerta y luego de ataque mirando algo que había entrado y que debía de ser un pájaro, pero yo no lo veía. Justo ayer me decía Gea que hay un nido de mirlos en el estrecho espacio que separa dos edificios, por encima de esa ventana, y que le daba miedo que cuando echaran a volar, cayeran al patio interior. Se ve que el calor que ha hecho en estos días, ha animado a volar al primero de los tres pajarillos que había en el nido, y ha venido a caer dentro de mi estudio. Allí lo he descubierto agarrado a la cortina y mirando de reojo a los gatos a quienes les lanzaba unos graznidos como de pájaro adulto muy enfadado. Enseguida he ido a protegerlo y he llamado a Maya (ha crecido, ya no es Mayita) para que cogiera a los gatos y los encerrara hasta ver qué hacíamos con el polluelo.

Estaba muy agitado y se agarró a mi mano como si le fuera la vida en ello. Seguía piando fuerte con el pico muy abierto. Con mucho cuidado lo llevé a que lo viera Gea, que aún dormía, y pedí a Maya que vigilase que los gatos estuvieran bien encerrados y sin acceso a la terraza, porque pensé que la mejor opción era llevarlo allí cuando se hubiese calmado para que viniese su madre (o su padre) a llevárselo.

Ya está tranquilo
Entre Gea y yo lo calmamos. Se quedó dormido. Luego, muy tranquilo ya, lo soltamos en la terraza y nos escondimos para ver qué pasaba. 
Con tantos mimos, se queda dormido
No habría transcurrido ni un minuto cuando vimos volar un pájaro hacia donde estaba el pequeñajo. Grabamos aquella esquina y vimos al polluelo ya subido al borde de la terraza. La madre (o el padre) arriba dándole instrucciones. Cuando por fin saltó, los padres lo siguieron y traspusieron los tejados, seguramente hacia un parque colindante. 

Mirad el vídeo. Es en el minuto 1:52 cuando el pequeño (el que está más abajo, en el borde de la terraza), se echa a volar, seguido de uno de sus padres y luego del otro, que al principio estaba fuera de la vista. Luego he puesto la misma escena ampliada y a cámara lenta. Y por último el nido desde donde vino a parar a la cortina de mi estudio.


Sobre los mirlos en pareja y sus polluelos

Los mirlos son monógamos. La  hembra hace el nido y el macho ayuda aportando materiales. Cuando nacen los polluelos, ambos se ocupan de su alimentación y de mantener el nido limpio. Cuando los polluelos aprenden a revolotear, saltan del nido y se van al suelo (de parques normalmente) y hasta allí van los padres a proporcionarles alimento hasta que son autónomos.

7 comentarios:

  1. que emocionante!!! no se siestoy blandita o qué pero me he emocionado...

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  2. Chica, yo soy más prosaica... menuuda terracita..!! inagino yo ahí los gin-tonics fluir libremente..

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  3. No hay nada que me guste más que el respeto por los animales.

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  4. ¡Qué manos más bonitas tienes!

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  5. * Dot, es que ese animalillo tan tierno, tan confiado, emociona. Y verlo volar escoltado por sus padres, también. Un beso.

    * Siempre suya, no soy gran bebedora, pero las cenas de verano, los desayunos de invierno, las tertulias nocturnas... son una delicia. Soy una afortunada :) Besos!

    *María Jesús, los respetables animales... qué más quisiéramos de los seres humanos, ¿verdad? Un beso.

    *María, no son mías esas manos, pero ¿a que son preciosas? :))) Un beso.

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  6. Precioso Candela¡¡ y sí, yo también quiero esa terrazaaaa...
    Besos lenteja

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