03 mayo 2015

Una excursión a la infancia

El día de hoy ha sido un regalo que me ha hecho Gea. "¿Por qué no vamos a tu infancia? Me gusta aquel sitio". Ya estuvimos el año pasado más o menos por las mismas fechas. En aquella ocasión, fuimos caminando desde el pueblo y llegamos a destino. A pie me resultó fácil. Hoy no tenía yo muchas ganas de andar y hemos ido en coche. Y nos hemos perdido. Sabíamos que mi vieja casa estaba cerca, pero los caminos que encontrábamos nos alejaban de ella, o la rodeaban. Sé que le gustó desde el primer momento en que se sumergió en aquellas soledades naturales. Yo, en cambio, se lo había pintado como un secanal, sin arroyos, sin ríos, con cultivos, tierra y polvo. Así lo nombraba mi madre cuando yo era pequeña: ¡Este secanal! Pero a mí me fascinaba, entonces y ahora. Allí transcurrieron los mejores años de mi vida y siempre me queda el deseo de volver, incluso el sueño de instalarme allí para acabar la vida de la misma manera como la comencé, envuelta en el mismo aire, los mismos olores y los mismos sonidos. Es solamente una idea entretenida, no le pongo empeño, pero llena de luz los minutos en que la saco del cajón de tarde en tarde.

Todo sigue igual: los caminos de tierra, hileras de olivos y de almendros y la ausencia de nacimientos y corrientes de agua. Y sin embargo, la primavera, como hace cincuenta años, ha explotado con las lluvias, incluso habiendo sido escasas.

Azul, malva, verde y tierra

Del suelo al borde del camino, Gea ha visto un pájaro salir volando. Ha ido a mirar y allí tenía su nido, con tres huevos. Nos hemos marchado pronto para que pudiera volver a cuidarlos.

Una abeja liba

Una mariposa

Gea

Rosas, azules, morados y verdes

La misma imagen, invertido el enfoque
Paramos a comer a la sombra de un pino del que no he podido adivinar la edad, cientos de años seguramente, junto a una casa donde no vive nadie. Mis sonidos y mi paisaje de la niñez. Son los sonidos del silencio. Me sientan bien y no solo a mí me emocionan.


5 comentarios:

  1. Gracias, María. (Qué placer volver a leerte!!!)

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  2. Me gustan mucho los sonidos del silencio. Y ese campo precioso lleno de morados, amarillos y lilas.
    Me parece un lugar hermoso donde pasar la niñez.

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  3. Pues claro; Candelilla, cómo no...

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  4. * Chris, si vienes un día por aquí (en primavera) avísame y vamos a verlo, creo que te encantará.

    * Lentejaaaaaaa, todos los días me acuerdo de ti: llevo el rey mago en el coche, donde lo puse cuando me lo diste jejejeje.

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